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Omega De Sangre Real

Omega De Sangre Real

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Vampiro / Posesivo
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Su sangre puede coronar reyes... o enterrarlos.

Cuando un omega despierta con la marca de un alfa vampiro ardiendo en su cuello, descubre demasiado tarde que no es una víctima: es la última arma que todos quieren poseer.

Y el alfa que lo reclamó no piensa soltarlo... ni vivo, ni muerto.

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Capítulo 24: La superficie

**Capítulo 24**

**La superficie**

La luz del mundo de arriba los golpeó como un golpe físico.

Kael entrecerró los ojos. Después de tanto tiempo en la oscuridad del Nido, el cielo gris del amanecer parecía demasiado brillante, demasiado abierto. El aire olía a tierra mojada, a pino y a algo metálico que no provenía de la sangre. Damien lo sostuvo con más fuerza cuando ambos tropezaron al salir de la grieta oculta entre las rocas.

Estaban en las estribaciones de una montaña. A lo lejos, entre la niebla de la mañana, se adivinaban las torres negras del castillo de la Casa Voss. Más lejos todavía, el resplandor débil de la ciudad humana.

Ninguno de los dos habló durante varios minutos. Solo respiraron. El vínculo latía entre ellos con un ritmo agotado pero constante, como si también necesitara acostumbrarse a no tener el peso del Nido encima.

Damien fue el primero en romper el silencio.

—El sello… ¿todavía lo sientes?

Kael tocó la gema en su cuello. Estaba fría. Quieto. Pero presente. Como un segundo corazón que ahora compartían.

—Sí. Está ahí. Dormido. Pero si el vínculo se debilita demasiado… se despertará. Y el Nido también.

Damien asintió con gravedad. Pasó el pulgar por el dorso de la mano de Kael, un gesto pequeño que ya se había vuelto necesario.

—Entonces no vamos a dejar que se debilite.

Empezaron a caminar hacia el castillo. El cuerpo de ambos protestaba con cada paso. Las heridas de las batallas finales todavía tiraban, aunque el poder de la sangre real y el vínculo las iban cerrando con lentitud. El frío dentro de Kael ya no se sentía como una invasión. Se había convertido en parte de su centro. Le permitía ver el mundo con una claridad distinta… y también le hacía notar la distancia que ahora existía entre él y el chico que servía café en una cafetería apenas unas semanas atrás.

Cuando llegaron a los límites del territorio de la Casa Voss, Damien se detuvo en seco.

El castillo no estaba en silencio.

Había movimiento. Figuras en las murallas. Luces en las ventanas altas que no deberían estar encendidas a esa hora. Y, sobre todo, un olor que hizo que Damien expusiera los colmillos por reflejo: feromonas de varios alfas desconocidos mezcladas con el aroma de su propia casa.

—Alguien está dentro —dijo con voz baja y peligrosa—. Varios. Y no son míos.

Kael sintió la oleada de posesividad y amenaza a través del vínculo. El frío dentro de él respondió de inmediato, listo.

—¿Las Casas?

—Probablemente. El momento en que sellamos el Nido… lo sintieron todos. Los que tenían suficiente sangre antigua como para percibirlo ya deben de estar moviéndose.

Avanzaron con más cuidado. Al llegar al patio exterior encontraron el primer cuerpo. Un vampiro de la Casa Nocturne, el cuello destrozado, la expresión congelada en sorpresa. Damien lo examinó con rapidez.

—Murió hace menos de una hora. Alguien está limpiando la casa… o defendiéndola.

La puerta principal del castillo estaba entreabierta. Desde dentro llegaban sonidos de pelea: gruñidos, el choque de metal, gritos cortados. Damien miró a Kael.

—Quédate detrás de mí.

—No —respondió Kael con calma—. Juntos.

Damien sostuvo su mirada un segundo y luego asintió. El vínculo se tensó, listo.

Entraron.

El salón principal era un caos. Varios vampiros de la Casa Nocturne y un par de la Casa Draven combatían contra un grupo pequeño de sirvientes leales a Damien y… alguien más. Una figura alta de cabello plateado peleaba con una elegancia brutal en el centro de la habitación. Kael la reconoció al instante: el mensajero que había llegado al castillo semanas atrás. Solo que ahora su postura era completamente distinta. Ya no parecía un simple enviado.

Cuando la figura plateada vio a Damien, sonrió con alivio y algo parecido al respeto.

—Príncipe Voss. Llegas justo a tiempo. Tu casa estaba a punto de cambiar de dueño.

Damien no sonrió.

—Liora. Explícate. Rápido.

La mujer —porque ahora que Kael la miraba bien, era claramente una mujer alfa de rasgos afilados— liquidó a su oponente de un movimiento preciso y se acercó, ignorando la sangre que le manchaba la manga.

