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Cláusulas Del Corazón

Cláusulas Del Corazón

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Venderse para pagar una deuda / Autosuperación
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Renata necesitaba dinero para proteger a su hermana menor, Julián necesitaba redimir a su familia, honrar la memoria del único hombre que creyó en él y salvar a la mujer de la que siempre estuvo enamorado en silencio.
La solución parecía sencilla, firmar un contrato, donde la única condición era no involucrar los sentimientos. Sin embargo, en un juego donde las deudas se saldan con caricias y el pasado esconde un fraude imperdonable, la única forma de sobrevivir al deseo será rompiendo sus propias reglas.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: Cenizas y Sombras

Corría el mes de noviembre del año 2022, un viento helado azotaba a la ciudad Capital, en el cementerio privado del Este, la llovizna constante impregnaba el aire con el aroma de la tierra mojada y las flores frescas, mientras que un cielo gris parecía reflejar con mucha fidelidad la desolación de Renata Lozano.

A sus veintidós años, la joven vestía un abrigo negro de corte impecable, el cual ocultaba su extrema delgadez, provocada por la angustia de las últimas semanas. A pesar de su dolor, Renata se mantenía erguida, con una actitud imperturbable, tan firme como una estatua de mármol.

El orgullo era la única armadura que le quedaba para no desmoronarse bajo las miradas inquisitivas de los pocos asistentes al entierro de sus padres.

La alta sociedad de la ciudad Capital era muy despiadada y solo bastó con que el barco de los Lozano amenazara con naufragar debido a las deudas y los supuestos “malos negocios” de sus padres para que aquellas personas que solían adularlos ahora se alejaran de ella como si portara una enfermedad contagiosa.

Sin embargo, ella conocía la verdad, sus padres no eran criminales ni irresponsables; sino las víctimas de un engaño despiadado, y en medio de su desesperación y la impotencia de verse acorralados, lo que los llevó a aquel fatídico accidente automovilístico que les costó la vida en el acto, dejándola sola para limpiar su memoria.

A su lado, un leve temblor la devolvió de golpe a la realidad, se trataba de Emma, su hermana menor de diecisiete años, con el rostro pálido e hinchado por el llanto, la joven hiperventilaba, el murmullo hostil de los presentes, la fragancia intensa de las flores y la incomprensión del duelo, comenzaban a asfixiarla.

Emma era neurodivergente, presionó sus manos contra los oídos, y cerró los ojos con fuerza mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, la joven estaba al borde de un colapso por la sobreestimulación.

—Emma, mírame —susurró Renata con una calma, arrodillándose un poco frente a ella sin importar que el dobladillo de su vestido tocaba el lodo arruinándose.

Tomó las manos de Emma con suavidad, ejerciendo la presión exacta que sabía que a su hermana la calmaba.

—Mírame a los ojos, Emma. Respira conmigo. Uno, dos... estoy aquí. Nada ni nadie te va a hacer daño. Yo me encargo.

—R-Renata... los ruidos... no puedo —balbuceó Emma, apoyando la frente en el hombro de su hermana mayor.

—Lo sé, ya casi nos vamos, respira.

Fue en ese preciso momento cuando un hombre elegantemente vestido se detuvo a escasos pasos; sus costosos zapatos de piel no dudaron en hundirse en la tierra húmeda del cementerio para colocarse justo allí donde estaban las dos hermanas.

—Mis más sinceras condolencias, Renata, es una pérdida verdaderamente lamentable para nuestra comunidad.

La voz era profunda y contenida, Renata levantó la vista despacio, manteniendo a Emma abrazada contra su pecho, se dirigía a Rodrigo Benítez.

El hombre vestía un traje a la medida y unas gafas oscuras, todo en él gritaba el poder inherente de ser el heredero de la familia Benítez, conocido en la ciudad Capital como el “rey Midas” de las finanzas a pesar de tener solo veintisiete años.

Los pocos presentes en la ceremonia se sorprendieron por la presencia de Rodrigo en el lugar, después de que toda la familia Lozano había caído en desgracia.

Sin embargo, Renata entrenada para leer a las personas, descubrió su extraña actitud de inmediato; notó la ligera tensión en la comisura de sus labios y la rigidez contenida en su mandíbula.

