NovelToon NovelToon
Enamorada De Mi Suegro

Enamorada De Mi Suegro

Status: Terminada
Genre:Casada Con Mi Ex's Familiar / Padre soltero / Romance / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jisieli

Ayzel descubre que su novio le es infiel después de tres años de relación. Ella quiere destruirlo y para eso utilizará a su suegro, un CEO muy famoso y millonario.

Lo que Ayzel no sabe es que su suegro, desde hace mucho la desea y no le importaría que ella lo use mientras se quede a su lado.

¿Podrán Ayzel llegar a enamorarse perdidamente de su suegro o solo seguirá con el plan original?



Espero que les guste. ¡Síganme para más!

NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: El fin de una mentira

El invierno en Berlín golpeaba con crudeza las ventanas del departamento que Ayzel Hudson compartía con su novio desde hacía dos años. Afuera, los copos de nieve caían lentos, casi con pereza, formando un manto blanco sobre los techos de la ciudad. Pero adentro, el corazón de la joven de cabellos rojos como el fuego ardía en una mezcla de rabia y dolor que nada tenía que ver con el frío.

Había llegado antes del trabajo. Una migraña repentina la había obligado a pedir permiso en la oficina. Alexander Woodgreen, su jefe y padre de su novio, le había dicho que se tomara el día sin problema. «Descansa, Ayzel. Has estado trabajando demasiado», le había dicho con esa voz grave y autoritaria que siempre lograba que hasta los ejecutivos más veteranos se pusieran firmes. Pero Ayzel no era de las que se dejaban intimidar fácilmente. Le había sonreído, le había agradecido con un gesto cortés y se había marchado.

Nunce imaginó que ese regreso anticipado a casa destaparía la caja de Pandora de su relación.

El departamento estaba en silencio cuando entró. Demasiado silencio. Axel, su novio, solía estar aún dormido a esas horas, pero había algo extraño en el aire. Un perfume dulzón, barato, que no era el suyo. Ayzel frunció el ceño y dejó su bolso sobre la mesa del recibidor. Caminó descalza por la alfombra gris, siguiendo el rastro de ese olor hasta el dormitorio.

La puerta estaba entreabierta.

Oyó un susurro, luego un gemido ahogado. No necesitó ver más para que el mundo se le viniera abajo. Pero Ayzel no era una mujer que se escondiera o huyera. Era directa, valiente, y cuando algo debía ser enfrentado, lo enfrentaba de frente. Empujó la puerta con fuerza.

La escena era ridícula, casi de comedia barata. Axel, semidesnudo, enredado entre las sábanas con una rubia de curvas exageradas que se aferraba a él como una garrapata. Laura Vilches. La chica que Axel presentaba como «una amiga de la universidad». La misma que siempre aparecía en las fotos de sus reuniones, siempre sonriendo, siempre demasiado cerca de él.

—¿Qué carajo…? —balbuceó Axel, incorporándose de golpe, los ojos azules desorbitados.

Laura soltó un gritito y se cubrió con la sábana, pero Ayzel no le prestó atención. Sus ojos verdes, afilados como cuchillas, se clavaron en los de su novio.

—No te molestes en inventar una excusa —dijo Ayzel con una calma helada—. No tengo tiempo para tus estupideces.

—Ayzel, escucha, esto no es lo que parece… —empezó él, pero ella lo cortó con un gesto.

—¿En serio? ¿Entonces qué es? ¿Un ensayo de teatro? ¿Una clase de anatomía aplicada? —Su voz subió de tono, pero sin llegar al grito. El control era su armadura—. Llevo tres años contigo, Axel. Tres años aguantando tus rabietas de niño rico, haciendo tu trabajo en la empresa para que no te despidan, cubriendo tus ausencias, tus errores… y tú me pagas así.

Laura intentó decir algo, pero Ayzel la fulminó con la mirada.

—Y tú, calladita. No tienes nada que decir que me interese.

La rubia se mordió el labio y bajó la cabeza. Axel se levantó, buscando sus pantalones, torpe y desesperado.

—Vamos, amor, fue un error. Laura no significa nada para mí, solo fue… un desliz.

—¿Un desliz? —Ayzel soltó una risa amarga—. He visto los mensajes en tu teléfono, Axel. Las llamadas. Los regalos que le compraste con la tarjeta de la empresa. Llevas un año con ella, no un día. Así que ahorrate el cuento.

Axel palideció. Sabía que cuando Ayzel hablaba así, no había vuelta atrás. No era de las que perdonaban una infidelidad. La conocía bien. O eso creía.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó él en un susurro.

