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Destino Inevitable

Destino Inevitable

Status: Terminada
Genre:Contratadas / Mafia / Traiciones y engaños / Síndrome de Estocolmo / Romance / Dominación / Completas
Popularitas:7.7M
Nilai: 4.7
nombre de autor: Laara

"Sé ese faro que me salve, guiándome en medio de esta inevitable tempestad"

NovelToon tiene autorización de Laara para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

XXIV. Desobediencia.

Notó cómo la palidez que tiempo antes cubría su rostro, ahora pasaba a un rubor de un tono intenso. Sin poder evitarlo deslizó su mirada hacia su cuerpo, esa ropa pegada a su piel no ayudaba mucho al calor que empezaba a sentir.

–¿Por qué esa mirada? –Preguntó esbozando una media sonrisa al verla tan nerviosa.

–Eres un depravado.

–¿Por qué? ¿Qué te imaginaste? Yo hablaba de la conversación tan interesante que tuvimos, no pudimos terminarla.

–Ajá sí… Y yo nací ayer. –Dijo cruzándose de brazos desviando la mirada.

–¿Por qué haces eso?

Ella lo vio y estaba completamente serio.

–¿Hacer qué? No comprendo.

–¿No sabes de lo que hablo?

–No… No tengo idea. –Contestó confundida, si le era sincera no entendía nada de lo que ocurría a su al rededor.

Sonaba paradójico, pero sentía que era Alicia en el país de las maravillas, en esta ocasión era en el de las pesadillas. Le costaba tanto asimilar todo lo que ocurría, y pensar que a penas hace más de una semana estaba en casa con su mamá, con un trabajo de jornada completa y una vida de lo más sencilla, sin nada sumamente interesante ni nuevo. Analizar en dónde estaba, con quién, y todo lo que había sucedido hasta ahora solo hacía que se sintiera perdida sin tener ninguna remota idea.

–Desvístete. –Dijo en un tono seco.

Sin ninguna explicación de su parte Alessandro salió de la habitación en dirección al closet.

Definitivamente Aurore pensaba que tenía un serio problema con sus cambios de humor, en ocasiones parecía calmado y tranquilo, pero en otras no podías verle ni a la cara de lo furioso que estaba. Sin darle más vueltas al asunto, se quitó la parte de arriba. No podía parar de pensar en Florentino, ¿estaría bien? Veía a Alessandro tan tranquilo que se extrañaba, ¿cómo estaba tan sereno?

Un pensamiento pasó como rayo de luz por su cabeza, se sintió culpable al instante, seguramente él quería mostrarle esa faceta de hombre intangible pero en su interior estaba mal. Se maldecía a sí misma una y otra vez por no haber podido hacer nada más, por su culpa ahora Florentino estaba en manos de aquel infeliz. De todas formas Alessandro parecía estar seguro de que no le harían nada y eso de alguna forma la tranquilizaba. Terminó de quitarse el pantalón del pijama, tenía mucho frío y los temblores no cesaban.

Alessandro fue al closet y resopló irritado, ¿qué demonios pasaba con él? ¿Desde cuándo se excitaba tan fácilmente con tan solo ver a una mujer? Lo vivido hace unos instantes, esa sensación de sentir que se había roto algo dentro de él al pensar que la perdería no lo dejaba respirar bien, ¿por qué le importaba tanto, y a partir de qué momento le interesaba la vida de alguien? Sobre todo de una mujer.

Lo peor es que ya no era solamente la necesidad inaguantable de hacerla suya, ahora sentía hervirle la sangre al imaginar que otro pudiera verla, tocarla o el simple hecho de desearla. Se había vuelto aprensivo y él jamás lo había sido, mucho menos con las mujeres. Únicamente la deseaba y solo eso, ¿verdad? Revisó entre la ropa, abrió varios cajones, en uno estaba la ropa interior y no pudo evitar fijarse en una de encaje en color rojo con estampado a flores, su mente no tardó mucho en maquinar varias escenas con Aurore vistiéndolo.

