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¡Suya!

¡Suya!

Status: En proceso
Genre:Venganza / Reencarnación / Traiciones y engaños
Popularitas:7.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Daemin

Ella murió a manos de su propia hermana. Pero el destino le dio una segunda oportunidad: despertó en el cuerpo de una mujer inteligente, carismática y casada con el hombre más poderoso y deseado. El mismo hombre por el que siempre había sentido admiración.

Todo parece un sueño hecho realidad. Hasta que descubre que el "amor del pasado" de su esposo no es otra que su asesina.

Ahora, atrapada en un matrimonio que cree una farsa, solo quiere una cosa: el divorcio y la libertad para vengarse. Pero su esposo, frío e implacable con el mundo, se convierte en un muro de fuego cuando ella pronuncia la palabra "Divorcio".

Él no piensa soltarla. Ella no piensa quedarse.

Y entre la venganza, los secretos y un deseo que ninguno de los dos puede controlar, comienza una guerra de poder donde el amor se disfraza de odio... y la verdad podría ser el arma más peligrosa de todas.

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: La Visita Nocturna

El auto negro se mantenía en una distancia prudente, estacionado bajo la sombra de un árbol grande que ocultaba su presencia. Nicolás llevaba ya veinte minutos esperando, con el motor encendido y las manos en el volante, mirando de reojo a su jefe a través del espejo retrovisor.

Dante estaba en el asiento trasero, con la mirada fija en la casa que se alzaba al final de la calle. Las luces del interior estaban encendidas, creando un resplandor cálido que se filtraba a través de las cortinas. Podía ver siluetas moverse detrás de los ventanales. Podía imaginarla a ella, caminando por la sala, probablemente riéndose de algo.

—Señor, ¿no piensa ir? —preguntó Nicolás, con voz cautelosa.

Dante no respondió de inmediato. Sus dedos tamborileaban sobre su rodilla, un gesto nervioso que rara vez mostraba.

—No —dijo al fin, sin apartar la mirada de la casa—. Si ella me ve, es capaz de cerrarme la puerta en la cara.

Recordaba la última vez que habían discutido. Una pelea estúpida, de esas que no tienen importancia, que terminó con ella cerrándole la puerta mientras él se quedaba en el umbral, hablando solo como un idiota.

Nicolás no supo qué decir. Conocía a su jefe como un hombre frío, controlado, que nunca mostraba sus emociones. Pero ahora, sentado en el asiento trasero de su propio auto, Dante Moretti parecía cualquier cosa menos controlado.

Siguió observando la casa. Las luces seguían encendidas, y las siluetas se movían detrás de los ventanales. Algo en su interior se retorcía. La necesidad de verla, de hablar con ella, de arreglar lo que se había roto.

Y entonces, la puerta de la casa se abrió.

Dante se tensó. Una figura masculina salió al exterior, y detrás de ella, Alessandra apareció en el umbral. Llevaba una sudadera holgada y el cabello recogido en un moño desordenado, pero aun así, para él, era la mujer más hermosa que había visto.

El chico se giró para despedirse. Era joven, de unos veintitantos años, con una sonrisa amplia y un porte despreocupado. Alessandra le devolvió la sonrisa y dijo algo que Dante no pudo escuchar desde la distancia. El chico asintió, le dijo algo más, y luego se alejó caminando calle abajo.

Dante sintió que algo se encendía en su interior. Una mezcla de frustración y algo más. Algo que no quería admitir.

¿Quién es ese chico? — penso con la mirada fija en aquel hombre—. ¿Qué hacía en la casa de mi esposa?

El chico se había alejado lo suficiente, desapareciendo en la oscuridad de la calle. Dante tomó una decisión.

—Espérame aquí —dijo, abriendo la puerta del auto antes de que Nicolás pudiera responder.

—¿Señor? —Nicolás intentó detenerlo, pero Dante ya estaba fuera.

