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Debajo De Tu Sombras

Debajo De Tu Sombras

Status: En proceso
Genre:Época / Mundo de fantasía / Mitos y leyendas
Popularitas:803
Nilai: 5
nombre de autor: Maria del Rosario González

Sinopsis
Emilia Velázquez, una joven universitaria apasionada por las novelas románticas, descubre que le quedan pocos meses de vida y acepta la oferta de una misteriosa hechicera para reencarnar en el mundo de su novela favorita, ocupando el cuerpo de Ester, la villana destinada a la desgracia. Mientras lucha por adaptarse a un reino lleno de conspiraciones, magia, dragones ancestrales y peligros ocultos, intentará cambiar un destino que no le pertenece. Sin embargo, todo se complica cuando un extraño encuentro con el príncipe dragón Derek provoca un intercambio de cuerpos que amenaza con alterar el equilibrio de ambos mundos para siempre.

NovelToon tiene autorización de Maria del Rosario González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: La última noche de Emilia

La habitación permaneció en silencio después de que aquella mujer desapareciera.

Un silencio demasiado profundo.

Como si incluso el mundo estuviera esperando mi respuesta.

Yo seguía mirando el lugar donde había estado segundos antes.

Intentando convencerme de que todo había sido una ilusión.

Una alucinación.

Una consecuencia del miedo.

Pero sabía que no era así.

Porque sobre la pequeña mesa junto a mi cama había algo que antes no estaba.

Una flor.

Negra.

Con pétalos que parecían hechos de cristal.

La tomé entre mis dedos con cuidado.

Estaba fría.

Demasiado fría.

—Esto no puede estar pasando...

Susurré.

Pero una parte de mí ya conocía la respuesta.

Sí podía.

Todo lo que creía imposible acababa de aparecer frente a mí.

Una mujer misteriosa. Un mundo diferente. Una segunda oportunidad.

Y una decisión.

Morir...

O convertirme en alguien que no conocía.

Cerré los ojos.

Y entonces apareció ella.

Ester.

La chica del libro.

La villana.

La mujer que todos odiaban.

Recordé cada página de Debajo de tu sombra.

Recordé cómo la describían.

Cruel. Fría. Egoísta.

La chica que destruyó todo a su alrededor.

La chica que terminó sola.

Pero también recordé algo que siempre me había parecido extraño.

Había momentos donde Ester parecía diferente.

Como si estuviera pidiendo ayuda.

Como si nadie hubiera querido escucharla.

Abrí los ojos lentamente.

—¿Y si la historia estaba equivocada?

La pregunta quedó flotando en la habitación.

Porque por primera vez entendí algo.

Los libros solo cuentan una versión.

La versión de quien sobrevive para escribirla.

Pero nadie sabía lo que Ester había vivido.

Nadie sabía sus heridas.

Sus miedos.

Sus razones.

Quizás ella nunca fue una villana.

Quizás solo fue una persona que se quedó sin opciones.

Miré por la ventana.

La ciudad seguía despierta.

Personas caminando.

Autos pasando.

Gente viviendo sus vidas.

Y yo estaba allí...

A punto de perder la mía.

Una lágrima cayó sobre mi mano.

—No quiero morir.

Lo dije en voz alta.

Y admitirlo dolió más que cualquier otra cosa.

Porque siempre pensé que aceptar la muerte era ser fuerte.

Pero ahora entendía que querer vivir también era una forma de valentía.

La puerta se abrió lentamente.

Mi madre entró.

Adriana intentó sonreír al verme despierta.

Pero sus ojos la traicionaban.

Había llorado mucho.

Demasiado.

—Pensé que estabas dormida.

Negué suavemente.

—No podía.

Ella se acercó y se sentó junto a mí.

Durante unos segundos ninguna dijo nada.

Hasta que tomó mi mano.

Como cuando era pequeña.

—Recuerdo cuando naciste.

Sonreí débilmente.

—Mamá...

