Aurelia Rose Everhart lo tenía todo: sangre imperial, belleza y un futuro prometedor. Sin embargo, detrás de las paredes del palacio se escondían conspiraciones, traiciones y personas que deseaban verla desaparecer.
A los diecinueve años, Aurelia es acusada de traición y condenada a muerte. Pero cuando abre los ojos después de morir, descubre que ha regresado al pasado, al momento en que tenía apenas ocho años.
Con todos los recuerdos de su primera vida intactos, Aurelia decide que esta vez no será una princesa manipulada por los demás.
Esta vez cambiará su destino.
Aprenderá magia, construirá alianzas, descubrirá los secretos de su familia y se enfrentará a aquellos que algún día la traicionarán.
Porque Aurelia ya no quiere simplemente sobrevivir.
Quiere convertirse en la mujer que gobierne el Imperio de Elarion.
Pero cambiar el destino tiene un precio...
Y quizá, entre conspiraciones, magia y una peligrosa historia de amor, Aurelia descubra que su primera vida escondía secretos mucho
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Capítulo 19 — La verdadera emperatriz
Aurelia permaneció inmóvil.
Durante años había pensado que conocía a su madre.
Seraphine había sido la mujer que la crió, la que estuvo presente en sus primeros recuerdos y la misma que, en su primera vida, terminó convirtiéndose en una de las personas responsables de su caída.
Pero ahora Lyra afirmaba algo imposible.
Seraphine no era su verdadera madre.
—Quiero verla —dijo Aurelia.
Lyra asintió.
—Entonces debes venir conmigo.
Kael se acercó.
—¿Podemos confiar en ella?
Aurelia miró a la guardiana.
—No lo sé.
Lyra respondió tranquilamente:
—Es correcto que desconfíes.
—¿Por qué?
—Porque una futura emperatriz nunca debe entregar su confianza sin antes conocer la verdad.
Aurelia sonrió ligeramente.
—Entonces llévame con ella.
Los guardianes los condujeron por un sendero oculto entre las montañas.
Después de varias horas llegaron frente a unas enormes puertas de piedra.
Sobre ellas estaba grabado el símbolo de Elara.
Lyra colocó su mano.
Las puertas se abrieron.
Al otro lado apareció una ciudad escondida.
Era enorme.
Torres blancas.
Calles iluminadas por cristales azules.
Fuentes llenas de agua brillante.
Y en el centro había un palacio.
Aurelia quedó sorprendida.
—¿Todo esto estuvo aquí durante trescientos años?
—Sí.
—¿Y nadie en el imperio lo sabe?
—Solo unas pocas personas.
Elias observaba las construcciones con asombro.
—La ciudad de Astria...
Aurelia lo miró.
—¿La conoces?
—Solo por libros.
Lyra asintió.
—Fue la primera capital del imperio.
Aurelia sintió un escalofrío.
—Entonces la historia fue cambiada.
—Muchas veces.
Caminaron hasta el palacio.
Las enormes puertas se abrieron.
Una mujer estaba de pie frente a un ventanal.
Tenía el cabello largo y rosado.
Sus ojos eran azules.
Aurelia se detuvo.
Era como verse a sí misma muchos años después.
La mujer se giró.
—Aurelia.
La princesa sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.
—¿Mamá?
La mujer sonrió.
—Sí.
Aurelia no pudo moverse.
La mujer caminó hacia ella.
—Sé que tienes muchas preguntas.
—¿Por qué nunca me buscaste?
La mujer bajó la mirada.
—Porque no podía.
—¿Por qué?
—Porque Seraphine me quitó mi nombre, mi título y mi libertad.
Aurelia apretó los puños.
—¿Quién eres realmente?
La mujer respondió:
—Mi nombre es Elisara.
Hizo una pequeña reverencia.
—Y soy la verdadera emperatriz del Imperio de Asteria.
Aurelia sintió que todo su mundo cambiaba.
—Entonces Seraphine...
—No es tu madre.
—¿Y mi padre?
Elisara guardó silencio.
—Tu padre era el verdadero emperador.
Aurelia abrió los ojos.
—¿Dónde está?
Elisara cerró los ojos.
—Muerto.
El silencio fue doloroso.
—Seraphine ordenó su asesinato.
Aurelia sintió rabia.
—¿Por qué?
—Porque quería el trono.
—¿Y yo?
Elisara la miró.
—Tú eras la heredera legítima.
Aurelia comprendió.
—Por eso me mataron.
Elisara asintió.