Caminó con paso rápido hacia la casa de Alessandra, sintiendo que el frío de la noche le mordía el rostro. El corazón le latía con fuerza, pero no sabía si era por el frío o por la rabia, o por la necesidad de verla.

Subió las escalerillas y tocó la puerta.

Dentro, Alessandra escuchó el golpe. Sonrió con una mezcla de diversión y exasperación, pensando que Leo había regresado por algo que había olvidado. Abrió la puerta con una sonrisa en los labios.

—¿Se te olvidó...?

La frase se le murió en la boca.

Dante estaba allí. En el umbral. Con su traje oscuro, el cabello ligeramente despeinado y una expresión que intentaba ser seria pero que no lograba ocultar la incomodidad.

Alessandra parpadeó. La sonrisa se convirtió en una mueca de sorpresa, y luego en una sonrisa irónica.

—¿Dante? —dijo, cruzando los brazos—. ¿Tú? ¿Qué haces aquí?

—¿Quién era el chico que estaba en tu casa? —preguntó, y su voz sonó más dura de lo que pretendía.

Alessandra arqueó una ceja, como si la pregunta fuera absurda.

—¿El chico?

—Sí, el chico. El que acaba de salir de tu casa. El que te sonreía como si fueras su mejor amiga.

—No me digas —Frunció el ceño, inclinando la cabeza con un gesto de fingida reflexión—. ¿Me estabas vigilando?

Dante sintió que el calor le subía al rostro. Era una sensación extraña, porque él no solía sonrojarse. Se sintió como un adolescente sorprendido haciendo algo estúpido.

—No estaba vigilándote —dijo, y su voz sonó más defensiva de lo que pretendía.

—Ah, ¿no? —ella levantó una ceja—. Entonces, ¿qué haces aquí a esta hora de la noche? ¿Viniste a ver si el vecindario es bonito?

—Vine a verte —respondió, y la frase salió más sincera de lo que esperaba—. Y vi a ese chico saliendo de tu casa. ¿Quién es?

Alessandra lo miró con una mezcla de incredulidad y diversión.

—¿En serio, Dante? ¿Viniste hasta aquí porque viste a un chico saliendo de mi casa?

Dante apretó la mandíbula.

—Solo quiero saber quién era.

—¿Y qué te importa? —preguntó ella, con un tono de fingida inocencia—. ¿Acaso no puedo tener visitas?

—No dije eso.

—Pero lo estás pensando.

Dante no respondió. Porque, en cierto modo, ella tenía razón. Había algo en él que no soportaba la idea de que ella estuviera con otro hombre.

Alessandra lo observó por un momento, y luego soltó una risita. No era una risa burlona, sino más bien de incredulidad.

—Dante, eres un caso —dijo, negando con la cabeza—. ¿Sabes lo patético que es que estés aquí, en mi puerta, haciendo escenas de celos?

—No estoy haciendo escenas de celos.

—Claro que no —dijo ella, con una sonrisa—. Por eso viniste a media noche a preguntar quién era. Porque no estás celoso.

Dante sintió que la frustración lo inundaba.

—Solo quiero saber quién es.

—Un amigo —respondió ella, encogiendo los hombros—. Y no es asunto tuyo.

—¿No es asunto mío?

—No —dijo ella, con firmeza—. Porque si no mal recuerdo, pedí el divorcio. Así que ya no tienes derecho a preguntar quién entra y sale de mi casa.

La frase cayó como un golpe. Dante sintió que las palabras se le atascaban en la garganta.

—No he firmado los papeles —dijo, con la voz más baja.

—Pero los firmarás —respondió ella, con una calma que dolía—. Tarde o temprano, Dante, vas a tener que aceptarlo.

El silencio se instaló entre ellos. Dante la miró largamente, sintiendo que algo en su interior se rompía.

—No voy a aceptarlo —dijo al fin.

Alessandra lo miró con un suspiro.

—Tendras que aceptarlo.

