Ella renace en un nuevo mundo, en el cual tendrá que enfrentar dificultades por los problemas de su familia. Pero, no se quedará a sufrir, porque ella es una luchadora, siempre lo fue y siempre lo será..
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Investigacion 1
Pero Stefan tenía algo que Gemma no tenía.
Contactos.
Muchos.
Ser un mago del templo no significaba solamente saber utilizar magia. También significaba conocer personas en distintos lugares, tener acceso a información y, sobre todo, saber a quién preguntar cuando algo no tenía sentido.
Así que, ese mismo día, mientras Gemma trabajaba tranquilamente en la posada, Stefan comenzó a investigar.
Su primer objetivo era el Ducado Vanderbilt.
Había algo que no lograba comprender.
¿Por qué el ducado estaba siguiendo a Gemma?
Hasta donde sabía, el duque Vanderbilt estaba casado con otra maga.
Y, según las personas que conocían a ambos, estaba profundamente enamorado de su esposa.
Entonces...
[¿Por qué seguir a una mujer soltera?]
Stefan no quería sacar conclusiones precipitadas.
Podía existir una razón política.
Un asunto familiar.
Una deuda.
Un problema relacionado con la marca de alma.
O algo que todavía desconocía.
Así que comenzó preguntando discretamente a algunos de sus contactos.
—¿Han escuchado algo sobre el Ducado Vanderbilt?
—¿Algo en particular?
—Sobre sus movimientos recientes.
La respuesta fue siempre similar.
El duque parecía llevar una vida tranquila.
Su matrimonio era estable.
Las personas que los conocían hablaban de una relación afectuosa.
Incluso algunos aseguraban que el duque estaba completamente enamorado de su esposa.
Stefan apoyó los dedos sobre la mesa.
[Entonces, ¿qué relación tiene Gemma con ellos?]
No podía quedarse con esa duda.
Por eso envió una segunda solicitud de información.
Esta vez relacionada con la duquesa.
Circe Vanderbilt.
El nombre quedó anotado en sus documentos.
Stefan lo observó durante unos segundos.
No conocía ninguna conexión entre ella y Gemma.
Y eso hacía que la situación fuera todavía más extraña.
Después pasó al segundo asunto.
Vagur.
Lord Antony Parisi.
Stefan escribió directamente a algunos de sus contactos en el reino.
Necesitaba saber por qué un hombre como Antony estaba siguiendo a Gemma.
Después de todo, él era su medio hermano.
Había enviado a alguien a comprar el retrato de su madre.
Había pagado por él.
Y aparentemente había quedado satisfecho con la transacción.
Entonces...
[¿Por qué vigilarla?]
Finalmente quedaban los bandidos.
Ese asunto era, en apariencia, el más sencillo.
Y, para sorpresa de Stefan, fue precisamente el primero en resolverse.
Uno de sus contactos en el pueblo reconoció a uno de los hombres.
—Los he visto antes.
—¿Dónde?
—No estoy completamente seguro.
El hombre bajó la voz.
—Pero creo que pertenecían a una red criminal.
Stefan levantó la mirada.
—¿Qué clase de red?
—Apuestas ilegales.
Stefan se quedó en silencio.
—Hace algunos años un duque desmanteló parte de esa organización.
—¿Y qué pasó con los miembros?
—Algunos fueron arrestados. Otros escaparon.
Stefan comenzó a unir las piezas.
—¿Y ahora están aquí?
—Parece que algunos sí.
Aquello hizo que Stefan recordara algo.
Lord Root.
Las deudas.
La mansión.
Los acreedores.
El juicio.
Stefan comenzó a investigar con mayor profundidad.
Y poco a poco apareció una verdad desagradable.
Lord Root no solamente había acumulado deudas legales.
También tenía deudas ilegales.
Deudas que no habían sido incluidas en el proceso oficial.
Cuando la mansión y los bienes fueron vendidos, los cobradores legales habían recuperado lo que correspondía según la ley.
Pero aquellas otras personas... No.
No habían recibido nada.
Y ahora estaban buscando alguna forma de recuperar su dinero.
Stefan cerró lentamente los ojos.
[Así que siguen a Gemma por eso.]
La explicación era bastante sencilla.
Los hombres no sabían si Gemma tenía algún vínculo económico con Aldwyn Root.
Legalmente, Lord Root no era el padre de Gemma.
Eso estaba claro.
Pero para alguien desesperado por recuperar una deuda... la legalidad podía ser un detalle secundario.
Querían saber si Gemma había heredado algo.
Si había dinero escondido.
Si existía alguna relación que les permitiera reclamarle las deudas de Aldwyn.
Por eso la observaban.
Por eso no se acercaban.
Estaban esperando.
Buscando información.
Stefan sintió que su expresión se endurecía.
[Están esperando encontrar una razón para convertirla en responsable de algo que ni siquiera hizo.]
Pero todavía faltaba una pieza.
El Ducado Vanderbilt.
Stefan recibió finalmente un mensaje de uno de sus contactos.
Los hombres que estaban siguiendo a Gemma no estaban trabajando directamente para el duque.
Estaban entregando información.
¿A quién?
Stefan leyó el nombre.
