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ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

ONEGA SALVADORA - ALFA SUMISO

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Mundo de fantasía
Popularitas:21.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Una simple coincidencia fue suficiente para cambiar el destino de dos mundos.

Zea nunca debió cruzarse en el camino del Rey Alfa.

Él es el gobernante más poderoso de todos los clanes. Un hombre cuya sola presencia inspira obediencia. Frío. Implacable. Incapaz de amar. Su vida siempre ha estado regida por una única ley: el deber está por encima de cualquier sentimiento.

Hasta que la conoce.

Desde el primer instante, algo en Zea despierta un instinto que creía muerto. Por primera vez, el Rey Alfa desea algo para sí mismo... y está dispuesto a desafiar al destino para conseguirlo.

Pero Zea también es un misterio.

Su familia ha vivido escondiendo una verdad tan antigua como peligrosa. Un secreto que ha pasado de generación en generación con una única regla: jamás acercarse a un alfa... y bajo ninguna circunstancia, a un Rey.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4 la advertencia.

Sabina, que conocía a su hija mejor que nadie, notó el rubor y la mirada perdida. Su corazón se encogió. Conocía los peligros que acechaban a una omega hermosa como Zea. Había visto a demasiadas jóvenes ser tomadas como juguetes por alfas poderosos, usadas y desechadas sin piedad.

—Hija —dijo Sabina, su voz suave pero firme, tomando la mano de Zea—, ya sabes lo que pienso de los alfas. Y más aún de un Rey Alfa. Para ellos, nosotras las omegas no somos más que un pasatiempo, un entretenimiento, un capricho. No queremos que te lastimen, ¿entiendes? No seas tonta, no te acerques a él.

Jairo asintió solemnemente, su rostro expresando la misma preocupación. —Tu madre tiene razón, hija. Un Alfa de su poder no busca una compañera de verdad, busca una posesión. Tú mereces algo mejor. Mucho mejor. Solo aléjate, por favor.

Zea asintió, aunque en su interior, algo se retorcía. Sabía que sus padres tenían razón. Lo había visto en la universidad, en la calle, en todas partes. Los alfas que se acercaban a ella solo querían una cosa, y no era amor. Pero el recuerdo de la mirada de Bruno, esa intensidad que la había traspasado, no encajaba con la imagen que sus padres pintaban. Había algo diferente en él, aunque no supiera explicarlo.

—No se preocupen —dijo Zea, forzando una sonrisa—. No voy a buscarlo. Además, ¿qué podría querer un Rey Alfa conmigo? Solo soy una omega común y corriente.

—No eres común y corriente, hija —dijo Jairo, acariciándole el cabello con ternura—. Eres especial. Y por eso mismo debes cuidarte.

Después de la cena, Zea ayudó a su madre a lavar los platos y luego se retiró a su habitación. Era un cuarto pequeño pero acogedor, con paredes pintadas de un suave tono lavanda y una ventana que daba al jardín trasero. Una cómoda cama con un edredón de patchwork, su escritorio lleno de libros, y un espejo antiguo heredado de su abuela.

En la repisa, junto a su cama, descansaba una fotografía de su tía Zafira, la comandante general del ejército de la manada, con su uniforme impecable y su mirada fieramente protectora. Zafira era su heroína, la única que siempre había estado dispuesta a defender a los omegas contra cualquier abuso.

Pero esa noche, ni la seguridad del hogar ni el recuerdo de su tía lograban calmar su inquietud.

Zea se acostó, apagó la luz, y se revolvió entre las sábanas durante horas. No podía dormir. La imagen del Rey Alfa no se iba de su mente. Sus ojos grises, su mandíbula firme, la forma en que la había mirado a través del jardín… era como si él hubiera gritado su nombre sin pronunciar una palabra.

—Kashira —susurró Zea, llamando a su loba interior—, ¿qué me pasa? ¿Por qué no puedo dejar de pensar en él?

Su loba, una espléndida hembra de pelaje blanco como la nieve, estaba profundamente dormida en el rincón de su mente, roncando suavemente con la despreocupación de una cría en invierno. Zea la observó con una mezcla de frustración y cariño. Kashira siempre había sido tranquila, serena, como si nada pudiera alterarla. Pero esa noche, su loba parecía especialmente satisfecha, como si hubiera encontrado algo que llevaba tiempo buscando.

Zea suspiró, dándose la vuelta en la cama. "¿Qué tienes tú que no me cuentas?" murmuró.

Pero Kashira solo se estiró perezosamente, movió la cola, y volvió a dormirse, dejando a Zea con la inquietud danzando en su pecho.

