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Renacer En Tu Piel: La Esposa Del Magnate

Renacer En Tu Piel: La Esposa Del Magnate

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Venganza / CEO / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

Elena Rossi lo dio todo por amor, solo para descubrir que su prometido y su media hermana no solo la engañaban, sino que planearon su trágica muerte para arrebatarle su herencia y su empresa. Sin embargo, el destino le otorga una segunda oportunidad: Elena despierta un año atrás en el tiempo, atrapada en su cuerpo real —lleno de curvas voluptuosas, caderas marcadas y una belleza sensual que antes ocultaba por inseguridad—. Esta vez, no habrá lágrimas; solo una fría y calculada venganza.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: El Fuego en la Penumbra y la Promesa Olvidada

El beso estalló entre ambos como una tormenta contenida durante demasiado tiempo.

Dante dejó escapar un gruñido grave desde el fondo de su garganta al sentir la respuesta de Elena. La rodeó con ambos brazos, afianzando sus manos en la plenitud de sus caderas para levantarla sin esfuerzo y pegarla firmemente contra su cuerpo. Elena soltó un leve jadeo de sorpresa, enredando sus piernas alrededor de la cintura musculosa de Dante mientras sus dedos se hundían en su cabello oscuro y denso.

Sin romper el contacto de sus bocas, Dante avanzó dos pasos a ciegas hacia el interior de la habitación de Elena, empujando la puerta con el pie hasta que esta se cerró con un chasquido seco que aisló al resto del mundo.

El roce del torso desnudo y caliente de Dante contra los pechos erguidos de Elena a través de la fina seda del camisón era una tortura deliciosa. Cada movimiento de la lengua de Dante era dominante, exigente, devorando sus labios con un hambre insaciable que le arrebataba el aliento. Elena se entregó al torbellino de sensaciones, sintiendo cómo el deseo sofocaba cualquier rastro del dolor de su pasado.

Dante la depositó con una delicadeza abrumadora sobre la amplia cama. Quedó sobre ella, apoyando sus codos a cada lado de la cabeza de Elena para no dejar caer todo su peso, aunque la dureza de su cuerpo esculpido presionaba con una posesividad deliciosa contra las curvas de ella.

—Eres perfecta, Elena —susurró Dante, separándose unos milímetros para mirarla a los ojos. Sus ojos grises, oscurecidos por una pasión desbordante, recorrieron su rostro sonrojado y agitado—. Absolutamente perfecta.

Con una lentitud calculada que aumentaba la agonía del deseo, Dante descendió sus besos por la línea de la mandíbula de Elena, alcanzando la curva sensible de su cuello. Elena echó la cabeza hacia atrás, ahogando un gemido mientras las manos de Dante descendían por su torso.

Los dedos del magnate se amoldaron a la redondez de su cintura y continuaron hacia sus caderas voluptuosas, delineando con veneración cada contorno de su anatomía. No había prisas en sus movimientos; Dante saboreaba la suavidad de la piel de su esposa como si estuviera contemplando la obra de arte más valiosa del mundo. Sus manos firmes rozaron el borde inferior del camisón, comenzando a deslizar la seda marfil hacia arriba, dejando al descubierto sus piernas moldeadas.

—Dante... —murmuró Elena, con la voz entrecortada por la marejada de calor que recorría su vientre.

—Mírame, Elena —ordenó él con voz ronca pero llena de ternura.

Elena abrió los ojos. En la penumbra de la habitación, la mirada de Dante no reflejaba lujuria vacía; había una devoción absoluta, una lealtad feroz que la hizo sentir más deseada y segura que nunca en su vida.

—Quiero cada parte de ti —continuó él, acariciando la parte interna de su muslo con una presión firme que la hizo estremecer—. Pero no quiero que esto sea un refugio efímero tras la traición que sufriste. Quiero que me des tu cuerpo y tu alma cuando sepas, sin el menor margen de duda, que eres la única mujer que existe para mí.

Las palabras de Dante cayeron como un bálsamo ardiente sobre el corazón de Elena. La sensibilidad y el respeto que el hombre más poderoso de la ciudad mostraba ante sus emociones terminaron de derribar las barreras que le quedaban.

—No estoy huyendo, Dante —respondió ella, alzando las manos para acariciar la mandíbula marcada del magnate, sintiendo el roce varonil de su barba de dos días—. Estoy aquí. Y sé exactamente con quién quiero estar.

Dante cerró los ojos un instante, disfrutando del contacto de la mano de Elena, antes de volver a mirarla con una sonrisa afilada y cargada de una promesa implícita. Deslizó la seda del camisón sobre sus hombros, dejando al descubierto la belleza espléndida de su figura. Sus labios volvieron a buscar los de Elena en un beso abrasador, mientras sus manos continuaban explorando y adorando cada centímetro de sus curvas voluptuosas, consumando una alianza marcada no por un contrato, sino por el fuego de un deseo incontrolable.

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Zaida Sanchez
así es imparables indomables🔥
Zaida Sanchez
así es dandole el respaldo a ella con orgullo 😍😍😍
Zaida Sanchez
eso estubo buenísimo 😍😍😍
🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
Elena le dio un paro de cucardia😳😳
🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
estoy van a encendiar mi pantalla unos capítulos más adelante 😳😳😳😳😳😂😂😂😂
Zaida Sanchez: candela pura 🥵🔥💘😍
total 2 replies
🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋
😳😳😳😳 eso promete
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