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PARECE QUE NO HAS APRENDIDO LA LECCIÓN Esta Señorita Te Corregira

PARECE QUE NO HAS APRENDIDO LA LECCIÓN Esta Señorita Te Corregira

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Venganza / Completas
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Camila Hale murió sola, enferma y despreciada por la familia que jamás la reconoció como una verdadera Hale. Pero tres meses después, despierta con un cuerpo sano y una segunda oportunidad que nadie podrá arrebatarle. Lo que no esperaba era ser enterrada viva nuevamente por aquellos que creían haberla eliminado para siempre.

Ahora Camila ha regresado distinta. Ya no teme a la muerte y está decidida a descubrir quién la asesinó y por qué. Mientras enfrenta a su cruel hermano Alexander, a su padre Félix y a la manipuladora Úrsula Vance, descubre un secreto mucho más peligroso: los Hale pertenecen a una organización conocida como el Escorpión Rojo.

Cuando el comandante Mark Ruan aparece en su vida, Camila encuentra un inesperado aliado… y quizá algo más.

Entre conspiraciones, traiciones y enemigos ocultos, deberá luchar para salvarse, destruir para siempre la red y cambiar el destino de un país entero.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los secretos de la mansión

Los días siguientes transcurrieron en un silencio tenso, cargado de amenazas invisibles. Camila fue instalada en un patio apartado, olvidado, con muebles viejos y paredes descuidadas —un lugar que Úrsula Vance eligió a propósito para recordarle su lugar: nunca sería bienvenida, ni siquiera como fantasma. Pero Camila no se quejó. Allí, lejos de las miradas constantes, podía observar sin ser vista.

Su zorro, al que llamó Nieve, descansaba sobre una alfombra vieja, con la pata vendada y ya sin dolor. Cada vez que ella lo miraba, sentía una nueva fuerza nacer en su pecho. No estaba sola. Y esa soledad que la había consumido en su primera vida, ahora era su mayor ventaja: nadie la veía llegar, nadie la veía ir. Nadie sospechaba que la hija muerta estaba escuchando cada conversación, leyendo cada mirada, anotando cada mentira.

Una tarde, mientras caminaba por el pasillo principal sin ser vista, escuchó voces tras la puerta cerrada del despacho de Úrsula. Reconoció de inmediato la voz de Bianca Hale, la hija legítima, criada para ser la perfecta heredera: hermosa, educada, y tan fría como el mármol.

—¿Estás segura de que no se enteró? —decía Bianca, con un tono impaciente—. Si papá descubre que la enterraron viva, nos castigará a ambas.

—No se enterará —respondió Úrsula, con calma venenosa—. Félix no tiene tiempo para una hija que nunca reconoció. Y si ella habla, ¿quién le creería? Una chica que estuvo muerta tres días, que regresa sin explicación. La llamarán loca. La encerrarán. Y el problema se resolverá solo.

—Pero hay algo mucho más importante —insistió Bianca, bajando la voz—. El matrimonio con Mark Ruan se confirmó hoy. El presidente lo aprobó, y papá está eufórico. El Grupo Ruan es el conglomerado comercial más grande del país: bancos, cadenas de tiendas, importación y exportación, navieras… Su fortuna duplica la nuestra. Un matrimonio con él nos daría acceso a mercados que ni soñábamos, triplicaría nuestros ingresos y nos colocaría en la cima de la sociedad. Sería el matrimonio más ventajoso del año.

—Exacto —convino Úrsula—. Por eso tiene que ser tú. No podemos dejar que una estorbo como Camila se lleve lo que te pertenece.

—El problema —murmuró Bianca, con un dejo de asco en la voz—, es él. Mark Ruan. Dicen que es brillante, que dirige todo el imperio con una inteligencia temible. Pero también dicen que desde el accidente hace dos años… no puede caminar. Que está confinado a una silla de ruedas. Un lisiado.

—¿Y qué importa? —se burló Úrsula—. Su fortuna no está en sus piernas, sino en su cerebro y en su apellido. Si te casas con él, tú serás la esposa del hombre más rico del país. Su silla de ruedas no te quita el dinero ni el estatus. De hecho… —sonó maliciosa—, quizás sea mejor así. Será más fácil de controlar.

—Pero papá no lo sabe —susurró Bianca—. Si se entera de que su yerno es un inválido… podría cancelarlo todo.

—Entonces no se enterará —decidió Úrsula—. O mejor dicho: no dejarás que eso te detenga. El contrato matrimonial ya está casi firmado. Y nosotras nos aseguraremos de que cuando Camila se entere de su condición, huya despavorida. Entonces vendrán por ti, y tú aceptarás. Será perfecto.

Camila se pegó a la pared, el corazón acelerado. Mark Ruan, heredero del imperio comercial más poderoso del país. Una unión que haría a los Hale intocables. Y él… estaba en una silla de ruedas. Bianca lo despreciaba por ello. Úrsula lo veía solo como una oportunidad. Nadie hablaba de él como persona: solo como moneda, como negocio, como premio.

—¿Y el regalo? —preguntó Bianca, más baja la voz—. El colgante… ¿está listo?

—Lo está —respondió Úrsula—. El escorpión rojo. Si el compromiso se formaliza, nuestra posición será imparable. Nadie podrá tocarnos. Ni siquiera Félix.

