Ella tiene una vida difícil. Hasta que reencarna en un nuevo mundo, ahora solo busca ayudar a otros, para agradecer por esa oportunidad de vivir.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Lady Van Camp 1
Ya llevaban casi diez días trabajando en la Casa Harrington de Ayuda.
Durante ese tiempo, Lucille y Jack habían atendido a una gran cantidad de personas.
La casa comenzaba a ser conocida en el pueblo.
Las donaciones aumentaban.
Los médicos hablaban cada vez más de ella.
Y, poco a poco, otras familias nobles comenzaron a interesarse por el trabajo que estaban realizando.
Aquella mañana, una joven llegó a la casa de ayuda.
Era hermosa.
Tenía el cabello oscuro, ojos claros y llevaba un elegante vestido cuyo escote era bastante pronunciado.
Por su manera de caminar y por la seguridad con la que entró, era evidente que estaba acostumbrada a llamar la atención.
—Buenos días —saludó Lucille.
La joven sonrió.
—Buenos días, Lady Harrington.
—¿En qué podemos ayudarla?
La joven hizo una pequeña señal a una de sus acompañantes.
—He venido a entregar una donación.
Lucille sonrió inmediatamente.
—Muchas gracias. Será de gran ayuda para nuestros pacientes.
Recibió el documento correspondiente y comenzó a revisar la información.
—Es una contribución bastante generosa.
—Me alegra poder colaborar.
Lucille hizo una pequeña reverencia.
—La Casa Harrington se lo agradece mucho.
Pero entonces la joven preguntó..
—¿El mago está aquí?
Lucille levantó la mirada.
—¿Jack?
—Sí.
La sonrisa de la joven se hizo todavía más evidente.
—Escuché que el famoso mago está trabajando aquí.
Lucille comprendió inmediatamente.
[Así que no vino solamente por la donación.]
—Está atendiendo a un paciente en este momento.
—¿Cuánto tardará?
—No lo sé exactamente.
La joven miró alrededor.
—Esperaré.
Lucille asintió.
—Por supuesto.
La muchacha se sentó.
Pero no parecía tener ninguna prisa.
De hecho, parecía bastante cómoda esperando.
Lucille regresó a sus documentos.
Sin embargo, no tardó mucho en escuchar..
—¿Dicen que es realmente tan poderoso?
—Eso he escuchado
respondió una de las acompañantes.
—Y que es amigo de varios duques.
—Sí.
—Entonces debe ser muy importante.
Lucille continuó escribiendo.
[Definitivamente vino por él.]
Después de algunos minutos, finalmente salió el paciente.
Jack apareció detrás.
—Recuerde descansar la mano y no forzarla durante los próximos días.
El hombre agradeció y se retiró.
Jack levantó la mirada.
Y vio a la joven.
—Oh.
Lady Van Camp se levantó inmediatamente.
—Mago Jack.
Jack sonrió.
—Buenas tardes, ¿nos conocemos?
⸺Aun no, soy Lady Anny Van Camp.
Lucille observó la escena desde su escritorio.
La joven se acercó a Jack con mucha más confianza de la que había utilizado con ella.
—He escuchado mucho sobre usted.
—Espero que cosas buenas.
—Principalmente.
Jack soltó una pequeña risa.
—Eso me tranquiliza.
La joven comenzó a hablarle.
Primero sobre su magia.
Después sobre sus viajes.
Después sobre los duques que conocía.
Y luego, de manera bastante evidente, comenzó a elogiarlo.
—Su cabello es realmente hermoso.
Jack se tocó distraídamente un mechón.
—¿Sí?
—Sí. Es muy poco común.
—Supongo que tuve suerte.
—Y sus ojos también.
Jack sonrió.
—Lady Van Camp, parece que hoy he recibido muchos cumplidos.
—Quizás porque los merece.
Lucille levantó la mirada por un instante.
La joven continuaba hablando.
—Me gustaría verlo utilizar magia.
—¿De verdad?
—Muchísimo.
Lucille volvió a mirar su cuaderno.
[Es evidente lo que quiere.]
No había nada malo en ello.
Jack era un hombre joven.
