NovelToon NovelToon
Sombras De Dragón

Sombras De Dragón

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Superpoder / Época / Dragones
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Tatiana.

Roxana murió en su época original —el siglo XXI— en un accidente durante una expedición arqueológica, justo mientras estudiaba documentos antiguos sobre la Dinastía Tang. Su último pensamiento fue: “Ojalá hubiera podido ver cómo vivían realmente aquí”. Al abrir los ojos, se encontró en un jardín lleno de flores de loto, vestida con sedas finas y rodeada de personas que la llamaban “señorita Wén”. Había renacido, conservando todos sus recuerdos, conocimientos científicos, habilidades y su personalidad intacta: terca, inteligente, caprichosa y nada dispuesta a someterse a las normas estrictas de la antigüedad.
En esta nueva vida, creció rodeada de amor: sus padres le permitían estudiar, viajar y decir lo que pensaba; sus hermanos la seguían a todas partes como sus fieles escuderos. Pero al cumplir dieciséis años, fue invitada a la fiesta del Palacio Imperial, donde conoció al Emperador Li Longjun: un hombre hermoso, frío y poderoso, al que todos temían y respetaban.

NovelToon tiene autorización de Tatiana. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Tarde de lluvia y confesiones.

El cielo, que horas antes había estado despejado y brillante, se oscureció de golpe, cubriéndose de nubes grises y pesadas que traían consigo un viento frío y cargado de humedad. Li Longjun y Roxana estaban paseando por los jardines exteriores del palacio, lejos de los edificios principales, cuando las primeras gotas grandes y pesadas empezaron a caer. No tuvieron tiempo de volver, así que corrieron hacia un pequeño pabellón de madera y tejas curvas que había en medio del jardín, un lugar tranquilo y apartado, construido para descansar o disfrutar de la vista, pero que ahora se convirtió en su refugio.

En cuanto entraron, la lluvia se desató por completo. Cayó con fuerza, furiosa, golpeando el techo con un ruido constante y fuerte, como tambores que no paraban, y cubriendo todo el jardín con una cortina de agua espesa y gris que no dejaba ver más allá de unos metros. El viento soplaba con fuerza, moviendo las ramas de los árboles y trayendo consigo el olor a tierra mojada y a hojas verdes.

Estaban solos, totalmente solos. El sonido de la lluvia los aislaba del resto del mundo, como si todo lo demás hubiera desaparecido y solo existieran ellos dos, en ese espacio pequeño, protegido, rodeado por el agua y el frío del exterior.

Se quedaron de pie al principio, mirando hacia fuera, viendo caer la lluvia, escuchando su ruido. Sus ropas estaban un poco húmedas por la carrera, y el aire dentro del pabellón era fresco, pero había algo más: la tensión que siempre estaba entre ellos, esa mezcla de amor, deseo y contención, que ahora se sentía más fuerte que nunca, espesa y caliente, a pesar del frío.

Li Longjun tenía las manos apretadas a los costados, la respiración un poco agitada. Desde lo que había pasado días antes, con los celos y esas palabras de posesión que le había dicho, algo había cambiado entre ellos. Ya no podían volver a ser como antes. Y ahora, ahí, atrapados por la lluvia, sin nadie que los molestara, sintió que ese era el momento. El momento en que ya no podía guardarse nada más. El momento en que tenía que decirle todo, absolutamente todo lo que llevaba dentro, todo lo que ella le provocaba, todo lo que ella era para él.

Se giró despacio hacia ella. Roxana estaba de pie cerca de la barandilla, mirando el agua caer, con el pelo un poco revuelto por el viento, con esa calma suya que siempre lo fascinaba y lo desesperaba a la vez. Al sentirlo moverse, se giró también, y sus ojos se encontraron con los de él. Y en ese instante, ella vio que algo en él era distinto. Vio que estaba serio, muy serio, y que en su mirada había una mezcla de dolor, amor y miedo que nunca antes le había visto con tanta claridad.

La confesión que lo liberó todo —Roxana —empezó él, con voz baja, profunda, que se escuchaba clara y distinta por encima del ruido de la lluvia—. Gracias a esta lluvia, estamos aquí solos. Y creo… creo que es la señal que esperaba. Porque ya no puedo callarme más. Ya no puedo seguir actuando, ni esperando, ni diciéndote solo partes de lo que siento. Tengo que decirte todo. Todo lo que me haces sentir, todo lo que eres para mí, todo lo que me pasa desde que llegaste a mi vida.

