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CATALINA

CATALINA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Carmen Zambrano Fernández

Catalina solo conoció un amor, el de su padre. La única persona que la quiso se fue de éste mundo sabiendo todo lo que tendría que afrontar su pequeña.
Hay personas que nacen para sufrir, la protagonista es una de ellas 💔

NovelToon tiene autorización de Carmen Zambrano Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

24 LA NUEVA VIDA

Siguiendo la orilla del río, encontré dos caminos. Uno llevaba a la ciudad y el otro dónde no se veían casas. Elegí la segunda, caminé por más de dos horas hasta que escuché ovejas balar, pero una lo hacía muy feo, me fui acercando hasta que la encontré. Eras dos corderitos que habían caído a una laguna. Se notaba que no era muy honda, sin embargo, los corderos se estaban ahogando.

Crucé la cerca de alambre, dejé mi mochila, me saqué mis zapatos y me tiré a la pequeña laguna. Saqué a los dos. Su madre los esperaba en la orilla. Después del shock, le empezaron a mamar.

Yo los observaba mientras mis pies se secaban.

Las ovejas tímidamente me comenzaron a rodear.

Y comenzaron a pastar con tranquilidad y sin miedo. Sería el olor que me sentirían en mi ropa o a lo mejor percibían la vinculación que tenía con ellas. No e. Vano viví entre ellas por años.

Sentí un caballo a lo lejos. No habían árboles donde esconderme, así que me quedé dónde estaba.

El caballo llegó a mi lado, me levanté y miré al jinete. Era un anciano y estaba muy hediondo.

--¿Quien eres?

--No veo muy bien. ”Junco” me trajo hasta aquí. Pero te distingo.

--¿De dónde llegaste? Estamos lejos de todo.

No sabía qué decir, me sentía nerviosa.

--Busco trabajo señor, ¿usted sabe de algo por aquí?

--¿Eres mujer?

--Si señor, pero puedo trabajar en lo que sea.

--Yo trabajo para la s

dueña de estás tierras la señora Alicia. Te llevaré a su casa.

--Pero queda lejos de aquí

--¿Te puedes subir al caballo?

Era mucho más bajo que Peonia. Así que no era problema. De un salto me monté.

El único problema era que tendría que aguantar el mal olor que despedía el anciano

Era bastante distancia desde donde estaba.

A lo lejos se divisaban unos caserones, Una casa grande, que supuse ahí vivía la dueña y muchos galpones a los lados.

Bajamos del caballo y el anciano lo dejó libre, me dijo que esperara afuera.

Después de unos veinte minutos salió una mujer. Me dió miedo cuando la vi, no se veía contenta, al contrario, se veía muy enojada.

--¿Qué hacías en mis tierras? ¿De dónde eres?

--Eres muy joven, ¿qué edad tienes?

Con todas esa preguntas sabía qué tenía que mentir en todas.

--Tengo dieciséis años, señora y vengo de un pueblo llamado Santa Fe. Tengo muchos hermanos y no nos alcanza para comer

--El problema con ustedes, la gente pobretona, es que roban mucho.

--Soy pobre señora, pero no soy ladrona. Le respondí con rabia.

--Ramón está viejo, ciego y sordo, ya no sirve. Y no se quiere ir. No tiene Familia.

--Aqui no se encuentra a nadie para ayudar --Vivimos muy lejos de todo.

--¿Qué sabes hacer?

--Cuidaba ovejas en mi casa, también sé cocinar y puedo aprender lo que sea.

--No pago mucho, te podría pagar cinco mil pesos al mes.

Era muy poco, pero necesitaba un techo por un tiempo para esconderme

--Tendrás un techo y comida.

--Vivirás en el galpón de allá en el segundo piso. Ahí te puedes hacer una cama de paja.

--Me ayudarás a cocinar y limpiar la casa. Hace tiempo que no tengo una sirvienta.

--Son todas unas zorras. Dijo con rabia

--La última que tuve, se fue con mi hombre y se robó mis joyas. Así que tendré mucho ojo contigo.

Me quedé callada porque si hablaba, sabía que me sacaría de su tierra.

--¡Ramon! Gritó de forma estridente.

--Muéstrale a la muchacha donde dormirá.

Se dió vuelta y me cerró la puerta.

Ramón estaba más atrás. No había escuchado nada.

--Don Ramón, me contrato! quiere que me muestre dónde dormiré.

--Se nota niña que estás desesperada por tener un lugar donde vivir.

--No te alegres, Aquí es vivir en un infierno.

