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El Despertar De La Luna Olvidada

El Despertar De La Luna Olvidada

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Vianne Soler

Elena siempre fue la "omisión" de la manada Luna Plateada: huérfana, supuestamente humana y relegada a las tareas de limpieza. Todo cambia la noche del baile de emparejamiento, cuando Derek Blackwood, el despiadado y temido Alpha Supremo de la manada Sangre de Hierro, irrumpe en el territorio. El aroma a bosque húmedo y tormenta lo cambia todo. Él es su alma gemela, pero el destino oculta un secreto: Elena no es humana, y su sangre despierta un poder que podría destruir a todos los Alphas del continente.

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Capítulo 4: El juicio del invierno

La niebla densa y cargada de escarcha devoraba los troncos del Bosque de los Susurros, transformando el paisaje en un laberinto de sombras espectrales. Derek Blackwood avanzaba a la cabeza de su unidad de élite, pero su habitual paso firme y coreografiado se había vuelto errático. Cada bocanada del aroma a flores de invierno y ozono que flotaba en el aire golpeaba su pecho como un mazo de hierro incandescente. Su lobo interno arañaba los confines de su mente, aullando en un estado de pánico y sumisión que Derek jamás había experimentado en sus siglos de dominio absoluto. El lazo que él mismo había cortado con arrogancia en el salón de la manada Luna Plateada ahora se retorcía en sus entrañas, arrastrándolo hacia el norte con el magnetismo de una estrella agonizante.

—Mantengan la formación de falange —ordenó el general de la manada Sangre de Hierro, con la voz ahogada por la densa atmósfera—. Las lecturas místicas indican que el epicentro del poder está en las ruinas sagradas. Cuidado con los rogues.

Derek no respondió. Desenvainó su espada ceremonial de acero negro, un arma bendecida con la sangre de sus ancestros, pero el metal vibraba entre sus dedos enguantados. No vibraba por el peso del combate, sino por la presión espiritual que saturaba el entorno. El suelo bajo sus botas ya no era lodo y hojarasca; era una capa de hielo macizo, tan pulido y reflectante que los guerreros de élite resbalaban y maldecían en susurros nerviosos. El invierno celestial había tomado el bosque.

Al cruzar el umbral desmantelado del antiguo santuario de piedra, el contingente de lobos se detuvo en seco. Los sabuesos de guerra, bestias entrenadas para despedazar desterrados sin parpadear, cayeron de bruces contra el hielo, gimiendo con las orejas aplastadas contra el cráneo.

En el centro del altar derruido, rodeada por columnas cubiertas de enredaderas congeladas, se alzaba la majestuosa Loba Celestial. Su pelaje blanco inmaculado absorbía y multiplicaba la pálida luz de la luna, y los hilos plateados que imitaban constelaciones titilaban a lo largo de sus flancos con cada respiración lenta y calculada. Sus ojos, dos faros de un azul eléctrico y magnético, fijos en la entrada, se clavaron directamente en Derek. Detrás de ella, una docena de lobos rogues, con los lomos erizados pero las miradas completamente lúcidas, flanqueaban a su nueva deidad como una guardia pretoriana de sombras.

—Elena... —pronunció Derek. El nombre de la sirvienta humana escapó de sus labios como un susurro profano, pero la vibración mística que emanaba de la enorme bestia blanca desarmó cualquier rastro de autoridad en su voz.

La Loba Celestial no emitió un gruñido. En su lugar, una voz antigua, polifónica y cargada de una resonancia que parecía provenir de las profundidades del cosmos, resonó directamente en las mentes de todos los presentes.

—La humana que pisoteaste con tu orgullo ya no pertenece a este plano, Alpha Supremo —sentenció la entidad, dando un paso al frente. El hielo bajo sus garras crujió con un eco geométrico—. Soy el despertar de la primera era. El linaje que tus ancestros intentaron borrar para construir sus pequeños e insignificantes reinos de sangre.

—¡Ataquen! —bramó el general de Derek, perdiendo los estribos ante la presión psicológica del aura divina—. ¡Es una aberración! ¡Protejan al Supremo!

Seis guerreros de élite, hombres que habían sobrevivido a las guerras fronterizas más sangrientas del continente, se lanzaron hacia el altar con sus espadas en alto y sus colmillos expuestos, iniciando el proceso de transformación a medio camino para desatar su fuerza bruta.

La Loba Celestial ni siquiera parpadeó. Simplemente exhaló una ráfaga de vapor gélido y golpeó suavemente el suelo con su pata derecha.

