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Noventa Días Para Equivocarme

Noventa Días Para Equivocarme

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujer poderosa / Amor eterno / Completas
Popularitas:120.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

10 años de trabajo. Un imperio millonario. Y solo 90 días de vida.
Para el mundo, yo era la ejecutiva perfecta; para mi familia, solo una tarjeta de crédito. Nadie me quería de verdad, hasta que un diagnóstico terminal lo cambió todo: me quedan tres meses.
Si voy a morir, romperé cada una de las reglas que me mantuvieron cautiva.
Sin pensarlo dos veces, caminé directo al despacho de mi mayor rival en los negocios: el hombre más arrogante, insufrible y provocador que conozco. Esta vez no vine a hacer negocios... vine a vivir aunque sea una farsa.
¿Qué tan lejos llegarías si supieras que no tienes nada que perder?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIII Un adiós silencioso

Punto de vista de Sebastián

La luz tenue y cálida del domingo por la tarde se filtraba en franjas doradas a través de los ventanales del piso a techo del departamento de Victoria. El ambiente olía a una mezcla casi adictiva de su perfume de jazmín y al café recien hecho que habíamos compartido horas atrás. Sin embargo, el silencio que llenaba la habitación no era el de dos personas descansando tras un fin de semana perfecto; era un silencio pesado, denso, cargado de verdades no dichas.

Victoria estaba sentada en la orilla del colchón, cubierta apenas con una sábana de lino blanco que dejaba al descubierto la curva pálida de sus hombros. Tenía la mirada perdida en el horizonte de la ciudad, fija en la nada con una fijeza tan distante que me oprimió el corazón de inmediato. Lucía frágil, casi delicada bajo los destellos del atardecer, como si en cualquier momento fuera a disolverse frente a mí.

Me acerqué en absoluto silencio, descalzo, y me senté justo detrás de ella. Rodeé su cintura con mis brazos, trayéndola hacia mí hasta pegar mi pecho a su espalda desnuda. Al sentir el contacto inicial, un temblor leve, casi imperceptible, le recorrió la piel.

—Estás muy callada hoy, Valenzuela —murmuré contra su cuello, besándole la curva del hombro con una lentitud pausada—. ¿En qué estás pensando tan lejos de mí?

Victoria tardó varios segundos en responder. No se apartó; al contrario, soltó un suspiro hondo y apoyó la cabeza hacia atrás, descansando su peso sobre mi hombro y cerrando los ojos como si mi cuerpo fuera su único refugio en el mundo.

—Pensaba en lo extraño que es el tiempo —dijo en un hilo de voz, tan suave y rasposo que casi se lo tragó la quietud de la habitación—. En cómo gastamos años enteros peleando por cosas insignificantes, por firmas, por cuotas de mercado, por orgullo estúpido... y en cómo un solo fin de semana puede sentirse más real, más vivo, que una década entera de logros.

Sonreí instintivamente, hundiéndome en la calidez de su cuello y aspirando el aroma de su cabello oscuro.

—Eso suena demasiado poético para la mujer implacable que destruye directores financieros en las juntas sin pestañear —bromeé, intentando aligerar el tono sombrío que amenazaba con envolvernos.

—Incluso las mujeres implacables se cansan de pelear, Sebastián —respondió, girando la cabeza despacio para mirarme a los ojos.

Al tenerla tan cerca, el pulso se me aceleró. Sus ojos oscuros tenían un brillo distinto, una mezcla embriagadora de devoción pura y una tristeza tan abismal, tan devastadora, que me erizó los vellos del cuello. Había algo en la profundidad de su mirada que no lograba descifrar por completo; una sombra helada que se sentía exactamente como una despedida silenciosa.

Durante los últimos dos meses la había visto transformarse. Había sido un proceso minucioso, casi milagroso: ya no usaba esa armadura helada e inexpugnable cuando estaba conmigo. Se dejaba cuidar, se reía con soltura en mitad de la noche, se entregaba con una pasión desinhibida que me dejaba sin aliento... pero a veces, como en este preciso instante, se alejaba a un rincón mental completamente impenetrable un lugar oscuro al que no me dejaba entrar por más que lo intentara.

—No tienes que pelear más —le dije con una firmeza tajante, liberando su cintura para tomar su rostro entre mis manos, obligándola a sostener mi mirada—. No estás sola en esto, Victoria. La firma está más estable que nunca, la alianza Onetto es indestructible y yo no me voy a ir a ninguna parte. Me tienes aquí.

Victoria esbozó una sonrisa, pero fue una sonrisa amarga, quebrada, cargada de una ternura dolorosa que me quemó por dentro. Levantó su mano despacio y acarició el contorno de mi mandíbula con la yema de sus dedos, rozando mi piel con una delicadeza extrema, como si estuviera memorizando meticulosamente cada rasgo, cada ángulo de mi cara para no olvidarlo jamás.

