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EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Demonios / Brujas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rosaly es una loba Alfa de pura sangre, primogénita de la manada Tierra de Fuego. Sin embargo, para huir de las guerras y de la presión por encontrar a su pareja ideal, se exilia en la ciudad y abre el Spa Serenidad Azul junto a su mejor amiga Thais. Su pacífica vida de oficina cambia por completo cuando dos hombres imponentes vestidos de traje entran exigiendo un masaje VIP.
Al cruzar miradas, su loba ruge una palabra: «¡MATE!». El cliente de ojos carmesí es Asmodeo Vane, el mismísimo Rey del Inframundo. Él busca a unos demonios traidores compinchados con brujas oscuras y con el tío rebelde de Rosaly para destruir a su familia.
Rosaly no es una sumisa damisela en apuros y Asmodeo no acepta un «no» por respuesta. En medio de un sensual tira y afloja entre la CEO de la ciudad y el Soberano del Abismo, se sellará la alianza más peligrosa de sus vidas. ¿Podrá el fuego del infierno domar el orgullo de la manada?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 4 MANOS DE SEDA, SECRETOS DE FUEGO

Ver a Asmodeo quitarse la americana de tres piezas fue un espectáculo que puso a Kala, mi loba, a dar vueltas de campana en mi cabeza. El tipo no solo tenía una cara de ángel caído esculpida a la perfección; debajo de esa camisa de seda negra que se desabrochó tan despacio que me llevo casi a la desesperacion, se ocultaba un torso ancho, cubierto de músculos firmes y cruzado por un par de cicatrices antiguas que delataban que su vida no había sido precisamente un paseo por el parque. Lo peor de todo era que, a medida que se desvestía, el aroma a ozono, tormenta y fuego se intensificaba, nublando mis sentidos.

—¿Te gusta lo que ves, Rosaly? —preguntó con un tono arrastrado y esa sonrisa ladina que me daban ganas de borrarle a besos o a bofetadas, todavía no lo tenía claro.

—He visto mejores —mentí descaradamente, cruzándome de brazos mientras señalaba la camilla—. Menos cháchara y boca abajo, señor Vane. El tiempo corre y su dinero vale por minutos.

Asmodeo soltó un bufido divertido y se tumbó cuán largo era en la camilla de masajes. Su espalda era un lienzo de poder. A pocos metros, Damian imitaba el gesto en la otra camilla, ganándose una mirada fulminante de Thais, que ya estaba vertiendo un chorro de aceite esencial de sándalo en sus manos, frotándolas con una energía que parecía que iba a sacar fuego de las palmas.

Me acerqué a mi mesa auxiliar, tomé el bote de aceite de lavanda y vertí unas gotas en mis manos. Respiré hondo para calmar los latidos de mi corazón. Sabía que en cuanto mi piel tocara la suya, el lazo de la Diosa Luna estallaría como fuegos artificiales. Kala estaba al límite, empujando mis barreras mentales. «Tócalo, es nuestro, tócalo», suplicaba en mi mente.

Apreté los dientes, di un paso al frente y posé mis manos sobre sus hombros.

Un latigazo de energía pura me recorrió los brazos. Fue como si me hubiera conectado directamente a una corriente de alto voltaje. Una oleada de calor abrasador subió por mis venas, y por un segundo, mis ojos debieron de brillar con el azul zafiro más intenso de mi rango Alfa. Asmodeo soltó un gemido sordo, un sonido ronco que vibró bajo mis palmas. Su espalda se tensó por completo, sus músculos se volvieron duros como el granito ante el impacto del lazo.

—Por el abismo… —susurró el Rey Demonio, con la voz ahogada—. Tienes unas manos peligrosas, lobita.

—Le dije que se callara y se relajara —respondí, intentando que mi voz no temblara mientras empezaba a ejercer presión sobre sus trapecios, usando mis conocimientos de anatomía y mi fuerza de cambiaformas para deshacer los nudos de tensión que, para mi sorpresa, tenía acumulados a niveles inhumanos—. Aunque, viendo lo tenso que está, parece que el Rey del Inframundo carga con bastantes problemas sobre los hombros.

Asmodeo no respondió de inmediato. Dejé que mis manos se deslizaran por su columna, aplicando pasadas largas y firmes. El lazo se estabilizó en un ronroneo cálido que envolvía la habitación. En la camilla de al lado, el ambiente no era menos eléctrico; escuchaba los sutiles jadeos de Thais y cómo la respiración de Damian se volvía pesada cada vez que las manos de mi amiga presionaban sus omóplatos. Ellos también estaban lidiando con su propio cortocircuito místico.

—No te imaginas cuánto, Rosaly —habló finalmente Asmodeo, con los ojos cerrados, disfrutando del masaje pero con un tono que perdió toda la arrogancia anterior, volviéndose peligrosamente serio—. Los negocios del plano humano son sencillos. Es la política de mi propio hogar la que me quita el sueño.

Ahí estaba. Mi vena de CEO y mi instinto de Alfa captaron la oportunidad al vuelo. Necesitaba tirar de ese hilo sin que se notara demasiado que estaba pescando información.

