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Robaste a mi prometido, seduje a tu amor

Robaste a mi prometido, seduje a tu amor

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Venganza de la protagonista / Amor platónico / Completas
Popularitas:11.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mama Mia

El día de su boda, frente a cientos de invitados, el novio de Alena Balcázar no aparece: prefiere quedarse junto a su hermana, que "se desmayó" en el momento más oportuno. Otra vez. Pero esta vez Alena no llora ni suplica. Toma el micrófono, cancela ella misma la boda ante todos y se marcha con la cabeza en alto... dispuesta a no volver a mendigar amor nunca más.

Repudiada por su familia y sin un centavo, su caída dura poco. Un encuentro inesperado la lleva al lado de Nathan Villanueva, el heredero más frío, poderoso y codiciado del país, justo el hombre que su hermana siempre soñó con conquistar. Un contrato de cinco años, un jefe imposible y una regla no escrita: hacerla suya. Si ellos le robaron al prometido, ella seducirá a quien más desean.

Lo que empieza como una venganza perfecta se convierte en un juego de tensión, orgullo y deseo contenido. Y mientras Alena reconstruye su vida y devuelve cada golpe con elegancia letal, un secreto enterrado sobre su verdadero origen amenaza con cambiarlo todo: hay quienes destruyeron a su familia para robarle lo que le pertenece, y ahora tendrán que rendir cuentas.

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El señor Richard volvió la cabeza al oír a Renzo pronunciar el nombre de Alena y siguió la dirección de la mirada de su hijo. El hombre de mediana edad se llevó una gran sorpresa al ver a Alena entre las personas que, según sabía, eran del Grupo Villanueva.

¿Alena al lado del señor Nathan? ¿Acaso ahora la muchacha trabajaba para el Grupo Villanueva? El señor Richard apretó los puños, presintiendo que algo malo estaba por ocurrir. El Grupo Villanueva estaba muy por encima del Grupo Sebastián en cuanto a activos, redes de negocios e influencia en el mundo empresarial. Si Alena se ponía del lado de Nathan, el Grupo Villanueva se volvería cada vez más invencible. Nathan y Alena, si se unían, podían convertirse en el rey y la reina que dominaran el mundo de los negocios.

Al lado de su padre, Renzo también apretó los puños. Todo este tiempo había creído que Alena solo se había ido para tranquilizarse. Jamás imaginó que la muchacha conseguiría un nuevo empleo en tan poco tiempo. Y menos aún que sería la asistente personal de Nathan. ¿Por qué? Aunque la hubieran echado de los Balcázar, ¿por qué no lo había buscado a él? ¿Por qué justamente se ponía al lado de Nathan, que era el mayor rival del Grupo Sebastián?

Renzo no pudo contenerse. De inmediato avanzó hacia el grupo donde estaba Alena.

—Alena.

Alena, que estaba explicándole algo a uno de los directores, se detuvo al oír aquel llamado. Volvió la cabeza y vio a Renzo acercándose. Pero no pareció sorprenderse en absoluto. Se limitó a mirarlo con el rostro inexpresivo. Este era el mundo de los negocios, un lugar donde los empresarios podían cruzarse en cualquier momento. Así que no tenía nada de raro encontrarse con Renzo allí.

Nathan, que estaba de pie no muy lejos, dirigió al instante la mirada hacia ellos. Sus ojos se volvieron más afilados al ver a Renzo plantado frente a Alena. Con un gesto arrogante, se colocó de inmediato junto a ella, y tan cerca que sus hombros se rozaban, como si quisiera anunciarle al mundo: ALENA ES MÍA.

Renzo miró de reojo a Nathan con una expresión de desagrado. Pero enseguida tomó aire. En un lugar tan concurrido, y sobre todo frente a Nathan Villanueva, no podía ponerse a buscar problemas.

—Te he buscado por todas partes. ¿Por qué bloqueaste mi número? ¿Tienes idea de lo preocupado que estaba de que te hubiera pasado algo?

Alena solo escuchó en silencio las palabras de Renzo, que sonaba como un novio lleno de atenciones. Para ella no era más que puro palabrerío. ¿Por qué venía a buscarla recién ahora, cuando ya se había ido de verdad?

—Quiero hablar contigo un momento. Hay algo que tengo que explicarte —dijo Renzo, con el rostro suplicante.

Pero Alena se limitó a negar despacio con la cabeza. Sus ojos seguían clavados en el rostro de Renzo con la misma mirada inexpresiva.

—Ya no hay nada de qué hablar —dijo Alena—. Todo terminó.

Renzo sintió el pecho oprimido al oír la voz tan serena de Alena.

—Sé que cometí un error. Pero no lo hice a propósito. Lo hice porque ella es tu hermana —dijo, poniendo su excusa. Sin importarle que hubiera varias personas observando. Porque, si no era ahora, quizá no volvería a tener la oportunidad de hablar con Alena, ya que la muchacha siempre lo evitaba.

Pero Alena permaneció inmutable.

—No tienes que explicar nada. No quiero volver a tocar el tema —dijo.