—Las Casas sintieron el cierre del Nido. Algunas decidieron que era el momento perfecto para tomar lo que quedaba de tu territorio y al Omega de Sangre Real, si es que todavía vivía. Yo decidí que prefería que siguieras siendo tú quien mandara aquí. Por ahora.

Damien la estudió en silencio. A través del vínculo Kael sintió la desconfianza y, debajo, un reconocimiento antiguo.

—Todavía no confío en ti.

—No te pido que confíes —respondió Liora con naturalidad—. Te pido que no me mates mientras te ayudo a echar a estos buitres. Después podemos discutir los términos.

Un grito desde el piso superior interrumpió la conversación. Más enemigos.

Damien miró a Kael.

—¿Puedes pelear?

Kael sintió el frío moverse dentro de él, listo, preciso.

—Sí.

No hicieron falta más palabras.

La pelea en el castillo fue rápida y sucia. Damien se movía como una tormenta contenida. Kael, por primera vez en la superficie, usó el poder de la sangre real de forma consciente y controlada. La gema brilló. Varios vampiros de Nocturne cayeron sin que él necesitara tocarlos, simplemente al ser alcanzados por una oleada de frío y luz ámbar. Liora luchaba a su lado con una eficiencia letal, como si hubiera esperado ese momento durante años.

Cuando el último intruso cayó, el salón quedó en silencio. Solo se oía la respiración agitada de los supervivientes y el goteo de la sangre sobre el mármol.

Damien se giró hacia Liora.

—Habla. ¿Qué está pasando exactamente ahí fuera?

Liora se limpió la sangre de la mejilla con el dorso de la mano.

—El cierre del Nido se sintió como un terremoto entre los que todavía tienen sangre decente. La Casa Nocturne cree que el Omega de Sangre Real ahora es demasiado peligroso y quiere controlarlo o eliminarlo. Lo que queda de la Casa Draven quiere venganza por Lord Draven. Y hay rumores… de que otras casas más antiguas, algunas que no se habían movido en siglos, están despertando.

Miró a Kael con curiosidad abierta.

—Además, su olor cambió. Ya no huele solo a sangre real. Huele a sello. A algo que no debería estar caminando libremente.

Damien se colocó frente a Kael de forma instintiva.

—Nadie lo va a tocar.

Liora levantó ambas manos en un gesto de paz.

—No soy tu enemiga. Al menos no hoy. Pero tienes un problema, príncipe. El mundo de arriba ya sabe que el Nido se cerró y que la Sangre Real volvió. Y no todos están contentos con eso.

Kael sintió una vibración leve a través de la gema. No era peligro inmediato. Era… atención. Como si algo lejano hubiera notado su regreso a la superficie.

Damien notó el cambio en él.

—¿Qué ocurre?

—Nos están mirando —dijo Kael con voz baja—. No solo las Casas. Algo más.

Liora perdió la sonrisa.

—Entonces las cosas van más rápido de lo que pensaba.

Antes de que pudiera explicar, un sirviente leal a Damien entró corriendo al salón, el rostro pálido.

—Príncipe. Hay… alguien en la puerta principal. No es de ninguna Casa que reconozcamos. Dice que viene a hablar con el Omega de Sangre Real y su ancla. Y que ya sabe que el sello está vivo.

El silencio que siguió fue pesado.

Damien miró a Kael. A través del vínculo fluyó una pregunta silenciosa.

Kael asintió una sola vez.

—Que pase.

El sirviente desapareció. Unos segundos después se oyeron pasos firmes, mesurados, acercándose por el pasillo. No había olor de feromonas hostiles. Solo un aroma antiguo, limpio y terriblemente poderoso.

La figura que entró en el salón era alta, envuelta en un abrigo negro largo, el rostro parcialmente oculto por una capucha. Cuando levantó la cabeza, Kael sintió que el frío dentro de él se tensaba en reconocimiento.

No era un vampiro corriente.

Sus ojos eran del mismo ámbar puro que los de la última reina.

—Omega de Sangre Real —dijo con voz calmada, casi cortés—. Ancla de la Casa Voss. El Nido se cerró. El sello vive en ustedes. Y yo… soy el primero de muchos que vienen a ver qué clase de guardianes ha elegido la sangre antigua esta vez.

Damien expuso los colmillos.

—Identifícate.

El extraño esbozó una sonrisa mínima.

—Pueden llamarme el Herald. Y vengo con un mensaje de los que todavía quedan despiertos… y de los que están a punto de despertar.

Su mirada se posó en Kael con un peso antiguo.

—El mundo de arriba ya no es el mismo desde que bajaron. Y ustedes dos… tampoco lo son. La pregunta ahora es muy simple:

¿Van a gobernar lo que viene… o van a ser aplastados por ello?

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Victor Cueto
Quiero saber más..mm😭
Victor Cueto
Se pone cada vez más interesante
Victor Cueto
Me encanta....
Victor Cueto
Buenas trama para solo tener 3 capítulos por favor publicar más.
Victor Cueto
para iniciar apenas, está buena la trama.
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