Morir fue inesperado.
Despertar dentro de una novela fue absurdo.
Pero reencarnar como Serena Valmont, la villana destinada a morir a manos de su propio esposo, fue una completa pesadilla.
Conozco esta historia.
Sé que el emperador Kael Draven jamás amará a Serena. Sé que muy pronto conocerá a la verdadera protagonista. Y sé que, cegada por los celos, Serena cometerá una serie de crímenes que terminarán llevándola al cadalso.
Pero yo no soy Serena.
Y no pienso seguir su destino.
Mi plan es simple: alejarme de la protagonista, pedirle el divorcio al emperador y desaparecer antes de que la historia comience.
Solo hay un problema.
—Quiero el divorcio.
Kael alzó la mirada hacia mí.
—No.
...¿Cómo que no?
Se suponía que esta historia ya estaba escrita.
Entonces, ¿por qué está empezando a cambiar?
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Capítulo 24
Capítulo 24: Nueve días para no morir.
A la mañana siguiente descubrí que el Imperio entero tenía demasiado tiempo libre.
Margaret entró en mis habitaciones con una expresión preocupante.
—Tenemos un problema.
Me incorporé.
—¿Alguien intentó matar a Kael?
—No.
—¿A mí?
—No.
—Entonces no es tan grave.
Margaret dejó varias hojas sobre mi cama.
—Lea.
Tomé una.
Era una gaceta.
EL BAILE QUE HA CONMOCIONADO A LA CORTE.
Debajo había un dibujo de Kael bailando con Elena.
Oh.
—Rápidos.
—Continúe.
Leí.
Su Majestad Imperial fue visto compartiendo un íntimo baile con Lady Elena Rosenthal, heredera de una de las casas más importantes del Imperio.
—No fue íntimo.
—Continúe.
Los rumores sobre una creciente cercanía entre ambos comenzaron tras conocerse que pasaron juntos varias horas durante la tormenta ocurrida en la cabalgata imperial.
—Eso sí pasó.
Fuentes cercanas a Palacio aseguran que el emperador mostró especial preocupación por la joven heredera y que incluso le entregó personalmente su abrigo.
—También.
Margaret señaló el siguiente párrafo.
¿Ha encontrado finalmente el emperador el amor fuera de su matrimonio?
Me quedé mirando.
Ah.
Ahí estaba.
¿Qué ocurrirá con la emperatriz Serena Valmont?
Seguí leyendo.
La pregunta ha causado especial sorpresa entre la nobleza debido al inesperado comportamiento de Su Majestad la Emperatriz.
Oh, no.
La mujer que hace apenas unas semanas era conocida por sus feroces celos hacia cualquier dama cercana al emperador no solo permitió el baile, sino que fue responsable personalmente de la presentación de Lady Rosenthal.
Me tapé la cara.
—Esto parece una revista de chismes.
—Es una revista de chismes.
—¿El Imperio tiene revistas de chismes?
—Tres.
—Civilización avanzada.
Margaret tomó otra.
—Esta es peor.
Leí el titular.
¿UN NUEVO AMOR PARA EL EMPERADOR... Y OTRO PARA LA EMPERATRIZ?
—Dámela.
Margaret intentó retirarla.
—Dámela.
—No creo que...
—Margaret.
Me la entregó.
Había otro dibujo.
Lucien y yo bailando.
Y el artista había decidido colocarnos aproximadamente a tres centímetros de distancia.
—¡NO ESTÁBAMOS ASÍ!
Salem saltó de la cama.
—Majestad...
—¡MI CABEZA ERA MÁS PEQUEÑA!
—Ese no es el problema.
—¡Y LUCIEN NO TENÍA ESA MANDÍBULA!
Margaret cerró los ojos.
—Su Majestad.
—¿Qué?
—Lea.
Lo hice.
Mientras el emperador compartía la pista con Lady Rosenthal, la emperatriz parecía particularmente cómoda en brazos del duque Lucien Raventhal, amigo personal de Su Majestad y uno de los solteros más codiciados del Imperio.
Oh.