Dio un paso hacia ella, despacio, con las manos abiertas, como si quisiera acercarse, pero también mostrarle que no venía a imponerse, sino a abrirse por completo.

—Te he dicho muchas veces que te amo. Te he dicho que eres importante para mí. Te he dicho que haría cualquier cosa por ti. Pero todo eso… todo eso es poco, muy poco, comparado con la verdad.

Hizo una pausa, tragó saliva y sus ojos brillaron con una intensidad dolorosa:

—Lo que siento por ti no es solo amor, Roxana. Es obsesión. Sí, obsesión. Me obsesiona tu voz, tu forma de pensar, tus gestos, tu sonrisa, incluso tu silencio. Me obsesiona saber dónde estás, qué haces, qué piensas, si estás bien o si estás triste. Me obsesiona la idea de que seas mía, y me obsesiona mucho más la idea de que puedas no serlo nunca.

Se pasó una mano por el pelo, con gesto de impotencia, y continuó hablando, dejando salir todo lo que había guardado en lo más profundo de su corazón:

—Antes de ti, yo era el Emperador. Era el Dragón. Lo tenía todo, podía todo, nadie me decía que no, nadie me desafiaba. Y estaba vacío. Mi vida era solo poder, leyes, guerras, obligaciones. No sentía nada. No me importaba nada ni nadie. Creía que eso era ser fuerte. Creía que eso era vivir. Pero llegaste tú… tú, que no eras de aquí, que venías de otro mundo, que sabías cosas que yo no entendía, que me hablabas de igual a igual, que me decías mis errores a la cara, que no te impresionaba ni mi corona ni mi poder.

Se acercó un poco más, y su voz se llenó de ternura y de dolor a la vez:

—Y desde el primer momento, te metiste aquí dentro —se señaló el pecho, con fuerza, justo sobre su corazón— y no te has ido nunca. Y ahora… ahora no sé vivir sin ti. De verdad. No sé cómo era mi vida antes de conocerte, y no puedo imaginarme cómo sería si tú no estuvieras.

La miró con miedo, un miedo que le salía de lo más hondo, un miedo que le hacía daño solo de pensarlo:

—Tengo miedo, Roxana. Mucho miedo. Miedo a perderte. Miedo a que nunca me quieras como yo te quiero a ti. Miedo a que un día te des cuenta de que este mundo no es para ti, y te vayas, o desaparezcas, o me dejes aquí solo. Miedo a que todo lo que hago, todo lo que cambio, todo lo que me esfuerzo… no sea suficiente para ganarme tu corazón. Ese miedo me come por dentro. Me hace actuar como un tonto, como un loco, como lo que hice el otro día con ese joven noble. Porque solo de pensar que alguien podría acercarse a ti, que alguien podría gustarte, que alguien podría tenerte… me vuelvo loco. Me quema la sangre, me duele el alma, me hace sentir que voy a morir.

Respiró hondo, y por fin dijo lo más importante, lo que definía todo lo que era él ahora:

—Tú eres mi vida entera, Roxana. Mi vida entera. Ya no hay nada más. El imperio, las leyes, el pueblo, mi familia… todo es importante, sí. Pero tú eres lo primero. Lo primero, lo último, lo único que realmente importa. Si tú estás bien, yo estoy bien. Si tú estás feliz, yo soy feliz. Si tú te vas… yo ya no soy nada. Solo soy un hombre que lo tiene todo, pero que no tiene nada si no te tiene a ti.

Se quedó callado entonces. Había dicho todo. Había puesto su alma desnuda delante de ella, sin orgullo, sin títulos, sin nada que lo protegiera. Había admitido su debilidad, su obsesión, su miedo, su amor infinito. Y ahora esperaba, con el corazón en la mano, temblando por lo que ella pudiera decir, por lo que ella pudiera sentir.

Ella, conmovida pero fiel a sí misma

El ruido de la lluvia seguía llenando todo el espacio, pero ahora parecía mucho más suave, casi como un fondo musical para ese momento tan íntimo y grande.

