Contra Toda Regla narra el reencuentro entre Ander y Eliana, una atracción prohibida que desafía amistad, lealtad y principios, demostrando que algunos amores nacen precisamente donde nunca deberían hacerlo.
NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 2
Mario lo observó durante unos segundos.
—Ya veremos qué opinas cuando la veas.
—No va a cambiar nada.
Mario apoyó los brazos sobre el escritorio y sonrió de una forma que Ander conocía demasiado bien.
—Eso dices ahora.
—Porque es verdad.
—Ajá.
—¿Qué quieres decir?
—Nada.
Ander entrecerró los ojos.
Mario soltó una carcajada.
—Solo digo que han pasado años.
—¿Y?
—Que mi hermana ya no tiene quince.
—Gracias por la información. Casi creí que el tiempo se había detenido.
—Tiene veinticinco.
—Y sigue siendo tu hermana.
Mario señaló un dedo hacia él.
—Exactamente. Mi hermana.
Ander arqueó una ceja.
—¿Debo preocuparme?
—Solo te estoy recordando un detalle importante.
—¿Cuál?
—Que tengas cuidado cuando la veas.
Ander soltó una risa incrédula.
—¿Cuidado de qué?
—De empezar a verla como mujer.
El silencio que siguió fue tan breve como incómodo.
Luego Ander negó con la cabeza.
—Eres idiota.
—Lo digo en serio.
—Mario, conozco a tu hermana desde que éramos unos niños.
—Precisamente por eso.
—Para mí siempre será la hermana pequeña que aparecía en las reuniones familiares con un libro en la mano.
—Pues te adelanto que ya no es una niña.
—Y yo te adelanto que estás exagerando.
Mario lo observó durante unos segundos.
—¿Seguro?
—Completamente.
—Porque si algún día llegas a mirarla de otra forma...
Ander tomó una carpeta y se la lanzó.
—Lárgate de mi oficina.
Mario atrapó la carpeta en el aire mientras se reía.
—Eso no fue un no.
—Fue un "sal de aquí antes de que te golpee con algo más pesado".
—Lo tomaré como una advertencia.
—Haz lo que quieras.
Mario se puso de pie.
—Te espero abajo en diez minutos.
—Cinco.
—Perfecto.
Antes de salir, se giró una última vez.
—Y recuerda: Eliana. Mi hermana. Prohibida para ti.
—Fuera.
Cuando la puerta se cerró, Ander negó con la cabeza.
Su mejor amigo estaba definitivamente loco.
O quizá demasiado felizmente casado.
Volvió su atención a los documentos sobre el escritorio.
Pero por alguna razón recordó unos grandes ojos oscuros observándolo desde el pasillo de la casa de los Carrasco.
Una adolescente tímida que se sonrojaba cada vez que él le dirigía la palabra.
La imagen apareció apenas un segundo antes de desaparecer.
Seguramente ya no quedaba nada de aquella muchacha.
Y, sinceramente, tampoco era algo que le interesara descubrir... nunca se fijaría en la hermana de su mejor amigo.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Una hora después, Mario y Ander estaban instalados en una mesa del bar que solían frecuentar desde hacía años.
La música sonaba suavemente de fondo.
—Por otro año más de B&C Consulting —dijo Mario levantando su vaso.
—Y porque ninguno de los dos ha estrangulado al otro todavía.
—Eso también merece celebrarse.
Los vasos chocaron.
La conversación fluyó con facilidad.
Hablaron de clientes, inversiones, nuevos proyectos y de los primeros años de la empresa, cuando ambos apenas tenían veintitrés años y estaban convencidos de que podían conquistar el mundo.
—¿Recuerdas aquella oficina diminuta? —preguntó Mario.
—¿La que parecía un armario con ventanas?
—Esa misma.
—Intento olvidarla.
—Yo todavía tengo fotografías.
—Quémalas.
Mario soltó una carcajada.
—Jamás.
Los minutos pasaron entre bromas, recuerdos y varios tragos.
Finalmente, Mario miró la hora en su reloj.
—Maldición.
—¿Qué ocurre?
—Es más tarde de lo que pensaba.
—¿Italia te puso horario de llegada?
—No.
—Mentira.
—No necesito que mi esposa me controle para querer volver a casa.
—Claro.
—Además, Nicolás se duerme temprano.
—Ya entiendo aprovechas que tu hijo duerme para estar con tu esposa.