Duquesa Circe Vanderbilt.
Se quedó inmóvil.
Volvió a leerlo.
[¿Circe?]
No entendía nada.
¿Qué podía querer la duquesa de Gemma?
No había ninguna conexión evidente.
Stefan buscó más información.
Los hombres habían sido enviados para observar.
No para atacar.
No para acercarse.
Solo para informar.
Cada movimiento de Gemma.
Sus horarios.
Sus clientes.
Las personas con las que hablaba.
Sus salidas.
Incluso los lugares donde compraba.
Stefan apretó el papel.
[¿Por qué una duquesa está tan interesada en ella?]
No había respuesta todavía.
Y la respuesta de Vagur tampoco había llegado.
Tendría que esperar.
Y Stefan odiaba esperar.
Mientras tanto, dentro de la posada, la vida continuaba como siempre.
Gemma no sabía nada de la investigación.
Y Stefan decidió que así debía permanecer por el momento.
Ella había pedido algo muy sencillo.
No quería problemas.
No quería nombres.
No quería enemigos.
Quería seguir viviendo tranquilamente.
Así que, mientras él investigaba, Gemma continuaba con su vida.
Y, curiosamente, la relación entre ambos se hizo cada vez más cercana.
Stefan comenzó a quedarse en la posada todas las mañanas.
Al principio decía que era porque le gustaba desayunar allí.
Después dejó de dar explicaciones.
Simplemente se quedaba.
Gemma ya tenía preparada una taza para él.
—Buenos días, Stefan.
—Buenos días.
—¿Huevos?
—Sí.
—¿Pan?
—Sí.
—¿Fruta?
—También.
—¿Café?
Stefan la miró.
—Sí.
Gemma sonrió.
—Ya sabía.
Stefan levantó una ceja.
—¿Cómo?
—Porque siempre pide lo mismo.
—¿Me está estudiando?
—Soy dueña de una posada.
Gemma señaló su cabeza.
—Tengo que conocer los gustos de mis clientes.
—¿Clientes?
—Bueno...
Ella sonrió.
—Amigos.
Stefan se quedó mirándola.
—¿Y eso significa que ya no tengo que pagar?
Gemma abrió mucho los ojos.
—¡No abuse de nuestra amistad!
Stefan soltó una carcajada.
Aquello se volvió habitual.
Él la ayudaba a mover algunas cosas.
Ella le guardaba comida.
Él arregló finalmente aquella ventana que no cerraba bien.
Gemma quedó impresionada.
—¡De verdad sabía arreglarla!
—Se lo dije.
—Pensé que estaba presumiendo.
—No acostumbro presumir.
Gemma lo miró.
—Eso es exactamente lo que diría alguien que presume.
Stefan volvió a reír.
Incluso Marta y Pedro comenzaron a acostumbrarse a verlo allí.
Pedro ya ni siquiera preguntaba cuándo Stefan se quedaba a almorzar en la cocina, no en el área para los huespedes.
Simplemente colocaba un plato adicional.
Y Gemma...
Gemma parecía feliz.
Había recuperado algo que no había tenido durante mucho tiempo.
Compañía.
No alguien que estuviera allí porque debía.
No alguien que la necesitara por dinero.
No alguien que quisiera algo de ella.
Un amigo.
Y Stefan también comenzaba a descubrir cuánto disfrutaba de esa amistad.
Porque con Gemma podía hablar de cosas que jamás habría hablado con otras personas.
Ella preguntaba demasiado.
Se reía demasiado.
Hacía bromas terribles.
A veces decía cosas que podían sonar coquetas sin siquiera darse cuenta.
Y, para sorpresa de Stefan, él esperaba cada una de esas pequeñas cosas.
Una mañana Gemma le preguntó..
—¿Por qué se queda tanto tiempo en la posada?
Stefan se quedó quieto.
—Porque me gusta la comida.
Gemma entrecerró los ojos.
—Mentiroso.
—¿Cómo lo sabe?
—Porque ayer dije que había sopa de verduras y usted casi no comió, pero se quedo igual.
Stefan sonrió.
—Quizás me gusta la sopa de verduras.
Gemma se cruzó de brazos.
—No le creo.
—Entonces tendrá que seguir investigando.
Ella sonrió.
—Lo haré.
Y volvió a la cocina.
Stefan la observó alejarse.
Después miró los documentos que llevaba ocultos bajo su capa.
La investigación continuaba.
Los Parisi.
Los Vanderbilt.
Los bandidos.
Tres grupos.
Tres motivos diferentes.
Y Gemma en el centro de todos ellos sin tener la menor idea de por qué.
Stefan volvió a mirar hacia la cocina.
Escuchó la risa de Gemma.
Y sonrió.
[Al menos mientras yo esté aquí, podrá seguir viviendo tranquila.]
Pero en algún lugar del reino de Vagur, una carta estaba viajando hacia él.
Y cuando finalmente llegara...
Stefan descubriría que el misterio de Lord Antony Parisi era mucho más complicado de lo que había imaginado.
Los magos por consiguiente no buscan enamorarse y el pobre Estefan no pudo resistirse a Gemma.
conquistado con todo lo que ella es.
Amo esta parejita.