Fuentes del servicio imperial aseguran que el cambio de la emperatriz durante las últimas semanas ha sido extraordinario.
Dejé de bromear.
Seguí.
«Ya no pregunta constantemente dónde está el emperador», aseguró un miembro del servicio que prefirió permanecer anónimo.
—Voy a descubrir quién fue.
Margaret miró hacia otro lado.
—Margaret.
—Continúe.
Sospechoso.
«Antes podía pasar horas esperando que Su Majestad regresara. Ahora apenas pregunta por él.»
Otra declaración.
«La emperatriz incluso ha comenzado a tratar personalmente con Lady Rosenthal. Jamás habríamos imaginado verlas juntas.»
Y finalmente llegué a la última línea.
Algunos dentro del Palacio Imperial aseguran que Serena Valmont ya no parece la misma mujer.
Mis dedos se detuvieron sobre el papel.
La sonrisa que había tenido hasta ese momento desapareció lentamente.
Esa frase no me gustó.
No porque alguien pudiera conocer la verdad. Eso era imposible. Nadie sabía que la verdadera Serena ya no estaba allí, ni que otra persona había despertado ocupando su cuerpo.
Pero eso no significaba que estuviera a salvo.
Porque estaban notando el cambio.
Mis gestos. Mi manera de hablar. Las decisiones que Serena Valmont jamás habría tomado.
Hasta ahora había estado tan concentrada en sobrevivir que apenas había pensado en lo evidente que podía resultar para quienes la habían conocido antes.
Volví a leer la frase.
Una vez.
Y otra.
Estaban notándolo.
Demasiado.
—Quémalas.
Margaret abrió los ojos.
—¿Todas?
—Las tres revistas.
—Eso podría causar más rumores.
Maldita lógica.
—Entonces cómpralas todas.
—Hay miles de ejemplares.
—Soy emperatriz, tengo el dinero para comprar todas las casas del imperio.
—Precisamente por eso sería todavía más sospechoso.
Caí nuevamente sobre la almohada.
—Odio la libertad de prensa.
Margaret intentó no sonreír.
♛༺═𓆩♡𓆪═༻♛
Para el mediodía, el rumor ya había llegado más allá del palacio.
Para la tarde, el Emperador estaba enamorado de Elena Rosenthal.
Para la noche, el matrimonio imperial estaba terminado.
Y según una criada especialmente creativa que escuché en un corredor:
—Dicen que Su Majestad piensa convertir a Lady Rosenthal en su segunda esposa.
La otra abrió los ojos.
—¿Y la emperatriz?
—Al parecer está enamorada del duque Raventhal.
—¿El mejor amigo del emperador?
—Sí.
—Qué escándalo.
—Dicen que bailaron toda la noche.
—¿Y el emperador?
—Celoso.
Me detuve detrás de la esquina.
Esto estaba mejor que el teatro.
—¿Y Lady Elena?
—Enamoradísima del Emperador.
—Pobre Emperatriz.
—¿Pobre? Antes habría mandado azotar a cualquiera que pronunciara el nombre de otra mujer.
Ouch.
—Pero ha cambiado.
—Muchísimo.
—Mi prima trabaja en las cocinas. Dice que ahora hasta agradece cuando le llevan comida.
...
¿Serena original no daba las gracias?
—Y juega con el gato.
—¿Qué gato?
—Uno negro.
—Dicen que apareció de la nada.
No.
Salem no.
—También escuché que quiere divorciarse.
—Imposible.
—Eso dicen.
—¿La Emperatriz quiere abandonar al emperador?
—Al parecer.
Las voces terminaron por alejarse y me quedé sola, todavía procesando lo que acababa de escuchar.
Todo estaba funcionando, incluso mejor de lo que esperaba. La corte comenzaba a creer que entre Kael y Elena existía algo, y yo, poco a poco, dejaba de ser vista como la esposa obsesionada que perseguía a cualquiera que se acercara al emperador.
Eso tenía que beneficiarme.
Si no perseguía a Elena, no intentaba envenenarla y evitaba cada uno de los delitos que Serena había cometido en el libro, Kael jamás tendría motivos para condenarme.
Era sencillo.
