Nancy González es una reconocida influencer de 28 años la cual ha crecido mucho en su carrera, es bloguera y le gusta viajar por el mundo creando contenido no solo de entretenimiento sino también de vida sana, buenos hábitos y medio ambiente entre muchísimas otras cosas, es ambientalista de corazón por lo que cree que un granito de arena de todos pueden cambiar el mundo en gran manera, con los millones que ha ganado como influencer se compró una finca autosustentable en la cual presenta videos de vida cotidiana y estilo de vida saludable también hace recorridos por el mundo buscando presentar estilos de vida de otras culturas en su canal de YouTube
La vida de Nancy cambia después de visitar las comunidades rurales de tribus africanas pues en sus viajes de aventurera la chica trata de vivir al igual que las personas de ese lugar por algunos días mientras documenta todo lo que vive para sus fans
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CARTIER
SANACIÓN DE CUERPO Y MENTE
Capítulo 4
Episodio 12
Mientras más hurgaba en los recuerdos de ese cuerpo más se daba cuenta que había tanto que reparar y cambiar de la vida de esta nueva Elisse así que para poder cerrar ciclos y abrir nuevos comienzos necesitaba hacer un ritual para sí misma, por lo que recordó el episodio número 12 de su canal en donde había visitado un centro holístico dónde te ayudaban a sanar la mente y el cuerpo a canalizar tus energías para poder iniciar nuevos proyectos para poder soltar los pesos emocionales que detienen o bloquean el espíritu, como la conciencia de la chica ya no estaba presente ella tenía que perdonarse a sí misma en el nombre de la Elisse original, así que comenzó a atar algunas hierbas para poder sahumar toda la cueva pues ahora ese lugar ya no sería más la pocilga de una rufiana sino su santuario personal al menos por el momento, cerca del fogatero que había afuera de la cueva observó un par de rocas de pedernal y encendió una fogata y después el atado de plantas lo fue quemando un poco hasta que comenzó a soltar un humo blanco, recorrió toda la cueva dejando sobre el suelo rocoso algunos mecheros de la hierba encendida hasta que toda la cueva se había llenado de humo ella salió y se sentó cerca, cruzó las piernas en forma de loto y comenzó a recitar su mantra:
-Respiro y regreso a mí.
Habito este cuerpo que me fue confiado.
Honro la chispa divina que vive en mi centro.
No me falta nada: soy presencia, soy luz.
Me perdono con ternura.
Me miro con los ojos del alma.
Hoy me bendigo.
Hoy me reconozco sagrada.
Que el amor que soy me guíe.
Que la paz que habita en mí se expanda.-
Inhalaba y exhalaba profundo con una mano en su vientre y la otra en su frente, sus párpados cerrados se concentraban mientras repetía cada oración de su mantra, así lo hizo por varios minutos
Elisse abrió los ojos y frente a ella un hombre sémi desnudo la observaba con detalle, su mirada era filosa como un par de dagas, su cabellera larga y oscura estaba atada en una coleta su rostro afilado y perfecto de mandíbula fuerte, su piel morena se veía ardiente como la canela haciendo resaltar su musculatura, era el mismo rostro que vio antes de perder la conciencia, el mismo hombre que la había lanzado con fuerza contra el piso, era Cartier o mejor dicho Karel el macho jaguar.
Los ojos verdes turquesa de Elisse observaron al hombre frente a ella, después de haber hecho las respiraciónes y el mantra se veían tan serenos y apacibles como las aguas claras y quietas de una laguna, se puso de pie con un poco de dificultad mientras entraba a la cueva, recogió los restos del sahumerio y dispersó el humo restante aquel hombre la siguió y seguía parado frente a ella observándola con esos ojos verdes y felinos, por lo que Elisse habló:
-Lo que sea que vayas a decir dilo ya, para que puedas marcharte, aún tengo muchas cosas que hacer-
Su voz aunque era serena cargaba el peso de aquella última batalla, aunque en lo personal Karel no le había hecho nada a ella, a pesar de todo no le pareció correcto como él utilizó su fuerza contra esa mujer.
-Solo quería saber si estabas bien- sus palabras salieron apretadas como si se estuviera forzando a decirlas
-Lo estoy ya puedes irte tranquilo, te libero de tu carga de conciencia-
Elisse dió un paso al frente mientras él retrocedió varios pasos con cisco, el hombre la seguía mirando como si tuviera la peste, aunque la nueva Elisse quería tener un nuevo comienzo, sabía que ese camino no sería fácil después de todo el desastre que la otra había dejado atrás, aunque entendía el porqué ellos reaccionaban así, Elisse realmente no quería involucrarse en estos asuntos,se sentó lejos y se puso a tejer un cesto con hojas de palma, se puso a repasar las memorias que tenía y el por qué las mujeres necesitaban tener más de un hombre, todo eso a ella le seguía pareciendo raro y muy tedioso, por lo que estaba dispuesta a no ser igual que las otras hembras, ella era una mujer independiente y económicamente estable, pues sabía cómo generar ganancias, sabía cosas que tal vez nadie supiera en ese lugar, así que eso la convertía en alguien más fuerte y capaz, cuando supiera cómo deshacer los vínculos sin ningún problema buscaría un lugar para vivir de manera tranquila, por lo que ya estaba comenzando a proyectar en su mente muchas de las cosas que quería hacer y una de ellas era cambiar y no solo la mente sino el cuerpo de su anfitriona, pues esa mujer no solo había despreciado a todos a su alrededor pues incluso se había odiado a ella misma, necesitaba fortalecer ese cuerpo más que por estética por salud pues en un mundo plagado de bestias salvajes tener sobrepeso no era lo mejor para sobrevivir, necesitaba ser rápida y audaz como una serpiente y tan ligera como una pluma, entre un pensamiento y otro Elisse había terminado de tejer dos cestas.
Mientras a la distancia Karel seguía observando cada movimiento de Elisse pues desde que despertó de su inconsciencia ella se veía tan diferente, aunque también era probable que solo estuviera fingiendo para volver a martirizarlo de nuevo.
El hombre recordó las últimas palabras que ella le dijo, el hombre agachó la cabeza y se marchó...