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¡AUXILIÓ! Soy Un Ceo, No Un Papá

¡AUXILIÓ! Soy Un Ceo, No Un Papá

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / CEO / Romance / Completas
Popularitas:16.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Ethan Vance lo tenía todo: millones en el banco, trajes de diseñador a medida y una lista interminable de mujeres hermosas dispuestas a pasar la noche con él. Su vida era perfecta, libre de compromisos y, sobre todo, libre de niños. Para Ethan, los bebés eran "pequeñas alarmas ruidosas que arruinaban la diversión".
Pero el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido.
Una madrugada, tras una noche de fiesta descontrolada, Ethan regresa a su lujoso penthouse y encuentra un paquete inesperado junto a su sofá: una canasta de mimbre con una bebé de pocos meses y una nota que cambiará su vida para siempre.
El hombre que es capaz de cerrar tratos multimillonarios con una sola mirada, ahora está al borde del colapso nervioso porque no sabe cómo abrir un pañal autoadhesivo y su costosa camisa de seda acaba de ser bautizada con saliva (y algo peor).

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 24

La nueva propiedad de Ethan a las afueras de la ciudad era una mole de arquitectura moderna, cristal blindado y muros de piedra gris que se alzaba en medio de un terreno boscoso. Ethan había decidido trasladar a la pequeña familia allí de inmediato; el penthouse seguía en reparaciones tras el tiroteo y ninguno de los dos quería perturbar la paz de Elena Vance, la madre de Ethan, con el despliegue militar que Marcus consideraba necesario para su día a día.

Ante el mundo, la mudanza era el idilio perfecto de unos recién casados buscando privacidad tras la "boda de la década". Pero dentro de los muros de la mansión, la realidad era muy diferente.

—Solo hay una habitación principal habilitada con el sistema de supresión de incendios y cristales de triple impacto balístico, señor Vance —informó Marcus esa noche, mientras dejaba las maletas en el enorme vestidor—. El personal de servicio doméstico ya está contratado y rondará la casa desde temprano. Por cuestiones de apariencia y de seguridad perimetral, ustedes dos deben compartir este espacio. Si la mafia tiene ojos entre los empleados, un matrimonio que duerme en camas separadas levantará sospechas de inmediato.

Ethan, que se estaba quitando el reloj de pulsera, asintió con el rostro serio.

—Entendido, Marcus. Asegura los pasillos inferiores.

Cuando la puerta de la habitación se cerró, Julia se quedó de pie junto al enorme ventanal que daba al bosque oscuro. El dormitorio era inmenso, dominado por una cama King Size con sábanas de hilo egipcio gris oscuro y una iluminación sutil que brotaba del techo. Oficialmente eran marido y mujer ante la ley y la prensa, pero la intimidad forzada de esa nueva casa estaba empezando a encender una chispa que ambos habían intentado sofocar desde el beso en el juzgado.

Ethan caminó hacia el tocador, intentando mantener su distancia de "negocios". Se obligó a adoptar esa postura fría y distante de jefe para protegerse del efecto que Julia causaba en él.

—La cama es lo suficientemente grande —dijo Ethan, con una voz monótona y formal, sin mirarla—. No habrá necesidad de cruzar líneas. Yo trabajaré en la computadora un par de horas antes de dormir. Mañana tengo una reunión con los auditores para revisar las cuentas del *Black Falcon*. Mantengamos esto de la manera más operativa posible.

Julia soltó una risa seca, cruzándose de brazos. El "tira y afloja" habitual regresaba con fuerza.

—Perfecto, señor Vance. Su capacidad para arruinar cualquier ambiente con términos como "operativo" es verdaderamente fascinante. No se preocupe, no pienso robarle sus sábanas caras. Voy a cambiarme en el baño.

...

Veinte minutos después, la puerta del baño se abrió.

Ethan estaba sentado en el sillón de piel de la esquina, con la computadora portátil sobre las piernas, pero cuando escuchó el clic de la manija, levantó la vista de manera inevitable. En ese segundo exacto, todo su autocontrol de CEO, su disciplina empresarial y sus promesas de mantener la distancia se pulverizaron por completo.

Julia no había empacado ropa de dormir adecuada para una mansión de lujo debido a las prisas de la mudanza. Al no encontrar nada cómodo en su maleta, había hurgado en el vestidor común y había tomado una de las camisas de vestir de Ethan.

Era una camisa de seda blanca, de botones, que a él le quedaba a la medida pero que en el cuerpo de Julia se transformaba en una prenda peligrosamente sensual. Le quedaba grande, con los hombros caídos y las mangas enrolladas hasta los codos. El dobladillo de la tela le llegaba a la mitad de los muslos, dejando al descubierto sus piernas largas y torneadas. Julia se había dejado los tres primeros botones desabrochados, revelando la curva sutil de su clavícula y el inicio de su pecho, y su cabello oscuro caía suelto, húmedo y alborotado sobre sus hombros. Olía a jabón de almendras y a una provocación involuntaria que hizo que la garganta de Ethan se secara al instante.