Era importante.
Era poderoso.
Era conocido por varios miembros de la nobleza.
Y además era guapo.
Era completamente normal que una joven como Lady Van Camp se interesara en él.
Lucille tomó su cuaderno.
[Debería dejarlos tranquilos.]
Se levantó.
—Si me disculpan, tengo algunos registros que revisar.
Jack la miró.
—¿Te vas?
Lucille sonrió.
—Sí.
—¿No vas a quedarte?
—No quiero interrumpir.
Lady Van Camp sonrió satisfecha.
Lucille no le dio importancia.
Tomó sus documentos y caminó hacia otro salón.
[Es lo correcto.]
[Él es un mago importante.]
[Algún día tendrá que casarse.]
[Una mujer como Lady Van Camp encaja mucho mejor en su mundo.]
Se sentó.
Abrió el cuaderno.
Y comenzó a trabajar.
[Hay muchísimas mujeres más hermosas que yo.]
La frase apareció en su mente con una naturalidad que la hizo detenerse.
Lucille frunció ligeramente el ceño.
[¿Por qué pensé eso?]
Bajó la mirada.
[Es verdad.]
[Una mujer como ella es mucho más segura.]
[Se acerca sin miedo.]
[Le dice directamente que es guapo.]
[Probablemente sabe perfectamente cómo llamar la atención.]
Lucille continuó escribiendo.
[Está bien.]
[Es lo normal.]
[Él es un hombre importante.]
[Una mujer hermosa como Lady Van Camp sería una buena pareja para él.]
Tomó otra hoja.
[Además, yo tengo otras cosas en las que pensar.]
[La casa de ayuda.]
[Los pacientes.]
[Los registros.]
[Ese es mi propósito.]
Respiró profundamente.
[Estoy aquí para ayudar.]
Y continuó trabajando.
Mientras tanto, en el otro salón... Lady Van Camp seguía conversando con Jack.
—He escuchado que es hermano del duque Kovacic.
Jack levantó una ceja.
—¿Eso también lo escuchó?
—Sí.
—Entonces probablemente sabe más de mí de lo que yo pensaba.
Ella sonrió.
—Me interesa conocerlo.
Jack la observó.
Después miró hacia la puerta por donde Lucille acababa de desaparecer.
Su expresión cambió apenas.
—Entiendo.
Lady Van Camp continuó hablando.
Pero Jack parecía distraído.
—¿Mago Jack?
—¿Sí?
—¿Está escuchándome?
Jack sonrió.
—Por supuesto.
Aunque sus ojos volvieron a dirigirse hacia el salón donde Lucille había desaparecido.
Lady Van Camp siguió la dirección de su mirada.
—¿Busca a alguien?
—No.
Jack sonrió.
—Solo estaba pensando.
—¿En qué?
Él volvió a mirarla.
—En una persona bastante terca.
La joven soltó una pequeña risa.
—¿Una mujer?
Jack sonrió.
—Si.
Lady Van Camp pareció interesada.
—¿Y es hermosa?
Jack respondió inmediatamente.
—Muchísimo.
Mientras tanto, en el otro salón, Lucille seguía escribiendo sin saber absolutamente nada de aquella conversación.
Y se repetía una y otra vez:
[Está bien.]
[Es lo correcto.]
[Él puede elegir a quien quiera.]
[Además, yo no siento nada.]
Escribió una nueva línea.
Pero la letra salió un poco más fuerte de lo habitual.
[Absolutamente nada.]
Lucille se quedó mirando aquella frase.
Y, por primera vez, una pequeña duda apareció en su mente.
[Entonces...]
[¿Por qué me molesta un poquito?]
Inmediatamente cerró el cuaderno.
—No.
Se levantó.
—No voy a pensar en eso.
Tenía trabajo.
Y mientras se alejaba hacia otra habitación para continuar organizando a los pacientes, decidió que aquello era mucho más importante que cualquier cosa que pudiera estar ocurriendo entre Jack y Lady Van Camp.
Después de todo... su propósito era ayudar a los demás.
No enamorarse de un mago.
Eso sería completamente absurdo.
[¿Verdad?]