—Gracias por este fin de semana, Sebastián —susurró, rozando sus labios contra los míos antes de inclinarse para darme un beso suave, pausado y profundo. Un beso lento que sabía a nostalgia anticipada, a una promesa rota antes de nacer—. Gracias por hacerme sentir libre, aunque fuera solo por un momento.

Esa frase me golpeó como un impacto físico. Un nudo de zozobra se me instaló en el estómago. La abracé con más fuerza de la necesaria, aplastando su cuerpo contra el mío, uniendo nuestros pechos con una desesperación repentina, como si de alguna forma instintiva pudiera sostenerla para que no se me escurriera entre los dedos.

Había algo terriblemente mal. Victoria no hablaba del futuro, no hacía planes a largo plazo y sus palabras sonaban como las de alguien que está cerrando una etapa de forma definitiva. No sabía qué era exactamente lo que le pesaba en el alma, si la presión de su familia, el estrés corporativo o algo mucho peor, pero mientras sentía el latido de su corazón contra mi palma, me juré a mí mismo que no la dejaría ir. En los días siguientes descubriría qué demonios la estaba alejando de mí, antes de que fuera demasiado tarde para los dos.

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Magdalena Petrazzini
Felicitaciones escritora, excelente tu novela!!! Me encantó, escribís muy bien. 🫶🥀😘🫂⭐⭐⭐⭐⭐🌍🇦🇷🇦🇷👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Silvina Bello
Hermosa novela 🥰
Maria Kupke Probst
Una historia llena de emociones. Me encantó. Voy por más. Felicitaciones
Maria Kupke Probst
Maravillosa
Maria Kupke Probst
Vieja ridícula no comas ansias. El karma te está alcanzando y vas a pagar todas juntas.
Maria Kupke Probst
Las personas que se creen con derechos de los demás sin haberlo trabajado y sin que les correspondan. Están locas y merecen la cárcel o algo peor. Catalina y su hija no tienen derecho a nada. Creo que la vieja tiene mucho que ver con el suicidio del padre de la verdadera heredera.
Maria Kupke Probst
Que vieja maldita. Y que paciencia tiene como para esperar 30 años para recibir su recompensa. Espero que Victoria se pueda salvar y que a esta vieja y a su hija les de un cáncer terminal peor que el de Victoria.
Maria Kupke Probst
Selene no se da cuenta que quien matar a la gallina de los huevos de oro. Cuando reaccione será tarde para ella y su mamá.
Marisel Nadalsalas
me encantõ
Maria Kupke Probst
Selene es una bruja. Su hermana es la que mantiene a ella y a su madre y encima la odia por in hombre que ni la registra. Que mala hermana y egoísta es. Que se busque un trabajo y se mantenga sola y ahí puede ir detrás del hombre que quiera.
Maria Kupke Probst
Es muy fácil pensar en gastar y divertirse cuando el dinero viene de arriba. No hay que ganarlo. Y encima critican a quien se lo da. Si tuvieran que hacer sacrificios para ganarlo otra sería la historia. Pobre Victoria haciendo todo por su madre y hermana enferma como está y nadie se apiada de ella.
veritoo❤️
definitivamente..está hermana salió loca..totalmente destornillada
veritoo❤️
pero está vieja si q está loca...ya nació chiflada le culpa a la hermana d su miseria está sin tuerca el diminuto cerebro q tene. y la hija loca igual q ella.. definitivamente llevan en los genes esa locura
veritoo❤️
cuando dicen lo q m pertenece refiriéndose a fortunas vidas o personas sabiendo q no es así..m dan unas ganas tremendas d entrar en la novela y darles un sopla moco bien potente para q se reinicie el inútil cerebro q tnen y entender q no les pertenece nada q digan q simplemente qren robar nada mas
veritoo❤️
x su orgullo d porquería lo alejó d ver el proceso d su embarazo y el nacimiento d su bb. tbe derecho a estar no enojado enojadisimo..tomo la desviación x los dos ..fue sumamente egoísta .ahora reconoce q los recursos d el son mejores q los d ella y aún así despidió sola ..no hay justificación ella despidió sola xq así siempre fue nunk le importo nada más q ella y lo q decía ..Sebastián la tne q tratar d la misma manera a ver si aguanta ella...pro q después se reconcilien
veritoo❤️
la falacia?. qbo sospechen la verdad?...esa vieja armó todo para inventar la enfermedad?..o la está envenenando d verdad y no es un canser q tne? q vieja basura😡😡
veritoo❤️
wuou..q eficiente resultó ser la selenita q fue directo al hospital a buscar información y con informante y todo..xq tendría un informante Enel hospital después d todo..si lo único q le importa son las fiestas y los vestidos ..salió inteligente la piba..q era lo qestudio?🤔
Gloribel Torres
Espectacular. Me fascinó 💯
Belkys Natalia Quintero García
excelente trabajo felicidades autora bendiciones
Belkys Natalia Quintero García
el que mal obra ,mal acaba, lo que se siembra eso se recoge, ahí está
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