Julia caminó hacia la cama, fingiendo una total indiferencia, pero el pulso le iba a mil al notar la fijeza con la que él la miraba.

—No encontré mis pijamas, así que tomé esto —dijo Julia, intentando que su voz sonara casual mientras se metía bajo las cobijas—. Supongo que el hombre que compra empresas enteras no va a llorar por una camisa de algodón egipcio.

Ethan cerró la computadora portátil de un golpe seco, dejándola sobre la mesa auxiliar. Se puso de pie lentamente, con los ojos oscuros y encendidos fijos en cada movimiento de ella. El aire de la habitación pareció volverse denso, cargado de una electricidad estática que hacía difícil respirar.

—Esa camisa es de seda italiana, Julia —susurró Ethan, con una voz ronca, baja y peligrosa que hizo que a ella se le erizara la piel—. Y no me importa la prenda. Lo que me importa es la forma en que desafías cada una de mis órdenes con solo ponerte de pie.

—Yo no estoy desafiando nada —replicó Julia, sentándose en la cama y sosteniéndole la mirada con esa valentía salvaje que a él lo volvía loco—. Usted dijo que mantuviéramos esto operativo. Vestirme es una necesidad operativa.

Ethan dio tres pasos largos, acortando la distancia de manera fulminante. Se subió a la cama con una agilidad felina, arrodillándose frente a ella, acorralándola contra la cabecera de madera oscura. La proximidad era tan brutal que Julia pudo sentir el calor que desprendía su pecho y el olor a loción amarga y masculinidad que la mareaba.

—Te advertí en el pasillo del penthouse lo que pasaría si volvías a jugar conmigo, Julia —dijo Ethan, su mirada bajando de manera inevitable hacia el escote de la camisa, donde la piel blanca de ella subía y bajaba por la respiración acelerada—. Dijiste que serías mi esposa ante el mundo, pero aquí adentro, compartir esta habitación con esa camisa puesta... es una tortura que no tengo por qué soportar.

Julia tragó saliva, sintiendo el corazón latirle en la base de la garganta. La tensión romántica entre los dos había dejado de ser un juego de palabras. El "tira y afloja" los estaba arrastrando al borde del precipicio. Estiró la mano y, en lugar de empujarlo, le tocó el pecho, sintiendo los latidos frenéticos de Ethan bajo la playera fina.

—Entonces no la soporte, señor Vance —desafió Julia en un susurro, con los labios entreabiertos y los ojos brillando de deseo contenido—. Deje de ser el director de la junta por una sola noche y demuéstreme que el beso del juzgado no fue solo para las cámaras de la prensa.

Esa fue la gota que derramó el vaso. El autocontrol de Ethan se deshizo por completo. Soltó un gruñido bajo, estiró sus manos grandes y atrapó las muñecas de Julia, fijándolas contra las almohadas por encima de su cabeza en un movimiento posesivo y fiero. Se inclinó sobre ella, uniendo sus cuerpos por completo, sintiendo la suavidad de la seda de su propia camisa frotarse contra su pecho. Julia soltó un jadeo ahogado, arqueando la espalda, mientras los ojos oscuros de Ethan devoraban sus labios rojos, a solo milímetros de distancia de iniciar una tormenta que ninguno de los dos iba a poder detener.

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Isela Aguirre
excelente novela autora felicidades 🤣🤣🤣
Marisel Rio
💕💕💕💕💕Hermosa historia llena de amor y unión me encantó super atrapante y recomendable
Marisel Rio
💕💕💕💕Que lindos capítulos por fin llego la paz💕💕💕
Limaesfra🍾🥂🌟
😍😍😍
Limaesfra🍾🥂🌟
😁😁😁
Sole Amado
hermosa historia divertidisima me encantó gracias
Nairobis Cardozo Portillo
Hermosa historia gracias autora ❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Gracias me encantó 🥰🥰
Maria Mongelos
Mía va estar bien cuidada y protegida con ellos
Maria Mongelos
Qué bueno pudieron comprobar toda la mentira, Mia ahora ya no corre peligro y está donde debe
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nubia Jaramillo
me está gustando la historia
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏 les llegó la hora de pagar
Limaesfra🍾🥂🌟
aaah al fin la paz pa esta flia🤩😍
Limaesfra🍾🥂🌟
bien ahi👏👏👏👏👏
Limaesfra🍾🥂🌟
oooh🔥🔥🔥🔥
Limaesfra🍾🥂🌟
mamma mia cuando seas mia🤣🤣🎶🎶
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Esto se llama madures me encanta estas mujeres
Nairobis Cardozo Portillo: Concuerdo contigo
total 2 replies
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