NovelToon NovelToon
Mi hijo es del tío de mi ex

Mi hijo es del tío de mi ex

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Madre soltera / Embarazo no planeado / Hijo/a genio / Mujer despreciada / Amante arrepentido
Popularitas:27
Nilai: 5
nombre de autor: Camila Robles

n plena boda, la mejor amiga de Lucía Herrera expone sus fotos íntimas. Su prometido la llama zorra, la golpea y le arranca el vestido de novia… para casarse con la traidora.
Cinco años después, Lucía regresa con sus mellizos, Mateo y Sofía, sin saber quién es su padre. Hasta que se cruza con Adrián Valdés, un poderoso CEO que parece la versión adulta de Mateo.
—Quiero a mis hijos conmigo.
—No voy a separarme de ellos.
Mateo se planta frente a él. Sofía se aferra a la mano de su madre.
—¡No se meta con mi mami, imbécil! ¡Primero tendrá que vérselas conmigo!
Pero el padre de los mellizos también es el tío de su ex. Y para no perder a sus hijos, Lucía acepta casarse con él por contrato.
Esta vez, vuelve a la familia Valdés por la puerta grande.
El hombre que la echó de su propia boda tendrá que llamarla tía.

NovelToon tiene autorización de Camila Robles para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8

Capítulo 8. ¿De quién sacó ese carácter?

Lucía volvió en sí de golpe. El corazón le latía deprisa y sintió calor en las orejas. Bajó la cabeza, apresurada, y se mordió el labio, molesta consigo misma.

Al verla así, Adrián sintió que algo se agitaba en su interior. Y de nuevo percibió en ella el aroma que llevaba tanto tiempo buscando.

Su mirada se volvió indescifrable.

El ambiente entre ambos había cambiado. Entonces se oyeron unos pasos que se acercaban.

—Luci, ¿ya conseguiste el medicamento?

Camila y los mellizos llevaban un buen rato esperándola. Como no regresaba, su amiga había salido a buscarla.

Lucía contuvo lo que sentía.

¿Cómo había podido olvidarse de su hijo?

—Sí, ya lo tengo. ¿Cómo está Mateo?

—Un poco mejor, pero el médico dice que de todos modos tiene que tomarlo.

Camila reparó en el hombre alto y atractivo que estaba junto a ella. Sus ojos se iluminaron de curiosidad.

—Luci, ¿él no es tu jefe? ¿Qué hace aquí?

Adrián era todavía más guapo que en la televisión. Pero lo envolvía una frialdad que mantenía a la gente a distancia. No era alguien a quien una se acercara sin pensarlo.

Lucía no podía quedarse a conversar con él.

—Señor Valdés, voy a ver a mi hijo.

Hizo ademán de marcharse con Camila.

—Voy a verlo —dijo él de pronto.

Lucía se quedó desconcertada.

—No… no hace falta.

Era extraño. ¿No estaba siendo demasiado atento?

Adrián actuó como si no hubiera oído la negativa. Avanzó con largas zancadas.

—¿En qué habitación está?

No parecía dispuesto a aceptar un no.

Lucía tensó los labios.

—¿No tiene otros asuntos que atender, señor Valdés?

—El médico está atendiendo a mi padre. Ahora tengo un rato libre.

Así que por eso estaba en el hospital.

Ella seguía dudando cuando Camila se adelantó, encantada de guiarlo.

—Está al doblar la esquina. Venga con nosotras.

Tomó a Lucía del brazo y caminó con ella por delante.

Lucía la miró y bajó la voz.

—Camila, no hagas tonterías.

Su amiga no le dio importancia.

—¿Por qué te pones nerviosa? Piensa que es un jefe preocupándose por la familia de una empleada.

Sin encontrar cómo negarse, Lucía acabó llevándolo hasta la habitación.

Mateo estaba desparramado en la cama, decaído y con el ceño fruncido. Al ver a su madre, se le iluminaron un poco los ojos.

—Mami, por fin volviste.

Sofía esperaba sentada junto a la cama. Se levantó para abrazar a Lucía y volvió a acomodarse junto a su hermano.

Luego Mateo vio a Adrián entrar detrás de ella. De pronto pareció espabilarse.

—¿Eh? ¿Qué hace aquí el señor presumido?

En el aeropuerto, aquel hombre se había comportado con frialdad y altivez, como si los mirara por encima del hombro. Por eso Mateo lo había bautizado así.

Lucía se sintió incómoda. Miró de reojo a Adrián, que no dejaba ver lo que pensaba, y se apresuró a corregir al niño.

—Mateo, él es mi jefe. Llámalo señor Valdés.

El pequeño observó al hombre, que seguía pareciéndole igual de frío y presumido.

—¿En serio? ¿Y qué vino a hacer?

Adrián se acercó a la cama.

—Me dijeron que te sentías mal. Vine a ver cómo estabas —respondió en un tono que parecía amable.

Mientras hablaba, lo examinaba. Cuanto más lo miraba, más familiar le resultaba. Sus dudas crecían.

Mateo lo miró de reojo. No creía que fuera tan bueno. Seguro seguía molesto por la mancha de helado y había venido a reírse de él.

—Estoy bien. No necesito visitas.

Puso cara seria y se incorporó para demostrarlo.

Pero al segundo siguiente, su estómago soltó un ruido. ¡Casi no pudo mantener la cara seria!

Aun así, aguantó. No iba a darle el gusto de reírse de él.

Adrián esbozó una sonrisa al ver aquella terquedad.

—Si te sientes mal, dilo. No me voy a burlar.

Había adivinado lo que pensaba el niño. Después de hablar, hasta le dio una palmadita en el hombro, a propósito.

—¡Yo… yo no me siento mal!

Mateo estaba rojo del esfuerzo, pero se negaba a ceder. ¡No permitiría que lo viera hacer el ridículo!

Lucía suspiró para sus adentros. ¿De quién habría sacado ese carácter?

—Primero tómate esto.

Le ofreció el medicamento y un vaso de agua.

Mateo los recibió enseguida, se tragó el medicamento de una vez y bebió a grandes sorbos.

—Despacio.

Lucía le dio unas suaves palmaditas en la espalda.

Adrián permaneció a un lado, sonriendo en silencio.

Camila observó a Adrián junto a Lucía y los mellizos. Por un instante le parecieron una familia.

Y entonces cayó en la cuenta: ¡Mateo se parecía muchísimo a Adrián!

Una vez que el niño tomó el medicamento, Lucía le pidió que se acostara a descansar.

Al volverse, encontró a Adrián mirando fijamente a su hijo, con una expresión que no lograba descifrar. Sintió que algo se tensaba dentro de ella.

En ese momento, alguien entró a toda prisa.

—¡Tío! ¿Qué le pasó a mi abuelo?

Lucía frunció el ceño.

¿Nicolás?

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play