Renzo se sintió verdaderamente frustrado al ver a Alena tan cambiada. ¿Dónde estaba la Alena de antes, que tan dócil era con él? ¿Por qué esta muchacha había cambiado de golpe?

Sin embargo, antes de que Renzo volviera a hablar, Alena ya había apartado la mirada de él para volverse hacia Nathan.

—Parece que el acto va a empezar pronto. Los representantes de las otras empresas ya entraron. ¿Entramos nosotros también?

Nathan, que no había apartado los ojos del rostro de Renzo en todo ese rato, asintió y se encaminó hacia la sala preparada, seguido de Alena y de los dos directores que los acompañaban.

Alcanzó a mirar de reojo a Renzo, con una frialdad y una firmeza que parecían decirle que no iba a permitir que se acercara a Alena.

Renzo contempló la espalda de Alena que se alejaba, con una sensación indefinible. Había algo de resignación imposible al verla ahora al lado de otro hombre.

Mientras tanto, desde donde estaba de pie, el señor Sebastián, que lo había observado todo desde el principio, apretó cada vez más los puños y contuvo la mandíbula, tensa, a punto de estallar.

* * *

En cuanto todos los representantes de las empresas entraron en la sala de reuniones, el ambiente, antes lleno de conversaciones, fue tornándose más serio. Cada empresa ocupó el lugar que Vantage International le había asignado.

Nathan se sentó a un lado de la larga mesa junto a dos directores del Grupo Villanueva. Alena se sentó no muy lejos de él, con la tableta sobre la mesa, revisando de vez en cuando los documentos que se usarían en la reunión.

Al otro lado, el señor Richard se sentó con Renzo y varias personas del Grupo Sebastián.

Pero, desde que entró en la sala, Renzo no lograba concentrarse en absoluto. Su mirada se dirigía sin querer, una y otra vez, hacia el lugar donde estaba Alena. La muchacha se veía serena. No había en su rostro ni el menor rastro de inquietud. Incluso cuando Nathan le susurraba algo de tanto en tanto, Alena se limitaba a asentir y a anotarlo enseguida en la tableta que tenía delante.

Aquella escena solo hacía que el pecho de Renzo se sintiera cada vez más incómodo. La Alena que antes siempre se sentaba a su lado como su futura esposa estaba ahora junto a otro hombre. Y para colmo ese hombre era Nathan Villanueva. Alguien que ocupaba una posición muy superior a la suya.

Renzo agachó la cabeza, como si quisiera esconder la inquietud que empezaba a notársele con claridad en la cara. Su mano rebuscó en el bolsillo del saco, sacó el celular y buscó el número de Selena. Con los dedos temblorosos, tecleó un mensaje.

¿Sabes a quién me acabo de encontrar?

* * *

En el Grupo Balcázar, Selena, que en ese momento estaba abrumada por la tarea que le había encargado su padre, tomó el celular de inmediato al oír la notificación de un mensaje entrante. Frunció el ceño al ver el nombre de Renzo como remitente y se apresuró a abrirlo.

—¿Qué querrá decir Renzo? ¿A quién se habrá encontrado? —murmuró la muchacha, y tecleó una respuesta.

¿A quién?

A Alena.

Los ojos de Selena se abrieron de golpe. ¿Renzo se había vuelto a encontrar con Alena? No podía ser. No le gustaba nada. Si Alena volvía con Renzo, entonces esa hermana a la que tanto odiaba recuperaría el cariño de la familia Sebastián. Y eso lo detestaba.

¿Y dónde estás ahora? —preguntó Selena, intrigada.

Estoy en la disputa por la inversión de Vantage International, con mi papá. ¿Y sabes adónde se fue Alena todo este tiempo? Resulta que ahora trabaja en el Grupo Villanueva.

Los ojos de Selena se abrieron aún más. ¿El Grupo Villanueva? ¿Cómo podía ser que Alena estuviera allí?

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Mirla Loyo
y que fue de la vida del ex de Alena y sus papás?🤔
Mirla Loyo
ósea que hasta la casa dónde vivían no les pertenecía?😱
Mirla Loyo
ósea que todo lo que tienen es de Alena?😱
Mirla Loyo
y cuando es que nos vamos a enterar quiénes son los padres o madre se Alena?.. porque el interes de Sebastián por qué se case Renzo?🤷‍♀️
Mirla Loyo
que guerra tan estúpida la de ésta zorra y los idiotas arrastrados por ésas estupideces 🤭
Mirla Loyo
y porque éste idiota tiene que contarle a la zorra?🤷‍♀️
Mirla Loyo
gracias por el consejo Rubén 🤣🤣 éso es lo que sucederá 🤭
Mirla Loyo
interesante el inicio, espero la autora no me decepcione.. acabo de dejar una a la mitad, por las múltiples incoherencias 😏
Lily
El destino te lo pone en bandeja de plata 🤗🤗
Lily
Es que ya no es la misma pende....ja y que crees? Te vas arrepentir 🤭🤭
Leticia Baeza Vazquez
y q la criada nunca pudo decir q ella no era solo la sobrina osea no mames la vieja
Leticia Baeza Vazquez
cómo hay padres alcahuetes y si vergüenzas q son tapaderas de hijas inutiles dan asco
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