Kira Drago conocida como la "Madrina". Una de las influencias más poderosas en la mafia italiana. Muere en un atentado orquestado por el señor Vittorio.
Kira le promete a su subordinado volver, pero sabe que es su final.
...
Feng Juexing la fénix nacida para gobernar a Yanhuang es envenenada e inducida a un sueño profundo justo antes de poder pasar el nirvana y renacer. Y todo esto, hecho por su hermana Feng Fuhuo y su propio esposo humano.
Misteriosamente Kira despierta en un cuerpo que no es suyo, sino de Juexing.
Ahora como la nueva fénix, se propone recuperar el trono, reconstruir Yanhuang y desterrar todos los secretos que este nuevo mundo guarda.
Pero pronto se da cuenta que hay algo más en Yanhuang. Una energía que no debería estar ahí y parece estar ligada a Anyue, su esposo humano.
Ahora el próximo plan es buscar respuestas y solo quizás reunir las almas de Anyue y hacer que vuelva a la vida.
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Capítulo 23: Recuerdos y un juramento.
Un mes después la emperatriz dejó el palacio imperial y los asuntos de estado a cargo de su nuevo secretario imperial. El señor Lingxing. Un estrella caída al mundo mortal, que Juexing conoció en su viaje.
Ella le ofreció el puesto, pues ambos durante el tiempo vivido entre los mortales forjaron una amistad y confianza sólida. Lugar donde también el fénix vio como esa estrella trataba los asuntos importantes con total serenidad y una seriedad impresionante.
El perfecto asistente que necesitaba.
Cualquier asunto era tratado por Lingxing desde que la emperatriz se retiró a sus aposentos a cultivarse. Una excusa perfecta para no levantar sospechas sobre su nueva investigación.
En el palacio de la emperatriz, la tranquilidad reinaba.
En los aposentos una formación alrededor que evitaba que cualquier ruido entrara ni saliera.
En medio, la cama de la joven emperatriz.
Y ella sentada en posición de buda. Con el fragmento del alma de Anyue, ese humano traidor, flotando en su palma.
La escama de dragón colgando en su cuello, vibrando suavemente.
—Veamos que me escondiste, Cheng Anyue —murmuró. Enviando una fina corriente de qi a la luz frágil.
El fragmento brilló y explotó en varias partículas de luz diminutas en el aire. Una proyección apareció.
Los recuerdos del humano.
—Juexing, pase lo que pase ¿siempre me creerás?
El humano sostenía la mano de la verdadera Juexing con cariño.
Y ella lo miró con el mismo afecto.
—No importa que pase, yo confiaré en tus palabras. Lo juro —dijo.
—No —abrió los ojos con fuerza. Un juramento de un fénix no era algo simple.
Y entonces como si el fuego recordara ese juramento, un hilo rojo rodeó su dedo medio. Descansó ahí como si siempre hubiera estado ahí.
—Feng Juexing que estupidez cometiste —apretó los puños. La molestia creció pronto. Jurar por un hombre que la traicionó, era algo que no se permitiría hacer ni en su vida como Kira Drago.
Otra proyección apareció.
En la noche de bodas.
—Juexing, esto es lo único valioso que tengo —él sonrió quitándose un pequeño collar—. Te lo entrego a tí, así como te entrego mi corazón.
—Anyue, es con lo que naciste. No puedes entregar eso a la ligera, dijiste que es importante para tí —Juexing lo tomó de las mejillas con afecto.
—Tú eres importante ahora y por eso quiero que lo tengas —insistió Anyue colocándole el collar a su esposa—. De ahora en adelante te pertenece y te protegerá cuando yo no esté y estés en peligro.
—Anyue, que cosas dices —ella lo abrazó.
—No abrá secretos entre los dos ahora —él la tomó de las manos, feliz.
Y la joven asintió.
—Y la envenenaste —murmuró Juexing con ironía.
Entonces sus ojos se enfocaron en el collar.
Se miró el cuello, el mismo. La misma escama de dragón, solo un poco mas opaca en ese recuerdo.
