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Despreciada por su Hermana, Desposada por un Millonario

Despreciada por su Hermana, Desposada por un Millonario

Status: Terminada
Genre:CEO / Maltrato Emocional / Sustituto/a / Juego de roles / Amor eterno / Completas
Popularitas:137.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: uutami

Valentina nunca fue suficiente.

Coja desde un accidente que nadie quiere explicar, vive como sirvienta en la casa de su propio padre, humillada a diario por su media hermana Diana y su madrastra. Cuando un joven conductor de mototaxi llamado Mateo llega a pedir la mano de Diana y es rechazado con desprecio, la familia decide deshacerse de dos problemas a la vez: obligan a Vale a casarse con él.

Lo que nadie sabe —ni siquiera Vale— es que Mateo esconde un secreto que lo cambiará todo.

Detrás de la moto destartalada y la chaqueta de conductor se oculta el heredero de una de las fortunas más poderosas del país. Y detrás del matrimonio apresurado, una promesa que Mateo juró cumplir a cualquier precio.

A medida que Vale descubre que su marido no es quien dice ser, una red de mentiras comienza a derrumbarse: el hombre que la amaba en secreto pierde la memoria, su hermana finge un embarazo para atrapar al novio equivocado, y un padre biológico que Vale creía inexistente aparece con una prueba de ADN y una fortuna que le pertenece.
Pero la verdad más devastadora aún no ha salido a la luz. Porque la persona responsable de que Vale camine con muleta lleva años en coma... y acaba de despertar.

NovelToon tiene autorización de uutami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 32 — Gritos en la oscuridad

Los neumáticos del auto chirriaron sobre el asfalto opaco. Los faroles de la calle le golpeaban el parabrisas, cortando la oscuridad como cuchillos que se le clavaban en el alma. Ricardo miraba la carretera con los ojos enrojecidos, las manos crispadas sobre el volante. Cada latido arrastraba la misma carga: una devastación que le calaba los huesos.

«Todo fue una mentira... Diana fue capaz de engañarme así...»

La frase giraba en su cabeza, desgastando todo lo que le quedaba de tranquilidad. Recordó aquel día en que llegó lleno de ilusión. Su propuesta de matrimonio fue aceptada a pesar de la oposición familiar.

Su amor ardía, pero la realidad lo golpeó con más crueldad.

Vale había aceptado la propuesta de otro hombre. «Perdón, Ricardo. Sí, me voy a casar.» Esas palabras fueron espinas que se le incrustaron en el corazón, haciéndole perder el control del volante unas semanas atrás. El accidente que le borró todo.

Pero ahora la memoria había vuelto; todo lo que Diana ocultó salió a la luz. Acusaciones infames contra Vale. Él conocía a Vale... la conocía de sobra.

—¡Me traicionaste, Diana! ¡Y también le arruinaste la vida a ella! —gritó Ricardo dentro del auto silencioso.

—¡CÓMO PUDISTE, DIANA!

Hundió el acelerador; el auto se lanzó por un callejón vacío. Los árboles a los costados corrían como su pasado irrecuperable.

—¡Egoísta! ¿Qué clase de matrimonio es este?

El motor rugió, igualando el bramido dentro de su pecho. Se sentía tan idiota. ¿Cómo pudo creerle a Diana sin más? ¿Cómo pudo olvidar el rostro de Vale, que habitaba cada rincón de su mente? Recordó cómo creció su amor, despacio, desde que se conocieron en casa de don Ernesto porque Diana lo obligaba a llevarla. O cuando acompañaba a Vale a escondidas al mercado y luego comían en un puesto callejero. Todos esos momentos hermosos, ahora arrastrados bajo el torrente de las mentiras.

—¡AAAARGH!

Ricardo pisó el freno a fondo. El auto barrió el asfalto y se detuvo a un lado del camino solitario. Abrió la puerta, saltó fuera con el pecho comprimido. El aire nocturno le mordió el cuerpo, pero el dolor que le desgarraba por dentro era infinitamente peor.

