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Votos De Sangre

Votos De Sangre

Status: En proceso
Genre:Matrimonio entre clanes / Polos opuestos enfrentados / Mujer poderosa
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: vasitos de veneno

Misaki Kuroda tiene demasiadas razones para odiar a los De Luca.
Hija del líder de una poderosa familia de la Yakuza, fue criada para no mostrar debilidad. Pero cuando un De Luca destruyó la vida que había imaginado para sí misma, Misaki respondió de la única manera que conocía: con sangre.
Dante De Luca no la culpa. Conocía demasiado bien a su hermano y sabe que Misaki tenía motivos para hacer lo que hizo. Pero comprenderla no significa que quiera convertirla en su esposa.
Para poner fin a años de enfrentamientos, los Kuroda y los De Luca sellan la paz mediante un matrimonio.
Misaki deberá casarse con un hombre cuyo apellido representa todo lo que perdió. Dante deberá compartir su vida con una mujer que tiene razones suficientes para odiar a toda su familia.
No habrá amor. No se espera perdón.
Pero el verdadero peligro comenzará cuando Dante deje de ser para Misaki simplemente un De Luca.
Porque hay sentimientos que ni el odio, ni la sangre, ni una familia pueden controlar.

NovelToon tiene autorización de vasitos de veneno para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

CAPÍTULO 7

Nueva York

Dante encontró a su padre en el despacho poco después de las ocho de la mañana.

No era habitual verlo allí tan temprano.

Mucho menos con tres carpetas abiertas sobre el escritorio y una taza de café intacta a un costado.

Dante cerró la puerta.

—¿Qué pasó?

Su padre levantó la mirada.

—Sentate.

Dante permaneció de pie.

—Estoy bien.

—No era una invitación.

Dante arqueó ligeramente una ceja.

Aun así, tomó asiento frente al escritorio.

Su padre cerró una de las carpetas.

—Dentro de una semana los Kuroda llegan a Nueva York.

Dante no mostró reacción.

Ya sabía que la reunión estaba confirmada.

—Takeshi viene personalmente —continuó su padre—. Con Misaki y algunos de sus hombres.

—¿Cuántos?

—Los suficientes.

—Eso no es un número.

—Tampoco voy a pedirle al jefe de los Kuroda que aterrice en Nueva York sin protección.

Dante apoyó un brazo sobre el sillón.

—Mientras ninguno venga con ganas de terminar lo que empezamos.

—Precisamente de eso quiero hablar.

Su padre empujó una de las carpetas hacia él.

Dante la abrió.

Había documentos sobre empresas, propiedades, rutas y sociedades.

Nueva York.

Durante años, ambas familias habían conseguido mantenerse relativamente alejadas.

Los Kuroda dominaban sus negocios desde Japón.

Los De Luca desde Italia.

El problema había sido aquella ciudad.

Dinero.

Puertos.

Inversiones.

Contactos.

Intermediarios.

Territorios que nunca habían sido completamente de unos ni de otros.

Y después de la muerte de Ren y de su hermano, cada pequeño conflicto se había convertido en una excusa para responder con otro.

—¿Cuánto perdimos? —preguntó Dante.

Su padre le dio una cifra.

Dante levantó los ojos.

—¿En un año?

—Catorce meses.

Volvió a mirar los documentos.

No era una cantidad que pudiera destruir a los De Luca.

Pero era demasiado dinero desperdiciado en una guerra que no producía nada.

—Los Kuroda perdieron una cantidad similar —agregó su padre.

—Entonces ambos estamos siendo estúpidos.

—Por fin estamos de acuerdo en algo.

Dante cerró la carpeta.

—¿Qué quiere Takeshi?

—Lo mismo que nosotros. Terminarlo.

—Eso no responde mi pregunta.

Su padre se recostó.

—Quiere garantías sobre los negocios de los Kuroda en Nueva York. Quiere rutas independientes, protección para determinadas inversiones y límites claros sobre qué territorios pueden tocar los De Luca.