Roxana lo escuchó todo sin interrumpirlo ni una sola vez. Escuchó cada palabra, cada confesión, cada sentimiento que él le entregaba. Y mientras lo escuchaba, vio a Li Longjun de verdad. No al Emperador, no al Dragón, no al hombre poderoso que todo lo podía… sino al hombre que la amaba, que sufría, que tenía miedo, que se había transformado por ella, que había cambiado todo su mundo solo para intentar merecerla.

Y eso la conmovió. La conmovió profundamente. Porque sabía lo difícil que era para alguien como él, acostumbrado a mandar, a ser respetado, a no mostrar debilidad… bajar la guardia así, abrirse así, decirle todas esas cosas que le dolían y que le daban miedo.

Sus ojos se llenaron de una luz suave, de ternura, de algo que nunca antes había mostrado con tanta claridad. Dio un paso hacia él, acortando la distancia que los separaba, y lo miró con esa mirada que él amaba, esa mirada que lo veía a él, y no a su corona.

—Li Longjun… —empezó a decir, con voz suave, baja, cargada de emoción—. No sabía… no sabía que sentías todo esto con tanta fuerza. Sabía que me querías, sí. Sabía que yo era importante para ti. Pero no sabía que te sentías así, que te dolía así, que tenías tanto miedo.

Hizo una pausa, y sus ojos se fijaron en los de él, con sinceridad absoluta:

—Y te entiendo. Te entiendo porque… porque yo también he cambiado. Desde que llegué aquí, desde que te conocí, tú también has cambiado mi vida. Al principio, te veía como el Emperador, como alguien poderoso, como alguien que tenía mucho que aprender. Luego, te vi como un hombre terco, impaciente, que intentaba conquistarme con cosas que no servían. Luego, te vi cambiar, esforzarte, escucharme, transformar todo tu mundo por mis ideas… y eso… eso me llegó al corazón.

Se acercó un poco más, y sus palabras fueron claras, verdaderas, sin mentiras:

—Y ahora… ahora tengo que confesarte algo yo también. Algo que he estado guardando, que he estado escondiendo incluso de mí misma, porque yo también tengo miedo.

Respiró hondo, y dijo lo que él tanto esperaba oír, pero no tal como él lo esperaba:

—Empiezo a sentir algo por ti, Li Longjun. Algo fuerte, algo profundo, algo que me hace sentir cosas que nunca he sentido en mi vida. Algo que me hace ponerme nerviosa cuando te acercas, que me hace desear que estés cerca, que me hace alegrarme cuando te veo y preocuparme cuando no estás. Empiezo a sentir que eres importante para mí, más importante que nadie, más importante que casi todo.

Li Longjun sintió que el corazón se le paraba de alegría, que quería gritar, que quería abrazarla, que quería decirle que eso era suficiente, que eso era todo lo que necesitaba. Pero ella levantó una mano suavemente, pidiéndole paciencia, y continuó hablando, con esa firmeza suya, con esa terquedad que lo había enamorado desde el principio:

—Pero escúchame bien, porque no quiero que te confundas. Te digo que empiezo a sentir algo… pero no te digo que ya te amo. No te digo que ya soy tuya del todo. No te digo que ya has ganado todo.

Sus ojos brillaron con esa mezcla de dulzura y desafío que siempre la caracterizaba:

—Sigo siendo yo, Li Longjun. Sigo siendo la mujer que no se enamora fácil. Sigo siendo la mujer que necesita tiempo, que necesita seguridad, que necesita estar segura de que lo que siente es verdadero, y de que lo que tú sientes también lo es para siempre. Y te lo digo ahora, claro y fuerte: aunque empiezo a sentir cosas por ti, no será fácil. No creas que ahora todo está ganado y que ya puedes relajarte, o que ya me tienes asegurada.

Le miró fijamente, y sus palabras fueron firmes pero llenas de cariño:

—Todavía tienes que esforzarte. Todavía tienes que demostrarme cada día que me quieres, que me respetas, que me valoras, que me entiendes. Todavía tienes que demostrarme que ese miedo que tienes no te hace ser posesivo ni celoso hasta el punto de ahogarme. Todavía tienes que demostrarme que puedes quererme libre, igual que yo te quiero a ti libre.

