Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
NovelToon tiene autorización de Gena Jim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo:25
JHONATAN:
Abro los ojos y lo primero que me golpea es un dolor de cabeza punzante, seguido de un olor suave a olor a vainilla.
Observo que no estoy en mi cama... Y al girarme me encuentro con una maraña de rizos castaños y un brazo que descansa sobre mi pecho.
Los recuerdos de la noche anterior me golpean... El bar, las copas y esa chica que se reía de mis respuestas secas.
—Buenos días, dormilón.
Murmura ella sin abrir los ojos, apretándose más a mí.
— Por un momento pensé que habías entrado en coma... Roncas como un oso.
Me quedo rígido mirando fijamente a la mujer que sonríe.
—¿Quién eres? ¿Y por qué estás?... ¿Así?
Ella se incorpora, dejando que las sábanas caigan con una despreocupación que me obliga a mirar hacia el techo.
La chica se ríe con una carcajada limpia que me hace sentir más viejo de lo que soy.
—Soy Xiomara García, y estoy "así" porque ayer me juraste que era la mujer más hermosa que habías visto en este antro de ciudad.
Me guiña un ojo.
—Pero no te preocupes Jhonatan... No muerdo... A menos que me lo pidas.
Sin decir nada me levanto de un salto, buscando mi ropa por la habitación.
Tengo que estar en la oficina antes que Román y debo entregar el informe de los archivos de Isabela... Además de los cargamentos de anoche... Mierda los cargamentos.
—Tengo que irme... Fue una... Noche interesante.
Digo tratando de recuperar mi compostura de jefe.
—"Interesante" es una palabra muy aburrida para lo que pasó anoche.
Responde ella saltando de la cama y poniéndose mi camisa, que le queda como un vestido.
—No me mires así, rompiste mi vestido anoche... Ahora dame tu teléfono.
—¿Para qué?
—Para que me invites a cenar esta noche.
Dice con total naturalidad arrebatándome el dispositivo de la mesa de noche.
—No creas que te vas a librar de mí tan fácil... Me gustan los retos, y tú grandulón, pareces el reto más divertido que he encontrado en toda mi vida.
Miro el reloj y si no salgo ahora, Román cumplirá su advertencia de ponerme ojos encima, pero mientras salgo de la habitación, escucho a Xiomara tararear una canción alegre como si ya estuviera planeando nuestra boda... Qué mujer más extraña.
Por un segundo, el peso de Elisa y los secretos de los Osorio se siente un poco más ligero, reemplazado por la desconcertante energía de esa mujer.
Al entrar a mi auto reviso mi celular y observo varias llamadas y mensajes de Elisa...
—Carajo.
ISABELA:
Al día siguiente llego a la empresa y lo primero que hago es subir a la oficina de Román para resolver algo que está rondando en mi mente desde algunos días.
—Buenos días.
Le digo a la secretaria que saluda con cortesía y una sonrisa como debe ser.
—¿Mi esposo está en la oficina?
—Si, el señor Ossorio en su oficina ¿Desea algo?
—Que nadie nos moleste por favor.
—De acuerdo.
Dice y camino hacia la oficina y sin tocar entro cerrando la puerta tras de mí.
—Buenos días, querido esposo.
Román levanta la mirada de su ordenador y clava sus ojos en mi persona hasta tomar asiento frente a él.
—Buenos días, es extraño que no estés en tu oficina ¿Pasa algo?
Sonrío dejando una hoja encima de la mesa.
—¿Qué es?
Pregunta con curiosidad.
—Un contrato.
Él alza las cejas y entrelaza sus dedos.
—¿Un contrato?
Pregunta y me acomodo mejor para explicarle.
—Pues verás... Sé que este matrimonio terminará en menos de un año y no me opongo... Pero mientras estemos casados no quiero involucrar a terceros...
—Ve al grano Isabella.
Dice interrumpiendo mi discurso y ruedo los ojos.
—Qué desesperado eres... Lo que quiero decir es... Sé que no te soy indiferente y como esposo debes cumplir tus deberes para saciar mis necesidades.
—Yo suplo todas tus necesidades ¿Que más quieres?
Arrugo el ceño ¿Por qué los hombres son tan lentos a veces?
