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¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / ABO / Reencarnación / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Novela +18
Dante, un poderoso Alfa y líder de la mafia, entrega su vida para salvar a su amado omega, Kael, durante una sangrienta guerra entre organizaciones criminales.

Sin embargo, la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de Elizabeth, una joven Alfa universitaria que murió durante el despertar de su poder. Ahora, atrapado en el cuerpo de una mujer, Dante solo tiene un objetivo: recuperar al omega que juró proteger y amar.

Pero todo ha cambiado.

Kael ya no es el omega indefenso del pasado. Ahora es un frío y brillante CEO, marcado por un accidente que lo dejó paralítico. Y, para empeorar las cosas, rechaza rotundamente a Elizabeth, pues asegura que jamás podría enamorarse de una mujer.

Dante no piensa rendirse.

No importa si ahora posee un cuerpo diferente, si el mundo entero está en su contra o si Kael lo odia. Para él, Kael sigue siendo su omega... y jamás permitirá que otro Alfa lo reclame.

Porque, aunque haya renacido como...

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12 — VIAJE DE NEGOCIOS

Varios días después, una reunión importante obligó a Kael a salir de la ciudad.

Desde muy temprano, la mansión se encontraba envuelta en un inusual ir y venir de empleados. El asistente personal de Kael revisaba documentos, confirmaba horarios y daba instrucciones a los escoltas mientras el equipaje era trasladado hacia los vehículos que los llevarían al aeropuerto privado.

Cuando Elizabeth bajó con Dael de la mano, el pequeño miró con curiosidad las maletas.

—¿Nos vamos de viaje a la playa?

El asistente sonrió con cortesía.

—Así es, joven señorito.

Los ojos de Dael brillaron de emoción.

—¡Nunca he ido a la playa!

Elizabeth lo miró sorprendida.

—¿Nunca?

El niño negó con la cabeza.

—Papá siempre está muy ocupado...

Elizabeth dirigió una fugaz mirada hacia Kael.

Por un instante sintió una punzada en el pecho.

Sabía perfectamente que Kael no era un mal padre.

Todo lo contrario.

Simplemente cargaba sobre sus hombros una gran responsabilidad y hacía todo lo posible por proteger a Dael.

......................

Poco después, el avión privado despegó.

Dael permaneció prácticamente todo el vuelo pegado a la ventanilla.

—¡Señorita! ¡Esa nube parece un elefante!

Elizabeth sonrió.

—¡Es cierto!

—¡Mire, allá hay un conejo!

Mientras Dael hablaba sin parar, Kael fingía concentrarse en unos documentos.

Sin embargo, de vez en cuando levantaba discretamente la vista.

Su hijo no se había separado de Elizabeth ni un solo minuto desde que abordaron.

Aquello volvía a inquietarlo.

Se está encariñando demasiado con ella...

Apretó ligeramente el expediente entre sus manos.

No le gustaba.

Porque cuanto más dependiera Dael de Elizabeth...

Más difícil sería apartarla si algún día descubría que realmente ocultaba algo.

......................

Varias horas después, el avión aterrizó.

El vehículo del hotel ya los esperaba.

El destino era una exclusiva zona costera, famosa por sus playas de arena rosa y el mar de un intenso color turquesa.

Dael prácticamente pegó el rostro contra la ventana durante todo el trayecto.

—¡Señorita!

Señaló emocionado.

—¡Mira el mar!

Elizabeth observó el inmenso océano.

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

—Es hermoso.

El hotel era el más lujoso de toda la costa.

El enorme vestíbulo estaba decorado con mármol blanco, altos ventanales y elegantes arreglos florales que dejaban entrar la brisa marina.

Tras registrarse, subieron hasta la suite presidencial.

La vista desde el balcón permitía contemplar toda la playa.

Dael quedó completamente fascinado.

Apoyó ambas manos sobre el cristal.

—¡Quiero bajar!

Elizabeth soltó una pequeña risa.

—Con calma, pequeñín.

En ese momento, Kael cerró la carpeta que estaba revisando y dirigió una mirada seria hacia Elizabeth.

—Escúchame bien.

Ella giró la cabeza.

