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La gordita y el mafioso

La gordita y el mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Autosuperación / Matrimonio arreglado / Romance oscuro
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lenardt

A los diecinueve años, Joana solo conoce el hambre, los golpes y el desprecio: en su propia casa la tratan como a una sirvienta, la llaman "gorda" y le hacen creer que no vale nada. Cada noche traba la puerta de su cuarto con una silla y sueña con desaparecer.

Lo que no sabe es que, todas las mañanas, el hombre más peligroso de la ciudad la observa desde la mesa de la cafetería donde trabaja.

Sócrates Grizantemo es el Don de la mafia: frío, implacable, capaz de la peor crueldad con sus enemigos… y tiene los días contados para casarse o perder su imperio. Cuando decide comprar la mano de Joana para saldar la deuda de su padre, cree que solo cierra un trato conveniente. Ninguno de los dos imagina que ese matrimonio arreglado despertará en él una ternura que jamás mostró a nadie, y en ella, una mujer fuerte, deseada y libre que no sabía que llevaba dentro.

Pero el pasado de Joana esconde secretos que exigen sangre, y la nueva familia que empieza a amarla guarda los suyos: traiciones que llegan hasta lo más alto, un amor prohibido entre quienes se criaron como hermanos y una conspiración capaz de destruirlos a todos.

En un mundo donde el amor se paga con lujo y las deudas con la vida, Joana tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar por los suyos.

NovelToon tiene autorización de Lenardt para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

—Parece que no eres tan inútil como pensaba. —Mi padre habló en cuanto Sócrates salió por la puerta. Solo lo miré y no dije nada—. El Don vino personalmente a proponerte matrimonio y tú ahí, con esa cara.

—¿QUÉ? —Repetí sus palabras dentro de mi cabeza una y otra vez, tratando de asimilarlas. Seguro entendí mal.

—Cuida el tono con que me hablas, antes de que te rompa cada diente de esa maldita boca. —Habló áspero, como siempre—. Es exactamente lo que oíste: el Don vino personalmente a proponerte matrimonio, y yo acepté, lógicamente. Se casan dentro de dos semanas.

Debo estar en un mundo paralelo, o estoy soñando, no es posible. ¿Cómo que Sócrates es el Don de la mafia y encima quiere casarse conmigo? Y para colmo mi padre aceptó; esto solo puede ser una broma.

Iba a decir algo, pero apenas abrí la boca mi padre me cortó.

—Ni empieces con tus dramas y lloriqueos, te vas a casar dentro de dos semanas. Y espero que sepas cómo fingir que eres virgen, y si no sabes, que aprendas bien rápido, porque de lo contrario la cosa se va a poner muy fea para ti. Con el carácter que tiene el Don, hasta podría matarte si en la noche de bodas descubre que lo engañó una cualquiera como tú. —Soltó una carcajada llena de desprecio—. Voy a encargarme de tomar mis precauciones para que, cuando estalle esa bomba, yo esté bien lejos y no me salpique nada. No me gustaría ver la cara del Don cuando descubra que su noviecita no es más que una zorra que anda acostándose por ahí y se entrega a cualquier hombre que se le cruza. —Me miró con desdén—. Al menos vas a servirme de algo, al final de cuentas; la verdad, por esta no lo esperaba, hay gustos para todo. Pensé que jamás cumplirías tu papel de hija mujer.

Yo no tenía lágrimas ni fuerzas para llorar; era un pozo de confusión y desesperación, nada tenía sentido, nada parecía real, como si estuviera viendo toda la escena sin ser yo quien la protagonizaba.

—Vete a tu cuarto y no salgas de ahí en todo el día. No quiero volver a ver tu cara en las próximas horas.

—Estaba terminando de preparar la cena para…

—¿Te pregunté algo? Solo haz lo que te dije, y hoy duerme sin cenar, capaz así adelgazas y te vuelves una mujer decente. Francamente no sé cómo el Don se plantea casarse con una ballena ridícula como tú. Ya lo dije, de verdad debe haber gustos para todo en esta vida. Pero como me vas a traer un buen dinero y a borrar mis deudas, voy a pasar por alto los disgustos que me haces pasar y a ignorar el pésimo gusto del Don. Ahora desaparece, no quiero verte en las próximas horas.

Me alejé de la presencia de aquel hombre y, aun tragándome cada lágrima que ahora quería salir, el dolor seguía ahí, presente, junto al miedo y la angustia. Pero el miedo ya no era a mi padre, sino a lo que va a pasarme cuando Sócrates descubra que ya no soy pura. Simplemente no logro creer que el único hombre con el que alguna vez soñé, y que me trata tan bien desde hace tanto, sea capaz de quitarme la vida. Pero si es eso lo que tengo que pasar para que el sufrimiento termine, aceptaré la muerte de buena gana; solo le pediré que no me torture más, porque ya no soy capaz de recibir tanto odio y tanto desatino de la vida. Le pediré a mi futuro esposo una muerte rápida, una muerte que me haga desaparecer de este mundo para siempre, pero sin más sufrimiento.

Puse la silla contra la puerta, como todas las noches, y me senté en el sillón a llorar. El dolor que sentía ahora era distinto, era quizá un dolor de alivio; incluso en medio del miedo, así me sentía, aliviada, porque, por primera vez, sentía que mi sufrimiento estaba acabando, que por fin moriría y estaría en brazos de mi madre; solo así seré capaz de tener paz. En realidad, si no fuera tan cobarde, yo misma ya me habría quitado la vida, pero ni siquiera eso fui capaz de hacer.

Incluso antes de lo que hizo mi hermano, perdí la cuenta de cuántas veces me sorprendí pensándolo, ya con una cuerda en las manos, ya revisando el botiquín de mi padre, o cuando dejaba su arma al alcance en el despacho mientras yo lo limpiaba. Todo sería mucho más simple si simplemente le pusiera fin al dolor y al sufrimiento.

Lo que me impidió quitarme la vida fue pensar que, si moría, mi padre y mi hermano jamás pagarían por todo el mal que hicieron, no solo conmigo, sino también con mi madrecita; pero de nada sirvió pensar así, porque ahora voy a morir como una cualquiera que se entrega a cualquiera antes del matrimonio y que no es digna del Don, es más, ni digna de ningún hombre. Y con todo esto, mi padre y mi hermano saldrán ilesos de todo lo que hicieron. Pero si dejarlos vivos y campantes, disfrutando de todo el odio que derramaron por el mundo, es el precio a pagar, por desgracia estoy dispuesta a asumirlo si con eso puedo descansar en paz.

—Perdóname, mamá, por no haber sido capaz de honrar tu muerte ni de seguir adelante como una mujer de bien, como siempre soñaste. La verdad es que luché tanto que ya no me quedan fuerzas para luchar. No soy tan fuerte como usted lo fue un día, y con mi debilidad vino la rendición, que es todo lo que me queda.

Me permití derramar unas lágrimas más y después quedarme en silencio con mis propios pensamientos. Estaba exhausta, pero jamás dormía mientras mi padre y mi hermano andaban por la casa; jamás me entregaría al sueño sabiendo que en cualquier momento alguien podría encontrar la manera de irrumpir en mi cuarto, capaz de abusar de mí o golpearme. No es que quedarme despierta pudiera evitar cualquiera de esas cosas; simplemente mi cuerpo no era capaz de descansar con el peligro inminente que siempre corro en esta casa.

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nelida ballesteros
me encantó la novela ATRAPANTE Bella y llena de amor 🇦🇷😍😍 éxitos
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