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El CEO Que Se Convirtió En Mi Doctor: Amor En Secreto

El CEO Que Se Convirtió En Mi Doctor: Amor En Secreto

Status: En proceso
Genre:CEO / Romance
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Renata Sinclair lleva años casada con un hombre que la mira como si fuera un mueble más de su casa. Sin caricias, sin besos, sin palabras dulces… ni siquiera de noche comparten la cama. El rechazo constante ha despertado en ella un fuego que no logra apagar: su cuerpo pide lo que su alma anhela, y la ausencia de afecto se transformó en un deseo incontrolable que la avergüenza y la consume. Desesperada por salvar su matrimonio y sanar esa parte rota de sí misma, acude a una consulta médica privada. Allí conoce al doctor Gabriel Sterling: hombre alto, imponente, mirada de acero y voz que la eriza con cada sílaba. Es autoritario, directo, exigente… y despierta en ella algo que ni su propio cuerpo logra entender. Cuando Renata se atreve a acercarse a su esposo una última vez, buscando recuperar lo que perdieron, recibe la humillación más cruel de su vida. Destrozada, volverá a los brazos —y a la cama— del doctor, sin imaginar que él oculta un secreto: detrás de esa bata blanca.

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Líneas que se Cruzan

Gabriel la sostenía contra su pecho y sentía cómo su cuerpo entero temblaba entre sus brazos, y cada estremecimiento suyo era un latigazo directo a su voluntad, a ese control férreo que había cultivado durante años. Había jurado mantener distancia, respetar su rol, sanarla sin tocarla. Pero verla así: rota, hermosa, suplicante, con los ojos hinchados de llanto y el alma expuesta… algo se rompió dentro de él.

—Respira —le susurró al oído, con voz ronca, acariciando su espalda con movimientos amplios y firmes—. Aquí nadie te lastima. Nadie te juzga. Aquí estás a salvo. Siempre.

Renata alzó el rostro lentamente. Sus ojos brillaban húmedos, rojos, pero en ellos ya no había solo dolor: había hambre. Una necesidad profunda, desesperada, que le atravesaba la mirada y lo llamaba por su nombre.

—Bórralo —suplicó, rozando sus labios contra los suyos sin llegar a tocarlos, el aliento mezclándose entre ambos—. Borra cada palabra suya de mi piel. Hazme sentir que existo de verdad, Gabriel. Solo una vez. Por favor.

Ese roce suave fue todo lo que faltaba. Gabriel gruñó en la garganta, un sonido animal y posesivo, y la besó. No fue un beso suave ni tímido. Fue un beso hambriento, devastador, como si ambos hubieran estado ahogando en secreto todo ese tiempo y por fin hubieran hallado aire. Sus labios se abrieron con urgencia, sus lenguas se encontraron y se fundieron, y Gabriel la alzó en brazos como si pesara menos que el aire, caminando decidido hacia el diván que había al fondo del consultorio, apartando todo rastro de distancia entre ambos.

La depositó despacio sobre la tela suave, sin separarse ni un instante de su boca. Sus manos, esas manos que siempre habían sostenido historias y recetas, ahora recorrían su cintura, sus caderas, subían por sus costillas con fuego en las yemas, aprendiendo cada curva, cada temblor, cada punto débil que la hacía arquearse contra él.

—Dime si quieres que pare —murmuró contra su garganta, bajando sus labios por su piel sensible, mordiéndola con suavidad antes de lamer el lugar para calmarla—. Una sola palabra y me detengo. Pero si continúo… no habrá vuelta atrás. Serás mía, Renata. Completamente mía. ¿Lo entiendes?

Renata tiró de su cabello con ambas manos, atrayéndolo de nuevo a su boca, desesperada por recuperar el roce.

—No pares —gimió contra sus labios—. No te detengas jamás. Soy tuya. Quiero ser tuya. Desde la primera vez que te vi.

Esa confesión lo descontroló por completo. Gabriel arrancó la tela que separaba sus cuerpos con impaciencia casi violenta, y cuando la vio desnuda ante él, hermosa y ardiendo, contuvo el aliento como si estuviera ante algo sagrado.

—Tanta belleza —susurró, recorriendo con la mirada cada palmo de su piel como si quisiera grabarla en el alma—, desperdiciada a la sombra de alguien que no supo verla. Voy a enseñarte lo que es ser deseada. Lo que es ser adorada hasta que no recuerdes ni tu propio nombre. Solo el mío.

Y lo hizo. No hubo torpeza, ni prisa, ni indiferencia. Gabriel la adoró despacio, con hambre infinita, con manos y labios que sabían exactamente dónde tocar, cuánto presionar, cómo arrancarle suspiros que mezclaban placer y llanto. Conocía su cuerpo antes de que ella misma se lo mostrara. Cada caricia era una verdad nueva reemplazando una mentira vieja. Cada beso un perdón por cada rechazo sufrido. Renata se sentía renacer entre sus brazos: el fuego que la consumía ya no era vergüenza ni culpa, era pura luz, puro placer, pura verdad.