—¿Y nosotros?

—Queremos exactamente lo mismo.

Dante soltó una risa seca.

—Entonces no queremos paz. Queremos un mapa.

—La paz siempre empieza con un mapa.

Dante no discutió.

—¿Y la cabeza?

El rostro de su padre cambió ligeramente.

—Será devuelta.

Dante permaneció quieto.

—¿Takeshi aceptó?

—Sí.

—¿Misaki?

—Takeshi es el jefe.

—No pregunté quién es el jefe.

Su padre guardó silencio.

Dante apoyó los antebrazos sobre sus piernas.

—¿Ella aceptó devolverla?

—Por lo que sé, no.

—Entonces va a ser un problema.

—Uno que Takeshi tendrá que resolver.

Dante negó lentamente.

—No si mi madre está presente cuando ocurra.

Su padre lo miró.

—Tu madre va a estar.

—Eso es una mala idea.

—Es su hijo.

—Era su hijo antes de que lo mataran. Eso no significa que deba estar sentada en una negociación entre dos familias.

—Quiere recibir sus restos.

—Entonces que los reciba después.

—Dante.

—Papá.

Ambos se miraron.

—Sabés lo que va a pasar cuando vea a Misaki.

—Sí.

—Entonces no entiendo por qué querés ponerlas en la misma habitación.

Su padre entrelazó las manos sobre el escritorio.

—Porque no podemos construir un acuerdo fingiendo que nada ocurrió.

—Tampoco podemos construirlo provocando una nueva guerra.

—Tu madre sabe lo que está en juego.

Dante no pareció convencido.

—Mi madre perdió un hijo.

—Y Misaki perdió...

Su padre se detuvo.

Dante lo notó.

—¿Qué?

—Nada.

—Otra vez.

—Dante.

—La otra vez dijiste que Misaki perdió mucho más de lo que yo sabía.

Su padre no respondió.

—¿Qué perdió?

—No es asunto mío contártelo.

—Si pretenden que me case con ella, empieza a ser asunto mío.

—No todavía.

Dante sostuvo la mirada de su padre.

—¿Tiene que ver con Ren?

Silencio.

Eso fue suficiente para confirmar, al menos, una parte.

Dante se recostó nuevamente.

Sabía quién había sido Ren.

Un profesor.

Un hombre que no pertenecía a ninguna organización.

No llevaba armas.

No dirigía negocios.

No tenía soldados.

Simplemente había tenido la desgracia de enamorarse de Misaki Kuroda.

Y su hermano había decidido convertirlo en un objetivo.

—Ren no tenía nada que ver con nosotros —dijo Dante.

—No.

—Mi hermano lo mató igualmente.

—Sí.

Dante apretó la mandíbula.

—Entonces espero que mamá recuerde eso cuando Misaki esté delante de ella.

Su padre lo observó.

—Era tu hermano.

Dante levantó los ojos.

—Lo sé perfectamente.

—A veces no lo parece.

Dante permaneció en silencio unos segundos.

—¿Querés que lo odie menos porque está muerto?

—No dije eso.

—Era mi hermano. Lo quería.

La frase salió sin dificultad.

Porque era verdad.

—Pero también sabía exactamente quién era.

Su padre no respondió.

Dante continuó:

—Pasamos años arreglando sus problemas. Peleas. Deudas. Mujeres. Hombres a los que provocaba porque sabía que nuestro apellido iba a protegerlo. Le advertiste. Yo le advertí.

—Seguía siendo un De Luca.

—Y Ren seguía siendo inocente.

Silencio.

—Misaki hizo lo que cualquiera de nosotros habría hecho —dijo Dante.

Su padre entrecerró los ojos.

—¿Decapitarlo?

—Matar al hombre que asesinó a la persona que amaba.

Dante hizo una pausa.

—Lo de la cabeza fue excesivo.

Su padre soltó una risa breve.

—Me tranquiliza saber que todavía tenemos algunos límites.

Dante ignoró el comentario.

—No la culpo por haberlo matado.

