Kyra nació para ser despreciada.
Hija del alfa de la Manada Lunar, creció a la sombra de una madrastra cruel y de una hermanastra que le robó el cariño de su padre, el respeto de la manada… y, la noche de su transformación, también a su compañero predestinado. Lo que nadie sabe es que Kyra esconde un secreto capaz de cambiarlo todo: no es solo una loba. En sus venas corre la magia de las hadas, un don ancestral que su propia familia aprende a exprimir sin piedad.
Durante cuatro años la usan como una fuente de poder que fingen amar. Hasta que Kyra descubre la verdad detrás de cada sonrisa falsa y decide desaparecer sin dejar rastro.
Su huida la lleva a Ravenna, una aldea perdida entre montañas y niebla donde nada es lo que parece, y donde un hombre de ojos azules y presencia imposible de ignorar lleva demasiado tiempo observándola desde las sombras. Marcos guarda sus propios secretos: es el último lobo de un pueblo que no debería existir… y la Luna acaba de darle a Kyra una segunda oportunidad que él no piensa desperdiciar.
Pero el pasado de Kyra no la deja marchar tan fácil. Cazadores que exterminan criaturas como ella siguen su rastro, viejas traiciones vuelven a llamar a su puerta y un linaje real que creía perdido está a punto de reclamar lo que siempre fue suyo.
Rechazada por quienes debían amarla. Deseada por quien juró protegerla.
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Capítulo 24
El mundo parece detenerse mientras se miran; parece que el reconocimiento va a producirse, pero no ocurre. Kyra se suelta del agarre de Bruna, que la mira con un mal sentimiento.
Por un instante, cuando Marcos le ordena a Bruna que suelte a Kyra.
Por un instante, Kyra tiene la sensación de percibir el poder de un alfa, la dominancia tan fuerte que la sofoca.
Pero no logra sentir si él tiene un lobo, lo que la deja confundida.
Sin embargo, hay otras preguntas que hacer, y Kyra frunce el ceño.
—¿Quiénes son ustedes?
Los miembros de la mesa intercambian miradas.
Es entonces cuando otro hombre, de barba y cabello canoso, aunque no muy mayor, responde.
Es Merlin.
—Somos el Consejo Oculto de Ravenna.
—¿Consejo?
Pregunta ella, confundida.
—Los que protegen los secretos de los Primeros Lobos desde hace más de mil años.
Kyra siente un escalofrío recorrerle el cuerpo; reconoce la voz cuando se vuelve hacia ella.
—¡Joaquim!
Entonces otro miembro toma la palabra.
Es un hombre de apariencia joven, pero sus ojos parecen cargar siglos de conocimiento.
Ese es otro que ella había visto en la aldea, pero con quien no había llegado a hablar.
—Te observamos desde el día en que llegaste.
La revelación le hiela la sangre.
—¿Qué?
—Sabíamos que un día encontrarías este lugar.
Dice Joaquim.
—¿Cómo podrían saberlo?
En ese momento, le toca hablar a una mujer; es Rosa.
—Porque tu llegada fue esperada durante mucho tiempo.
La sala entera queda en silencio.
Entonces uno de los líderes desliza un antiguo pergamino sobre la mesa.
El papel parece extremadamente antiguo.
Los bordes están desgastados por el tiempo.
En el centro hay un dibujo.
Una loba blanca, igual que Luna, en verdad, exactamente como ella.
Y Kyra siente que el corazón se le dispara.
—Esto es imposible…
—No lo es.
Responde Marcos.
—¿Quiénes creen que soy yo? ¿Y quiénes son ustedes?
La pregunta resuena por el salón.
Los miembros del consejo intercambian miradas serias.
Es entonces cuando Marcos responde otra vez.
—Eres la loba blanca, la híbrida de loba y hada.
Aquello es un golpe para Kyra: cómo saben quién es ella.
—¿Entonces qué son ustedes?
El viejo Joaquim respira hondo.
Como si estuviera a punto de revelar algo prohibido.
—Somos pueblos feéricos, y tú eres la última heredera del Linaje Real Lunar.
El silencio que sigue parece eterno.
Kyra siente que el suelo desaparece bajo sus pies.
Todo el cuidado que había tenido queda al descubierto así de fácil, y en cuanto a ellos, pueblos feéricos de los que no se sabe nada desde hace años.
—Esto es una broma, no sé de qué están hablando.
—Sé exactamente de qué estamos hablando: hada reconoce a hada, y lobo reconoce a lobo.
Dice Marcos, y los dos se miran de nuevo, intenso, y Kyra lo interroga.
—¡Pero aquí no hay lobos! Espera, ¿cómo saben de mi lado mágico?
—Eres idéntica a ella, a Elara, tu madre.
Dice Rosa, y con sorpresa Kyra la mira; cómo pudo haber conocido a su madre siendo ellos tan distantes de la Manada Lunar.
—¡Elara!
—Así es, Elara LeBlanc.
La cabeza de Kyra da vueltas de tantas preguntas, pero Marcos la interrumpe.
—Puede que este no sea el momento indicado para saberlo todo. Dejamos que lo supieras porque corres peligro y tenemos la intención de protegerte.
Bruna refunfuña.
—¿Protegerla?
Todos la miran.
—Sí, protegerla.
—Tal vez deberíamos entregarla. Si vamos a correr peligro, sería mejor entregársela a ellos; así se irán de Ravenna.
Marcos no entiende la reacción de su hermana, pero es firme.
—¡Basta! Nadie aquí va a entregarla, ¿entendido?
Habla para todos, pero su mirada está dirigida a Bruna.