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Estoy De Vuelta

Estoy De Vuelta

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Traiciones y engaños / Reencarnación
Popularitas:977
Nilai: 5
nombre de autor: Isa Yguaro

El mundo de Julián se desplomó el mismo día en que descubrió que la lealtad tiene un precio. Lo tenía todo: un imperio financiero en ascenso, la admiración de la alta sociedad y el amor de la mujer con la que planeaba pasar el resto de sus días. Pero la ambición ciega de su mejor amigo destruyó cada uno de sus logros en cuestión de meses. Traicionado, despojado de su fortuna y abandonado por su prometida.
Su final no tuvo ni un ápice de gloria. Murió solo, tirado en un callejón frío, ahogado con un mendrugo de pan duro mientras hurgaba entre los desperdicios para sobrevivir un día más. Pero la muerte no fue el final; fue la grieta que reescribió su destino.

Al abrir los ojos de golpe, el olor a basura y el dolor en la garganta desaparecieron. Frente a él, el reflejo del espejo de su antiguo pent-house le devolvió la mirada. Estaba tres años atrás, intacto. haría que cada traidor pagara el precio exacto de su ambición.

NovelToon tiene autorización de Isa Yguaro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 24: La sospecha de Jimena.

A las siete de la mañana, la ciudad despertava bajo un cielo plomizo que amenazaba con lluvia. En la pequeña cocina de la casa de Jimena, el radio de transistores transmitía el noticiero matutino entre interferencias mientras su madre preparaba café de olla y Jimena terminaba de empacar los utensilios limpios para la jornada en el puesto.

«...noticia de última hora en el ámbito financiero», anunció la voz grave del locutor.

«El tribunal mercantil ha ratificado el congelamiento de activos y la bancarrota de las firmas vinculadas a Marcos Sterling. Tras la absorción de pasivos liderada por Julián Rossi, presidente del conglomerado Rossi & Sterling, la fortuna personal de este último supera los tres mil millones de dólares, consolidándolo como una de las figuras económicas más influyentes de la región...»

Jimena se congeló con un trapo en la mano, con los ojos fijos en el pequeño aparato de plástico sobre la repisa.

Tres mil millones de dólares.

Aunque sabía que Julián era un hombre de negocios acomodado y que vestía trajes costosos, la cifra concreta pronunciada por el noticiero cayó sobre ella como un cubo de agua helada. Hasta ese momento, para Jimena él había sido simplemente "el trajeado", un hombre elegante pero vulnerable que comía gorditas de chicharrón en su banqueta de plástico y se refugiaba en su puesto para escapar de sus fantasmas.

Pero la pantalla de su teléfono comenzó a sonar casi de inmediato. Eran mensajes de vecinos y conocidos del mercado central que habían visto el reportaje en televisión y compartían capturas de pantalla de la revista de negocios con la foto de Julián en portada.

—Hija... —dijo su madre en voz baja, acercándose a la mesa con dos tazas de café—. Ese muchacho que viene todas las noches a ayudarte a barrer... ¿es el mismo del que están hablando en el radio?

Jimena miró a su madre y luego la pantalla del teléfono, sintiendo un nudo opresivo en la garganta.

—Sí, mamá... es él —murmuró Jimena, bajando la mirada.

—Jimena, tú sabes que ese muchacho se ve bueno y te ha defendido mucho —dijo su madre con preocupación sincera, tomándole las manos—, pero esa gente vive en un mundo muy distinto al nuestro. Los ricos juegan con reglas que nosotras no entendemos. No quiero que te rompan el corazón ni que tu vida se vuelva un circo por estar en boca de todos.

Las palabras de su madre resonaron con una eco doloroso. Jimena recordó el ataque de los inspectores, la presencia constante de la prensa y la sombra de las mujeres elegantes como Isabella.

¿Qué hacía ella, una chica de barrio con las manos marcadas por el trabajo y la masa de maíz, al lado de un multimillonario? El beso apasionado de la noche anterior y las promesas bajo el farol comenzaron a sentirse en su mente como una ilusión demasiado frágil, un sueño del que estaba obligada a despertar antes de salir lastimada.