—¡¿POR QUÉ?! —bramó hacia el cielo negro. La voz le retumbó entre los árboles y se perdió en la oscuridad—. ¡¿Por qué el mundo tiene que ser tan injusto?! ¡La amé con todo mi corazón y Tú me la arrancaste!

Las lágrimas le corrían a chorros por las mejillas, mezclándose con el sudor.

—¡Nos amábamos!

Se agarró el cabello con fuerza; el cuerpo se le sacudía por un llanto ahogado. Todo el dolor, la tristeza y la rabia que llevaba meses enterrando brotaron en torrente.

—¡Idiota! ¡Soy un idiota! —aulló otra vez, pateando una piedra cerca de su pie. La piedra voló lejos y desapareció en la negrura—. ¡No debí creer lo que Diana me dijo!

Ricardo se dejó caer en cuclillas sobre el pasto húmedo de rocío.

—¡AAAARGH!

Rugió: un alarido largo y desgarrador que retrataba su destrucción.

—Vale... Ella no debe ser feliz... Ella también sufrió mucho...

La noche siguió su curso; los minutos pasaron como años. El cielo empezó a mostrar un tenue azul cuando el reloj marcó las tres de la madrugada.

Se incorporó despacio; el cuerpo le pesaba como plomo. La furia se había apagado, reemplazada por un dolor hondo y persistente, una herida que se negaba a sanar. Subió al auto, encendió el motor con el corazón vacío. Las manos temblorosas pisaron el acelerador con suavidad.

Sin darse cuenta, las ruedas lo condujeron hacia un conjunto de casas de alquiler en las afueras de la ciudad, el lugar que había visitado el día anterior al seguir a don Ernesto. Una casa pequeña con cerca de bambú y un jardín siempre bien cuidado.

El auto se detuvo a lo lejos; no se atrevió a acercarse demasiado. Ricardo contempló la vivienda con ojos agotados. La luz interior ya estaba apagada, señal de que sus habitantes dormían. Se imaginó cómo sería la vida de Vale allí dentro. ¿Sería realmente feliz con su esposo? ¿O igual que él, solo sobrevivía con el corazón herido?

—Vale... ¿eres feliz ahí? —murmuró, pero el corazón se le retorció como si lo apuñalaran—. ¿Te trata bien? ¿O... te convirtió en esclava de sus caprichos?

Las lágrimas regresaron. Se cubrió la cara con ambas manos y lloró en silencio dentro del auto. Su llanto sonaba pequeño y hueco, amortiguado por las paredes frías del vehículo. Sentía que el mundo había dejado de girar y él no era más que los escombros de un amor que alguna vez existió.

Los rayos del sol matutino se filtraron por la rendija del vidrio, despertando a Ricardo, que se había quedado dormido encorvado sobre el asiento del conductor. El cuerpo le dolía de la rigidez, pero la mente voló de inmediato hacia la casa a lo lejos cuando oyó una voz suave.

Levantó la cabeza despacio y miró por la ventanilla.

Frente a la puerta de aquella casa estaba Vale, con la muleta en la mano izquierda. Seguía hermosa, igual que antes; el jilbab color durazno le enmarcaba el rostro con pulcritud, la piel clara, la sonrisa aún cautivadora. Mateo estaba de pie frente a ella, el rostro rebosante de amor, y le besó suavemente la coronilla.

—No te canses demasiado, mi reina —dijo Mateo con ternura—. Ya dejé todo listo en la casa. Solo ve al Salón Rosario.

Vale sonrió con dulzura y le tomó la mano derecha para besarla. —Gracias. Así me siento inútil...

Mateo le puso un dedo sobre los labios. —Yo preferiría que te quedaras en la casa sin hacer nada. Pero te aburrirías. Así que bueno... Además, en el Salón Rosario puedes pulir tus habilidades. Quién sabe, algún día abras tu propio salón.

—Ay, eso no es posi...