—Tu madre sí.

—Mamá es su madre. No espero que sea racional.

—Tené cuidado con esa frase cerca de ella.

—No tengo intención de repetirla.

Su padre tomó la segunda carpeta.

La colocó sobre el escritorio.

—Todo eso nos lleva al verdadero problema.

Dante ya sabía cuál era.

No tocó la carpeta.

—El matrimonio.

—Sí.

El silencio se instaló entre ambos.

—Takeshi considera que ningún acuerdo comercial será suficiente —explicó su padre—. Yo coincido.

—Qué romántico.

—No necesito que sea romántico.

—Me tranquiliza.

Su padre ignoró el sarcasmo.

—Firmamos papeles. Se rompen. Repartimos territorios. Se invaden. Prometemos no atacarnos y dentro de seis meses uno de nuestros hombres mata a uno de los suyos en un puerto y volvemos a empezar.

—Entonces controlamos mejor a nuestros hombres.

—No alcanza.

Dante lo miró.

—¿Y casarme con Misaki sí?

—Hace que romper el acuerdo tenga consecuencias para ambas familias.

—También puede hacer que nos matemos mientras dormimos.

—Confío en que puedan evitarlo.

—Tu confianza me conmueve.

Su padre sonrió apenas.

—Además, si el matrimonio ocurre, ambos vivirán en Nueva York.

Dante dejó de bromear.

—¿Eso también está decidido?

—Es parte de la propuesta.

—Tengo negocios en Italia.

—Que seguirás manejando.

—Y ella tiene una vida en Japón.

—También.

—Entonces ninguno vive realmente acá.

—Exactamente.

Dante entendió.

Nueva York no era Italia.

Tampoco Japón.

Ninguno tendría ventaja absoluta sobre el otro.

—Territorio neutral —dijo.

—Más o menos.

—Esta casa es De Luca.

—No necesariamente vivirían acá.

Dante levantó una ceja.

—¿Ahora también están eligiendo dónde voy a vivir?

—No. Eso será problema de ustedes si llegan a casarse.

Si.

Era la primera vez que su padre utilizaba aquella palabra.

Dante lo notó.

—¿Qué pasa si ella dice que no?

Su padre guardó silencio.

—¿O si lo digo yo?

—Entonces habrá que encontrar otra garantía.

—¿Y existe?

—Ninguna tan fuerte.

Dante miró los documentos.

—Así que técnicamente puedo negarme.

—Sos un hombre adulto. Técnicamente podés hacer lo que quieras.

—Pero.

—Pero algún día esta familia va a ser tuya.

Ahí estaba.

Dante levantó lentamente los ojos.

—Y cuando eso ocurra —continuó su padre— vas a heredar todo. Los negocios. Los hombres. Los aliados. Los enemigos. También las decisiones que tomamos ahora.

—No necesito una lección sobre lo que voy a heredar.

—Entonces no actúes como si esta decisión solo afectara tu cama.

Dante endureció la mandíbula.

—No lo hago.

—Bien.

Su padre se inclinó hacia adelante.

—Porque no te estoy pidiendo que te enamores de Misaki Kuroda. No me importa si alguna vez la amás. Tampoco creo que a Takeshi le importe si su hija te ama a vos.

—Qué matrimonio prometedor.

—Les estamos pidiendo que entiendan lo que representan.

Dante miró la carpeta.

—Dos apellidos.

—Dos familias.

—Dos negocios.

—Y una guerra que tiene que terminar.

Dante permaneció callado.

No le gustaba.

Pero entendía la lógica.

Y eso era peor.

—¿Qué sabemos de ella? —preguntó finalmente.

Su padre señaló la tercera carpeta.

Dante la reconoció.

Ya la había leído.

MISAKI KURODA.

—Lo mismo que antes.

—Entonces sabemos poco.

—Con los Kuroda siempre se sabe poco.

Dante abrió el expediente.

La fotografía apareció otra vez.

Misaki no sonreía.