—¿Sí?

—Puedes llevar a Dael a la playa.

Elizabeth arqueó una ceja.

Kael continuó hablando con tono firme.

—Pero no estarán solos.

—Habrá escoltas vigilándolos en secreto en todo momento.

Elizabeth no mostró ninguna molestia.

—No tengo ningún problema con eso.

Kael la observó fijamente durante unos segundos.

Su expresión se endureció todavía más.

—Y una cosa más.

El ambiente pareció enfriarse.

—Si a mi hijo le ocurre algo...

Su voz descendió varios grados.

—Preferirás estar muerta.

El asistente personal permaneció completamente inmóvil.

Sabía que aquellas palabras no eran una exageración.

Kael hablaba completamente en serio.

Elizabeth, sin embargo, no se alteró.

Al contrario.

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

Se acercó lentamente hasta quedar frente a Kael.

Después se inclinó con suavidad sobre la silla de ruedas, reduciendo considerablemente la distancia entre ambos.

Sus ojos verdes se encontraron con los rojos de Kael.

Aquella sonrisa seguía dibujada en su rostro.

—No te preocupes...

Su voz sonó tranquila.

Llena de una seguridad absoluta.

—Cuidaré de nuestro hijo.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

La expresión de Kael cambió al instante.

Las venas de su frente se marcaron ligeramente.

—¿Nuestro...?

Apretó los apoyabrazos de la silla de ruedas.

—¡Elizabeth...!

Pero antes de que pudiera continuar...

Ella ya se había incorporado.

Como si no hubiera dicho nada fuera de lo normal, giró sobre sus talones y salió de la sala.

—¡Dael!

Su voz resonó por el pasillo.

—¡Vamos! ¡Ponte el traje de baño! ¡Nos vamos a la playa!

Desde una de las habitaciones se escuchó la emocionada respuesta del pequeño.

—¡Ya voy, señorita!

Segundos después, Dael salió corriendo con una enorme sonrisa, llevando puesto el flotador de patito.

—¡Vamos, rápido!

Elizabeth tomó su pequeña mano.

—No corras o terminarás cayéndote antes de llegar al mar.

El niño soltó una risita.

Ambos desaparecieron por el pasillo mientras seguían conversando animadamente.

Dentro de la suite...

Kael permanecía completamente inmóvil.

Tenía tantas cosas que quería decir.

Tantas maneras de responder a aquella mujer.

Pero ya era demasiado tarde.

Soltó un largo suspiro lleno de frustración.

Apretó la mandíbula.

—Esa maldita mujer...

El asistente personal desvió discretamente la mirada para ocultar una pequeña sonrisa.

Hacía muchos años que no veía a Kael perder la compostura con tanta facilidad.

Y, por alguna razón...

La única persona capaz de conseguirlo era Elizabeth.

......................

La tarde llegó envuelta por la cálida brisa marina.

El sol comenzaba a descender lentamente sobre el horizonte, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados que se reflejaban sobre el inmenso océano.

Kael acababa de regresar de la reunión de negocios.

El viaje había resultado agotador.

Su asistente empujaba con calma la silla de ruedas por el paseo de madera que bordeaba la playa cuando, a lo lejos, una escena llamó su atención.

—Detente.

El asistente obedeció de inmediato.

Kael permaneció en silencio.

Sus ojos rojos se posaron sobre la arena.

Allí estaban.

Dael, completamente cubierto de arena hasta las rodillas, reía con una alegría que pocas veces mostraba en la mansión.

Frente a él, Elizabeth permanecía agachada sobre una rodilla, moldeando con paciencia un enorme castillo de arena.

—No, Dael —dijo entre risas—. Si haces la torre tan delgada, se va a caer.

El pequeño infló las mejillas.

—¡No se va a caer!

Apenas terminó de hablar...

La torre se derrumbó.

Dael abrió mucho los ojos.

Luego volteó lentamente hacia Elizabeth.

Ella no pudo contener una carcajada.

—¿Ves?

—Te lo dije.

El niño cruzó los brazos.

—Fue culpa del viento.

—Si si...

Elizabeth asintió exageradamente.

—Seguro que sí.