Cerró el cajón de inmediato, debía controlarse, ¿qué diablos le ocurría? Jamás había deseado tanto a una mujer, pero ahora con solo imaginarla su cuerpo no tardaba en reaccionar. Siguió buscando entre las prendas, tomó unos vaqueros negros junto con un suéter muy abrigado de color rojo. A punto de irse recordó que estaba totalmente empapada, así que agarró ropa interior también, se privó de elegir aquella lencería, o si no no salían del hotel. Sin querer cayó al suelo una gabardina, la devolvió a su sitio pero antes de retirarse fijó su mirada en el objeto que se había caído junto a la prenda.

Lo tomó entre sus manos, mientras esbozaba una sonrisa.

–Quindi disobbedire...

《Así que desobedeciendo…》

Sin esperar más volvió de nuevo hacia la habitación, tenía curiosidad sobre lo que diría al ser descubierta. Cuando llegó, las palabras e incluso los pensamientos que tenía se esfumaron de sopetón, Aurore solo vestía un sostén y unas mini bragas de color rosa malva con varias tiras alrededor de su cintura. Estaba cubriéndose el rostro con las manos, supongo por el cansacio, y no notó su presencia.

Se veía tan extremadamente sensual, pero tan frágil y vulnerable, otra vez esa fuerte sensación dentro de él, algo que desconocía, ya que jamás le había pasado. Era como un imán embrujándolo, no podía apartar su vista de ella, deslizó su mirada por cada curva de su cuerpo. Cómo deseaba recorrerla entera depositando besos y caricias. No entendía qué sucedía, él tenía sexo feroz y apasionado, pero con ella era diferente, quería conocer cada milímetro de su piel, memorizando cualquier pequeño lunar o característica que tenga. Acomodó su miembro en el pantalón, no quería que se viera la notable exitación que provocaba en él.

Sin previo aviso ella elevó su mirada conectando con la suya. Aurore rápidamente tomó las prendas que instantes antes se había retirado intentando cubrirse un poco, aunque muy a su pesar no tapaba casi nada.

–¡Qué haces aquí! –Preguntó totalmente avergonzada.

Alessandro carraspeó intentando retirar la mirada de su cuerpo.

–Vengo a traerte la ropa. ¿Qué te disgusta?

–¡Qué seas un mentiroso! Me prometiste que no mirarías, siendo un hombre de palabra. –Dijo con ironía las últimas palabras, pero intentaba no explotar de la vergüenza que sentía estando medio desnuda a menos de un metro de él. Nunca antes un hombre la había visto con tan poca ropa, y estar ante esos ojos que la terminaban de desnudar no la ayudaba a respirar como debería.

–Sí, lo soy. Pero con la gente obediente, no con gente engañosa como tú.

–¿Por qué dices eso?

Alessandro sacó sutilmente del bolsillo trasero su teléfono, ella cerró los ojos repitiéndose lo tonta que fue al no pensar en ese pequeño detalle, había olvidado por completo que escondió el teléfono en el closet, como para recordarlo con todo lo sucedido hasta ahora. Al abrirlos él estaba apoyado sobre el marco de la puerta de brazos cruzados mirándola de esa forma tan lujuriosa, no tenía ningún tipo de reparo dejando caer su vista por su cuerpo.

–¿Puedes parar de verme así, por favor?

–¿Por qué?

–¿Cómo por qué? Esto es un abuso, podría denunciarte por si no lo sabías.

Alessandro sonrió ampliamente ante su comentario, lo que provocó la desestabilidad total de ella misma, ¿por qué se tenía que ver tan atractivo sonriendo? Como decía su amiga Ámbar, parecía un dios griego. Ese suéter pegado y ceñido a su torso podía mostrar a simple vista lo ejercitado que estaba. El flashback de Alessandro encima de ella, podía tocar con sus manos cada músculo fornido y otra vez ese calor en el vientre. Retiró la vista moviendo la cabeza intentando olvidar ese pensamiento, ¿por qué ahora pensaba en eso?

Volvió a verlo y era evidente que había sido muy obvia, lo miró sonreír maliciosamente.

–¿Qué cosas sucias pasaron por esa mente para que estés como un tomate, Srta Aurore?

Ella se ruborizó aún más al oír pronunciar su nombre por sus labios, nunca la había llamado así.

–N-nada, me duele un poco la cabeza, eso es todo.

–¿No hace mucho calor aquí?

–No… –Mintió descaradamente, pero ni modo que le dijera la verdad.

–¿Debería abrir las ventanas?