—Me gusta pasar tiempo a solas con mi esposa.
Ander negó con la cabeza.
—Te has vuelto aburrido.
—Y tú sigues igual de insoportable.
Mario terminó el contenido de su vaso y se puso de pie.
—Será mejor que me vaya.
—Traidor.
—Llámalo madurez.
—Lo llamaré abandono.
—Dramático.
Ambos se rieron.
Mario tomó su chaqueta.
—Nos vemos mañana.
—Nos vemos.
—Y no hagas nada que yo no haría.
Ander arqueó una ceja.
—Eso reduce demasiado mis opciones.
—Precisamente.
Mario le dio una palmada en el hombro antes de marcharse.
—Buenas noches, hermano.
—Buenas noches.
Ander observó cómo su mejor amigo desaparecía entre la multitud.
Durante unos segundos permaneció solo, terminando tranquilamente su whisky.
Entonces una voz femenina llamó su atención.
—¿Puedo sentarme?
Levantó la mirada.
Una rubia espectacular estaba de pie junto a la mesa.
Llevaba un vestido negro elegante que resaltaba unas piernas largas y estilizadas que parecían no terminar nunca.
Sus ojos azules brillaban con confianza.
Ander sonrió ligeramente.
—Está libre.
—Perfecto.
La mujer tomó asiento frente a él.
—Pensé que estabas acompañado.
—Lo estaba.
—¿Y se fue?
—Es un hombre casado.
Ella soltó una risa divertida.
—Eso explica muchas cosas.
—¿Sí?
—Los hombres casados siempre son los primeros en abandonar las noches de diversión.
—Probablemente.
La conversación comenzó con naturalidad.
Nada serio.
Nada importante.
Solo una charla ligera acompañada por algunos tragos más.
La mujer era atractiva, segura de sí misma y claramente interesada en él.
Y Ander, como de costumbre, disfrutó de la atención sin darle demasiada importancia.
Porque las relaciones nunca habían ocupado un lugar prioritario en su vida.
Su mundo giraba alrededor de la empresa, los negocios y las metas que aún quería alcanzar.
Las mujeres iban y venían.
Siempre había sido así.
Y no tenía intención de cambiar.
La conversación con la rubia continuó durante un par de horas más.
Entre risas, tragos y miradas cargadas de interés mutuo, ambos dejaron claro que buscaban exactamente lo mismo: una noche agradable sin expectativas ni promesas.
Cuando abandonaron el bar, lo hicieron juntos.
......................
Horas después, la noche terminó en una exclusiva suite de hotel.
Fue un encuentro impulsivo, adulto y libre de compromisos, exactamente el tipo de relación pasajera al que Ander estaba acostumbrado.
Sin expectativas para el día siguiente.
Cuando todo terminó, la mujer se acomodó entre las sábanas mientras él recogía tranquilamente su chaqueta.
—¿Ya te vas? —preguntó ella con una sonrisa divertida.
—Tengo trabajo temprano.
—Esa es una excusa terrible.
—Funciona bastante bien.
Ella soltó una pequeña risa.
—Supongo que sí.
Ander le dedicó una sonrisa amable.
—Cuídate.
—Tú también.
Y eso fue todo.
Simplemente el final natural de una noche que ambos sabían que no significaba nada más.
Minutos después, Ander salió del hotel.
La ciudad brillaba bajo las luces nocturnas mientras conducía hacia su penthouse.
......................
Al llegar, el silencio habitual lo recibió.
Dejó las llaves sobre la encimera de la cocina y se sirvió un vaso de agua antes de caminar hacia los enormes ventanales que ofrecían una vista privilegiada del horizonte urbano.
Aquella era su vida.
Trabajo.
Éxito.
Libertad.
Sin explicaciones.
Sin ataduras.
Sin complicaciones.
Exactamente como la había planeado.
Y mientras observaba las luces de la ciudad, estaba completamente convencido de que nada cambiaría ese equilibrio.
Ahora Eliana te toca la prueba de fuego tu idea con el cliente será interesante veamos 🤔🤔🤔❓❓❓
Eliana ya estás a punto de encontrarte con un hombre que ama su libertad y no le gusta las ataduras veremos cuando te vea que impresión se lleva.
Se dará cuenta o la verá con otros ojos ahora que es toda una mujer 🤔🤔🤔❓❓❓❓