Cuando finalmente se unieron, fue con un gemido ahogado de ambos a la vez. Gabriel no apartó sus ojos de los suyos ni un segundo, entrando en ella con lentitud devastadora hasta llenarla por completo, hasta que no quedó rincón de su cuerpo ni de su mente donde él no estuviera. Se movían al mismo ritmo, desesperados y lentos a la vez, buscando el borde, rozándolo, retrocediendo, volviendo, construyendo un mundo de dos donde solo importaban ellos dos.

—Mírame —le ordenó con voz entrecortada, tomándola por la barbilla—. Solo a mí. Solo mírame a mí.

—Solo a ti —repitió ella, con lágrimas de placer asomando en las pestañas—. Siempre a ti.

Y cuando estallaron juntos, cayendo al abismo enredados el uno en el otro, gritando el nombre del otro como una oración, Renata supo que su vida se había partido en dos: antes de Gabriel… y ahora.

Descansaron abrazados, desnudos, sin prisa por cubrirse. Gabriel la acunaba contra su pecho, acariciando su espalda despacio, besando su coronilla de vez en cuando como si no pudiera dejar de tocarla. El silencio ya no pesaba; ahora era cálido, suyo. Pero la voz profunda de Gabriel lo rompió al fin, seria y grave.

—Esto cambia todo. Ya no soy solo tu médico. Soy tuyo, Renata. Tuyo en cada sentido que exista. Pero hay algo que debes saber. Algo que oculto. Cuando sepas quién soy realmente… el mundo entero se nos vendrá encima. ¿Sigues dispuesta a estar conmigo?

Renata levantó el rostro y le sonrió, y por primera vez en mucho tiempo, esa sonrisa no tenía miedo.

—No me importa quién eras antes de mí. Solo me importa quién eres ahora. Y quién serás conmigo.

Gabriel la miró un instante, con una intensidad que prometía tormentas y glorias por igual, y la besó en la frente con una ternura que le dolió en el pecho.

—Lo sabrás. Todo. Pero no hoy. Hoy… hoy descansa. Esto apenas empieza.

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Norvelys Del Valle Atopo Macayo
tenia que decirle me das asco pedaslo de basura como él le dijo primero
Norvelys Del Valle Atopo Macayo
tenia que decirle me das asco pedaso de basura como él le dijo primero
Norvelys Del Valle Atopo Macayo
y como el marido no la ve ni se dijo cuenta que salio ese debe de tener a otra
Norvelys Del Valle Atopo Macayo
después de esa tremenda cojida ya no importa nada l dejo boba😘😘😘😘🥳
Norvelys Del Valle Atopo Macayo
pobre mujer y así hay mujeres reprimida por hombres que son unas basura no las dejen ser felices con ellos y si ellos
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Qué palabras tan hermosas y verdaderas! Gracias por ver y sentir la historia de Renata con el corazón tan abierto. Tienes toda la razón: ella representa a tantas mujeres que sufren en silencio… y su camino es demostrar que sí se puede salir, sí se puede amar y ser feliz. Gracias por tu apoyo y por estar siempre aquí 🫶 Un abrazo enorme! 🤗
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Chela Guidoni
mostra fotos
Eliana Angulo
ya va aparecer una resbalosa 🤭
Eliana Angulo
se volvió frío por persona que lo hicieron sentir culpable por algo que fue accidental
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: ¡Lo has captado perfectamente! No eligió ser así: el dolor y la culpa injustada construyeron ese muro para protegerse. Pero las heridas comparten… y sanan también. Gracias por ver más allá de su frialdad
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Eliana Angulo
porque será que siempre la familia es la que los traicionan
Eliana Angulo
me ha encantado tu historia... muy bien desarrollado cada capítulo 👍😍
Eliana Angulo
me ha encantado tu historia... muy bien desarrollado cada capítulo 👍😍
Eliana Angulo
pero ve ha este prepotente... el piensa que todos los hombres son como el 🤬
Eliana Angulo
pero no sé a divorciado y ya quiere que todo mundo sepa que está con el otra posesiva🤭🤭 hay Renata
Eliana Angulo
Gabriel que posesivo eres🤭🤣🤣
Eliana Angulo
jajajaja que si lo conozco... dale lo conozco muy bien 🤭🤣
Eliana Angulo
porque no decirle las cosas de una vez🤔 no veo la necesidad de ocultar lo que es en verdad si es que quiere algo serio con ella
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: Entiendo perfectamente tu punto, es muy razonable, Gabriel oculta su identidad por miedo y por seguridad: su mundo es peligroso y quería acercarse a Renata sin que ella se asustara o corriera riesgos. Pero ya verás que no tardará en confesarle todo… ¡y valdrá la pena la espera! 🫶 Gracias por tu apoyo y por estar aquí 🤗💖
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Eliana Angulo
un hombre como Gabriel necesitaba Renata👏👍
Eliana Angulo
si está loca y leda tanto asco que hace con ella🤬 🤬
Eliana Angulo
Pobre de Renata, haciendo todo para arreglar una relación que solo hacen sentir menos😡
Eliana Angulo
lo bueno fue que busco ayuda 👏
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