—¡Epa! —Mateo volvió a sellarle los labios con el dedo—. ¡Aamiin!

Las mejillas de Vale se sonrosaron. —Sí, Aamiin.

—Así me gusta.

Mateo se inclinó para besarla, pero no pudo porque Vale lo esquivó. —¡Oye! Estamos afuera, alguien puede vernos.

—Mira, todas las casas de los vecinos están cerradas —Mateo señaló alrededor, atisbando con cara de travieso.

—Igual estamos afuera. —Vale hizo un ligero puchero.

—Bueno, ya me voy. Deséame buena suerte con los pasajeros.

Vale asintió. Mateo sonrió. —¡Mira allá! —señaló hacia afuera. Vale volteó y Mateo aprovechó para robarle un beso fugaz en la mejilla, que la hizo ruborizarse otra vez.

—Mateo...

Él se limitó a soltar una risita triunfal. Luego dio media vuelta y subió a la motocicleta. El sonido del motor se fue apagando conforme se alejaba.

Ricardo sintió que le faltaba el aire. El corazón se le hacía pedazos. «Debería ser yo el que está ahí de pie... debería ser yo el que la ama así.»

Sin pensarlo más, abrió la puerta del auto y bajó. Los pies se le movieron solos hacia la entrada de la casa de Vale. El corazón le golpeaba el pecho, pero sus pasos no vacilaron. Llegó frente a la puerta, levantó la mano con el alma llena de miedo y esperanza.

Toc... toc... toc...

Los golpes resonaron nítidos en la quietud de la mañana. Desde adentro se escucharon unos pasos que se acercaban. Un momento después, la puerta se abrió despacio.

Vale apareció con el rostro aún lleno de sonrisa, pero esa sonrisa se desvaneció al instante, reemplazada por un asombro profundo. Los ojos se le agrandaron, los labios se le entreabrieron.

—¿Ri... Ricardo? —dijo con una voz que apenas se escuchó.

1
Julia Camacho Cordoba
Bueno
Maritza Elizabeth Campos Rebolledo
sigo sin entender el porque tiene que alejarse de su esposa y ocultar así hermano el matrimonio, me podrías explicar autora plis
Silvina Claudia Rodrigo
y no se que esperaba Renato ,si Vale está muy enamorada de su esposo y mateo también la ama profundamente
Maritza Elizabeth Campos Rebolledo
me perdí de algo, mientras leía porque no entiendo porque no le dicen que es la esposa de Mateo?
💙💫Géminis 💫💙
va a tener otras historias
💙💫Géminis 💫💙
va a tener otras historias
Patty Zenemij
yo trate de ver las imágenes y nada jajajjaa ni modos a seguir con la simulación del personaje
Natalia Solis
🥰😍 Hermosa novela
Alicia Sira
falto el final de diana y martha
Alicia Sira
no me gusta como gloria a pesar de querer a vale la utiliza por bien de renato.
Lourdes Mendez
👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌👌
Lourdes Mendez
EXCELENTE TRABAJO FELICIDADES ESCRITORA ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO ÉXITO 🙌 ✨️ 💪 👍 👏 💕
Alicia Sira
😭 vale es muy buena.
Elianeth Pacheco
Buy bonita la novela pero siento que faltó y que paso con diana y la mamá
Graciela Maris Galarza
hermosa novela 👏
Tere Jimenez
muy bonito capitulo 😂
Tere Jimenez
muchas felicidades gracias por compartir tu novela hermosa de principio a fin espero sigas escribiendo con sabiduría y entendimiento para compartir con nosotros todos tus éxitos un abrazo
Tere Jimenez
que hermoso capitulo muchas quisiéramos tener a nuestros padres un segundo
ana rosa cobos torres
esto es fraude . no sé pueden descargar las fotos 😢
Liliana Ester Doretto
Si le hubieran dicho desde un principio que era su cuñada él no se habría ilusionado ni enamorado de ella....la están usando todos,eso no está bien....
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