–No hace falta, gracias. ¿Podrías… Darte la vuelta?

–¿Para qué? ¿Piensas que eres a la primera mujer que veo desnuda?

–¡No estoy desnuda!

–¿Por qué tan colorada?

–He dicho que te gires, o me verás enfadarme de verdad.

–Esta bien, tú ganas. Pero, ¿piensas cambiarte sin la ropa?

Ella tragó saliva al verlo acercarse, le dejó las prendas a un lado de la cama y se quedó a unos pocos centímetros en frente de ella, mirándola fijamente desde arriba. Agachó un poco la cabeza para dejarla a la misma altura y a nada de la suya, Aurore podía percibir el calor que emanaba su cuerpo.

–Tendrás un castigo por lo que hiciste. –Susurró de una forma tan seductora que por poco ella se atraganta con su propia saliva.

–D-dame el teléfono, lo necesito.

–¿Para qué?

–Debo realizar llamadas urgentes, y ese es el único medio que tengo.

Una pregunta que Alessandro jamás se había hecho rodó como una pelota por su cabeza.

–¿Tienes esposo?

–No.

–¿Novio? –Su tono había cambiado a uno más amenazador, como si a la vez no quisiera saber la respuesta.

–No. ¿Por qué la pregunta?

–¿Entonces a quién tienes que llamar?

–Al hospital para preguntar por mi mamá, o a mi amiga Ámbar, ella la cuida cuando puede.

–¿Era cierto lo de tu madre?

–Por supuesto que siempre lo fue, no sería capaz de jugar con algo tan serio.

Aurore lo miró detenidamente, y si no estaba loca de remate podría jurar que él quería disculparse por cómo la miraba. Pero sin media palabra salió de la estancia, estaba más claro que el agua, Alessandro Ferrari jamás le pediría perdón a alguien. Antes de desvestirse complemente se aseguró de que se había ido, al menos no era un degenerado que espiaría a una mujer cambiándose.

Se vistió con las prendas y secó un poco más su cabello mojado. No sabía si esperar a que regresara o ir tras él, parecía tener mucha prisa. Sus piernas empezaban a reaccionar, tomó impulso agarrándose con la mesita de noche para levantarse, y se impulsó por las paredes hasta encaminarse a la salida, Alessandro parecía estar vigilando la puerta, hablaba con alguien y estaba de espaldas.

–Ahijado no tuve nada que ver, te lo juro. –Su voz sonaba sincera.

–¿Piensas que nací ayer? O ¿me crees un idiota para imaginar que es una causalidad? Las causalidades no existen.

–Te juro por lo más sagrado que tengo, mi hija que en paz descanse. ¿Piensas que me aliaré con nuestros enemigos? Ese desgraciado de Donato la mató sin ninguna compasión, y tú vengaste su muerte al igual que lo hiciste con tu familia. No tengo suficiente vida para agradecértelo.

–¿Qué comprueba tu inocencia?

–Haré lo que sea para asegurártelo.

–¿Y Aurelio? ¿Dónde está para terminar con él?

–Alessandro tienes que entender la situación con la mente fría, ahora mismo la amenaza no es tu padre, no ganas nada matándolo.

–En eso no te equivocas, ahora no ganaré nada. Pero estoy completamente seguro que él tiene mucho que ver en lo que sucedió. ¿Dónde está?

–Se lo llevaron en una ambulancia hace rato.

–¿Fuiste con él?

–Sí, estoy esperando para ver cómo está.

–¿Y así me aseguras que no tienes nada que ver? ¿Qué demonios haces ahí?

–Te lo repitiré hasta el cansancio, yo solo lo ayudé para devolverle el favor, no estoy ni estaré confabulado con él.

–De acuerdo, ¿cómo explicas que los hombres de ese miserable tuvieran el acceso absoluto por todo el hotel aún estando mis hombres aquí?

–Estoy seguro de algo pero es mejor hablarlo en persona, ¿dónde estás?

–¿Por qué en persona, y no por aquí?

–Es algo serio, no quiero que nos arriesguemos a que estén escuchando por la línea.

–Eso no pasará, ¿piensas que no lo pensé antes?

–Alessandro hazme caso, te lo pido. Será mejor hablarlo en persona, ¿cuándo puedes reunirte conmigo?