Una onda expansiva de energía azulada y cristales de hielo afilados barrió el santuario. El impacto no buscaba la muerte inmediata, sino una sumisión absoluta y humillante. Los escudos de acero negro de los guerreros se fragmentaron en mil pedazos como si fueran de vidrio barato. Los seis soldados de élite fueron derribados en el acto, golpeando las paredes de piedra y quedando de rodillas, con las extremidades atrapadas en bloques de hielo instantáneo que los anclaban al suelo. La Voz de Alpha de Derek, el arma más temida del norte, quedó completamente anulada por la presión del aire, que había perdido todo el oxígeno en un radio de cincuenta metros.

Derek sintió el latigazo del rechazo reconfigurarse en su propio pecho con una violencia devastadora. La quemadura mística ya no era un dolor sordo; era una puñalada de frío babilónico que congelaba sus arterias. Cayó de rodillas sobre el hielo pulido, utilizando su espada ceremonial como un patético bastón para no golpear el suelo con el rostro. El orgullo que lo había definido durante toda su vida se desmoronaba ante la evidencia de que la mujer a la que había llamado "insignificante" poseía un linaje que gobernaba sobre la mismísima naturaleza.

Su lobo interno, la bestia mítica de la manada Sangre de Hierro, se rindió por completo dentro de su psique, obligando a Derek a inclinar la cabeza en una señal de sometimiento involuntario.

—Mirame, Derek Blackwood —ordenó la Loba Celestial, acercándose con pasos lentos y regios hasta quedar a escasos centímetros del Alpha Supremo—. Rechazaste el lazo de la Diosa Luna porque tu corona de hilos falsos no soportaba la idea de una reina sin nombre. Ahora, observa el verdadero peso de la soberanía—.

Derek alzó la mirada con dificultad, con los ojos grises inyectados en sangre debido al esfuerzo por resistir el aura cósmica. El aroma de Elena lo inundaba, destrozando sus defensas psicológicas, recordándole que había dejado ir la mayor bendición de la historia licántropa por pura ceguera militar.

—Mátame entonces —gruñó Derek, con la mandíbula tensa y el aliento congelándose en el aire—. Si vas a reclamar el norte, hazlo con mi sangre. No me arrodillaré ante una diosa que nació de mis propias sirvientas.

Las marcas rúnicas azules a lo largo de la columna de Elena destellaron con una intensidad cegadora, reflejando una mezcla de desdén y una antigua melancolía que aún residía en los fragmentos de la consciencia de la joven.

—La muerte sería un regalo demasiado piadoso para tu soberbia —respondió la reina celestial, dándose la vuelta con una elegancia que dejó a los guerreros supervivientes temblando de pavor—. Conserva tu trono por ahora, Alpha Supremo. Gobierna sobre tus tierras de barro y ceniza. Mi cacería apenas comienza, y cuando regrese por tu corona, no necesitaré derramar una sola gota de tu sangre para verte suplicar en mi altar—.

Con un movimiento fluido de su cola plateada, Elena saltó hacia la espesura del bosque, seguida de inmediato por la manada de parias que ahora marchaban como su ejército sagrado. La niebla y el hielo se cerraron tras ella en cuestión de segundos, dejando el santuario en un silencio sepulcral.

Derek quedó arrodillado en el centro de las ruinas, con los dedos enterrados en el hielo que comenzaba a derretirse bajo su propio calor corporal. Su imperio seguía intacto, sus guerreros seguían vivos, pero en su interior, la cacería había cambiado de dueño. Ya no era el cazador del norte; era la presa de una deidad del invierno.

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Carmen Fernandez
me gusta la historia Pero se vienen repitiendo en varios capitulos las mismas palabras y resulta cansador y hace que uno pierda la emoción o la continuación de seguir leyendola
Estefany Cruz
por fa trata de no repetir alas palabras por fa
hernandez: de todos los capítulos juntos no se hacen dos con narración nueva siempre lo mismo
total 1 replies
Clary ❤
Hola autora !!! la novela tiene una hermosa e interesante trama, pero lo que me parece muy repetitivo cuando por ejemplo hablas de q el alfa supremo va a dar su cabeza u cuando ella pisa y el suelo renace... y así varias cositas. no es de maldad q te lo digo es más bien una crítica constructiva.. sin ganas de ofender... igual la sigo leyendo por q me gustó la historia , es diferente y atrae bastante... 👏👏👏
Vianne Soler: Gracias por tus aportes, lo voy a tomar en cuenta
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