Al menos, debería haberlo sido.
Entonces, ¿por qué tenía la incómoda sensación de que algo estaba empezando a salir mal?
♛༺═𓆩♡𓆪═༻♛
Ding.
Me quedé inmóvil.
—No.
Las letras aparecieron.
【 MENSAJE DEL 】✦【 SISTEMA 】
✦ [ EVENTO PRINCIPAL 007: COMPLETADO ] ✦
Bien.
✦ [ RECONOCIMIENTO SOCIAL ALCANZADO ] ✦
Perfecto.
✦ [ RUMOR NARRATIVO ESTABLECIDO ] ✦
Excelente.
✦ [ CURSO PRINCIPAL RESTAURADO 44% ] ✦
Sonreí.
Cuarenta y cuatro.
Era muchísimo.
Entonces apareció:
✦ [ PRÓXIMO ACONTECIMIENTO EN 9 DÍAS ] ✦
Mi sonrisa desapareció.
Nueve días.
La cifra despertó una alarma en mi cabeza, aunque al principio no entendí por qué. Intenté recordar qué ocurría después del baile, repasando mentalmente los acontecimientos del libro.
Kael y Elena habían bailado.
Después llegaron los rumores.
Y luego...
El recuerdo apareció de golpe.
Sentí que la sangre se me helaba.
No.
Ding.
✦ [ EL PRIMER INTENTO DE ASESINATO CONTRA ELENA ROSENTHAL ] ✦
Se me cerró el estómago.
Claro que lo recordaba.
Aquella recepción era el verdadero comienzo de la caída de Serena. El momento en que dejaba de ser simplemente la esposa celosa del emperador y se convertía, ante los ojos de todos, en la villana de la historia.
Durante una recepción en los jardines imperiales, Elena bebería una copa de vino envenenado. Sobreviviría, pero la investigación conduciría directamente hasta las habitaciones de Serena, donde encontrarían el mismo veneno.
Miré las letras flotando frente a mí.
Nueve días.
En la novela, Serena había jurado que era inocente. Nadie le creyó.
Ni siquiera Kael.
Especialmente Kael.
Y aquello solo sería el principio. Después vendría otro ataque, luego otro, hasta que todas las sospechas terminarían construyendo el camino hacia un único desenlace.
Mi ejecución.
De pronto, los sonidos del palacio parecieron quedar muy lejos.
Había estado demasiado distraída con Kael, Elena, Lucien y aquella absurda misión de conseguir que la historia romántica siguiera su curso. Tanto que casi había olvidado lo único que realmente importaba.
Yo no tenía que impedir que Kael se enamorara de Elena.
Tenía que impedir que me matara por ello.
Ellos podían quedarse con su romance y su final feliz. Yo tenía una ambición bastante más modesta.
Llegar viva al mío.
Las letras cambiaron frente a mis ojos.
✦ [ RESULTADO NARRATIVO ESPERADO: ELENA ROSENTHAL - ENVENENADA / SERENA VALMONT - PRINCIPAL SOSPECHOSA ] ✦
Tragué saliva.
Entonces apareció una última advertencia.
✦ [ ADVERTENCIA PARA ANOMALÍA: LA INTERVENCIÓN DIRECTA PUEDE ACTIVAR CORRECIÓN NARRATIVA ] ✦
Perfecto.
No podía impedir el acontecimiento sin arriesgarme a que la historia buscara otra forma de provocarlo.
Pero tampoco necesitaba hacerlo.
Una sonrisa lenta apareció en mis labios.
Solo tenía que asegurarme de que, cuando Elena fuera envenenada, nadie pudiera señalarme como culpable.
—Bien.
Tenía nueve días.
Nueve días para construir una coartada perfecta.
Y, si alguien estaba utilizando los crímenes atribuidos a la Serena original para llegar hasta Kael, quizá también fueran suficientes para descubrir quién demonios estaba escribiendo mi sentencia de muerte.
pero lo que más me intriga es Elena presiento que ella es la principal estratega de los eventos y las cartas
osea los dos 🥹🥹
me encantaría que se queden juntos y Kael que le de el divorcio.