—¿Al menos me dejas pasar? Es muy tarde —dijo Dante interrumpiéndola, con un tono que mezclaba cansancio y frustración.

Alessandra lo miró desde el umbral, con los brazos cruzados y una expresión que no dejaba espacio para negociaciones.

—Vete a casa, Dante. Mañana tengo muchas cosas que hacer.

—Alessandra...

—Buenas noches.

Y cerró la puerta suavemente pero con firmeza.

Dante se quedó allí, en el umbral, escuchando el sonido del cerrojo al correrse. El frío de la noche se filtraba en sus huesos, pero no era el frío lo que lo hacía sentir vacío. Era la certeza de que ella no iba a ceder. No esta noche.

Se giró y caminó de vuelta al auto, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida en el suelo.

Nicolás lo esperaba con el motor encendido. Cuando Dante se subió al asiento trasero, cerró la puerta con un golpe seco y se recostó en el cuero negro.

—A casa, Nicolás.

—Como ordene.

Dante cerró los ojos.

1
ary
si así están ellos cómo estará Dante ♨️♨️♨️
Esther Grace: en un capítulo anterior puse la imagen de Dante 😄
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GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Todos bien hechecitos. 🥰🥰🤭🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Kim Nava
si si si la foto de Leo tiene la misma personalidad que trasmite el personaje🥰🥰🥰me encanta
no se pero yo creo que no es tiempo de que se de a conocer Alessandra estaría chévere que primero se haga el divorcio y empiece con el plan para los que eran su familia ahi si se diera a conocer
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Se la están poniendo difícil a Dante, quién lo manda a no ser claro. 🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Ay Dios mío, será que el papá es cómplice? O solo lo lo hizo para evitar escándalos. 🧐🤔🇨🇴
Georgetth Rosemary: Maratónnnnb
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GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Solo falta que lo intente matar a él también. 🤔😞🇨🇴
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Está lindo el Leo. 🤭🤭🇨🇴
Esther Grace: es un bebé 😂😂😂que hace bebés
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Georgetth Rosemary
Maratón
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Leonel, ve pensando en dejar el nido.🤔🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Yo pensando en la posibilidad de que la asesina fuera la hija ilegítima y resulta que solo es la preferida, mala sangre como el papá. 🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Esther Grace: esto apenas es un poco de pimienta te va a sorprender cuando caiga el chile 🤭🤭
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GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Válgame Dios, de razón se parecen, peli rojas ambas. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Hay que conocer la vida de la verdadera Alexandra. 🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Y las fotos? qué explicación tiene para las fotos? alguien se las puso ahí? no creo.... en fin. Dante es un atembao. 🤔👀🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
La duda ante lo que le dijo la asesina, las fotos, por Dios, las fotos, cómo va a guardar fotos de la ex, en la habitación que comparte con su esposa? en ningúna parte, eso solo confirma que todavía siente algo por ella, no la quiere soltar. 👀🧐🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Ay Dante, la empresa de tu esposa, falta ver que decide Alexandra.......🧐🤔🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Caramba Dante, la cagas**, debiste hablar inmediatamente, borrar cualquier mal entendido, si realmente quieres a Alexandra, cerrar cualquier puerta a la asesina, pero dudaste, como reza el dicho " el que calla , otorga", quizá dijiste lo que debías después, pero dudaste y la duda es una enfermedad que si no se trata a tiempo, se vuelve mortal. 🧐🤔🫪😞😢🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Nada raro que la asesina, tengo algo que ver con el accidente de Alexandra...digo, es una asesina y podemos endilgarle todo lo malo a ella, además al parecer es la ex de el papucho de Alex. 😂😂😂🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Esther Grace: todo un cóctel 😂😂😂🤭
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Gabriela Mero Cedeño
Bello.
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Mucha tela por cortar. 🤔🤭🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Debería mandarle mensajes para sacarla de su zona de confort, darle detalles, amargarle los días. 🧐🇨🇴
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