Me llevó, era un galpón de pasto, subí al segundo piso. Las tablas de las paredes estaban abiertas, y suponía que el viento se filtraba por todos lados, Eran tablas y estaba lleno de caca de ratones. Me puse a llorar, era cierto viví con ratones cuando llegué a la cabaña, pero aquí era un granero gigante, no había forma de exterminarlas. Lloraba despacio, para que no me escuchara. Bajé y le pregunté si no había otro lugar más pequeño donde no hubiera tantas ratas.

--Si lo hay. Es un cuarto pequeño, no tiene ventanas pero te servirá.

--Te daré un consejo

--No comas todo de un viaje, guarda un poco de comida. Pasarás hambre.

--¿Cómo te llamas?

Pensé muchos días que nombre me pondría y elegí uno muy común.

--Maria, así me llamo.

--¿Qué le pasó en sus ojos?

--De un día para otro los ojos se me llenaron de materia. Y nunca más me dejó, se me nubla mucho la vista. Hay días que veo un poquito mejor y otros en dónde no veo nada.

--Un día quedaré ciego y moriré así. Me caeré en algún lugar y nadie me ayudará.

--Usted, se lava sus ojos de vez en cuando?

Al mirar sus manos, me daba cuenta que la limpieza no formaba parte de su vida.

--¿Dejaría que le mirara los ojos?

--¿Sabes de medicina?

--No, de hierbas.

El se sentó en un tronco, le miré los ojos. Efectivamente, estaban llenos de materia. Pero era más que nada falta de limpieza. Pensaba que nunca lo había hecho, lavar sus ojos. Con toda esa materia seca que rodeaban sus ojos era imposible que pudiera ver.

Es cierto estaba enfermo, pero aumentaba la ceguera con su falta de higiene.

--¿Dónde hay agua limpia? ¿Y dónde está el fogón donde se hierve agua?

Me llevó, había agua cocida en la tetera. Hervi un poco y saqué manzanilla de mis hierbas y la dejé enfriar. Saqué un paño de los míos y lo rompí en varios trocitos.

Los fui humedeciendo y limpiando sus ojos, era mucha materia pegada. Demoré un largo tiempo en hacerlo. Finalmente limpié con el agua de manzanilla.

--Listo. Le dije

Abrió sus ojos y pestañeo varias veces.

--Eres muy niña, y muy bonita. Comenzó a reír.

--Hace tiempo que no veía tan claro

--¿Y eso fue por limpiarlos?

--Usted tiene una enfermedad en sus ojos, están blanquecinos. Pero eso aumenta si usted no los limpia.

--Mi abuelo dice que la limpieza es parte de cada uno. Para él era sagrado el baño diario, y para mí también.

--Mientras yo este aquí, me preocuparé por usted y lavaré su ropa. Pero usted deberá bañarse.

Pensó un buen rato.

--Nadie nunca ha lavado mi ropa. Y nunca ha sido costumbre bañarme. Yo no tuve a nadie, nunca me casé ni tuve hijos. Trabajé desde los diez años para el papá de doña Alicia.

--Y aquí estoy aún. Esperando la muerte.

Así fue como conocí a don Ramón y tenía razón.

Pasé hambre.

El almuerzo que ella daba era una sopa pelada y un pan del porte de una nuez. En la tarde mi estómago rugía de hambre. Era terrible. Gracias a Don Ramón no enferme. Él me daba queso y con eso suplía un poco mi dolor de hambre

Me dediqué en las mañanas a conocer el campo, era muy grande, tenían vacas y ovejas y algunos caballos. Elegí una yegua mansa para mí. No tenía nombre, la bautice como Almendra, tenía ese color.

Limpié la casa grande, estába muy sucia. Ella no se separaba de mi lado. Se sentaba en una silla y me iba indicando lo que debía limpiar. Hacía años que esos muebles no conocían un paño. Demoré dos semanas en dejarla medianamente decente.

Todas las semanas ella iba en su auto al pueblo y compraba cosas. Muchas verduras y frutas. Un día le pedí unas manzanas podridas, que tenía en su frutero, me miró y me dijo que no. Que después me acostumbraría y seguro que le robaría.

Al otro día las ví en la basura. Las saqué y las comimos igual con don Ramón. Podridas igual estaban ricas.

Don Ramón me enseñó como sacar leche a las vacas

--De hambre no nos vamos a morir hija. Y sin que se enterara la dueña él hacía quesos, desde hacía años que lo hacía.

Me enseñó, sacábamos la leche de madrugada.

