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EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

Status: Terminada
Genre:Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Claudia (26 años) es la implacable CEO de Índigo Gastronómica, un imperio culinario de más de cien restaurantes. Para ella, el amor es una pésima inversión con retorno negativo; prefiere los negocios limpios y los encuentros carnales sin ataduras. Héctor (30 años) es el arrogante y codiciado líder de una constructora multimillonaria, un mujeriego empedernido convencido de que jamás sentará cabeza.
Ninguno imaginó que una fría traición familiar los encerraría en un crucero de lujo por las Bahamas. Tras una noche de alcohol, juego y choques de ego, despiertan con una resaca monumental y una farsa legal: están casados ante la ley internacional por un plan maquiavélico de sus padres.
Incomunicados en alta mar, firman una tregua para salvar sus acciones. Pero de regreso a la ciudad, la convivencia forzada en el ático, un rival desquiciado buscando venganza y un inesperado embarazo de esa noche salvaje destruirán todas sus reglas. ¿Podrá el orgullo resistir al deseo?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 23. CUENTAS PENDIENTES Y NAUSEAS EJECUTIVAS

El lunes por la mañana, las oficinas de la consultora de Richard se sentían como un búnker a punto de ser bombardeado. Héctor y yo no fuimos a la fiscalía a dejar los papeles con un mensajero; fuimos nosotros mismos, acompañados por el jefe de seguridad de la constructora y dos inspectores de la policía judicial que portaban una orden de arresto federal por delitos contra la salud pública, extorsión comercial y sabotaje industrial. Richard pensaba que su dinero y su apellido lo hacían intocable, pero en el tablero de los verdaderos tiburones de la ciudad, él no era más que una pieza desechable.

Entramos a su despacho sin pedir permiso. Richard estaba de pie junto a su escritorio de cristal, sosteniendo un teléfono con una mano y una taza de café en la otra, con una sonrisa de suficiencia que se le borró del rostro en cuanto vio aparecer a Héctor y a mí del brazo, escoltados por los uniformados.

—¿Claudia? ¿Qué significa esta intrusión? —tartamudeó, dejando la taza sobre la mesa con dedos temblorosos—. No pueden entrar así en mi propiedad privada.

—Tu propiedad privada se va a convertir en una celda estatal antes del almuerzo, Richard —le solté, mi voz saliendo firme, fría, desprovista de cualquier rastro de la debilidad del pasado—. Arturo Gómez ya confesó. Tenemos la maleta con los cincuenta mil dólares que le pagaste al empleado del almacén, las grabaciones de seguridad del jueves por la noche y los contratos originales de tu consultoría que encontré en la caja fuerte de la distribuidora. Se terminó tu juego.

El inspector de policía dio un paso al frente, sacando las esposas metálicas de su cinturón.

—Richard Torres, queda usted arrestado por el delito de adulteración de productos de consumo masivo y extorsión corporativa. Tiene derecho a permanecer en silencio...

—¡Esto es una trampa! ¡Ella me está tendiendo una cama! —gritó Richard, perdiendo los estribos por completo, su rostro transformándose en una máscara de puro patetismo mientras los oficiales lo sujetaban de los brazos y le colocaban las esposas a la espalda—. ¡Claudia, no puedes hacerme esto! ¡Tú me amabas! ¡De la Vega, esto es un montaje de tu maldita constructora!

Héctor dio un paso al frente, interponiéndose entre el desquiciado de mi ex y yo, mirándolo con esos ojos grises que destellaban un desprecio absoluto. Se acomodó los puños de su traje azul marino con una parsimonia letal.

—Un hombre de verdad se viste por los pies y asume sus consecuencias, Torres —sentenció Héctor, su voz profunda llenando el despacho—. Te advertí que si tocabas a mi mujer o a sus negocios, te destruiría. Te sugiero que busques un buen abogado, porque voy a encargarme personalmente de que pases los próximos diez años de tu vida a la sombra. Llévenselo.

Vimos cómo la policía arrastraba a Richard por el pasillo central de su propia consultoría, en mitad de los murmullos y los flashes de un par de fotógrafos de prensa económica que Héctor se había encargado de citar en la entrada del edificio. El contraataque había sido un éxito rotundo. Las acciones de Índigo Gastronómica, que habían tambaleado por la mañana debido al susto de la intoxicación, se dispararon al alza en cuanto los portales de noticias publicaron el arresto del culpable y la aclaración de Sanidad. El imperio estaba a salvo.

Sin embargo, justo cuando las puertas del ascensor se cerraron aislándonos del ruido, una extraña y violenta oleada de calor me recorrió el cuerpo. El estómago se me revolvió con tanta fuerza que tuve que apoyarme de golpe contra el pecho de Héctor, sintiendo un sudor frío perlándome la frente.

—¿Claudia? ¿Estás bien? —la voz de Héctor sonó cargada de una preocupación genuina inmediata. Me sujetó de la cintura, pegándome a él—. Estás pálida.

—Sí... sí, solo es el estrés de estos días —mentí, tragando saliva con dificultad mientras intentaba calmar las intensas náuseas que me oprimían la garganta—. Llevamos un mes sin parar entre la prensa, las juntas de los viejos y ahora el ataque de Richard. Debe ser una gastritis por el café de la mañana y la adrenalina. No es nada.

Héctor me miró con desconfianza, pasándome una mano por la mejilla con una ternura que me hizo cerrar los ojos.

—Vamos al ático, mi jefa. Hoy no vas a pisar ninguna oficina. Necesitas descansar.

Me dejé guiar, autoconvenciéndome de que mi cuerpo simplemente me estaba pasando la factura por haber estado en modo fiera durante tantas semanas. Yo era una mujer metódica, una CEO que controlaba cada aspecto de su vida, incluyendo sus noches carnales. Siempre había tomado mis medidas anticonceptivas de forma estricta. Lo que mi mente analítica no era capaz de calcular en ese momento, mientras el auto nos alejaba de la consultoría de Richard, era que el destino —y los cócteles misteriosos de nuestros padres en aquella lejana noche del crucero— ya nos había dejado un regalito biológico que ninguna de mis ecuaciones financieras iba a poder detener.

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Doris Torre
excelente novela 👍
Faby Mena
Estoy impresionada por la escritura y trama de esta novela. muchas felicitaciones.
Isabella Varela
EXCELENTE NOVELA ,FELICITACIONES A LA AUTORA, BUENA TRAMA ,SIN EXCESO DE VIOLENCIA ,PERSONAJES MUY RECURSIVOS ( PROTAGONISTA)
Violette Hernandez
jajajaja eso les paso por calientes y con el ego inflado
Violette Hernandez
interesante 🤔🧐 aunque ella ya es ceo de sus restaurantes y él aunque es ceo la empresa y negocios son de su padre, una desventaja 😌
Graciela Zugarramurdi
Muy linda novela,espero ansiosa los proximos capitulos ,incluido el final
EM
que bello🥰
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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