Nunca parecía hacerlo en ninguna fotografía.

—Veintiséis años —dijo Dante.

—Sí.

—Única hija.

—Sí.

—Takeshi no tiene hijos varones.

—No.

Dante levantó la mirada.

—Entonces ella no es solamente una garantía matrimonial.

Su padre sonrió.

—Ahí está mi hijo.

Dante cerró la carpeta.

—Es la única descendiente directa de Takeshi.

—Exactamente.

—Si tenemos un hijo...

La frase quedó suspendida.

—Algún día ese niño llevaría sangre Kuroda y De Luca.

Dante lo miró.

—No te entusiasmes.

—Estoy hablando de política familiar.

—Yo estoy hablando de que ya tengo un hijo.

Su padre se quedó quieto.

—Luca no pierde su lugar.

—Más vale.

El tono fue suficiente.

Su padre asintió.

—Luca es tu primogénito. Es un De Luca. Eso no cambia.

Dante se relajó apenas.

—¿Los Kuroda saben de él?

—Por supuesto.

Dante frunció el ceño.

—¿Misaki también?

—Imagino que Takeshi ya le entregó un informe sobre vos.

Dante pensó en ello.

Misaki Kuroda sabía que tenía un hijo.

No entendió por qué aquel detalle le pareció importante.

—¿Y Carmen? —preguntó su padre.

Dante cerró la carpeta.

—¿Qué pasa con Carmen?

—¿Ya se lo dijiste?

—No.

—Deberías.

—No tengo que pedirle permiso.

—No dije que se lo pidieras.

Su padre se levantó.

—Pero es la madre de Luca. Y si vas a vivir en Nueva York con otra mujer, la situación va a cambiar.

Dante permaneció sentado.

—Misaki no va a ocupar el lugar de Carmen como madre de Luca.

—Eso lo sé.

—Y Carmen no tiene ningún lugar que ocupar como mi mujer.

Su padre lo miró.

—¿Ella lo sabe?

Dante soltó una risa sin humor.

—Se lo expliqué anoche.

—¿Y?

—No le gustó.

—Nunca le gustó.

Dante lo miró.

Hubo algo en la forma en que su padre lo dijo.

—¿Qué querés decir?

—Nada que no sepas.

—Decilo igual.

Su padre suspiró.

—Carmen siempre creyó que tener un hijo con vos terminaría convirtiéndola en algo más.

Dante permaneció inmóvil.

—Eso nunca estuvo sobre la mesa.

—Para vos.

—Para nadie.

—No estoy discutiendo con vos.

Su padre caminó hacia la puerta.

—Solo te estoy diciendo que resuelvas ese problema antes de que Misaki Kuroda cruce esta puerta.

Dante entrecerró los ojos.

—Carmen no participa de la negociación.

—Quizás a Carmen no le importe.

Abrió la puerta.

—Una semana, Dante.

Dante miró la carpeta de Misaki.

—Lo sé.

Su padre se detuvo.

—No. Creo que todavía no.

Dante levantó los ojos.

—Dentro de una semana Takeshi Kuroda va a sentarse frente a nosotros. Va a traer a su hija. Tu madre va a recibir los restos de su hijo. Vamos a intentar cerrar una guerra que lleva demasiado tiempo costándonos hombres y dinero.

Hizo una pausa.

—Y vos vas a sentarte frente a la mujer que podría convertirse en tu esposa.

Dante no respondió.

—Preparáte.

Su padre salió.

La puerta se cerró.

Dante permaneció solo.

Miró durante unos segundos la fotografía de Misaki.

Después la guardó.

Una semana.

Siete días.

Eso era todo lo que quedaba antes de conocer personalmente a Misaki Kuroda.

Dante se levantó.

Desde algún lugar de la casa escuchó la voz de Luca.

Y, unos segundos después, la de Carmen.

Nueva York acababa de convertirse en un lugar mucho más complicado.

