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Esther: He Vuelto Para Vengarme

Esther: He Vuelto Para Vengarme

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Venganza / CEO
Popularitas:6.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Perdí cinco años de mi vida en una prisión de máxima seguridad, acusada de un crimen que jamás cometí. Me arrebataron mi libertad, mi nombre y mi futuro... pero no pudieron romperme. Hoy he vuelto. Aquellos que conspiraron para hundirme, que sonrieron mientras me juzgaban, pagarán cada día de mi encierro. No vengo a pedir justicia; vengo a cobrar la deuda. Me llamo Esther Vane, y su pesadilla acaba de comenzar.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXII Compartir lecho por 365 días

Punto de vista de Esther

El trayecto de regreso a la mansión transcurrió en un silencio tenso. El paisaje urbano pasaba al otro lado del cristal del sedán como una ráfaga de luces y sombras, pero la mente de ambos se había quedado atrapada en la oficina de Alberto Fernández. Trescientos sesenta y cinco días. Doce meses. La cifra resonaba en mi cabeza como un conteo regresivo que apenas comenzaba.

Al cruzar los portones de la residencia Vane, el chofer se detuvo al pie de la escalinata. Felipe bajó primero, ajustándose el saco, y me ofreció la mano para ayudarme a salir del auto. Recordando nuestro pacto de mantener las apariencias, acepté su contacto con la frialdad indispensable, pero la corriente eléctrica que me atravesó al sentir su tacto decía otra cosa. Sus dedos me envolvieron con una firmeza impecable, pero en cuanto pusimos un pie en el vestíbulo, ambos rompimos el agarre de inmediato.

—¡Al fin llegan! —la voz de Erika resonó desde la sala de estar.

Apareció con una copa de vino en la mano, luciendo un conjunto impecable y esa sonrisa desenvuelta que parecía ignorar la tormenta que rodeaba a nuestra familia.

—¿Cómo les fue con el abogado de la firma? —preguntó, repasando nuestros rostros con la perspicacia afilada de una Vane—. Tienen caras de haber firmado un tratado de rendición o un pacto con el diablo.

—Todo está bajo control, Erika —respondió Felipe con voz serena y distante, tomando la delantera hacia el comedor—. El proceso sigue su curso. Alberto Fernández solo estaba ajustando ciertos aspectos técnicos del fideicomiso.

—Técnicos, claro... —murmuró Erika, entornando los ojos pero no insistió.

La cena fue un ejercicio agotador de compostura. Mientras Ana servía los platos, tuve que esforzarme por comer apenas unos bocados. Erika no paró de hablar de la llamada que le había hecho al abuelo, asegurando que no cedería ante el compromiso con los Montero aunque la amenazaran con bloquear sus cuentas. Felipe le daba respuestas cortas pero amables, desempeñando el rol de hermano protector con la solvencia de siempre, mientras yo asentía en los momentos adecuados para parecer la esposa atenta y tranquila.

Nadie habría adivinado que, bajo la mesa de caoba pulida, el hombre a mi lado y yo acabábamos de firmar un acuerdo que nos ataba durante un año entero por puro cálculo de supervivencia.

Al terminar, me disculpé alegando migraña y subí a la suite principal antes que nadie.

Cuando cerré la puerta de la habitación, la máscara que había sostenido durante horas cayó de golpe. Me quité los tacones y me acerqué al ventanal del balcón. La noche de la ciudad era cálida, pero la brisa me trajo una pizca de aire fresco que me ayudó a pensar.

Unos veinte minutos después, escuché el giro leve de la llave en la cerradura. Felipe entró, cerrando despacio a su espalda. Se quitó el saco, dejándolo sobre el respaldo del sillón de lectura, y se desabrochó los dos primeros botones de la camisa.

La penumbra de la suite volvió a llenarse de esa tensión latente que habíamos jurado controlar en el ascensor.

—Erika ya se fue a su cuarto —dijo él en voz baja, evitando mirarme directamente mientras se quitaba el reloj de pulsera y lo dejaba en la cómoda junto a mis pertenencias.

—Mejor así —respondí, girándome hacia el interior del cuarto—. Cuantas menos preguntas haga, más fácil será sobrellevar esta situación.