–Primero debo encontrar a Florentino, esa escoria está tocándome mucho la moral. Tengo que hacerle pagar por lo que está haciendo, por su culpa tengo que retrasar todos mis planes aquí.

–Tiene a Florentino con él, ¿y tú piensas en el trabajo? ¿No tienes miedo?

–El miedo no está en mi vocabulario querido padrino, si le llega a tocar un solo pelo sabrá a qué atenerse, es lo que tiene el no pensar dos veces en meterse conmigo.

–Lo sé…

–Espero que lo sepas bien, porque si me entero que fuiste cómplice de lo que sucedió ningún escondite podrá protegerte de mí, ¿estamos claros?

–Sí, te puedo asegurar que nunca estaría del otro bando.

Alessandro escuchó cómo Flavio hablaba con el cirujano, no lograba oír muy bien lo que decía, pero un largo silencio se apropió de la llamada.

–¿Sigues ahí?

–Sí, sí ahijado …

–¿Qué sucede? ¿Por qué esa voz?

–Alessandro… No sé ni cómo decirlo.

–Habla de una vez, no tengo todo el tiempo.

–Aurelio falleció…

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MarbellSnch🌸
Nunca tuve dudas, fui paciente, e incluso imaginé muchos finales para apaciguar mis ganas de seguir leyendo, Pero siempre te esperé Laara, gracias por darme el final de esta historia tan hermosa, es la mejor de verdad, la trama, el desenlace, los personajes, todo fue y será siempre increíble, siempre hay una luz que nos guiará en medio de la oscuridad 🫶🏽✨
MarbellSnch🌸
hermoso 😍 ame cada capítulo, cada trama todo 🫶🏽✨✨
Madelainy Meza
es la segunda vez en leer la novela y me da una ganas de matar a la protagonista si que es bruta
Vane Agos
Maravillosa y hermosa historia de principio a fin !! Gracias autora por finalizar esta historia con una excelente redacción! Saludos 😘
Erika Pérez Ac
Muchas gracias autora ,x terminar está novela fue d las primeras q leí cuándo descubrí está app😊, aunque descubrí q no le daba like o hasta regalos o puntos, disculpe no era x q no quería,si no lo descubrí mucho después.
Gracias a Dios q ya estés bien, bendiciones
Vane Agos
jajajjaja buena idea !
Maria Quiros
me encantó,valió la pena la espera ❤️❤️❤️❤️💞❤️
Rosa Isabel Moreno Barbosa
Hola yo gracias me encontré con L Historia terminada
Margen Rojas
Excelente me encantó 👏👏👏
Margen Rojas
Buenísima la novela
Margen Rojas
Es una belleza de hombre
Morenita Dh Moya
pienso igual
Silvana23
por fin después de años tenemos actualización con final. 😭😭😭
Silvana23
POOR FIIIINNNN
Ecodiseño
mi querida escritora muchas felicidades me gustó mucho tu historia pero sobretodo me doy cuenta lo fuerte qué eres apesar de tu sufrimiento pensaste en nosotros tus lectores sigue adelante eres más fuerte de lo que crees espero poder seguir disfrutando de tus historias maravillosas te deseo lo mejor mil bendiciones siempre adelante
ShaLop
Laara gracias por terminar esta maravillosa nocela. Fue mi segunda Novela en noveltoon y siempre la buscaba. Muchas gracias . No importan lo que esperamos lo importante es que pudiste terminarla. 🥰
Milagros Suarez
Mil gracias a usted Laara, por no abandonarnos, yo siempre mantuve la esperanza y me pasó como a muchas, echaba la miradita para ver 🙏🙏🙏 y siempre pensé en que el momento iba a llegar
Un final hermoso digno de esta bella pareja. que nos enamoró desde un principio
Mil gracias y Ojalá y también pueda continuar con la otra historia que está en emisión
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏infinitas
Claudia Patricia Cruz Saa
Felicidades 👏 👏 autora me encantó tú historia muchas gracias por terminar la historia
Maria Solorzano
Cuídate mucho autora, Dios te bendiga y restaure su salud, espere bastante leer el final y me encanto 😍❤️ gracias por compartir tu talento, sigue cosechando éxitos, bendiciones 🙏
Yasmin Aldana
aquí seguí esperando el final y valió la espera.
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