En los pasillos del Instituto Amanecer, Alexandra es una estudiante dulce, amable con todos y que prefiere la tranquilidad de un buen libro y pasar desapercibida. Por su parte, Santiago es el carismático capitán del equipo de natación, el chico popular de hombros anchos y sonrisa fácil que siempre está rodeado de ruido y amigos. En la vida real, apenas cruzan miradas y sus mundos parecen completamente opuestos.
Pero al caer la noche, todo cambia.
Cuando las pantallas se encienden y se sumergen en el vasto universo de fantasía de su MMORPG favorito, se transforman por completo: ella es Lady Sol, una guerrera feroz, terca e implacable que defiende el frente de batalla con armadura brillante; y él es Sombra22, un mercenario cínico, astuto y bromista que prefiere las sombras y disfruta al máximo sacarla de quicio. Sin saberlo, son el dúo más explosivo y divertido del servidor, compartiendo horas de risas, peleas virtuales y una química innegable a través del chat de voz.
Mientras la ten
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Capítulo 9: Nuevos pasatiempos y la lista del último año
Terminada la clase de matemáticas del profesor Carlos —y con el susto de la llegada tarde ya superado—, el timbre sonó anunciando el cambio de materia. Lo que tocaba a continuación era educación física, así que Vanessa y Alexandra se apresuraron a salir del salón junto con el resto de sus compañeros para dirigirse a los vestidores y ponerse la ropa deportiva.
Mientras se cambiaban los zapatos y se ataban el cabello en el vestidor, Vanessa se quedó mirando el casillero un instante antes de suspirar y voltear hacia su amiga con una expresión muy pensativa.
—Oye, Ale... estaba pensando en algo serio. Quiero aprender un hobby nuevo —le soltó Vanessa de la nada, cruzándose de brazos.
Alexandra la miró extrañada, arqueando una ceja mientras se acomodaba la camiseta deportiva:
—¿Un hobby? ¿Y eso por qué tan de repente, Vane? Si a ti lo único que te interesaba hasta ayer era dormir y comer dulces.
—Es que lo he estado pensando bien, y veo que todas en la habitación tienen algo suyo: Sofía con sus llamadas, Daniela con sus proyectos de química, Gabriela obsesionada con el juego de pintar en la tablet... Y además, ¡es nuestro último año en el instituto! Quiero hacer todas las cosas que no he hecho antes de que nos graduemos y cada quien coja por su lado —explicó Vanessa con un brillo de emoción en los ojos.
Alexandra se quedó pensativa unos segundos, asintiendo lentamente con la cabeza.
—Te entiendo perfectamente... ¿Y qué se supone que quieres hacer? —le preguntó con curiosidad.
—Estaba pensando y tengo dos opciones en mente: o quiero aprender carpintería o quiero aprender a tejer —respondió Vanessa muy convencida.
Alexandra se le quedó viendo fijamente durante unos segundos, parpadeando con incredulidad ante las opciones tan extremas de su amiga, hasta que soltó una risa suave:
—A ver, Vane... creo que lo más sensato para un hobby en este momento sería aprender a tejer. No te vas a poner a cortar tablas de madera y armar muebles en medio de nuestra habitación, ¿o sí? Pero tranquila, podemos buscar un taller o algún sitio por aquí cerca donde enseñen ambas cosas. Y si de verdad quieres aprender algo nuevo, te lo juro que yo te apoyo al ciento por ciento.
Los ojos de Vanessa se abrieron de par en par, iluminándose de felicidad. Se lanzó a abrazarla por el cuello casi haciendo que perdiera el equilibrio:
—¡Ay, en serio, eres la mejor amiga del mundo entero!
—Ya, ya, suéltame que me vas a ahogar —bromeó Alexandra intentando apartarla con una sonrisa.
Pero Vanessa no se dio por vencida y, aprovechando el momento de complicidad, le soltó una propuesta todavía mayor con una sonrisa pícara:
—Y ya que me estás apoyando con lo del pasatiempo... ¿también me quieres ayudar a hacer una lista de todas las locuras y cosas pendientes que quiero hacer antes de que se termine el año? Pero no quiero hacerlo yo solita; podemos armarla en grupo, incluyendo a Sofía, a Daniela y a Gabriela para que todas participemos.
Alexandra la miró con una mezcla de ternura y resignación, sabiendo que las ideas de su mejor amiga nunca eran pequeñas, pero aceptando el reto con una gran sonrisa:
—Está bien, está bien. Hagamos la lista de deseos del último año. Pero te advierto que si pones algo peligroso o ilegal, yo no firmo nada.