—No querido esposo, no todas.
—Entonces...
Tomo una profunda respiración rogando por paciencia.
—Estoy embarazada y las hormonas me tienen loca de deseo a cada instante, intenté resolverlo por mis propios medios, pero... Me enciendo más, así que como esposo te exijo que cumplas tus deberes, ya no soporto más.
Román me mira y abre la boca para decir algo, pero se mantiene en silencio por varios segundos y solo sale de sus labios.
—Ah, era eso.
—Si ¿Esperaba algo más?
—Prefiero reservar mis palabras.
Dice y siento como me comienzo a enojar.
—Entonces...
—¿Por qué trajiste un contrato?
—No estamos en los mejores términos maritales y necesitamos dejar los puntos claros.
—Mmm, estoy de acuerdo.
Dice tomando la hoja y comienza a leer.
Observo cada movimiento de sus ojos mientras recorre las líneas que redacté anoche con una precisión casi quirúrgica.
Román mantiene una expresión imperturbable, pero noto cómo el músculo de su mandíbula se tensa cuando llega a la mitad de la página.
—¿Disponibilidad absoluta?
Pregunta él bajando el papel solo lo suficiente para clavar sus ojos en los míos mientras su voz baja un octavo, volviéndose más vibrante.
—Es una de las cláusulas principales.
Respondo con total seguridad cruzando las piernas con elegancia.
—Como dije, mis hormonas no entienden de horarios de oficina ni de protocolos... Si te necesito, te necesito, ya sea en esta oficina, en el auto o en medio de una cena de gala, en la casa... Dónde sea.
Él suelta un bufido que intenta sonar como una burla, pero sus ojos lo traicionan... Miro que me está escaneando como si quisiera devorarme aquí mismo.
—Eres una mujer peligrosa Isabela... Estás pidiéndome que firme un acuerdo para ser... ¿Tu juguete personal?
—Estoy pidiéndote que seas un esposo eficiente.
Lo corrijo con una sonrisa ladeada.
—No me involucraré con nadie más para no manchar tu apellido ni el mío, pero a cambio tú serás el único encargado de apagar los incendios que tu propia presencia provoca en mí... Sin excusas, sin importar el lugar.
Román se inclina hacia adelante invadiendo mi espacio personal y el aroma de su loción me marea por un segundo, avivando ese fuego que me hizo escribir el contrato.
—¿Y qué gano yo con esto?
Pregunta con una lentitud tortuosa.
—Porque aquí dice que tú dispones de mi tiempo, pero no menciona mis beneficios.
—Ganarás mi absoluta lealtad en la junta directiva y el silencio de mis investigaciones.
Le digo bajando la voz a un susurro.
—Además, ambos sabemos que no será exactamente un "sacrificio" para ti.
Él sujeta una pluma estilográfica jugueteando con ella antes de firmar al pie de la página con un trazo firme y autoritario.
El sonido del papel siendo rayado me provoca un escalofrío delicioso.
—Hecho.
Dice devolviéndome el documento.
—Pero prepárate Isabela, si vas a exigir que esté disponible en cualquier lugar, espero que tengas la misma resistencia que demuestras tener para los negocios... No aceptaré quejas si te dejo sin aliento en el momento menos oportuno.
Justo cuando guardo el contrato en mi carpeta, la puerta se abre de golpe y Jhonatan entra luciendo impecable como siempre, pero hay algo en su mirada... Una distracción que nunca había visto en él.
Mis ojos se dirigen cuello que tiene una marca pequeña que el traje no alcanza a cubrir por completo.
—Señor, lamento la demora.
Dice Jhonatan evitando mi mirada.
— Tengo los informes de los cargamentos y el reporte que me pidió.
Román se recuesta en su silla observando a su jefe de seguridad con una ceja levantada.
El ambiente en la oficina cambia de lo erótico a lo profesional en un pestañeo, pero la chispa entre nosotros sigue ahí sellada por ese papel.
—Llegas tarde Jhonatan.
Dice Román con voz gélida.
—Isabela y yo estábamos terminando de firmar un... Acuerdo logístico muy importante... Espero que tu reporte sea lo suficientemente bueno como para justificar tu falta de puntualidad.