Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.
NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LA LÍNEA QUE NO DEBÍ CRUZAR
No sabía cuánto tiempo llevaba mirando el mar desde la ventana de la mansión.
Tal vez minutos.
Tal vez horas.
Después de lo ocurrido en el puerto, el tiempo empezó a sentirse extraño.
Pesado.
Irreal.
El disparo seguía resonando dentro de mi cabeza.
Y cada vez que cerraba los ojos veía sangre.
Demasiada sangre.
Abracé mis brazos con fuerza intentando controlar el temblor de mis manos.
Pero no funcionaba.
Nada estaba funcionando.
Porque había una verdad imposible destruyéndome lentamente:
Alessio Moretti era un monstruo.
Y aun así…
cuando todo se derrumbaba…
seguía siendo el único lugar donde me sentía protegida.
Eso era lo que más miedo me daba.
La puerta de la habitación se abrió lentamente detrás de mí.
No necesité girarme.
Sabía que era él.
Siempre lo sabía.
Su presencia cambiaba el aire.
Pesada.
Oscura.
Dominante.
—Deberías dormir.
La voz de Alessio sonó baja.
Controlada.
Como si el hombre que mató a alguien hacía apenas unas horas nunca hubiera existido.
Seguí mirando hacia la ventana.
—¿Duermes tranquilo después de matar personas?
Silencio.
Largo.
Tenso.
Finalmente respondió:
—No recuerdo la última vez que dormí tranquilo.
El vacío en su voz me golpeó más de lo que debería.
Odié eso inmediatamente.
Odié que una parte de mí quisiera entenderlo.
—Entonces quizás todavía queda algo humano dentro de ti.
Escuché sus pasos acercarse lentamente.
Mi respiración se tensó automáticamente.
Dios.
Mi cuerpo reaccionaba a él antes que mi mente.
Eso empezaba a ser peligroso.
Alessio se detuvo a mi lado.
Vestía completamente de negro otra vez.
La camisa arremangada.
La mandíbula tensa.
El reloj plateado brillando bajo la luz tenue.
Elegante.
Oscuro.
Y demasiado atractivo para un hombre tan roto.
—No deberías intentar encontrar humanidad en hombres como yo.
Giré lentamente hacia él.
—¿Y qué clase de hombre eres exactamente?
Sus ojos descendieron apenas hacia mis labios antes de volver a subir.
—La clase de hombre que destruye todo lo que toca.
El silencio cayó pesadamente entre nosotros.
Porque algo dentro de mí entendió inmediatamente que no estaba hablando solo de violencia.
También hablaba emocionalmente.
Y eso hizo que mi pecho se tensara.
—Entonces aléjate de mí.
Las palabras salieron más débiles de lo que quería.
Error.
Porque Alessio lo notó.
Siempre notaba todo.
Se acercó apenas.
Muy poco.
Pero suficiente para hacerme sentir atrapada entre él y mis propios pensamientos.
—Si pudiera hacerlo…
ya lo habría hecho.
El corazón me golpeó fuerte.
Demasiado fuerte.
Retrocedí inmediatamente.
—No hagas eso.
—¿Qué cosa?
—Hablarme como si esto fuera algo más que negocios.
La oscuridad en sus ojos cambió apenas.
Y por primera vez…
pareció cansado de verdad.
—Nunca quise que fueras parte de esto.
Solté una risa amarga.
—Pero aquí estoy.
Viviendo en la casa de un asesino mientras mi hermano desaparece y descubro que mi vida entera es una mentira.
El silencio explotó entre nosotros.
Alessio observó mi rostro unos segundos.
Demasiados.
Como si analizara cada grieta emocional dentro de mí.
—Daniel sigue vivo.
—No puedes asegurarlo.
—Sí puedo.
Fruncí inmediatamente el ceño.
—¿Cómo?
Él dudó apenas.
Pequeño error.
Porque ya empezaba a conocerlo.
—¿Qué me estás ocultando ahora?
Alessio caminó lentamente hacia el minibar de la habitación.
Sirvió whisky con absoluta calma.