Felipe caminó hacia el baño para cambiarse. A los pocos minutos salió vistiendo su ropa de pijama sobria. Yo ya me había puesto la bata de seda y estaba sentada al borde del enorme colchón matrimonial, repasando mentalmente los límites que habíamos trazado unas horas atrás.

—Voy a apagar la luz —anunció él, situándose al otro lado del lecho.

—Adelante.

La suite quedó a oscuras, solo iluminada por el resplandor de la luna que entraba por la persiana entornada. Me deslicé bajo las sábanas de hilo fino, pegando la espalda al borde derecho del colchón, exactamente como la noche anterior.

El silencio que nos rodeó se sintió pesado, pero esta vez estaba cargado de un acuerdo explícito: nada de acercamientos, nada de besos fuera de guion y una distancia absoluta cuando no hubiera público frente a nosotros.

—Esther —rompió el silencio la voz grave de Felipe en la penumbra.

—¿Sí? —respondí, con la mirada fija en el techo.

—A partir de mañana, la fiscalía comenzará las citaciones para la toma de declaraciones individuales de Gabriel y Victoria. Alberto Fernández se encargará de limitar el impacto en la empresa, pero el caso penal contra ellos avanza de forma irreversible.

Un nudo se me formó en la garganta. La justicia que había esperado durante cinco años empezaba a moverse de verdad, aunque el precio hubiera sido entregar doce meses de mi vida a esta casa.

—Está bien —susurré en medio de la penumbra—. Que hagan lo que tengan que hacer.

—Buenas noches, Esther.

—Buenas noches, Felipe.

Giré el cuerpo hacia el lado opuesto de la cama. Aunque la distancia física nos mantenía separados por casi un metro de sábana, la certeza de que compartiríamos ese mismo cuarto durante trescientas sesenta y cuatro noches más se sintió como el inicio de una batalla silenciosa en la que ninguno de los dos podía darse el lujo de ceder.

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mariela
Victoria y Gabriel son unas escorias ella una asesina y el un pervertido, acosador y violador sin contar con las dos familias que son ladrones y corruptos.
Si escarban el pasado encontrarán más pruebas de la que no imagina Felipe con la muerte de Melisa.
mariela
Porque tanto miedo no querías ser valiente pues asume que te gusta porque dijo esas palabras en la galaxia dos se gustan Esther y Felipe otro tonto.
Veremos con que artimañas salen los Linares 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
Liliana Torres
Esta loca la rata🐀
mariela
Comienza la convivencia en esa habitación Esther y Felipe que condiciones se impondrán para no matarse en el intento ya que Erika llegó para que esa estabilidad se desmorone.
Eliana Galann
ahhhhh la intriga me está matando!!
alicia g
buenísima historia, te felicito escritora
alicia g
buenísima historia, te felicito escritora
Ysabel Correa: Muchas gracias 🫂
total 1 replies
Maria Mongelos
Ojalá el abuelo no tome partido
Maria Mongelos
Victoria es la que maneja todo
Aurora
Ella aún debe aprender a confiar , pero sobre todos volver a amarse y valorarse a si misma , antes que a nadie más.
Kim Nava
ya les dieron a saber algo de lo que disque ellos le pasara a su buffet de abogados y no se ponen a pensar en eso
Kim Nava
no por favor Felipe debe darse cuenta🙏
Kim Nava
🤣🤣🤣 este si ya se volvió loco creo que Esther preferiría regresar a prisión que irse contigo
Aylin Cortes vila
me encanta leer tus novelas es una trama q te atrapa desde el primer momento
Aylin Cortes vila
Mimi es desesperante esperar por capitulos ya escritos pq no lo ponen todos en actualización
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
keila arias
Mundo ericka espero que no lo perdones así de fácil... Es una sabandija. Felipe salvala antes del desmadre
mariela
Si todo entre Felipe y Esther estaba tensos con Erika será peor porque tienen que disimular y acercarse y darse cariño para que no se de cuenta.
Luc Duran
no jodas cuando des el final ya uno c a olvidado d la trama si no vas a terminar una novela para q la exponen no joda w arrecho
Kim Nava
no puede ser nesecito más
ojalá Felipe vea venir este golpe y Erika abre los ojos tu marca de ropa está por desaparecer de tus manos
Kim Nava
que no puede ser malditos pobre Erika cuando se entere que hara😡😡😡😡
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