—Seraphine sabía que mientras vivieras, nunca podría convertirse en la verdadera emperatriz.
Aurelia apretó los puños.
—Entonces todo lo que viví...
—Fue una mentira construida durante años.
Aurelia bajó la cabeza.
Las lágrimas comenzaron a caer.
Kael se acercó, pero no dijo nada.
Adrian permaneció detrás.
Elisara extendió una mano.
Aurelia dudó.
Finalmente la tomó.
—Lo siento —susurró Elisara.
Aurelia levantó la mirada.
—No quiero disculpas.
—¿Qué quieres?
—La verdad.
Elisara asintió.
—Entonces te la contaré.
La verdadera emperatriz llevó a Aurelia hasta una habitación secreta.
En el centro había un enorme cristal.
Dentro flotaba un corazón hecho de luz.
Aurelia sintió inmediatamente que la Corona Astral reaccionaba.
—El corazón de Elara.
—Sí.
Elisara se acercó.
—Ella no murió completamente.
Aurelia quedó sorprendida.
—¿Qué?
—Antes de morir, dividió su esencia.
Elisara señaló el corazón.
—Una parte quedó aquí.
—¿Y las otras?
—Una está dentro de la Corona.
Aurelia miró su cabeza.
—Otra está en la magia de Adrian.
Adrian dio un paso adelante.
—¿Y la última?
Elisara miró a Kael.
—En la oscuridad.
Kael bajó la mirada.
—Entonces los tres...
—Son necesarios para despertar completamente a Elara.
Aurelia frunció el ceño.
—¿Para revivirla?
Elisara negó.
—No.
—¿Entonces?
—Para que ella pueda hablar contigo.
El corazón comenzó a brillar.
Una voz femenina llenó la habitación.
«Aurelia.»
La princesa sintió un escalofrío.
—Elara...
La voz respondió:
«Ahora conoces una parte de la verdad.»
Aurelia se acercó.
—¿Por qué regresé?
El corazón brilló intensamente.
«Porque tu primera muerte no fue el final de tu vida.»
Aurelia sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
—¿Entonces?
«Fue el comienzo de tu verdadero destino.»
De repente, una visión apareció.
Aurelia vio su primera vida.
Pero esta vez vio algo que nunca había visto antes.
Justo antes de su ejecución, alguien había entrado en la sala.
Era una mujer.
Cabello rosado.
Ojos azules.
Era Elisara.
Aurelia abrió los ojos.
—¡Tú estabas allí!
Elisara comenzó a llorar.
—Sí.
—¿Por qué no me salvaste?
—Porque estaba encadenada.
—¡Podrías haberlo intentado!
—Lo intenté.
Elisara cayó de rodillas.
—Pero llegué demasiado tarde.
Aurelia quedó inmóvil.
Entonces vio algo más.
Una pequeña niña escondida detrás de una columna.
Cabello plateado.
Ojos violetas.
Aurelia reconoció a Celestia.
—Ella también estaba allí.
Elisara asintió.
—Celestia descubrió la verdad.
—¿Qué verdad?
Elisara levantó la mirada.
—Que Seraphine no actuaba sola.
Aurelia sintió un escalofrío.
—¿Quién estaba detrás de ella?
Antes de que Elisara pudiera responder, una explosión sacudió la ciudad.
Los cristales comenzaron a romperse.
Lyra entró corriendo.
—¡Nos atacan!
Aurelia se levantó.
—¿Quién?
Lyra estaba pálida.
—La Orden del Eclipse.
Kael desenvainó su espada.
Adrian activó su magia.
Aurelia miró a Elisara.
—¿Quién los dirigió hasta aquí?
Elisara respondió con una expresión aterrada:
—Alguien que conoce perfectamente esta ciudad.
Una figura apareció al otro lado de la ventana.
Aurelia reconoció la silueta.
Era Seraphine.
Pero esta vez no estaba sola.
A su lado estaba Lucan.
Y detrás de ellos había cientos de miembros de la Orden.
Seraphine sonrió.
—Hola, hija.
Aurelia apretó los puños.
—Tú...
Seraphine levantó una mano.
—Ha llegado el momento de recuperar lo que me pertenece.
Elisara se colocó delante de Aurelia.
—Nunca tendrás mi corona.
Seraphine sonrió.
—No quiero tu corona.
Sus ojos se fijaron en Aurelia.
—Quiero la de ella.
La Corona del Equilibrio comenzó a brillar.
Y Aurelia comprendió que la verdadera batalla por el trono acababa de comenzar.