—Eras tan pequeña.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Y cuando te tuve por primera vez pensé que jamás podría protegerte de todo.

Sentí un nudo en la garganta.

—Lo hiciste.

Ella negó.

—No de esto.

El dolor en su voz fue peor que cualquier palabra.

Me acerqué y apoyé mi cabeza en su hombro.

Como cuando era niña.

Y por unos minutos olvidé todo.

No había enfermedad.

No había despedida.

Solo éramos nosotras.

Madre e hija.

Pero el tiempo seguía avanzando.

El reloj no se detenía.

Después de un rato ella salió.

Y entonces entró mi padre.

David.

Mi héroe.

El hombre que siempre parecía tener todas las respuestas.

Pero esa noche parecía perdido.

Se quedó de pie frente a mí.

—Papá.

Él levantó la mirada.

—Estoy aquí.

Sonreí un poco.

—Siempre dices eso.

—Porque siempre será verdad.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

—Tengo miedo.

Esa confesión pareció romperlo.

Porque mi padre nunca me había visto decir esas palabras.

Se acercó y me abrazó.

Fuerte.

Como si quisiera detener el tiempo.

—Ojalá pudiera cambiar mi vida por la tuya.

Cerré los ojos.

—Yo también quisiera.

Nos quedamos así hasta que el cansancio me venció.

Cuando desperté era de madrugada.

La habitación estaba iluminada por la luna.

Y ella volvió.

La mujer de cabello plateado.

Pero esta vez no tenía una expresión misteriosa.

Parecía triste.

—Has decidido.

No era una pregunta.

La miré.

Durante horas había pensado en mi familia.

En mi vida.

En todo lo que perdería.

Pero también pensé en Ester.

En ese mundo.

En esa historia.

Y en la posibilidad de cambiar algo.

Respiré profundamente.

—Sí.

La mujer esperó.

—Quiero ir.

Sus ojos brillaron.

—¿Estás segura?

Miré mis manos.

Las manos de Emilia.

La chica que había sido.

—No sé si podré salvar esa historia.

Hice una pausa.

—No sé si podré sobrevivir.

Mi voz tembló.

—Pero si existe una oportunidad de vivir...

Levanté la mirada.

—La tomaré.

Por primera vez la mujer sonrió de verdad.

—Entonces escucha bien, Emilia.

La habitación comenzó a cambiar.

El aire se volvió pesado.

—Cuando despiertes, nadie sabrá quién eres realmente.

Mi corazón se aceleró.

—Serás Ester.

El nombre cayó sobre mí como una sentencia.

—Tendrás sus recuerdos.

Sus enemigos.

Su destino.

La miré asustada.

—¿Y mi vida?

La mujer guardó silencio unos segundos.

Luego respondió:

—No desaparecerá.

La luz comenzó a rodearme.

—Pero tendrás que descubrir quién eres realmente.

Sentí que mi cuerpo se volvía más ligero.

Como si estuviera dejando atrás todo.

Mi familia.

Mi casa.

Mi mundo.

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

—Mamá...

Susurré.

—Papá...

La mujer extendió su mano.

—Es hora.

Cerré los ojos.

Y antes de perder la conciencia escuché sus últimas palabras.

—Recuerda, Emilia...

—La mayor tragedia de Ester no fue convertirse en villana.

Una pausa.

—Fue que nadie intentó conocer su verdadera historia.

Y entonces...

todo desapareció.

Cuando abrí los ojos otra vez...

Ya no estaba en el hospital.

Estaba en una habitación desconocida.

Con cortinas oscuras.

Un vestido antiguo sobre una silla.

Y una voz aterrada gritando al otro lado de la puerta.

—¡Señorita Ester despertó!

Mi corazón se detuvo.

Porque finalmente comprendí la verdad.

Había llegado al mundo de Debajo de tu sombra.

Y ahora...

yo era la villana.

1
Silvana Termesana
No entiendo nada mucho entrevero 😡
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