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Peligrosa Atracción

Peligrosa Atracción

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dannyperezok

Un imperio construido sobre el control. Una atracción que amenaza con destruirlo todo.

En el piso cuarenta y dos de Vance Financial, la regla es simple: la eficiencia se premia y las emociones no existen. Alexander Vance es un CEO implacable, calculador y distante, un hombre que ha convertido su vida en un mecanismo perfecto para sepultar la culpa de un pasado oscuro y un secreto familiar que podría arruinarlo.

Elena Ross llegó a su oficina solo para pagar las deudas de su familia, pero su resiliencia y templanza la convierten en la única asistente capaz de soportar la frialdad de Vance. Sin embargo, detrás de la fachada profesional, una química sofocante e innegable comienza a desgastar las barreras de ambos.

Cuando una serie de amenazas anónimas y un juego de poder corporativo ponen en riesgo la vida de Elena, el control de Alexander se fractura. Obligados a protegerse en medio de un nido de traiciones, la línea entre la lealtad, el deseo y el peligro empieza a borrarse.

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Capitulo 12: El amanecer de la verdad

​​El amanecer sobre la costa no trajo la lluvia torrencial de las jornadas anteriores, sino un sol pálido que se abría paso entre los jirones de niebla marina. El sonido de las olas rompiendo contra las rocas del acantilado sustituyó por completo el rugido de los motores y el estruendo de las armas.

​En la entrada de la propiedad, las luces de las patrullas policiales se apagaron gradualmente. La fiscal general en persona supervisó el traslado de Marcus Vance en un vehículo celular blindado, custodiado por tres agentes federales. Las evidencias digitales que Elena había desencriptado, sumadas a los registros hallados en el teléfono de los mercenarios, cerraron el caso con una contundencia inapelable.

​Julian, con una banda adhesiva sobre un corte en el pómulo, conversaba en la entrada con los investigadores antes de acercarse al porche donde Alexander y Elena observaban la escena.

​—El perímetro está limpio, Alexander —reportó el jefe de seguridad con un todo de alivio inédito en su voz—. La fiscalía confiscó las propiedades de Marcus y la junta ya fue notificada del arresto formal. La noticia saldrá en los noticieros dentro de una hora, pero el equipo de prensa de la compañía tiene el comunicado listo para estabilizar los mercados.

​—Buen trabajo, Julian —contestó Alexander, dándole un apretón de manos firme—. Tómate el resto de la semana libre.

​Julian esbozó una sonrisa tenue, miró a Elena con un asentimiento de profundo respeto y caminó hacia los vehículos de la escolta.

​Elena permanecía envuelta en un abrigo oscuro que Alexander le había colocado sobre los hombros para protegerla del viento marino. Sentir el brazo del ejecutivo rodeando su cintura con una posesividad serena le devolvía la tranquilidad que la adrenalina de la noche le había arrebatado.

​Alexander se giró hacia ella, tomando sus manos frías entre las suyas para infundirles calor.

​—El auto nos espera para regresar a la ciudad —dijo él en un susurro grave, recorriendo el rostro de la joven con una mirada cargada de devoción—. Pero si prefieres descansar aquí unos días... haré que despejen mi agenda por completo.

​Elena sonrió, deslizando sus dedos hacia los puños de la camisa de Alexander, que permanecía ligeramente desabotonada en el cuello.

​—El CEO que conozco no aplaza una reestructuración corporativa por descansar en la playa —bromeó ella con ternura.

​—El CEO que conocías murió anoche en esta casa, Elena —respondió Alexander sin un ápice de duda, acercando el rostro al de ella hasta que sus alientos se mezclaron—. El hombre que está frente a ti solo tiene una prioridad en su agenda, y no pertenece a la bolsa de valores.

​Alexander inclinó la cabeza y capturó sus labios en un beso lento, profundo y dulce, alejado de la urgencia del peligro y impregnado de una certeza absoluta sobre el futuro que empezaban a construir juntos.

​Tres días después, el piso cuarenta y dos de la torre Vance Financial lucía transformado. Aunque la elegancia del roble y el cristal permanecía intacta, la atmósfera gélida que antes caracterizaba a la presidencia se había disipado.

​Alexander firmaba los documentos de la nueva junta directiva en su escritorio cuando la puerta dobles de cristal se abrió. Elena ingresó con una carpeta de cuero bajo el brazo. Llevaba un traje sastre de corte impecable, pero sus ojos ya no reflejaban la cautela o el estrés de los primeros meses; brillaban con la seguridad de quien comparte el poder y la vida del hombre más influyente de la ciudad.

​—El comité de finanzas aprobó la reestructuración de los fondos de la fundación Gabriel Vance —anunció Elena, colocándose al lado del escritorio—. Las becas para investigación y el apoyo a las familias víctimas de fraude corporativo comenzarán a ejecutarse el próximo mes.

​Alexander dejó el bolígrafo sobre la mesa y se puso de pie. Rodeó la mole de caoba sin quitarle la vista de encima, deteniéndose a solo centímetros de ella.

​—Excelente trabajo, señorita Ross —dijo con esa voz barítono que aún le provocaba un escalofrío en la espalda a Elena.

​—Es mi deber como su asistente ejecutiva principal, señor Vance —contestó ella con una pizca de picardía.

​Alexander esbozó una sonrisa peligrosa, extendió una mano y rodeó la cintura de Elena con fuerza, pegándola bruscamente a su cuerpo antes de que ella pudiera reaccionar.

​—Eso va a tener que cambiar —murmuró él, bajando la cabeza para besar la curva sensible de su cuello, haciendo que Elena soltara un suspiro entrecortado y dejara caer la carpeta sobre el escritorio.

​—¿A qué se refiere? —preguntó ella, enredando sus dedos en el cabello oscuro de Alexander mientras la boca de su jefe continuaba su recorrido ascendente hacia sus pómulos.

​—A que voy a nombrar a un nuevo asistente principal esta misma tarde —sentenció Alexander contra sus labios, aprisionándola con una posesividad implacable que hizo arder el aire del despacho—. Porque no voy a tolerar tener a la mujer que amo a tres pasos de distancia revisando balances cuando lo único que quiero es encerrarla en esta oficina y recordarles a todos en esta torre a quién perteneces.

​Elena rió con suavidad antes de sellar sus labios con un beso apasionado que borró cualquier vestigio de profesionalismo, entregándose al fuego de una obsesión que ya no tenía nada de peligrosa, sino todo de inevitable.

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Francisca Letycia MirandaGarcia
otra vez su misma técnica de la otra vez
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto se pone más peligroso
Francisca Letycia MirandaGarcia
ahora sí que por fin acaben con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
y desde entonces no han hecho nada?
Francisca Letycia MirandaGarcia
bueno no tarda en haber un romance enmedio del peligro
Francisca Letycia MirandaGarcia
yo diría al verdadero caos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq tienen que ser tan duros los jefes, con cara de amargados
Daniel Valmont: Están farmeando aura 🤣
total 1 replies
Francisca Letycia MirandaGarcia
se nota interesante gracias
Daniel Valmont: Gracias por darle una oportunidad ☺️
total 1 replies
Edith Zenteno
buuuu lo mismo cuando mataron a su hermano si es un ceo tan importante donde están la camionetas con guardaespaldas?
Daniel Valmont: Están de huelga 🤣
total 1 replies
Martha Divas Delgado
muy buen comiendo autora me gusta
Daniel Valmont: Me alegra que te guste, por cierto soy hombre🤭
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