—¿Dónde con…
Las siguientes palabras del recuerdo la interrumpió.
—Cuando necesites ayuda, este collar te protegerá —dijo él.
—¿En serio? —Juexing le sonrió.
Los dos sentados frente a una cascada.
—Por supuesto, ¿por qué te mentiría? Esa persona me dijo que es un collar especial —resopló como un niño pequeño Anyue.
—Bien, bien. Lo acepto —asintió ella—. Ahora este collar será mi protector cuando Anyue no esté.
Ambos sonrieron. Como la pareja a feliz que eran.
Y en ese preciso momento la escama brilló y Juexing sintió como algo frío rodeaba su corazón.
La escama desapareció en la superficie y se posicionó en su corazón.
—No, no ¿que demonios? —ella intentó extraer la escama de ahí, pero solo consiguió que el pedazo se mezclara con su poder.
Juexing se pasó las manos por el rostro.
Solo quería investigar de donde había provenido aquella energía maligna y ahora tenía dos problemas nuevos.
Un juramento y una escama de dragón.
—Cheng Anyue, desgraciado —dijo con molestia.
No quería quedarse en ese reino. Estaba pensando en terminar todo lo antes posible y buscar una manera de regresar a su mundo, aunque fuera imposible.
Pero ahora había aceptado sin querer una escama de dragón y también había sido reclamada por ese dueño que ni siquiera había conocido.
—Esperaba ser una emperatriz viuda por el resto de mi vida —bufó con molestia.
Pero el nuevo recuerdo proyectado la hizo volver a poner atención.
Esta vez era solo el humano. El interior de esa habitación se parecía un aposento de la antigua residencia de Juexing.
Él sentado en su cama y de pronto.
Una figura apareció.
Fuhuo entró después.
Se detuvo al lado del hombre de negro que se había materializado.
—¿Ya aceptaste la muerte de Juexing? —le preguntó ella sonriendo.
—Jamás, Juexing volverá —Anyue tosió y la sangre goteó sobre su pañuelo blanco—. No podrás matarla.
—Quiero solo un fragmento para crear un muñeco con madera yang —dijo Fuhuo con frialdad.
El hombre vestido de negro asintió. Una máscara oscura cubría su rostro y una capucha ocultaba su cabello. La energía oscura rodeaba su cuerpo.
—Es una pena que seas un estupido humano enamorado, pero eso hace fácil el trabajo —soltó con casi burla.
El ataque llegó, certero. Directo al corazón de Anyue.
El humano cayó al suelo respirando con dificultad y lentamente su cuerpo se disolvió en partículas azules, desapareciendo de la vista.
Fuhuo atrapó una y sonrió.
—Estamos a mano —comentó dándose la vuelta para irse.
El hombre de negro soltó una risa divertida y un hilo de un qi de color verde escapó de su túnica.
La proyección terminó.
Dejando a una Juexing más confundida que antes.
Fuhuo hizo tratos con aquel extraño.
Pero no hablaría incluso si Juexing se lo preguntara.
Ella sería su última carta.
Ahora todo apuntaba al continente inmortal. Los descendientes del clan dragón.
Por como habló aquel hombre de negro, parecía que conocía al humano.
Pero Anyue ¿que tenía que ver con ellos? ¿Por qué tenía una escama de dragón en su posesión?
Las preguntas y posibles respuestas giraba en su cabeza como un torbellino.
El pequeño fragmento del alma del humano volvió a convertirse en una pequeña luz azul. Flotando en la habitación, tenue como si su vida se estuviera extinguiendo ahí.
Juexing miró el hilo rojo en medio de su dedo y luego sintió la escama de dragón en su pecho, una sensación fresca como el viento del atardecer.
Algo le decía que debía encontrar a Anyue para dar con la verdad.
—Solo porque ella te hizo ese juramento, buscaré la manera de reconstruir tu alma rota —suspiró al final. Resignada.
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Lamento la demora, pero aquí tienen el siguiente capítulo.