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Nuestra Última Noche En El Infierno

Nuestra Última Noche En El Infierno

Status: Terminada
Genre:Acción / Apocalipsis / Zombis / Completas
Popularitas:71
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.

Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #4: Ciudad Muerta

...⚠️ ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...

En medio de los días en los que seguía tras la verdad de Glaver, fui llamada por uno de mis contactos en esa empresa para reunirme con él en una ciudad vecina. Él era un amigo muy cercano de la doctora Martinez y parecía estar viviendo en Alley City.

—¿Estás segura de ir en eso? Flor, es muy peligroso —me dijo mamá al verme subirme en la motocicleta de una amiga—.

—Tranquila, mamá. Sé cómo usarla y ya sabes que… ¡Soy imposible de matar! Jaja, no por algo sigo viva

—Mm, solo ten cuidado. Porque escuché que han habido más muertes por animales enfermos de una extraña infección

—Lo tendré, no te preocupes

Era un viaje muy largo, tanto que conduje por horas enteras para llegar al que sería mi punto de reunión con ese contacto. Incluso para no aburrirme me puse mi serie favorita como una especie de podcast.

Era una forma de mantenerme despierta además de atenta, solo que realmente eso no fue lo que me mantuvo despierta toda esa noche. Cuando llegué a las fronteras de la ciudad y mientras pagaba la gasolina de la motocicleta, pude escuchar una explosión hizo temblar toda la ciudad.

—¡Ja! Parece que al fin alguien le ha dado su merecido a ese pelón mugriento —se burló llenando el tanque de mi motocicleta con gasolina—

—¿Huh? ¿Habla de Irving?

—No me digas que no lo conoces

—Sí, lo conozco, bueno no en persona pero… ya sabe, he oído de los rumores sobre que está siendo investigado por experimentos fuera de la ética

—¡Hmph! —dejó de llenarlo y puso la manguera en su lugar—. Ojalá y el cabrón no haya sobrevivido a eso

—Ahm… —le pagué por haber llenado el tanque de mi motocicleta—. No creo que eso sea la forma de solucionar los problemas que ocasionó

—Vamos —el hombre molesto, me lanzo el cambio en mis manos—. ¡Para ser de esta generación eres muy cristalita!, ahora vete, antes de que te metas un puñetazo

Sin perder más el tiempo en la gasolinera, me dirigí a toda velocidad hacia la ciudad de Alley City. Al principio esa ciudad se sentía muy rara, me daban unos pequeños escalofríos en el cuerpo con solo ver los alrededores.

Aunque también pudo ser porque en el camino también sentía el frío golpeando mi cuerpo, y un silencio ensordecedor que envolvía las calles. A decir verdad parecía una ciudad vacía, y sin rastro de vida, similar a un pueblo fantasma.

No fue hasta que de repente escuché el pitido de una patrulla, que sin previo aviso me golpeó en el costado, haciendo que saliera disparada de la motocicleta.

Con la visión borrosa y escuchando cómo retumbaba un pitido en mi cabeza pude alzar la cabeza, viendo como aquella calle que estaba vacía ahora estaba una multitud de personas huyendo algo, no pude ver que era pero el silencio fue arrebatado por los gritos de horror de esas personas.

—¡¡Alguien ayuda!!

—¡¡Por favor!! ¡¡Mi madre necesita atención médica!!

—¡¡Ayuda!!

—¡¡No!!

—¿Qué? —susurré desorientada mientras me ponía de pie—.

Y cuando mi visión pudo adaptarse a la situación, pude verlos… eran personas con la piel putrefacta que caminaban en las calles y que estaban hambrientos de cualquier ser vivo que estuviera frente a ellos.

Aún con el cuerpo adolorido por el golpe que me di con el choque, busqué mi motocicleta en toda la calle para poder escapar, solo que la termine encontrando en llamas frente a la patrulla que me había lanzado al suelo y la cual estaba por explotar.

En el suelo también estaba un policía muerto, en sus manos había un arma, sabía que era una locura ir directo a una patrulla que estaba a nada de explotar pero supongo que eso era mejor que estar en una ciudad llena de muertos vivientes sin una maldita arma.

Sin otra opción más que correr hacia el arma, corrí hacia ella para agarrarla lo más rápido que podía. Y mientras lo hacía pude ver una silueta negra al fondo caminando entre esos muertos vivientes que estaban masacrando a las personas.

—Ay esto debe ser…

Esa cosa agarró un auto de la calle para lanzarla hacia el círculo fuego que había frente a mí. Sin pensarlo me lancé lo más lejos que pude de las llamas y tan solo escuchando el impacto del auto contra la patrulla y sintiendo los pequeños pedazos de metal raspando mi piel por la explosión de la patrulla y motocicleta, fue suficiente para saber que debía huir de ahí.

Con un último vistazo hacia esa silueta, pude verlo con más claridad, tenia la silueta de un hombre bastante alto, con brazos saliendo de su espalda, con rostros humanos saliendo de sus hombros, su cuerpo estaba musculoso e imponente, sus dos brazos principales eran del tamaño de una persona al igual que sus piernas, su único ojo estaba clavado en mi.

—Flor Watson… —saboreo mi nombre mientras arrancaba un poste de luz con una facilidad que te sorprendía—.

—Esto debe ser una broma —susurré al ver a esa cosa caminando hacia las llamas de la explosión con bastante tranquilidad—.

Obviamente no iba a quedarme más tiempo afuera en la ciudad, así que corrí y esquivé como pude el poste de luz que me había lanzado. Ese maldito poste, rozó mi abdomen, por unos segundos, siendo suficiente para que me hiciera una cortada no tan profunda que hizo que soltará un quejido al esquivarlo.

Con la respiración agitada volteé a los alrededores, buscando un sitio donde pudiera esconderme de esa maldita cosa; encontrando una casa en la que estaba mi contacto gritándome con todas sus fuerzas.

—¡¡Señorita Watson!!

Con las piernas temblorosas corrí hacia esa casa, para huir de esa cosa espantosa que me perseguía. Mi contacto al estrechar mi mano me lanzó al interior de su casa para después cerrar la puerta detrás de él.

—¡Rápido! ¡Ayúdame!

Con la ayuda del otro, pudimos bloquear con el sofá que había en la sala principal, sabíamos que esa cosa no iba a detenerse solo con eso pero por lo que veíamos desde la ventana, ya no estaba, se había ido.

1
Yarelis Pérez
Nicky es quien lleva las riendas de la relación. El otro parece princesa
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