Lo que Zea no sabía, mientras luchaba contra el insomnio, era que su loba no estaba despreocupada. Estaba plena. Porque Kashira, con sus sentidos agudos, había reconocido algo que Zea, en su inocencia, aún no comprendía: que el Rey Alfa no era un depredador cualquiera. Era su otro pedazo, su alma gemela, su compañero destinado.

Y que él, a diferencia de otros alfas, no quería poseerla. Quería entregarse a ella por completo. Una sumisión que solo un Alfa tan poderoso como él podía ofrecer, y que solo una omega tan especial como ella podía recibir.

*_*

Mientras tanto, en la mansión real, Bruno se encontraba en su estudio, mirando el fuego crepitar en la chimenea. Tenía una copa de whisky en la mano, pero no la había probado. Sus pensamientos volaban hacia ella, hacia esa dulce omega de la que aún no sabía el nombre.

—Azú —llamó a su sobrina por el vínculo mental que compartían como familia, un hilo de comunicación que los conectaba incluso a distancia.

La respuesta llegó casi de inmediato, con la energía traviesa de la joven beta. "¿Tío? ¿A estas horas? ¿Estás bien?"

"Necesito que me digas algo…" respondió Bruno, su voz mental cargada de una seriedad que hizo que Azú se sentara en su cama, alerta.

"¿El qué?"

"¿Cómo se llama tu amiga? La que vino hoy al jardín."

Hubo un silencio del otro lado, seguido de una risita sofocada. "¿Zea? ¿La omega?"

Bruno sintió que su corazón daba un vuelco al escuchar su nombre. Zea. Hermoso. Perfecto para ella.

"Sí, ella. ¿Cómo se llama su familia? ¿Dónde vive? ¿Está… comprometida?"

La risa de Azú se hizo más audible. "Tío Bruno, ¿estás interesado en mi amiga?"

Bruno apretó la mandíbula. "Solo responde."

"No está comprometida. Es hija de dos omegas, Sabina y Jairo, viven en los suburbios. Y es… muy especial. No es como las demás. No le gusta ser el centro de atención. Es dulce, inteligente y tiene un corazón enorme. Pero ten cuidado, tío. Su tía es Zafira, la comandante del ejército. Y es muy protectora con ella."

Zafira. Bruno conocía a la comandante. Era una gama feroz, respetada y temida. La primera en alcanzar ese rango en el ejército. Sabía que si lastimaba a Zea, no tendría que enfrentarse solo a la furia de Zafira, sino también a la suya propia, porque el instinto de su lobo le decía que no podría lastimar a esa chica ni aunque quisiera.

"Gracias, Azú," dijo Bruno, cortando la conexión.

Se quedó en silencio, mirando las llamas. Zea. Un nombre que ahora ardía en su corazón. Y una certeza que crecía en su interior: tenía que verla de nuevo. Tenía que hablar con ella, tocarla, asegurarse de que estaba bien. No podía esperar.

Su lobo rugió en su pecho, y Bruno supo que la tormenta que había comenzado en el jardín recién estaba empezando. Iba a hacer todo lo posible por conquistarla. No como un Rey Alfa, sino como un hombre que había encontrado a su otro pedazo.

Pero también sabía que el camino no sería fácil. Zea era cautelosa, sus padres eran protectores, y Zafira no dudaría en interponerse. Y además, estaba el problema de su propia posición: ¿cómo podía un Rey Alfa cortejar a una omega sin que pareciera una imposición?

No lo sabía. Pero estaba decidido a descubrirlo.

Porque Zea, sin saberlo, era la única que podía salvar a su lobo de la soledad eterna. Y él estaba dispuesto a ser sumiso a ese amor, a dejar que ella, con su dulzura y su luz, lo guiara hacia un lugar que nunca había conocido: la paz.

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Carola 🦋
Comenzando con esta historia q ya d principio pinta maravillosa 🥰
Concepcion Hernandez Alonso
me encanta este comienzo 👏👏👏
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🥺🥺🥺
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
sueña despierta
Ana Elena Jiménez
esperemos que así sea 🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭Aja si tú así lo quieres creer 🤭🥰🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭😬😬
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja jajajaja
Ana Elena Jiménez
jajajaja jajajajajaja lyra si le das con algo así lo único que le vas a sacar es sangre mija 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Laura Ojeda
que linda historia... por lo menos la famiia del rey lo apoya
Ana Elena Jiménez
😬😬😬azu la estás embarrando más,🤭
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭 Dios mio 🤦
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭🤭🤭
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