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OLVIDÓ DE AMOR

OLVIDÓ DE AMOR

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Romance
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Ottavia Silvestri lleva diez años de matrimonio con Nereo Lombardi. A pesar de que su relación ha atravesado momentos difíciles, Ottavia siempre ha creído que cada discusión, cada crisis y cada reconciliación fueron necesarias para construir el matrimonio que tiene hoy.

Madre de tres hijos adultos —Marco, Dario y Elena—, cada uno con su propia empresa y una vida establecida, Ottavia siente que lo tiene todo: una familia de la que está orgullosa, un esposo al que ama y una vida que no cambiaría por nada.
Hasta que una noche, durante el quinto aniversario de la empresa de su hijo menor, Dario, descubre la verdad que destroza todo lo que creía conocer.

Nereo la engaña. Y no con cualquier mujer.

Su amante es Beatrice Sorrentino, la mejor amiga de su hija Elena… una mujer mucho más joven que Ottavia.

Con el corazón hecho pedazos y una humillación que no piensa olvidar, Ottavia decide no enfrentarse a su esposo. En lugar de eso, prepara su venganza en silencio.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 4

La biblioteca de la casa era el lugar donde Nereo guardaba todos sus documentos, y también donde solía decir que nadie debía entrar sin su permiso. Ottavia había respetado esa regla durante diez años. Pero ya no era la misma mujer.

Cerró la puerta tras de sí y se sentó frente al escritorio de madera oscura. El aire olía a libros antiguos y al perfume de Nereo, un aroma que antes le era familiar y reconfortante, y que ahora le provocaba náuseas. Abrió el primer cajón, luego el segundo, moviendo papeles, facturas, contratos… con manos firmes pero rápidas, consciente de que en cualquier momento él podría regresar.

—Vamos, Ottavia —se dijo en voz baja, para darse ánimo—. No puedes detenerte ahora. Necesitas saberlo todo.

Pasó horas revisando estados de cuenta, correos impresos, informes trimestrales. Al principio todo parecía normal: ingresos, gastos, proyectos en marcha. Pero cuanto más leía, más se hacía evidente algo que nunca había notado: las pérdidas que Nereo nunca le mencionaba, los tratos que se caían, los pagos excesivos que no correspondían a ningún proveedor conocido.

Se inclinó más cerca sobre un montón de informes financieros, frunciendo el ceño al leer una y otra vez el mismo nombre que aparecía en todos los apartados de competencia: Salvetti Global.

—Salvetti… —repitió despacio, y fue a buscar su tableta. Tecleó el nombre con cuidado, y en segundos la pantalla se llenó de información. Allí estaba él: Lorenzo Salvetti, joven, imponente, con una mirada oscura y decidida que parecía atravesar la imagen. Fundador y director general de la empresa desde muy joven, considerado uno de los hombres más poderosos e influyentes del país. Y según todos los artículos, su mayor rival comercial era precisamente Nereo.

—¿Entonces es así? —murmuró ella, leyendo cómo Salvetti Global había ganado licitaciones que Nereo creía tener aseguradas—. No es solo negocios… es una lucha constante. Y él es quien ha estado venciendo.

En ese momento escuchó el coche entrando al garaje. Cerró la tableta de golpe, guardó todo en su lugar con la misma precisión con la que lo había encontrado, y salió de la biblioteca justo cuando Nereo abría la puerta principal.

—¿Aquí estás? —preguntó él, colgando su chaqueta y mirándola con una sonrisa que ya no le engañaba—. Te buscaba. Pensé que habrías salido.

—Estuve revisando algunos papeles —respondió ella con tranquilidad, acercándose y tomando su bolso del sillón—. Cuentas de la casa, facturas. Ya sabes cómo soy. Me gusta tener todo en orden.

—Sí, eres meticulosa —dijo él, acercándose para besarla en la frente—. Por eso confío en ti. Todo lo que tiene que ver con este hogar está en buenas manos.

—Gracias —respondió ella, devolviéndole la mirada con calma—. Y tú, ¿cómo van los negocios? He visto que últimamente pasas mucho tiempo fuera. ¿Algo importante ocurre?

Nereo se encogió de hombros y se dirigió hacia la cocina como si el tema no le importara. —Lo de siempre. Competencia, contratos, presión. Nada que no pueda manejar.

—¿Esa competencia tiene nombre? —preguntó Ottavia, siguiéndolo despacio, como si la curiosidad le hubiera surgido de repente—. He oído mencionar a Salvetti Global. ¿Tienen algo que ver?

