Ayla Eisen y Ragnar crecieron bajo la sombra de una tragedia idéntica: la enfermedad que les arrebató a sus madres, dejando a sus padres, empresarios y amigos de toda la vida, sumidos en el dolor, pero ahora, ellos han decidido sellar su destino con un contrato inquebrantable; obligándolos a contraer nupcias, donde se ven atrapados en un matrimonio sin amor, pero unidos por una promesa desesperada hecha sobre las lápidas de sus esposas; que consiste en usar su unión para financiar la batalla contra el mal que destruyó a sus familias, en una casa llena de silencios y recuerdos, en la cual deberán decidir si su alianza es solo un negocio doloroso o si, entre las cenizas de su pérdida, puede nacer la fuerza para sanar... y quizás, aprender a amar
"Nuestras madres nos heredaron su ausencia con su partida pronta, pero nuestros padres nos vendieron al mismo dolor; ahora estamos encadenados por un contrato que se firmó con sangre y se selló sobre sus tumbas."
NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 4
Han pasado varios meses desde mi cumpleaños; Rowan es como un hermano fiel que pasa mucho tiempo a nuestro lado, Ale y él tienen sexo con frecuencia, pero son básicamente amigos con derechos, una nueva ideología de tener sexo sin complicaciones o compromisos, en fin, se la pasan muy bien; nosotros nos hemos vuelto como los tres mosqueteros de Francia, compartimos el tiempo libre juntos en los hoteles que tiene en la ciudad Row; desde ejercicio, cine en casa, hasta comidas rápidas o las temibles conversaciones con este par y su mentalidad abierta.
En la universidad estamos prontos a concluir el semestre he podido ver a Ragnar por los pasillos, parece un alma en pena desde la muerte de Anna, es innegable que le ha afectado mucho, anda de fiesta en fiesta, de bar en bar, metido en peleas absurdas o de mujer en mujer de dudosa reputación; mientras yo lo único que he sabido de mi padre es que sigue siendo un buen proveedor, que nunca pregunta nada de mí, solo su secretaria me avisa que ya se depositó en mi cuenta dinero para todos los gastos del mes, que de ser necesario más por favor le informe, pero hoy ocurrió algo insólito, completamente atípico; me llamo el mismísimo Leonado Eisen muy preocupado por Bruno.
—¡Ayla!
— ¡Papá y ese milagro! ¿Ocurre algo?
—¡Lía deja el sarcasmo por favor, compórtate como una adulta! —Me gruño
—¡Listo! ¡Pasa algo que me llamas tú y no tu secretaria?
—Requiero que te acerques a Ragnar, para ayudarlo con su duelo, pues está dejando botado los estudios, que lo hagas como un amigo de la familia que es. — Escuché quedando con la boca abierta, ante semejante petición, pero por supuesto que yo pegué el grito al cielo, furiosa.
—Con todo respeto padre, ¡te volviste completamente loco!, ese tarado y yo ni nos hablamos, ¿cómo carajos se te ocurre pedirme eso?…
—¡Ayla!, si no fuera porque realmente me preocupa el estado de salud de Bruno, no te estaría pidiendo esto.
—No papá, paguen un terapeuta no soy una buena opción…
—Por favor Lía, te lo pido por favor, ustedes se criaron juntos…
—¡Y no me soporta! —Es acaso que nunca lo notaste, que no le caigo ni un poquito en gracia.
—Es lo único que necesito que hagas Ayla, no lo voy a repetir, ya pasaste por lo mismo. —Finalizando la llamada
—Uff, papá, si no me queda más, voy a ver qué puedo hacer por ese energúmeno idiota.
Es acaso que mi padre olvida que yo soy su hija, en este momento no sé ni que pensar; ni se acordó de mi cumpleaños, nunca llama para saber cómo estoy y ahora me pide que trate de ayudar a Ragnar, donde nosotros apenas si nos hemos hablado a lo largo de mis veintiún años de vida
—¡Uff, esto no está bien!, —¿Cómo pretende que me le voy acercar? ¡Ja! muy casual, si en los pasillos de la universidad, nunca, siquiera me ha determinado. —¡Claro! ¡Grandes amigos de la familia!
Me levanto molesta del escritorio para ir a la cocina a buscar agua, mientras hablo sola en voz alta
—¡Hola Ragnar!, tú padre está muy preocupado por ti y por ende mi papá me pidió que te ayudara. ¡Ja!, esto está épico, es una completa comedia, nada graciosa; yo a ese esperpento no le hablo, es un estúpido, arrogante, engreído. —¿De dónde carajos saca mi papá que me haría caso a mí?
