Luciana Montreal siempre obtuvo lo que quiso.
Incluso a David Balbuena… el único hombre que alguna vez se le resistió.
Pero el deseo no siempre trae victoria.
Entre noches que la consumieron y una verdad que lo cambió todo, Luciana entendió que hay algo más peligroso que no tener a alguien… tenerlo y descubrir quién es en realidad.
Años después, convertida en una mujer poderosa e inalcanzable, ha construido un mundo donde nadie puede tocarla...
Hasta que el pasado regresa... y no viene solo: Un hombre que aún puede hacerla arder. Otro que ya decidió que será suya.
Entre el fuego que la desarma y el control que amenaza con atraparla, Luciana deberá enfrentar la única decisión que nunca pudo dominar: seguir lo que la consume… o no volver a perderse jamás.
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RUMOR Y CELULAR DAÑADO
NARRADOR
Luciana no mintió en que visitaría a sus padres, pero si en la duración de ello. El matrimonio la recibió con sorpresa porque normalmente ella avisaba que iría.
Después de un largo abrazo con los dos, ella le pidió a las empleadas de la mansión que les dieran privacidad.
-Hija me estoy preocupando- Dijo su madre
-¿Qué hizo David?- Su padre habló con decisión
-David no hizo nada. No me fue infiel ni yo a él tampoco. Firmé el divorcio hace varios minutos y él será notificado cuando regrese de viaje en dos días- Dijo sin emoción, pero sus padres sabían que, así no lo demostrara, estaba sufriendo
-¿Volverás a vivir aquí o deseas una propiedad?- Su padre preguntó con una amplia sonrisa
-Iré a Las Vegas. Hice una inversión allí y el arquitecto está terminando de hacer su verificación del lugar para informarme que debo hacer. Estudié y me preparé para esto- El matrimonio se miró y luego a ella con orgullo
-¿Necesitas dinero?- Ella negó
-No, por ahora no lo necesito. Quiero pedirles que cuando yo de una declaración pública ustedes no opinen sobre eso. David nunca me amó, pero jamás me insultó ni me maltrató de algún modo. Les aclaro esto porque no quiero rumores ni escándalos tampoco- Pidió con seriedad
Cuando terminó de hablar con sus padres, ella fue a quedarse con Amy. Estando allí seguiría su plan.
Luciana envió un mensaje anónimo a un canal televisivo para esparcir un rumor sobre su divorcio.
Habían transcurrido pocas horas cuando el rumor se propagó y todos comenzaron a buscar localizarla.
Mientras la prensa buscaba desesperadamente respuestas, David dormía sin siquiera enterarse de lo que estaba pasando. Todo eso gracias a la gran diferencia horaria entre países.
Luciana, fue tranquilamente al centro comercial. No le daría gusto a nadie de saber dónde estaba quedándose. El anillo de bodas se lo había entregado a Amy para que ella misma se lo diera al abogado. La futura divorciada había olvidado ese pequeño detalle.
-Señora Balbuena...- Uno de los reporteros que llegó primero al centro comercial corrió hacia ella
Luciana se dió la vuelta y detuvo sus pasos.
-Montreal, David es Balbuena y jamás adopté su apellido- Corrigió manteniendo la calma
-Señora Montreal, en las últimas horas se ha propagado un rumor sobre una crisis matrimonial e incluso divorcio, ¿Qué puede decirnos sobre esto?- Ella sonrió con tranquilidad
-David y yo no tenemos ninguna crisis. Decidimos divorciarnos de común acuerdo y pacíficamente- Respondió con calma envidiable
-¿Puede decirnos por qué tomaron esa decisión?- Preguntó otro reportero con agitación habiendo llegado al lugar
-Lo hicimos desde el cariño y el respeto que sentimos. Los dos coincidimos en que lo más beneficioso para nosotros es tomar caminos separados- Volvió a hablar con una sonrisa
-¿Qué le diría al señor Balbuena?- Preguntó uno de ellos
-Que le deseo lo mejor y que sea muy feliz- Respondió con neutralidad
Ella se despidió de los reporteros y continuó su camino. Un chofer de su padre le ayudó a abandonar el centro comercial.
Luciana regresó a la casa de Amy. Suspiró profundamente sintiendo paz. Nadie la había seguido.
-Estás en todos los canales. Cuando el burro se entere se caerá de espaldas- Dijo Amy con una sonrisa
-No importa. Esta es la mejor decisión. Además, necesito estar enfocada en mi proyecto. Tengo que ir a Las Vegas- Ella tomó las maletas y miró su reloj
-¿Te irás ahora?- Cuestionó sorprendida
-Llamaré a mi padre. Le diré que consiga un vuelo privado para mí. Con todo lo que debía hacer te juro que lo olvidé por completo
Después de la llamada, Luciana fue de camino al aeropuerto. No sé había despedido de nadie más que de Amy. Sus padres irían a verla pronto. Luego de su declaración en la prensa sabía que allí no tendría paz y que además necesitaba hablar con el arquitecto. No tenía tiempo que perder.
Cuando abordó el avión lo hizo con la tranquilidad que haber tomado la decisión correcta le brindaba. Si había algo que le deseaba a David era claridad. Aquella mujer no era buena ni lo sería jamás.
Aunque él no le había dado el beneficio de la duda, ella entendía que esa mujer sabía manipular situaciones y personas. Lisandro también le había creído. Por eso sabía que no debía guardarle rencor, mucho menos albergar odio hacia él. Para olvidarlo no tenía que tener malos sentimientos ni emociones negativas dirigidas a David porque así solamente ganaría tenerlo en su memoria.
Para Luciana dolía el fracaso. También el tiempo perdido. En la privacidad del vuelo se permitió derramar algunas lágrimas, prometiéndose a sí misma que nunca más volvería a hacerlo.
Después miró su mano. Faltaba el anillo que usó un año entero, ese mismo que los últimos meses pareció tan pesado.
(....)
David había tenido un inconveniente con su teléfono. La pantalla se le había roto de camino al aeropuerto y escuchaba con frustración que no dejaba de sonar.
-Maldita sea- Dijo más que enfadado sabiendo que tendría que comprar uno nuevo al regresar
Cuando él llegó a la ciudad y fue a su penthouse vio varios reporteros allí. Avanzó gracias a la seguridad del edificio sin dar declaraciones. ¿Qué podría decir si no sabía por qué querían entrevistarlo.
Al entrar al apartamento, miró que todo estaba en tonos blancos y negros como antes de su matrimonio. Fue hacia la habitación y allí observó exactamente lo mismo. No había más colores.
Una de las empleadas tocó la puerta de la habitación.
-¿Qué pasa?- Le preguntó- ¿Luciana?
-La señora se fue. Dijo que haría cambios, pero notamos que su ropa no está. Creo que debería ver las noticias- Recomendó la mujer y volvió a la cocina
-¿Qué hizo esta mujer?- Se preguntó
Él encendió el televisor. Allí apareció una noticia, la pequeña entrevista que Luciana había dado.
-¿Divorcio? ¿Desde cuándo? ¿Cómo?- Preguntó confundido
Entendió por qué su celular dañado no dejaba de sonar y quién era la responsable.
Escuchó la nota con atención.
-Al menos no me perjudicó, pero ¿Por qué no lo habló conmigo? Además, yo no firmé el divorcio...