Dael terminó riéndose también.

Ambos comenzaron nuevamente a reconstruir el castillo mientras discutían cuál sería la torre más alta.

Kael observaba la escena sin decir una palabra.

El sonido de las olas.

Las risas de su hijo.

La expresión relajada de Elizabeth.

Todo parecía...

Extraordinariamente normal.

Como si fueran una familia disfrutando de unas vacaciones.

Entonces su mirada descendió lentamente.

Se detuvo sobre sus propias piernas.

Inmóviles.

Cubiertas por una ligera manta.

Sus dedos se cerraron con fuerza sobre los apoyabrazos de la silla.

Una amarga sonrisa apareció en sus labios.

Cuántas cosas me estoy perdiendo...

Miró nuevamente hacia Dael.

El pequeño corría por la orilla intentando escapar de Elizabeth mientras reía sin parar.

¿Cuántas veces habrá querido que corriera con él...?

Su pecho se oprimió.

Recordó todas las ocasiones en que Dael le había pedido jugar.

Y él...

Siempre había tenido que limitarse a observar.

No porque no quisiera.

Sino porque simplemente no podía.

Bajó nuevamente la mirada hacia sus piernas.

Una punzada de impotencia atravesó su pecho.

Soy su papá...

Sus labios se tensaron.

Y aun así...

Apretó con más fuerza los apoyabrazos.

No puedo darle recuerdos como estos.

Durante unos segundos permaneció completamente inmóvil.

Sin apartar la vista de su hijo.

Fue entonces cuando Dael levantó la cabeza.

—¡Papá!

Comenzó a agitar ambos brazos con entusiasmo.

—¡Mira nuestro castillo!

Kael levantó la vista.

Una pequeña sonrisa apareció, casi imperceptible.

—Es muy bonito.

Dael sonrió todavía más.

—¡Lo hizo la señorita conmigo!

Kael dirigió una breve mirada hacia Elizabeth.

Ella simplemente le sostuvo la mirada unos segundos antes de volver a concentrarse en Dael.

Aquello bastó para que Kael sintiera nuevamente aquella extraña sensación en el pecho.

El asistente permanecía detrás de él en absoluto silencio.

Sabía que, en aquel momento, cualquier palabra sobraba.

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inuyasha/ Tomoe🦊
10/10
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu calificación y comentario, me hacen muy feliz.🫂
total 1 replies
Anajely Franco
Excelente bonita historia muy buena la trama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
Anajely Franco
que bonita historia y que bien que también lexon encontró el amor
rosanyelis mendoza
hermosaaa lindo final
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ay mi pobre Lexon 😭😭😭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Me agrada mucho Lexon 🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ooooh pero q golosa 🤭🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Con Dael ,kael nunca podría decir que no
🖤💜it's.me.ednerline🩵
no me gusta 🤭me encanta 👏🤭
rosanyelis mendoza
me siento ofendida cuando me dejan en suspenso 😂😂😂
rosanyelis mendoza
oyeee porque me lo dejaste solito, 😭
tampoco así, debe haber una forma de que le diga que es dante sin que no se vuelva loco
🖤💜it's.me.ednerline🩵: siii😭😭
total 1 replies
Anajely Franco
me gusta 👏
🖤💜it's.me.ednerline🩵
waaah😭 tan rápido terminé de leerlo
🖤💜it's.me.ednerline🩵
esta muy bueno 👏
Anajely Franco
una disculpa pero una cosa no me gusta y es que te refieres a el cómo ella cuando también es hombre aunque sea un Omega
rosanyelis mendoza: en el mundo del omergaverse, es normal que el el niño llame madre al padre gestante, por ese motivo ella investigo.
a algunos les incomodara, pero es una de las cosas normales dentro del mundo omergaverse, ya depende de la autora que desee modificarlo y ajustarlo a sus formas

pero Omega es madre y alfa o hasta beta es padre, ya que casi los únicos que pueden gestar son los Omega
total 6 replies
rosanyelis mendoza
bueno criatura como te va a dar explicaciones si estabas MUERTO MUERTESITO
Anajely Franco
está bueno el comienzo
Anajely Franco
vamos 👏
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