Camila contuvo el aliento. El escorpión rojo. Era el símbolo de algo prohibido, algo peligroso. Nadie decía en voz alta qué era, pero todos sabían que quien lo llevaba pertenecía a algo más grande, más oscuro que la propia familia.

Se alejó en silencio, con el nombre grabado en la mente: Mark Ruan. Un hombre poderoso, rico, respetado… y al mismo tiempo despreciado por su propia familia por algo que no podía controlar.

Poco después, el mayordomo principal llegó al patio de Camila con una carta sellada en lacre rojo. Su rostro no mostraba emoción, pero su mano temblaba levemente.

—Orden del despacho familiar con el visto bueno presidencial —dijo con voz monótona—. Contrato matrimonial.

Camila rompió el sello y leyó, despacio:

Por acuerdo entre las familias Hale y Ruan, con la aprobación presidencial, se dispone el matrimonio entre el señor Mark Ruan, heredero del Grupo Ruan, y la señorita Camila Hale. La unión se celebrará en treinta días.

El papel crujió entre sus dedos. No era un error. No era un favor. Era un trato. Y al otro lado de la mansión, el grito de rabia de Bianca resonó lo suficientemente fuerte como para llegar hasta allí.

—¡No puede ser! —gritó, corriendo hacia el despacho de su padre—. ¡Ella no! ¡Cualquiera menos ella! ¡Y menos sabiendo lo de él!

Camila dobló el contrato con calma y lo guardó en el bolsillo. Miró a Nieve, que la observaba con la cabeza ladeada.

—Parece que el negocio no les salió como esperaban —susurró—. Se casan conmigo porque Bianca no quiere a un hombre en silla de ruedas. Lo ve una deshonra. Yo… yo no lo veo así.

Poco después, Félix Hale la mandó llamar a su estudio por primera vez en su vida. Al entrar, vio a su padre detrás de un escritorio de caoba oscura, imponente, rodeado de banderas y premios. No la miró como a una hija. La miró como a una inversión.

—No entiendo cómo sigues viva —dijo sin preámbulos—. Pero el contrato está firmado. El Grupo Ruan es el conglomerado más importante del país. Su riqueza, sus conexiones, su poder… todo será nuestro si te casas con él. Es el trato más ventajoso que esta familia ha conseguido jamás. No puedes rechazarlo. Nadie rechaza a los Ruan.

—No pienso rechazarlo —respondió Camila, manteniéndole la mirada—. Pero sé la verdad, padre. Sé por qué Bianca no aceptó. Sé que Mark Ruan está en una silla de ruedas. ¿Te importa? ¿Te avergüenza o simplemente no te importa porque no la verás tú?

Félix se tensó, sorprendido.

—Es un accidente. Nada más. Su mente sigue intacta, su fortuna también. Eso es lo que importa. Lo demás… es irrelevante para los negocios.

—Para ti, quizás —dijo Camila, dando un paso hacia él—. Pero te advierto: no soy la chica débil que enterraron. No me vendiste. Me diste una oportunidad. Y si crees que puedes usarme para tus planes y luego desecharme, te equivocas. Yo también juego. Y esta vez, yo decido las reglas.

—¿Cómo te atreves a hablarme así? —bramó él, poniéndose de pie.

—¿Cómo te atreves tú a venderme sin siquiera preguntarme? —replicó ella sin retroceder—. Me diste la vida y luego intentaste quitármela. Ahora, cuando te conviene, me sacas de la tumba para entregarme a un hombre que no conozco, solo para aumentar tu cuenta bancaria. No me llames hija. No me trates como propiedad. Porque ya no te pertenezco. Y cuando conozca a Mark Ruan, juzgaré por mí misma quién es. Si es un hombre digno, lo respetaré. Si no… ni tu contrato me detendrá.

Salió del estudio sin esperar respuesta. Al cruzar el umbral, vio a Bianca y Úrsula esperando en el pasillo, con rostros de furia contenida. Camila se detuvo frente a ellas, tan cerca que podían sentir su respiración.

—Lo sé todo —les dijo, baja y firme—. Su precioso trato, su desprecio por él, su miedo a la silla de ruedas. Pues escuchen bien: yo no tengo vergüenza de él. Y cuando sea su esposa, ninguno de los dos tendrá que aguantar sus miradas de asco nunca más.

Bianca palideció. Úrsula apretó los puños. Pero ninguna habló. Camila siguió su camino, dejándolas atrás, sabiendo que acababa de declarar la guerra abierta. Y esta vez, ella tenía el contrato, tenía el futuro… y ellas tenían miedo.

Esa noche, miró la luna desde su ventana. Mark Ruan, pensó. No sé por qué aceptaste este trato. No sé qué te pasó para que estés en esa silla. Pero sea lo que sea, no te juzgaré por ella. Prepárate. Porque la mujer que va a tu lado no es la que crees que conoces. Y no te usará. Te verá tal como eres.

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XIOMARA CHAURIO
escribir un comentario sobre esta historia okey no me pareció una mala historia muy dolorosa para Camila y aún así ella lo superó junto a su amado me pareció que no tuvieron hijos cuando habla de nietos y bisnieto me parece que se referían a los que ellos vieron día a día en la institución que crearon el final no me gustó simplemente fueron felices y ya .
Okey murieron juntos me imagino que de vejez de igual felicidades por tu historia gracias .🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹
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