—Vaya, pensé que ser el Rey significaba que todo el mundo obedecía sin rechistar —comenté con tono casual, bajando la intensidad del masaje hacia la zona lumbar—. ¿O es que hay rebeldes en tu paraíso sombrío?

Asmodeo soltó una risa seca, carente de humor.

—Siempre los hay. Sabandijas que se creen con derecho a usar un poder que no les pertenece. De hecho, Damian y yo no estamos en Ciudad Azul por turismo, ni por placer… aunque encontrarte a ti haya sido el mejor giro de los acontecimientos.

—¿Ah, sí? —intervino Thais desde su camilla, incapaz de morderse la lengua. Vi cómo le propinaba un codazo sutil pero estratégico a Damian en un punto de presión—. ¿Y se puede saber qué busca el mismísimo Rey Demonio en una ciudad humana tan pequeña? ¿Están reclutando lobos para sus ejércitos oscuros?

Damian abrió un ojo gris, girando la cabeza ligeramente hacia Thais, ignorando el pinchazo de dolor con una disciplina militar impresionante.

—No reclutamos escoria —sentenció Damian con voz de hielo—. Estamos cazando traidores.

Me detuve un segundo, con las manos apoyadas en la parte alta de la espalda de Asmodeo, sintiendo cómo el calor de su piel se filtraba en la mía. Kala aguzó las orejas en mi mente.

—¿Traidores? —pregunté, retomando el masaje pero con el corazón latiéndome a mil por hora.

Asmodeo suspiró, girando un poco la cabeza para mirarme de reojo con un solo ojo carmesí. La seriedad en su rostro me erizó la piel.

—Un clan maldito de mi reino, los del linaje de la Sombra Estigia, robó un artefacto de mi tesoro real hace unos meses. Un objeto capaz de imbuir energía demoníaca pura en almas mortales. Cruzaron el portal hacia este plano y sabemos que se han aliado con un Alfa licántropo desterrado, un tal Gustav.

Casi me olvido de respirar. Thais soltó un bote de esencia que por suerte cayó sobre la camilla sin romperse. Nos miramos de reojo, compartiendo un pánico silencioso que afortunadamente nuestros mates parecieron malinterpretar como simple sorpresa humana.

—Ese tal Gustav… —continuó Asmodeo, sin notar mi conmoción interna—, cree que ha hecho el trato de su vida. Cree que este clan de demonios lo está ayudando a armar un ejército invencible para derrocar a su hermano y quedarse con su manada. Pero lo que ese estúpido lobo no sabe es que los demonios no regalan nada. Lo están usando.

—¿Usándolo para qué? —mi voz sonó un poco más aguda de lo normal, pero contuve las emociones con todas mis fuerzas de Alfa. Mi padre y mi hermano Saúl estaban en el punto de mira de esa locura.

—Para canalizar suficiente energía de sangre en este plano y abrir un portal masivo —explicó Damian, relevando a su rey en la explicación—. Quieren derrocar a Asmodeo. Están usando la guerra de ese licántropo como una cortina de humo y una fuente de sacrificios para acumular poder. Si logran su objetivo, iniciarían una guerra civil en nuestro reino y, de paso, arrasarían con toda esta región del mundo humano. Incluida esta ciudad.

El silencio que se instaló en la suite fue sepulcral. La música de cascadas de fondo parecía ahora un chiste de mal gusto.

Ahí estaba la verdad, desnuda y terrorífica. Mi tío Gustav no solo quería venganza contra mi padre; estaba metiendo en nuestra casa a una facción de demonios renegados que planeaban exterminarnos a todos para usar la masacre como trampolín para un golpe de Estado en el inframundo. Y el hombre que tenía bajo mis manos, el Rey Demonio que reclamaba que yo era suya, estaba en la ciudad precisamente para cazarlos y destruirlos.

Asmodeo se dio la vuelta en la camilla con una agilidad pasmosa, quedando sentado y obligándome a dar un paso atrás. Sus ojos rojos brillaban ahora con una intensidad magnética, fijos en los míos. Pudo notar la tensión en mis hombros, el cambio en mi olor, el destello zafiro de Kala que yo ya no podía camuflar.

—Tienes una mirada muy expresiva para ser una simple empresaria, Rosaly —dijo Asmodeo, entornando los ojos mientras se ponía en pie, mostrando toda su imponente estatura—. Y tu pulso se ha disparado en cuanto he mencionado a Gustav y a su hermano. ¿Hay algo que quieras contarme, mi reina?

Me quedé helada. Thais dio un paso hacia mí, con Damian levantándose también de su camilla, con los ojos grises fijos en ella. El juego del gato y el ratón se había acabado. Las cartas estaban sobre la mesa, y la vida de mi familia dependía de mi siguiente movimiento.

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Blanca Montero Angulo
Gracias escritora por otra hermosa novela. Dios la bendiga grandemente. saludos desdé Puerto limón ♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Por la confianza y arrogancia.
Blanca Montero Angulo
Desgraciados parásitos. ojalá los haga sufrir mucho. 😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Pobresitos los lobitos asesinados. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Se lo toman bien al menos 😅😅😅😅😅🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Y sobre todo la tal morgana. le va a ayudar 🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
me encantó 😍 hermosa historia 🤩
Blanca Montero Angulo
Así es, dejen de jugar carajos 🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍guao ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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