Ella jamás entraba a los galpones. Le daba asco sentir el olor a los animales.

También se iba por largas temporadas a la capital a ver a sus hijos.

Era bueno para los dos. Ella dejaba todo con llave no podíamos entrar a la casa dejaba un kilo de arroz, un kilo de porotos y fideos. Era una tacaña.

Fuí cambiando la rutina del anciano, aprendió que el baño no era malo, Yo calentaba agua para él y le preparaba el baño. Su ropa salía negra con los primeros lavados

Y yo me fui acostumbrando.

A vivir sin mi abuelo, todas las noches miraba las estrellas y les hablaba para que no se preocupara por mi. Le pedía a Dios Que Mercedes lo cuidara y que fueran felices a pesar de no estar con ellos.

Me fuí acostumbrando a vivir con hambre, mis pantalones se me caían y don Ramón me arregló un lazo para sujetarlos.

Solo pensaba son diez años los que estaré fuera y después volveré, era mi esperanza de mi vida.

Y noche tras noche me quedaba dormida pensando en lo mismo. Mi hogar.

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Estela Arteaga Saez
Me gusto mucho este capitulo ! Muy bien escrito ! Felicitaciones
Estela Arteaga Saez
Me gusto mucho este capitulo ! Muy bien escrito ! Felicitaciones
Estela Arteaga Saez
Qué buen capítulo,, Carmen! te felicito!👏
Nene Arteaga
Cada nuevo capítulo es más interesante y la historia de vida de Catalina se va complementado
Estela Arteaga Saez
Hola Carmen !qué bien que has vuelto a escribir novelas tan auténticas como solo tu sabes escribir de esta forma! Me encantó el comienzo de esta nueva novela! Felicitaciones 👏👏👏👏
LectoraPR
Súper cierto, el te de manzanilla cura los ojos, lo use para aplicárselo a un ojito del gatito que rescatamos. En par de días ya podía ver.
Nene Arteaga
Que emocionante el primer capítulo creo que muchas recordamos ese amor incondicional de un padre.Gracias escritora.
Llian Elgueta
autora que bendecido sea ese celular que nos da la oportunidad de poder leerte
Llian Elgueta
Ezequiel a pesar de los años, tanto Jonas como yo, lloramos por ti
Llian Elgueta
que nervios, hasta a mí me dió una cosita en el corazón
Carmen Zambrano Fernandez: Hola Lilian. No sabes cuánto me alegra que me den ésta nueva oportunidad. Gracias 🌷
total 1 replies
LectoraPR
Como siempre, amo a Cata, al abuelo y a su benefactor. Gracias Carmen por contarnos la vida de otros valientes…
LectoraPR
Saludos Carmen. Qué gusto volver a leer un manjar fresco, con tu estilo único sobre vivencias contadas con el alma.

Entre tú y yo, ¡qué mucho echaba de menos tus letras!
Carmen Zambrano Fernandez: Muchas gracias LectoraPR.
Infinitamente agradecida por sus comentarios. Y apoyarme en éste nuevo desafío 🦋
total 1 replies
Aurora
Ya salto la liebre, viejas desgraciadas, están en esa vida por elección y las dos, arpias ambas, pusieron a pagar justos por pecadores 😮‍💨😮‍💨😮‍💨😮‍💨
Aurora
Un amigo de verdad, pero la juventud lleva a cometer errores vamos a ver cuál fue el del no papá de cata.
Aurora
Llegamos al protagonista, a ver con que historia carga el papá de catica.
Aurora
Lastimosamente el no oyó los consejos ni de su superior , ni de sus abuelos y la vida le mostró,como una mala decisión acabo con la vida de dos inocentes niños, su abuelos el mismo y dos ratas asquerosas, que aún así pasaron por humanos 😔.
Aurora
Encontró un inocente y dijo navidad, el pobre muchacho ni respirar pudo 😔.
Aurora
Jummm arpias nunca faltan, se aprovechan de los más incautos.
Aurora
Vieja desgraciada , ojalá la vida le cobre con creces lo que le hace a esa inocente.
Aurora
y aquí estoy yo llorando como Magdalena , porque la historia de Katica, me recordó mucho la historia de mi abuela , anima bendita, solo que ella se escapó de su casa a los 13 porque la nueva esposa de su papá, le pegaba y no le daba comida y el papá , no le prestaba atención 😔 solita salió adelante hasta que conoció al gringo, mi abuelo y bueno las cosas siempre fueron a mejor.
Aurora: Tal cual 😉
total 2 replies
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