1
Kim Nava
por eso actitud de Dante sigo diciendo que estos protagonistas no deberían quedar juntos al final no se puede ojalá y este final sea distinto y cada uno por su lado y que sea diferente a todas esas historias
Kary Monte
hasta tu hijo sabe cómo debe comportarse🙎🙎🙎
Kary Monte
🤦🤦🤦🤦 como puede ser tan animal
y más animal delante de su hijo
dios mío santo este hombre es un bruto
Kary Monte
al parecer ren en verdad era solo un profesor enamorado de misaky porque sino su padre le hubiera echado barro
será muy difícil el acercamiento de estos dos protagonistas si bien es cierto fue Lucio de luca quien lo mató
no es culpa de toda la familia bien claro nos dice dante que Lucio actuaba solo era un sicópata asesino un maldito y creo que misaky hizo su propia justicia si asesinarlo pero ahí termino y ella debe sanar necesita un sicólogo que le ayude a superar su dolor.
ahora veremos qué sucede🙎🙎🙎
Kary Monte
parece me parece 😁😁😁 que el que callo fue De Luca 😁😁😁 ahora pues
Kary Monte
por fin
esa mujer no sabe que eres el jefe al parecer cree que puede manipular todo de una vez ponla en su sitio
ponle una casa
total ella más está en la calle comprando bailando comiendo teniendo amantes en fin su vida loca
las niñeras cuidan de Mateo
Kim Nava
ella tiene claro lo que quiere y se entiende por qué aria lo mismo
y aquí es donde lo digo por primera vez que estos dos protagonistas no deben quedar juntos ojalá sea diferente y no sea el final feliz por ensima de dos vidas que no tenían nada que pagar
Kim Nava
el ya cayó ante ella
Mayelin Gimenez
El está loco por ella! Y creo que Misaki no le es indiferente! Solo que se limita por el dolor de la perdida de Ren!
Mayelin Gimenez
Ese Lucio De Luca lo mató por diversión! Con razón Misaki lo dejo sin cabeza!
Kim Nava
y esa maldita viena toda vía defiende a su maldito hijo por que su hijo no es malo 😡😡😡
que bueno que Misaki lo degolló y fue poco
estoy odiando a Dante
Kary Monte
horrible 😣😣😣horrible lo que vivió Misaki
dante no sabes en realidad porque odia a toda tu familia lo que significa para ella tu apellido
🤷🤷🤷 cómo es que estos dos se van a enamorar🙎🙎🙎deberá pasar algo increíble que los una
Kim Nava
la que llevó a hi a la madre de Dante es la perra de Carmen 😡
Kary Monte: estoy de acuerdo fue esa perra de Carmen
dante de es darte cuenta de la alimaña que está en tu casa
total 1 replies
Kim Nava
no se por que esta soportando Dante a esa despechada ya la hubiera desaparecido 😡😡😡
por que ella está siendo un clavo en el culo
no se pero esta vien el coraje de Misaki pero se está portando con el de lo peor
Kary Monte
dante
esa carne. es un problema se nota
se que es la madre de tu hijo
pero deberías mandarla a volar de una vez
hasta a mí me cansa
Kary Monte
/Smug/ está tensión entre Hiroshi y dante me está matando
Kim Nava
bueno su venganza de Misaki es entendible
pero realmente Ren si era una blanca paloma una buena persona por que a pasado en otras historias que nos venden a un personaje por bueno y viene siendo peor
Kim Nava
lo que no me parece es que Hiroshi quiera interponerse el solo es la mano derecha y de confianza que tenga sentimientos hacia ella es su pedo pero no por eso va hacer una piedra para Dante
Kary Monte
no sé otras
pero yo cada vez que estos estás juntos saltan chispas /Sly//Sly//Sly//Sly/
Kim Nava: jiji no eres la única 🤭
solo ellos por su ego y venganza no lo ven 🤭
total 1 replies
Kim Nava
sigo diciendo que la tal Carmen esa se alió a algun enemigo por eso ese ataque 🤔
Kary Monte: 😜😜😜😜 te gusta el peligro dante
total 1 replies
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