NovelToon NovelToon
Más Allá Del Cielo Y La Sombra

Más Allá Del Cielo Y La Sombra

Status: En proceso
Genre:Demonios / Romance
Popularitas:443
Nilai: 5
nombre de autor: yamiiy

En un mundo donde demonios y ángeles se enfrentan desde siempre, Kaelen, un poderoso señor demonio, lucha por mantener unida a su familia mientras se enfrenta a prejuicios, secretos y pérdidas.

NovelToon tiene autorización de yamiiy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

.

Mientras tanto, en el ala de negocios de la mansión, Kaelen recibía a un visitante inesperado. Malak estaba sentado en el borde del escritorio de obsidiana, jugando con una daga pequeña entre los dedos.

—Sabes que no me gusta que entres sin avisar —dijo Kaelen con voz seria, aunque sin rabia.

—Y a mí no me gusta esperar —respondió Malak, sin dejar de mover la daga—. He venido a hablar de tu hijo.

Kaelen se tensó de inmediato.

—¿De Leonardo? ¿Qué quieres con él?

—Es curioso —dijo Malak, inclinando la cabeza—. Tiene esa fragilidad… esa luz que brilla aunque intente esconderse. Me atrae. Como la llama atrae a la polilla. O como el fuego atrae a quien quiere quemarse.

—Es mi hijo —advirtió Kaelen, poniéndose de pie—. Y es sagrado para mí. Su madre fue una gran ángel, y él lleva su sangre. No lo toques, Malak. No te metas con él.

—No lo toco… todavía —respondió el otro con una sonrisa peligrosa—. Pero no puedo prometer que siempre sea así. Hay cosas que no se pueden controlar. Ni siquiera tú puedes controlar a quién atrae la luz.

—Yo puedo protegerlo —dijo Kaelen con firmeza—. Y lo haré. Cueste lo que cueste.

—Veremos —dijo Malak, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta—. Porque la luz también atrae a los depredadores, Kaelen. Y algunos no tenemos paciencia para esperar a que se acerque.

Salió dejando a Kaelen con el corazón en la garganta. Sabía que Malak no amenazaba por gusto. Si había puesto los ojos en Leonardo, no se detendría fácilmente.

En la ciudad, Ricardo entró en la pequeña habitación donde mantenía a Elara.Después de llegar de una fiesta de demonios rodeado de las más hermosas y crueles demonias que no se separaban de él.La encontró sentada en el suelo, junto a la ventana, intentando estirar las alas con cuidado. Las cintas mágicas seguían ahí, pero había logrado aflojarlas un poco. Al escucharlo, se puso de pie de golpe y bajó la mirada.

—Perdón, amo —susurró—. Solo quería moverlas un poco. Me dolían

Ricardo se acercó despacio.

—¿Te duelen? —preguntó, y esta vez no con tono de burla.

—Sí —admitió ella, sin levantar la vista—. No puedo volar. No puedo ser yo. Y me duele.

Ricardo se quedó en silencio un momento. Alargó la mano y, con un movimiento rápido, desató las cintas. Las alas de Elara se desplegaron despacio, blancas y brillantes, llenando la habitación con su luz suave. Ella lo miró con los ojos muy abiertos, sin creerlo.

—¿Por qué…? —empezó a decir.

—No te vayas lejos —le dijo él con voz tensa—. Y no te confundas. Sigo siendo tu dueño. Sigo siendo tu enemigo. Pero no quiero que te rompas. No todavía.

—Gracias —susurró ella, y por primera vez le sonrió de verdad—. Gracias, Ricardo. Lo siento.. digo amo.

El nombre sonó extraño en su boca, sin el título de "amo". Ricardo se giró deprisa para que no viera que le había afectado.

—No me des las gracias todavía —gruñó—. Todavía no sabes qué voy a hacer contigo.

—No me importa —dijo ella suavemente—. Mientras me dejes ser yo un poco… puedo soportar lo que venga.

Ricardo salió de la habitación con el corazón acelerado, confundido. No quería sentir nada por ella. No quería que ella le importara. Pero verla con las alas libres, brillando en la penumbra, le había hecho sentir algo que no sabía cómo llamar. Algo que no era odio, ni poder, ni posesión. Algo más parecido a… respeto. Y eso le asustaba.

 

Y en la frontera, Marco y Kael volvían a enfrentarse. Esta vez no había cabaña ni escondite. Estaban en medio del claro, con las espadas en la mano y la mirada fija el uno en el otro.

—Viniste de nuevo—dijo Marco, con voz seca.

—Te dije que vendría —respondió Kael—. No voy a dejar que pienses que tienes poder sobre mí.

—Nadie tiene poder sobre ti, ¿verdad? —Marco dio un paso hacia él—. Ni siquiera cuando estás debajo de mí, pidiendo sin palabras que no pare y te de más duro.

Kael se sonrojó de rabia y le apuntó con la espada.

—No hables de eso como si fuera algo tuyo. Fue un momento de debilidad. No volverá a pasar.

—Eso dices tú —Marco se rió con amargura—. Pero tus ojos dicen otra cosa. Tu cuerpo dice otra cosa. Me odias tanto que te quemo por dentro.

—Te odio—repitió Kael con firmeza—. Con toda mi alma y mi luz. Y si vuelves a decir que te deseo, te lo haré tragar con palabras y todo.

—Pues inténtalo —retó Marco, soltando la espada y acercándose con las manos vacías—. Si de verdad me odias, mátame. Aquí mismo. Sin armas. Sin excusas.

Kael dudó solo un instante. Y ese instante fue suficiente para Marco. Se lanzó sobre él, no para pelear, sino para abrazarlo con fuerza bruta, clavando los labios en los suyos con la misma violencia con la que chocaban sus espadas. Kael no lo rechazó. Lo empujó contra un árbol, devolviéndole el beso con la misma furia, mordiendo, apretando, como si quisiera hacerle daño y al mismo tiempo no soportara que nadie más lo tocara.

—Te odio —murmuró Kael contra sus labios entre beso y beso—. Te odio, te odio, te odio.

—Y yo a ti —respondió Marco, con la voz rota—. Y no me importa. No me importa nada con tal de que seas tú quien me destroce.

Se separaron jadeando, con los labios hinchados y la mirada encendida. Ninguno dijo que se quedara. Ninguno dijo que volviera. Solo se miraron un instante más, y luego se dieron la espalda, cada uno hacia su mundo, cada uno con su guerra, y con la certeza de que ninguno de los dos podría matar al otro. No todavía. No mientras el odio los mantuviera vivos.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play