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Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Poseída Por El Diablo. Imperio De Pasión

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Mafia / Completas
Popularitas:15.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Tradición, armas y sangre: la mafia tiene reglas claras, y la primera es que ninguna mujer gobierna. Valeria Rossi vino a destruirlas todas. Acostumbrada a dominar el mundo empresarial, su vida da un vuelco cuando cae en las garras de Dante Volkov, un líder despiadado que no perdona ni comparte lo que es suyo. Entre noches de placer salvaje que le hacen olvidar a su novio y una posesión rabiosa que la quema por dentro, Valeria y Dante transformarán la atracción en una guerra de poder. Porque ella no se rinde ante nadie... y si Dante la quiere a su lado, tendrá que aprender a gobernar con una reina por delante.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21: La cacería se vuelve guerra

El silencio de la suite presidencial en el piso más alto del hotel era espeso, sofocante. Dante Volkov permanecía de pie frente al ventanal que dominaba las luces del puerto de Nueva York, con la corbata deshecha sobre los hombros y un vaso de whisky en la mano.

La imagen de Valeria ajustándose la chaqueta roja en el archivo, con los labios marcados por sus besos y esa sonrisa de control absoluto antes de dejarlo tirado en medio de un colapso de deseo, le daba vueltas en la cabeza como un bucle tortuoso.

—Esa mujer te va a volver loco, Dante —comentó Nicolás Vane desde el sillón, observando la rigidez en la espalda de su jefe—. Nunca te vi así por nadie. Estás caminando por la cornisa.

Dante ni se inmutó. Le dio un trago largo al vaso, sintiendo la quemadura del alcohol en la garganta. No era solo atracción ni mero instinto de posesión; era algo mucho más peligroso. Toda su vida había dominado hombres, negociaciones y guerras territoriales sin parpadear. Estaba acostumbrado a que las personas fueran fichas en su tablero o presas fáciles de someter. Pero Valeria Rossi no era una conquista más. Era la única mujer capaz de desarmarle la compostura, de descontrolarle el pulso con una sola mirada y de arrastrarlo a un abismo de obsesión donde los millones y la Bratva pasaban a segundo plano.

—No voy a parar hasta tenerla entregada del todo —articuló Dante con una voz baja, raspada y cargada de una promesa feroz—. Ella cree que maneja los tiempos, pero no tiene idea de hasta dónde soy capaz de llegar para quebrarle esa soberbia.

—Tené cuidado —intervino Damián Meddis entrando a la sala con el rostro serio—. La familia Rossi no es un blanco cualquiera, y si ponés la operación del puerto en riesgo por una cacería personal, desde Moscú van a pedir explicaciones.

—Que pidan lo que quieran —sentenció Volkov, apretando el vaso de cristal—. Esta guerra recién empieza.

Mientras tanto, en una de las suites secundarias del mismo hotel, la atmósfera respiraba un veneno muy distinto.

Gianna caminaba de un lado a otro como un animal acorralado, con los ojos inyectados en sangre por las lágrimas de rabia contenida. Las palabras brutales con las que Dante la había humillado en su oficina —“sos una bosta de mierda”, “diamante en bruto”— le retumbaban en los oídos como estocadas continuas. La sola idea de ver a Valeria triunfando, empoderada, libre de Martín y adorada por el hombre que ella tanto codiciaba, le estaba carcomiendo las entrañas.

—No te vas a quedar con él, mosquita muerta —siseó Gianna para sí misma, con la voz quebrada por el despecho—. Si yo no puedo tener a Dante, a vos te voy a arruinar la vida.

Tomó su teléfono secundario, uno sin registro ni vinculación a sus redes personales, y marcó un número almacenado en la memoria rápida. Tardaron tres tonos en responder.

—¿Hola? —dijo una voz masculina al otro lado de la línea, filtrada por el ruido de una redacción de noticias de espectáculos y finanzas.

—Tengo una primicia bomba para tu portal —disparó Gianna sin identificarse, distorsionando levemente el tono para no dejar rastros—. Una noticia que va a hacer temblar a la cúpula corporativa del puerto y a la alta sociedad.

—Te escucho... —respondió el periodista, interesado de inmediato.

—La impecable, intachable y perfecta heredera Valeria Rossi rompió su compromiso de tres años con Martín —reveló Gianna con una sonrisa maquiavélica—. Pero no por diferencias irreconciliables como le dijeron a la familia. Se acabó porque la santita se está acostando a escondidas con el empresario Dante Volkov. Están usando el acuerdo del puerto como pantalla para sus amoríos. Publicalo de forma anónima si querés, pero filtralo ya mismo a los medios más pesados de la prensa rosa y de negocios.

—¿Tenés cómo confirmarlo?

—Fíjate en las fechas de las reuniones y en la repentina ruptura sin explicaciones —remató Gianna con frialdad—. Publicalo y vas a ver cómo el escándalo explota solo.

Cortó la llamada de golpe, retiró el chip del teléfono, lo partió al medio y lo arrojó por el conducto de la basura de la suite. Respiró hondo, sintiendo un placer oscuro recorriéndole el pecho. Sabía que en cuestión de horas el rumor ganaría fuerza en las redacciones, destruyendo la reputación de su prima, enfureciendo a Don Héctor y poniendo a la familia Rossi en el centro de un escarnio público implacable.

En su departamento, Valeria terminaba de servirse una copa de agua mientras observaba la noche desde el gran ventanal. Aunque sentía la satisfacción de haber ganado el primer asalto mental y físico contra Dante en la penumbra del archivo, una inquietud sutil le oprimía el pecho.

Sabía que había abierto las puertas de una tormenta de dimensiones desconocidas. Haber provocado al ruso a centímetros de sus labios, haber sentido el fuego salvaje de sus manos para luego frenarlo en seco, era una jugada de altísimo riesgo. Dante Volkov no era un hombre que aceptara derrotas ni límites, y el contraataque no tardaría en llegar.

El teléfono de Valeria vibró sobre la mesa. Un mensaje de Alexis iluminó la pantalla:

«Llegué bien a casa. Mañana temprano tenemos revisión de prensa y balances. Descansá, enana. Te pusiste la camiseta hoy.»

Valeria sonrió con melancolía, dejando el teléfono a un lado. Apoyó la frente contra el cristal frío de la ventana, sintiendo cómo el eco de los besos hambrientos de Dante aún le quemaba la piel. El juego de ajedrez erótico había comenzado, pero en las sombras, la envidia y la venganza ya orquestaban la trampa que amenazaba con consumirlos a todos.

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Marisel Rio
💕💕💕💕🤣🤣🤣🤣🤣Valeria y Dante 🤣🤣🤣🤣
Mine Romero
Excelente novela, muchas gracias por actualizar 🙂🙂
Dulce maria Canelon
pobre Dante te compadezco cariño😘😘😘
Maria Mongelos
Par de idiotas, no saben con quien se mete
Isabel Fernández
Me gusta Dante 🤣🤣
Milagros Medina
Dios mío me tenéis sufriendo esa novedad buenísima más capítulo
Maria Mongelos
Gianni, ese hombre ya tiene dueña, él la eligió, llegaste tarde
Maria Mongelos
Está muy buena esta historia
Maria Mongelos
Interesante comienzo 💕
Yura Ran
😁😁😁😁😁😁😁🤪🤪🤪 dale pues lo suyo
Milagros Medina
me encanta cada capítulo mas xfa
Milagros Medina
Buenos días más capítulo está buenísima la novela
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