Como si esta conversación no estuviera destruyéndome.
—Barone no mata rápido.
Sentí un escalofrío inmediato.
—¿Eso se supone que debe tranquilizarme?
Él bebió un pequeño sorbo antes de responder.
—Significa que todavía tenemos tiempo.
Tiempo.
Como si la vida de mi hermano fuera un reloj negociable.
La rabia regresó violentamente.
—¡Deja de hablar como si esto fuera una partida de ajedrez!
La voz resonó por toda la habitación.
Pero Alessio ni siquiera se alteró.
Eso me desesperaba más.
—Para hombres como Barone…
lo es.
Me acerqué furiosa.
—¡Pues yo no soy como ustedes!
Los ojos oscuros de Alessio se clavaron profundamente en los míos.
—Lo sé.
El aire cambió otra vez.
Denso.
Peligroso.
Y entonces hizo algo inesperado.
Se acercó lentamente hasta quedar justo frente a mí.
Demasiado cerca.
Mi respiración se cortó inmediatamente.
—Ese es precisamente el problema, Aurora.
Su voz descendió grave.
Intensa.
—Tú todavía no entiendes el mundo al que perteneces.
El corazón me golpeó brutalmente.
—No pertenezco a tu mundo.
Silencio.
Y entonces Alessio dijo algo que me destruyó completamente.
—Eso intento evitar.
El pecho me dolió de forma extraña.
Porque por un segundo…
solo un segundo…
sonó sincero.
Real.
Como si de verdad quisiera protegerme de algo peor que él.
Y eso era aterrador.
Porque Alessio Moretti ya era suficientemente oscuro.
Entonces su teléfono vibró.
La tensión en la habitación cambió inmediatamente.
Contestó rápido.
—Habla.
Su expresión se endureció mientras escuchaba.
Fría.
Peligrosa.
Mortal.
—¿Dónde?
Silencio.
Escuchó unos segundos más.
Y luego colgó.
—¿Qué pasó?
Alessio guardó lentamente el teléfono.
—Encontraron a Vivian.
Mi corazón dio un golpe brusco.
—¿Qué?
—Intentaba salir de la ciudad.
El aire desapareció de mis pulmones.
—¿Salir?
¿Por qué huiría?
Los ojos de Alessio parecieron oscurecerse aún más.
—Eso mismo quiero preguntarle.
El miedo volvió inmediatamente.
Porque todo empezaba a apuntar hacia Vivian.
Demasiadas mentiras.
Demasiados silencios.
Demasiado nerviosismo.
—¿Crees que trabaja para Barone?
Alessio sostuvo mi mirada unos segundos.
—No lo sé todavía.
Pero algo en su voz me dijo que sí sospechaba.
Muchísimo.
El teléfono de Alessio volvió a vibrar inmediatamente.
Esta vez leyó el mensaje sin responder.
Y algo cambió en él.
La mandíbula.
Los ojos.
La respiración.
Oscuridad pura.
—¿Qué ocurre ahora?
Silencio.
No.
Otra vez no.
Me acerqué rápidamente.
—¡Alessio!
Entonces levantó lentamente la mirada hacia mí.
Y por primera vez desde que lo conocí…
pareció verdaderamente furioso.
No controlado.
No frío.
Furioso de verdad.
—Barone envió algo para ti.
El corazón empezó a latirme demasiado rápido.
—¿Qué cosa?
Alessio extendió lentamente el teléfono hacia mí.
Y el mundo se detuvo.
Era una fotografía.
Daniel.
Amarrado a una silla.
Golpeado.
Sangre en el rostro.
Pero vivo.
Gracias a Dios.
Vivo.
Las lágrimas subieron inmediatamente.
Pero entonces vi algo peor.
Al fondo de la fotografía…
había una mujer.
Borrosa.
Parcialmente visible.
Pero reconocible.
Mi respiración se cortó completamente.
No.
No podía ser.
Tomé el teléfono con manos temblorosas acercando más la imagen.
Y sentí que el mundo se rompía debajo de mis pies.
Porque la mujer detrás de Daniel…
era mi madre.