A las doce del mediodía, el sedán negro de Julián se detuvo en la esquina habitual. Julián bajó del auto con la camisa desabotonada en el cuello, sin corbata y con una sonrisa radiante. Tras la caída definitiva de Marcos, sentía una ligereza que no experimentaba desde hacía años.

Sin embargo, en cuanto se acercó a la barra de acero inoxidable de "La Sazón de Jimena", notó de inmediato la frialdad en el ambiente.

Jimena estaba atareada limpiando la parrilla con movimientos rápidos y mecánicos. No alzó la mirada al sentir sus pasos ni le regaló la sonrisa cálida con la que solía recibirlo.

—Buenas tardes, Jimena —saludó Julián, extrañado por la distancia. Se inclinó un poco para buscar su mirada—. Te traje la bandeja de madera que me pediste para los tinteros de salsa.

—Ponla por ahí, por favor —respondió ella con un tono neutro, seco, sin detener su trabajo.

Julián frunció el ceño. Se acercó a la barra y apoyó las manos sobre el borde.

—¿Pasa algo malo? ¿Ocurrió algo con tu mamá o con los permisos del puesto?

Jimena dejó el trapo sobre la mesa con un golpe seco y finalmente lo miró a los ojos. En su mirada negra no había rabia, sino una tristeza contenida y una barrera de autoprotección que Julián jamás le había visto desde que se conocieron.

—Hoy en la mañana escuché el noticiero, Julián —dijo ella, llamándolo por su nombre de pila en lugar del afectuoso "trajeado"—. Hablaron de tu empresa, de la bancarrota de tus socios y de tus tres mil millones de dólares.

Julián se congeló por un segundo, comprendiendo al instante el origen de la pared que ella acababa de levantar.

—Jimena, la cifra que dicen los periódicos no cambia nada entre nosotros...

—¡Claro que cambia, Julián! —lo interrumpió ella, alzando la voz pero manteniendo la firmeza en la mirada—. Cambia porque mientras tú juegas a ser un cliente común en mi puesto para despejarte de tus problemas, allá afuera tu mundo destruye todo lo que toca. Mi mamá casi no pudo dormir hoy del miedo a que nos metan en más líos legales o que la prensa venga a acosarnos a la casa.

—Yo las voy a proteger, a ti y a tu madre, te lo juro —insistió Julián, intentando tomar su mano sobre la barra, pero Jimena retiró la suya con delicadeza.

—No se trata de que me protejas como si fuera una niña indefensa —dijo ella con la voz temblorosa por la emoción—. Se trata de que tú y yo pertenecemos a mundos que no se cruzan.

Ayer nos besamos y dijiste cosas muy bonitas...

pero yo no puedo darme el lujo de fantasear. Tengo un puesto que mantener, una madre que cuidar y una dignidad que no voy a arriesgar por una ilusión.

—No fue una ilusión, Jimena. Fue lo más real que he vivido en toda mi vida —afirmó Julián con voz grave, sintiendo que el pánico le oprimía el pecho ante la idea de perderla.

—Necesito tiempo y distancia, Julián —sentenció ella, dándole la espalda para atender a un cliente que se acercaba a la barra—. Por favor... no vengas hoy en la noche. Déjame trabajar tranquila.

Julián permaneció de pie en la acera, viendo cómo la mujer que le había devuelto la capacidad de amar le daba la espalda para proteger su propio corazón. Por primera vez en su retorno al pasado, entendió que el mayor reto de su nueva vida no era derrotar a sus enemigos con contratos y abogados, sino demostrarle a Jimena que su amor era tan auténtico como la verdad que respiraba en su puesto.

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Maria Cristina Roldan Rodam
aparenta ser muy interesante
Isa Yguaro: Espero que sea de su agrado. Si tiene alguna sugerencia, la recibiré con gusto.
total 1 replies
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