Ella tomó su bolso, se puso el abrigo y caminó hacia la puerta. Antes de salir, se volvió y lo miró con una mezcla de desprecio y tristeza.

—Voy a destruirte. Pero a mi manera.

Salió sin cerrar la puerta, dejando que el frío del pasillo se colara en el departamento. Oyó a Laura quejarse y a Axel maldecir, pero ya no le importaba.

 

Bajó las escaleras a paso rápido porque no quería esperar el ascensor. Necesitaba aire, necesitaba espacio. Las lágrimas amenazaban con romper el dique de su orgullo, pero se negaba a llorar frente a nadie. Salió a la calle nevada y caminó sin rumbo, abrazándose a sí misma.

Tres años. Tres años de su vida regalados a un imbécil que la había engañado con una cualquiera. Ayzel no era ingenua; sabía que Axel tenía defectos. Era inmaduro, malcriado, un vago que vivía a costa del apellido de su padre. Pero nunca pensó que la traicionaría así. Se había esforzado en ser la novia perfecta, en apoyarlo, en hacer que la empresa funcionara mientras él se hacía el importante. Y todo para terminar descubriéndolo en su propia cama.

Se detuvo en un puente sobre el Spree. El río estaba semihelado, gris, melancólico. Apoyó las manos en la barandilla y dejó que una lágrima solitaria rodara por su mejilla. Solo una. Luego se secó con furia.

«No. No voy a llorar por él. No lo merece.»

Pero el dolor era real. La sensación de haber sido usada, de haber invertido tiempo y amor en alguien que no valía nada, la quemaba por dentro. Necesitaba venganza. Necesitaba que Axel pagara por cada mentira, por cada noche que había llegado tarde oliendo a otro perfume, por cada vez que la había hecho sentir especial mientras se reía de ella a sus espaldas.

Y entonces, una idea comenzó a formarse en su mente. Una idea retorcida, peligrosa, pero terriblemente dulce.

Axel quería la herencia de su padre. Soñaba con que Alexander Woodgreen le traspasara la empresa, aunque él no sirviera ni para administrar un puesto de salchichas. Era su obsesión, su meta. Y si Ayzel lograba quedarse con eso… si lograba arrebatarle lo que más deseaba, su venganza sería completa.

Pero para eso necesitaba acercarse a Alexander. El CEO. El hombre que la había mirado en las juntas con una intensidad que ella siempre había interpretado como profesional, pero que ahora, al recordarlo, parecía tener un matiz distinto. Algo en sus ojos oscuros, en su forma de tratarla con más atención que al resto, en la manera en que su voz se suavizaba cuando le daba instrucciones.

Sacudió la cabeza. «¿Estás loca? Es el padre de tu exnovio. Tu jefe. Un hombre de 43 años, con poder, con carácter… un hombre que no tolera que lo contradigan.»

Pero justo por eso lo haría.

Ayzel sonrió, una sonrisa peligrosa que iluminó sus ojos verdes. Tenía un plan. Un plan sucio, calculado, frío. Pero también tenía una carta bajo la manga: no era solo su belleza lo que usaría. Era su inteligencia. Su capacidad de seducir con palabras, con gestos, con esa personalidad arrolladora que a muchos hombres intimidaba.

«Alexander Woodgreen no sabe lo que le espera.»

Tomó su teléfono y marcó el número de la oficina. No el de recepción, sino el directo de él.

—¿Ayzel? —la voz de Alexander sonó al otro lado, profunda, controlada—. Pensé que te habías ido a casa. ¿Te sientes mejor?

—Sí, señor Woodgreen. Mucho mejor, de hecho. —Hizo una pausa, y añadió con un tono ligeramente más suave—. ¿Podría pasar a verlo mañana por la mañana? Tengo que hablar con usted de un asunto personal. Importante.

Hubo un silencio breve. Luego, la respuesta.

—Claro. Pasa a primera hora. Estaré en mi oficina.

—Gracias. Hasta mañana.

Colgó y guardó el teléfono. La nieve seguía cayendo, pero ya no sentía frío. Ahora ardía con un fuego nuevo: el de la venganza.

Mañana comenzaría el juego. Y Ayzel estaba decidida a ganarlo, aunque en el proceso tuviera que enamorar a su propio suegro. Aunque tuviera que enfrentarse al lobo más peligroso de la empresa. Aunque terminara perdiendo algo más que su orgullo.

Pero lo que Ayzel no sabía era que el lobo ya la había olfateado desde hacía tiempo. Y que estaba más que dispuesto a dejarse cazar.

...****************...

(Ayzel)

(Alexander)

1
Jipsianay Garcia
gracias autora
Aura Prieto MPH
😈
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play