El cambio fue instantáneo. Nereo se detuvo en seco, apretó los dientes y sus ojos se endurecieron. —¿De dónde sacaste ese nombre?

—Lo vi en uno de tus informes —respondió ella con naturalidad, sin retroceder—. Solo preguntaba. No me grites. No estoy haciendo nada malo.

Él soltó el aire, intentando recuperar la compostura, y se pasó una mano por el cabello. —No te estoy gritando. Es solo que… Salvetti es un tema delicado. Es un hombre joven, muy ambicioso, y quiere quedarse con todo el mercado. Pero no va a poder. Yo llevo años en esto, y él no me va a desplazar.

—¿Es tan peligroso como dicen? —preguntó ella, midiendo cada palabra.

—Es despiadado —respondió Nereo con amargura—. No respeta nada ni nadie. Hace lo que sea por ganar. Y ahora mismo está bloqueando varios tratos que son vitales para nosotros. Si los pierdo… —se calló de golpe y miró hacia otro lado.

—¿Si los pierdes qué, Nereo? —insistió ella con suavidad—. ¿Habría problemas graves?

Él dudó un instante, luego suspiró y habló con tono serio: —La empresa quedaría muy herida. Quizás demasiado. Por eso me esfuerzo tanto. No puedo permitir que nos destruya.

Ottavia asintió lentamente, guardando cada palabra. —Entiendo. Y si alguien pudiera hacerle frente… o si alguien se aliara con él en lugar de competir… ¿cambiaría todo?

Nereo la miró como si no comprendiera hacia dónde iba. —¿Aliarse con él? Salvetti no se alía. Conquista. No hay nadie que esté a su altura.

—Tal vez no —dijo Ottavia con voz baja pero segura—. Pero tal vez sí hay alguien que pueda acercarse a él. Alguien que no tenga nada que perder y mucho que ganar.

—¿Qué quieres decir? —preguntó él, frunciendo el ceño.

—Nada, solo pensaba en voz alta —respondió ella, sonriendo con dulzura—. No te preocupes por mis ideas. Yo no entiendo de negocios, eso es cosa tuya.

Se acercó y le ajustó la corbata con manos suaves, mientras por dentro su mente trabajaba a toda velocidad. “Lorenzo Salvetti no es solo tu rival, Nereo. Es la única oportunidad que tengo de devolverte cada golpe. Y voy a llegar a él. Cueste lo que cueste”.

—Eres una mujer sabia —dijo él, tomándola de la cintura—. Déjame a mí lo demás. Yo me encargo de todo.

—Claro que sí —respondió ella, mirándolo fijamente a los ojos—. Tú te encargas de todo. Y yo estaré aquí… observando.

Nereo la abrazó confiado, sin saber que en ese momento Ottavia ya había encontrado la pieza clave que le faltaba. Lorenzo Salvetti no era solo un nombre en un informe. Era el camino hacia la justicia que ella misma se había propuesto conseguir. Y nadie, ni el propio Nereo ni las circunstancias, se lo impedirían.

—¿Sigues pensando en esos papeles? —preguntó Nereo, observándola mientras ella fingía revisar una revista—. Estás muy callada.

Ottavia levantó la vista y sonrió con calma. —Solo me preguntaba qué tan grande es realmente el problema con ese tal Salvetti. ¿Tanto te preocupa?

Él apretó la mandíbula y apartó la mirada un instante. —No es que me preocupe. Es que es un obstáculo. Un hombre joven, rico, poderoso… y no tiene escrúpulos.

—¿Y si ese obstáculo pudiera volverse a tu favor? —preguntó ella con voz suave, como si fuera una idea cualquiera—. ¿No valdría la pena intentarlo?

Nereo soltó una risa seca. —Salvetti no se deja convencer. Nadie llega a él. Y menos alguien como yo.

—Quizás no lo sabes —respondió Ottavia, mirándolo fijamente—. A veces las puertas se abren por donde menos lo esperas. Solo hay que tener el valor de tocar.

Él la miró confundido, pero asintió sin darle importancia. —Tal vez. Pero no cuento con eso.

Ella sonrió para sí misma y murmuró bajito: —Yo sí. Porque yo misma voy a tocar esa puerta.

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Mirna Vargas olortegui
Ya cansa con lo mismo que se dicen y hacen.
Monica Raquel Martin
es muy gracioso ella le reclama la traición pero ella no se queda atrás,
Leonela Soledad Trejo
como que recién se conocen y avanzaron como 20 pasos
Rossy Bta
Hola , estoy confusa como que 10 años de matrimonio y tiene hijos adultos algo no cuadra
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