Regreso a la habitación me lanzó a la cama frustrada por la llamada, me estiro hasta la mesita de noche de donde saco una barra de chocolate para casos de emergencia, enfocándome en canalizar mi ira contenida comiéndola lentamente.
Luego recuerdo que Alejandra no tenía clases, por lo que voy descalza a buscarla, tal vez ella me pueda ayudar a pensar en algo, con su psicología ¡Ha kuna Matata! de vida.
Toco la puerta suavemente, pero percibo que mis amigos se encuentran un poco ocupados en ejercicios horizontales, por lo que me regreso a tomar una ducha, al salir después de casi una hora con los dedos arrugados, ya más tranquila, los escucho en la sala, les comento de la irracional petición de mi padre. — Sentada en la alfombra sujetando mis piernas. —Ellos atienden a cada una de mis palabras con atención
—Bueno Lía tú ya pasaste por la pérdida de tú madre. —Me dice Ale
—¡Sí!, pero él no es mi amigo, ni si quiera le simpatizo un poquito. —Levantando mis hombros
—Pero tal vez puedas ayudarle aconsejándolo para que se vuelva a enfocar en su carrera. —Acota Row
—¿Cómo podría hacer eso?, si ni siquiera me habla, desde que llegue aquí lo he visto infinidad de veces por los pasillos de la universidad y él muy tarado me ignora por completo, como si nunca en su miserable vida me hubiese conocido. —De por sí, nunca hemos sido amigos; nos obligaban nuestros
padres asistir a las festividades cada año; el mayor contacto que tuvimos fue en el funeral de mi madre que me besó la mejilla y sujetó mi mano.
—Lía, deberás que no te has visto en el espejo amiga…
—¿Cómo? —Sin entender que tiene que ver una cosa con la otra...
—Tú eres preciosa pequeña Ayla, perfectamente podrías ser modelo de pasarela, pareces un ángel seductor que destella sensualidad si se lo propone. — Row me da la mano para ponerme de pie para girarme cerrando un ojo mientras me tira un beso coqueto
—Sí amiga tienes un cuerpo espectacular, una cara preciosa, lo único es ese feo carácter que te heredó tú papá. —Riendo en complicidad con Rowan
—¡Vamos!, muy graciosos ustedes dos. —Aventándoles un almohadón que tenía cerca
—Tenemos que prepararte para que estés irresistible esta noche, ya que es probable que lo veas en la fiesta de la facultad de medicina…
—¿Me escucharon lo que les dije hace un momento?...
—Hay Lía, que inocente eres cariño. —Reitera Rowan sujetando mis mejillas.
—Se están escuchando ustedes dos, yo no soy un pedazo de carne para los perros salvajes. —Cruzando mis brazos indignada
—No, claro que no, eres más que eso; eres una sexi doctora que va ayudar al hijo del mejor amigo de su padre a salir de una crisis por la muerte de su madre.
—¡Uff!, si lo dices así, ya valí, ni modo estoy en sus diabólicas manos y eso créame que me da mucho más miedo que el idiota de Ragnar.
—Yo tengo un vestido perfecto para esta ocasión. — Me dijo Ale, saliendo a su cuarto como un resorte viejo de cama de prisión
Al verla venía sonriente con enterizo corto, de mangas largas, los hombros descubiertos, ajustado en la parte superior pero holgado en la parte inferior en color negro, que combinaba perfecto con mi piel blanca; instintivamente empecé a mover la cabeza en negación hasta que Row se acercó para decirme.
—Hoy princesa, con tu belleza y esa ropa vas a domar una jauría de perros salvajes, yo soy hombre te digo enserio cariño; Ragnar no se va a poder resistir a tus encantos.
Me quedo dudando por un instante, pero papá prácticamente me está obligando a convencer a ese imbécil para que deje las pendejadas y retome la carrera de medicina como antes...
—Bueno con probar no pierdo nada. —Respiro resignada
Entre a la habitación me vestí, coloque zapatos altos que combinen con la cartera, maquille para la ocasión y salí encomendándome a un ser supremo que sea misericordioso con esta noble criatura de buen corazón, para que me ayude con esta terrible misión suicida; pues Ragnar sin que pasara lo de su madre ya era un patán, grosero, burlista y egocéntrico; que puedo esperar ahora que está fuera de control. —Abro la puerta terminando de acomodar la ropa que evidentemente no estoy acostumbrada a usar, dejando con la boca abierta a mis locos amigos.
—Te vez espectacular, muñeca—Me dice Row tomando mi mano para girarme
—Sí Lía, te vez deslumbrante
—Gracias
—Vamos hermosas, que está noche Ayla va a lograr lo impensable.
—¡Claro amigos sin presión! —Riendo nerviosa