Sonrió suavemente, una sonrisa que mezclaba cariño y reto, y le dijo:

—He visto lo que eres capaz de hacer. He visto cómo cambias, cómo te esfuerzas, cómo me amas. Y eso me ha hecho empezar a quererte a ti también. Pero el camino no ha terminado, Li Longjun. Ahora que sabes que yo también siento cosas… ahora es cuando tienes que esforzarte el doble. Porque mi corazón no se entrega a cualquiera, ni se entrega por la mitad. Y cuando me entregue… será para siempre. Pero hasta entonces… tendrás que seguir luchando, tendrás que seguir esperando, tendrás que seguir ganándote cada parte de mí, paso a paso, día a día.

Un amor que crece entre la lluvia

Li Longjun la escuchó, y aunque ella le decía que no era fácil, que todavía quedaba mucho camino, que no tenía nada ganado… no sintió tristeza, ni frustración, ni dolor. Al contrario. Sintió la alegría más grande, más inmensa, más increíble que había sentido en toda su vida.

Porque ella le había dicho que sentía algo. Ella, que nunca decía nada por decir, que nunca mentía, que siempre hablaba con la verdad más dura… le había dicho que empezaba a quererlo. Y eso, para él, era la victoria más grande que podía haber imaginado.

Y además, le gustaba que fuera así. Le gustaba que fuera terca, que fuera exigente, que no se entregara fácil. Porque eso era ella. Eso era lo que él amaba. Y sabía que, cuando por fin ella le dijera que lo amaba, cuando por fin le entregara su corazón completo, sería algo real, algo verdadero, algo que valdría la pena cada segundo de espera, cada esfuerzo, cada día de amor.

Se acercó a ella despacio, y esta vez, cuando estuvo frente a ella, no la acorraló, no la retuvo. Simplemente se quedó ahí, muy cerca, y con mucha suavidad, le tomó las manos entre las suyas, con un cariño infinito, con un amor que ahora sabía que no era solo suyo, sino que empezaba a ser compartido.

—Está bien —le dijo él, con voz llena de alegría, de determinación y de amor—. Está bien, mi vida. Me dices que no será fácil. Me dices que todavía tengo que esforzarme mucho. Me dices que no lo tengo ganado. Y te agradezco que seas así. Te agradezco que seas sincera, que seas tú misma, que no me regales palabras que no sientes.

Le acarició las manos con los pulgares, suavemente, y la miró a los ojos con una felicidad que le brillaba en toda la cara:

—Me basta con saber que empiezas a sentir algo. Me basta con saber que no soy el único que arde, que no soy el único que sueña, que no soy el único que te lleva en el corazón. Y te prometo que haré lo que me pides. Me esforzaré el doble, el triple, todo lo que haga falta. Esperaré todo el tiempo que haga falta. Te demostraré cada día que mi amor es verdadero, que es bueno, que es lo que tú necesitas.

Se inclinó un poco hacia ella, y sus palabras fueron una promesa eterna:

—Ganarme tu corazón ha sido, es y será siempre lo más importante de mi vida. Y aunque me digas que no será fácil… te aseguro que no me importa lo difícil que sea. Porque tú vales cada paso, cada esfuerzo, cada lágrima y cada sonrisa. Y un día, muy pronto, te lo aseguro… me dirás que me amas. Y ese día, habré ganado todo lo que existe en el mundo.

La lluvia seguía cayendo fuera, fuerte y constante, pero dentro de ese pequeño pabellón, el ambiente ya no era de tensión ni de miedo. Era de amor, de confesiones, de un camino que empezaba a ser recorrido por los dos, de un sentimiento que nacía y crecía entre el sonido del agua y el frío de la tarde.

Li Longjun ya había dicho todo lo que sentía. Ya le había abierto su alma. Y ella, aunque terca y exigente como siempre, ya le había confesado que él también tenía un lugar en su corazón. Y eso… eso era el principio de todo. El principio de un amor que ya no tenía vuelta atrás, el principio de un camino que los llevaría a estar juntos, unidos, para siempre.

1
Marisela Morales
los hijos son el tesoro más grande ❤️❤️❤️ de la vida 🤩❤️🤩❤️🤩❤️🧬🤩
Marisela Morales
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️. felicidades 🥳🥳🥳🥳
Marisela Morales
omg esto está de comerce las uñas/Grimace//Grimace//Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Marisela Morales
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/ te perdimos emperador te enamoraste obsesiva mente
Marisela Morales
corre,corre y alcanzala si puedes🤣🤣🤣🤣
Penelope
Excelente, trama. Gracias
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play