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El Secreto De Mi Tutor

El Secreto De Mi Tutor

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Todos creen conocer a Damian Varela… pero nadie conoce su verdadero secreto.
Elena solo necesitaba un tutor que la ayudara a superar una etapa complicada de sus estudios. Lo último que esperaba era descubrir que el hombre encargado de ayudarla llevaba una vida completamente diferente a la que aparentaba.
Una fotografía, una puerta entreabierta y un nombre que jamás debería haber escuchado harán que Elena empiece a investigar.
Mientras más descubre, más preguntas aparecen.
¿Quién es realmente Damian Varela?
Y, sobre todo… ¿qué hará cuando descubra que Elena conoce su secreto?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: El Roce Prohibido

El martes a las cinco en punto, Elena llamó a la puerta. Esta vez no temblaba. O al menos, no por miedo.

Damian la hizo pasar de inmediato. Llevaba ropa más ligera: camiseta blanca ajustada que marcaba sus hombros anchos y pantalón deportivo. Al moverse, la tela se tensaba sobre sus músculos, y Elena tuvo que obligarse a mantener la vista en sus ojos, aunque cada fibra de su cuerpo quería descender y recorrerlo con la mirada.

—Bienvenida —dijo él, con una sonrisa que prometía fuego—. Hoy avanzamos. Trae tu cuaderno. Vamos a trabajar el dibujo de figura humana.

La guió hacia un espacio libre cerca de los ventanales, donde la luz dorada de la tarde caía de lleno sobre un caballete y una silla de respaldo recto.

—La proporción no se mide solo con los ojos —le explicó, acercándose por detrás—. Se siente. La distancia entre el hombro y la cadera, la curva del cuello, la forma en que la luz se detiene en la piel… necesitas sentirlo para dibujarlo bien.

Se colocó justo detrás de ella. Elena contuvo la respiración. Podía sentir el calor de su pecho a escasos centímetros de su espalda, su respiración rozando su cabello, su aroma envolviéndola por completo como un abrazo invisible. No la tocó… aún. Pero su cercanía era más íntima que cualquier caricia.

—Extiende el brazo —le indicó con voz suave junto a su oído.

Ella obedeció. Su mano tembló ligeramente al levantar el lápiz. Damian levantó la suya y la posó sobre su muñeca.

Elena sintió la descarga antes de procesarlo: un chispazo eléctrico que le subió por el brazo y se le instaló en el estómago, dejándola sin aire. Sus dedos eran grandes, cálidos, firmes alrededor de su muñeca. No la apretaba con fuerza, pero no había duda de quién llevaba el control.

—Mantén la rectitud —susurró él, guiando su mano lentamente sobre el papel—. No aprietes tanto el lápiz. Suelta el hombro. Relájate.

—No puedo —confesó ella, con voz apenas audible.

—¿Por qué? —preguntó él, bajando el tono aún más—. ¿Por mi culpa?

Elena asintió levemente, incapaz de mentirle con él tan cerca. Damian soltó una exhalación entrecortada y no se apartó. Al contrario: acercó más su cuerpo hasta que su pecho rozó su espalda, y con la otra mano tomó su cintura suavemente para estabilizarla.

—Respira conmigo —ordenó, lento y profundo—. Inhala… y exhala.

Lo hizo. Y al sincronizar su respiración con la suya, sintió que sus ritmos se fundían en uno solo. El roce de su palma en su cintura quemaba a través de la tela, marcándola. Cada vez que se movía para guiar su mano, su hombro chocaba levemente contra el de ella, y ese simple contacto la recorría entera como un incendio.

—Damian… —susurró su nombre sin querer, casi escapado de sus labios.

Él se detuvo en seco. Su respiración se aceleró contra su cuello. No soltó su muñeca ni su cintura. Solo inclinó la cabeza hasta que su barbilla descansó casi sobre su hombro, su nariz rozando su sien.

—No te muevas —ordenó con voz ronca, áspera y contenida—. Por favor… no te muevas. O no respondo por lo que pueda hacer.

Elena se quedó inmóvil, el corazón golpeando contra las costillas como queriendo salírsele. Lo sentía: la tensión en sus músculos, la forma en que apretaba levemente su cintura como si luchara consigo mismo por no atraerla más contra su cuerpo. Sabía que estaba a un movimiento de distancia de ser besada. Y esperaba. Quería. Con cada fibra de su ser, quería.

—Te hago daño? —preguntó ella en un susurro, volviendo apenas un poco el rostro hacia él.

Sus rostros estaban a centímetros. Sus labios a un soplido de distancia. Damian cerró los ojos un instante, apretando la mandíbula con fuerza, como si soportara un dolor inmenso.

—No —respondió con dificultad—. Me hago daño a mí mismo por no tocarte como quiero.

La soltó de golpe. Tan bruscamente que a Elena le faltó el apoyo y dio un paso inestable. Él retrocedió hasta chocar contra el escritorio, respirando agitado, apartando la mirada para no verla. Parecía un hombre que acababa de escapar de su propio abismo.

—Por hoy… terminamos aquí —dijo, sin mirarla, con voz tensa y cortante—. Vete, Elena. Por favor. Antes de que cambie de opinión.

Ella se quedó quieta un instante, con la mano aún suspendida en el aire, ardiendo donde la había tocado. Lo vio así: de espaldas, tenso, luchando consigo mismo, y comprendió la verdad más aterradora de todas: él la quería tanto como ella a él. Y ese deseo era tan peligroso para él como el secreto que guardaba.

—¿Mañana a la misma hora? —preguntó ella, suave pero firme.

Damian asintió sin girarse. —Sí. Pero… no te confundas con esto. Es solo una lección. Nada más.

Elena sonrió con tristeza, sabiendo que mentía. A ambos.

—Claro —dijo—. Solo una lección.

Salió de la habitación con la piel encendida y el alma en llamas. Y mientras caminaba, llevaba la mano al hombro donde su respiración la había rozado, como si aún estuviera ahí.

Solo una lección, repitió en su mente. Mentira, Damian. Esto ya es mucho más que eso.

1
Yolanda Vaca
Este es una mentira total🤬🤬
Cliente anónimo
El hombre tiene mucha fuerza de voluntad
Cliente anónimo
Cuál será ese juego
Eliana Angulo
Elena porque lo esperaste con los brazos abiertos, lo hubieras dejado sufrir su rato por desaparecer
Eliana Angulo
yo no me aguantaría eso🤣🤣🤣 solo Elena
Eliana Angulo
se la van a pasar escondido🤔 porque no enfrentan todo lo que se vaya venir juntos
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