Esta historia comienza con Daniela y Marcos.
Según la gente, ellos son tío y sobrina. Así los llaman y así los ven desde siempre.
Por eso, cuando empiezan a surgir sentimientos entre ellos, todos creen que es un amor prohibido, porque piensan que Daniela y Marcos son familia y que no pueden estar juntos.
Pero la verdad es otra.
Marcos no es su tío. No existe ningún parentesco familiar entre ellos y no llevan la misma sangre. Él simplemente es amigo de la mamá de Daniela y, como se he criado a Daniela ella comenzo a llamarlo “tío”.
Pero para Daniela y Marcos, la verdad siempre fue diferente: él no es su tío, solo es el amigo de su mamá.
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Capítulo 10 — Lo intentamos
Lisbeth terminó de desayunar, agarró sus cosas y se preparó para irse a trabajar.
—Bueno, ñaño, me voy.
—Bueno, ñaña. Que le vaya bien.
—Cuídeme la casa.
—Sí, señora.
Ella soltó una risita y salió.
La puerta se cerró y la casa quedó completamente silenciosa.
Daniela estaba en la sala, mirando su celular.
Yo respiré profundo.
Sabía que tenía que hablar con ella.
—Dani, venga.
Ella levantó la mirada.
—Dígame, tío.
Me acerqué un poco.
—¿Usted volvió con lo de “tío” después de que le dije que la amaba?
Ella bajó el celular.
—Es la costumbre.
—Pero yo le dije que no me dijera así.
—Ya sé.
—Entonces, ¿por qué lo hace?
Daniela se quedó callada unos segundos.
—Porque me da nervios decirle Marcos.
Sonreí.
—¿Y por qué?
—Porque toda la vida le he dicho tío.
Me senté frente a ella.
—Pero ahora las cosas cambiaron.
Daniela bajó la mirada.
—Sí.
Hubo un silencio.
Yo respiré profundamente.
—Dani, necesito preguntarle algo.
—¿Qué?
—Lo que te dije aquella noche...
Ella me miró.
—¿Lo recuerdas?
—Sí.
—¿Y qué piensas?
Daniela tardó unos segundos en responder.
—Que yo también estoy enamorada de usted.
Sentí un alivio enorme.
—¿De verdad?
Ella asintió.
—Sí.
Sonreí.
—Entonces...
Me quedé pensando cómo decirlo.
—¿Usted quiere intentarlo conmigo?
Daniela me miró directamente.
—Sí.
Sentí que el corazón me latía más rápido.
—¿Sí?
—Sí, Marcos.
Sonreí.
Pero ella inmediatamente cambió la expresión.
—¿Y si mi mamá se entera?
Me quedé callado.
Esa era precisamente la pregunta que también me daba miedo.
—Pues lo enfrentamos juntos.
—¿Me lo prometes?
—Sí.
Me acerqué un poco y tomé su mano.
—No voy a dejarla sola con esto.
Daniela sonrió.
—¿Entonces sí?
—Sí.
Ella soltó una pequeña risa.
—Bueno.
La miré.
—Mi reina...
Ella sonrió.
—¿Qué?
—Entonces sí.
Nos quedamos mirándonos durante unos segundos.
No sabíamos qué iba a pasar después.
Tampoco sabíamos cómo reaccionaría Lisbeth cuando se enterara.
Pero en ese momento decidimos dejar de pensar en todo lo que podía salir mal.
Me acerque a ella y la bese y la acosté suavemente en el sofas y comenze pasar mis dedos por un lado de sus bragas cargaba falda y eso me hizo más fácil tocarla ella me quito la camisa _ ufff que cuadritos me dijo _ me rei vamos a mi habitación subimos a la habitación y entre besadola la puse contra la pared y le besaba en el cuello me clavaba las uñas luego la puse en la cama y le quite la falda y sus bragas y le comense pasarle mi lengua en su parte íntima se aferraba a las sábanas y gemia _ Ahhhhhh _ sus gemidos me hacía excitar más ya no puede aguantar. más me saque el pantalón y el boxer y se la metí despacio porque era virgen y una vez adentro comenze a penetrarla duro y despacio gemia _ Ahhhhhh Ahhh _ shhhh tranquila mi reina_
quieres subir le pregunte _ si me dijo_ se subió y Comenso a moverse ella gemia mi respiración se agitaba miestra se movía yo apretaba sus nalgas y se quitó la blusa porque de lo exitado que estaba no se la quite _ Me chupas las tetas _ dijo ella _ las chupe y sentí que ella se corrió acabe dentro de ella sin querer no la puede apartar a tiempo