Rodrigo no había acudido a ese lugar por respeto, al contrario, tras sus gafas oscuras se adivinaba una chispa de triunfo en sus ojos que apenas podía disimular.

En ese instante, abrumada por el colapso familiar, Renata no logró descifrar de toda la verdadera intención detrás de la actitud de Rodrigo.

Pasaría algún tiempo para que ella descubriera la verdad: la muerte prematura de sus padres había sido la clave de una estafa perfecta, el motivo era simple, pero a la vez muy cruel, la firma Lozano valía una fortuna y ahora pasaría a manos de sus enemigos por una fracción de su valor real.

—Gracias por venir, Rodrigo —respondió Renata, con voz fría.

Sin importar cuan devastada estuviera por dentro, jamás les daría a los presentes en la ceremonia el placer de que la vieran verse quebrarse. Necesitaba mantenerse firme como una roca, por la estabilidad de su hermana.

—Sabes que la familia Benítez siempre estuvo cerca de tus padres —añadió Rodrigo, inclinándose un poco para ofrecer una mano que ella no estrechó— Si hay algo en lo que pueda "ayudarlas" en estos momentos de reorganización financiera... no duden en buscarme.

—Nosotras estamos muy bien, Rodrigo, y las deudas que dejó mi padre se resolverán con la dignidad que a muchos les falta —anunció ella, mirándolo fijamente a través del cristal oscuro de sus gafas.

Rodrigo dibujó una sonrisa de medio lado, tan sutil que pasó inadvertida para los presentes, luego dio un paso atrás, secretamente complacido por lo que consideraba una victoria inminente, ocultando tras su fachada impecable la oscuridad de sus pensamientos.

A unos metros de distancia, bajo la sombra de un roble, Julián Benítez observaba en silencio la escena, era el hermano menor de Rodrigo y amigo de la infancia de Renata, lucía un traje oscuro de corte sobrio que le sentaba muy bien a pesar de su imponente físico moldeado por muchas horas de disciplina en el gimnasio.

Se acomodó las gafas de pasta sobre el puente de la nariz con un gesto nervioso, había permanecido al margen durante toda la ceremonia, aunque con cada fibra de su ser quería acercarse a Renata, e intentar aliviar el peso de sus hombros, tomar a la frágil Emma de la mano y sacarlas de una vez por todas de ese circo de hipocresías.

Sin embargo, la culpa lo paralizaba, durante semanas había examinado en secreto los saldos de la empresa familiar hasta atar los cabos sueltos sobre la repentina quiebra de los Lozano.

Las pruebas no mentían, sospechaba que su propio hermano el aclamado “Midas de las finanzas”, era la mente maestra tras ese desastre.

Nadie entendía el alcance de la malicia de Rodrigo como él: Julián sabía bien de lo que Rodrigo era capaz, por años él mismo había soportado los abusos de su hermano, debido a sus manipulaciones.

A pesar de que estaba acostumbrado a este tipo de trato, sintió impotencia al ver a su amor de la juventud, vestida de negro y acorralada por la estafa que su propia familia había orquestado, era un tormento insoportable.

Estuvo a punto de romper la distancia al notar el temblor indefenso de Emma, sin embargo, en cuanto Rodrigo rompió el espacio de Renata, los pies de Julián se sintieron de plomo.

¿Con qué derecho me acerco ahora?, se preguntó a sí mismo con amargura, al final del día para ella, él solo continuaba siendo el hermano menor de Rodrigo, un chico introvertido y friki del pasado que no encajaba en su mundo.

Julián temía que, si se acercaba, por mucho bien que hiciera, cuando Renata descubriera la verdad solo vería en su rostro la sombra amarga de las personas que le había arruinado la vida.

Apretó los puños en el fondo de los bolsillos de su abrigo, mientras observaba a Renata erguirse con impecable elegancia, sosteniendo con firmeza a su hermana.

—Aguanta un poco más, Renata —murmuró Julián para sí mismo, viendo cómo ellas se alejaban de la tumba—Te juro que no voy a dejar que ellos te destruyan.

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GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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Cuando se entere, con quién fue que se acostó, y no precisamente para salvar la empresa.🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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Que bien, iniciamos otra aventura, que seguramente será maravillosa. Gracias. 👏👏👏🤗🤗🤗🇨🇴🇨🇴🇨🇴
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