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Perdona a papá, cariño

Perdona a papá, cariño

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Amante arrepentido
Popularitas:624.3k
Nilai: 4.5
nombre de autor: selvi serman

"Vete de aquí... ¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa! No estoy dispuesto a vivir con una tramposa como tú." El grito que resonaba hasta el techo de la habitación tenía el poder de hacer temblar el corazón y el cuerpo de Karla. Con todas sus fuerzas, trataba de contener las lágrimas que ya se acumulaban en sus párpados.

Si para la mayoría de los hombres sería motivo de felicidad descubrir que su esposa sigue siendo virgen, para Jairo, la situación era todo lo contrario; se sentía engañado.

Ya que su matrimonio tuvo lugar después de ser sorprendidos juntos en la habitación de un hotel, y en ese momento, las circunstancias parecían indicar a cualquiera que algo había sucedido con Karla, por lo que, sin más remedio, Jairo tuvo que aceptar casarse con la que había sido novia de su hermano.

Sin embargo, meses después del matrimonio, al tener relaciones con su esposa, Jairo descubrió que ella aún era virgen. Jairo, quien odiaba las mentiras por encima de todo, por supuesto no pudo aceptar esta situación y terminó por echar a su esposa.

NovelToon tiene autorización de selvi serman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un reencuentro inesperado

Ya habían pasado ocho meses desde que Thalia comenzó su nueva vida en Ciudad Santamaría. A lo largo de ese tiempo, había enfrentado toda clase de obstáculos y desafíos con una mezcla de sonrisas y lágrimas. Por suerte, contaba con Mariana, quien siempre la ayudaba en todo, incluida la búsqueda de empleo. Aunque su amiga había sido muy generosa al ofrecerle vivir juntas, Thalia prefirió alquilar un pequeño departamento hacía ya algunos meses. Con el sueldo que ganaba como empleada en la empresa donde trabajaba Mariana, sentía que le alcanzaba para cubrir sus gastos y pagar la renta sin tener que depender demasiado de su amiga.

—Pero qué trabajadora eres —dijo Mariana, acercándose al escritorio de Thalia.

Thalia giró la cabeza hacia su amiga y esbozó una sonrisa.

Mariana se dejó caer en la silla frente al escritorio de Thalia.

—No te exijas tanto, Thalia...

—"Pobrecito de tu bebé si llegas a agotarte" —completó Thalia con una sonrisa. Al parecer, ya se sabía de memoria el consejo que su amiga le repetía prácticamente todos los días.

Sí, después de dos meses de haberse instalado en Ciudad Santamaría, Thalia comenzó a notar que algo extraño le ocurría. Su cuerpo se cansaba con mucha facilidad y los mareos eran cada vez más frecuentes. Mariana, preocupada por su estado, la llevó a hacerse un chequeo médico. Grande fue la sorpresa de ambas cuando el doctor confirmó que Thalia estaba embarazada.

Thalia, que al principio había querido mantener en secreto su matrimonio, terminó confesándole a Mariana que el hijo que esperaba era de su esposo. Aun así, no estuvo dispuesta a revelar más detalles, ni siquiera la identidad del hombre que era tanto su marido como el padre de la criatura que llevaba en el vientre. Después de todo, según Thalia, no tenía sentido decir quién era, porque de ahora en adelante ella sería madre soltera de ese hijo que, muy probablemente, su esposo ni siquiera deseaba.

—Por cierto, ve preparándote. En unos minutos van a reunir a todos los empleados en el vestíbulo para recibir al nuevo director de la empresa —le advirtió Mariana.

Thalia asintió.

—De acuerdo —respondió.

Media hora después, todos los empleados se encontraban reunidos en el vestíbulo del edificio, a la espera de la llegada del nuevo director.

Llevaban ya casi treinta minutos de pie, pero la persona que aguardaban no daba señales de aparecer. Mientras tanto, a Thalia, cuyo vientre era cada vez más notorio, le costaba mucho permanecer de pie durante tanto tiempo.

—Si te cansas de estar parada, mejor siéntate un momento a descansar —como el nuevo director aún no llegaba, Mariana le sugirió a Thalia que se sentara en el sofá frente a la recepción.

Thalia aceptó la sugerencia sin pensarlo dos veces.

No había pasado ni un minuto desde que se sentó cuando el repiqueteo de unos zapatos resonó con fuerza contra el piso de mármol. Todas las miradas se dirigieron hacia el origen del sonido: un hombre enfundado en un traje de corte impecable acababa de entrar al edificio, acompañado por varios altos ejecutivos de la empresa, con unos lentes oscuros posados sobre su nariz perfilada.

El corazón de Thalia dio un vuelco.

De la impresión, el celular se le resbaló de las manos y golpeó el piso con un tintineo seco. Lo recogió a toda prisa y se apresuró a mezclarse entre las filas de empleados.

Todos contemplaban admirados la figura alta e imponente del hombre apuesto que ahora se encontraba frente a ellos. Todos, excepto Thalia, que mantenía la cabeza agachada.

—Dios mío, qué guapo es...

—Si hubiera sabido que el nuevo director iba a estar así de bueno, mejor hubieran cambiado de jefe desde hace mucho.

Si la mayoría de los hombres se habrían sentido halagados o incluso presumidos al escuchar semejantes elogios, aquel hombre se limitó a mantener su expresión imperturbable.

—Buenos días a todos. Permítanme presentarles al nuevo director de nuestra empresa, el señor Rodrigo Sanjuán. Es el segundo hijo del fundador de esta compañía —anunció uno de los ejecutivos, señalando al hombre que se erguía a su lado.

Dios mío... qué tonta fui. ¿Cómo no me di cuenta antes? Grupo SJ... es la abreviación de Grupo Sanjuán. Eso quiere decir que la empresa donde he estado trabajando todo este tiempo es una filial de Grupo Sanjuán...

La llegada de Rodrigo aquella mañana hizo que Thalia cayera en cuenta, por primera vez, de que la empresa donde se ganaba la vida pertenecía a la familia Sanjuán.

—Buenos días a todos. Como acaba de mencionar el señor Reván, a partir de hoy ocuparé el cargo de director de esta empresa. Espero que podamos trabajar juntos para elevar los estándares de la compañía —mientras hablaba, la mirada de Rodrigo captó que una de las empleadas mantenía la cabeza gacha desde hacía rato, algo que le pareció poco profesional y francamente descortés.

—Oiga... usted... —señaló con un gesto de la barbilla hacia aquella empleada.

Thalia no se percató de que el nuevo director se refería a ella hasta que Mariana le dio un codazo en el brazo. Sin más remedio, levantó la vista lentamente.

El corazón de Rodrigo se detuvo en seco.

Esta vez fue él quien se quedó paralizado al encontrarse con la mujer que, hasta ese instante, seguía siendo legalmente su esposa. Pero no fue solo la presencia de Thalia lo que lo desconcertó: su abultado vientre lo dejó igualmente atónito. Tanto, que se quitó los lentes oscuros para asegurarse de que sus ojos no lo engañaban.

*

—¿Estás bien? Si te sientes mal, mejor vete a casa. Yo me encargo de avisar a tu jefe que necesitabas el permiso.

Desde que habían vuelto del vestíbulo, Mariana notaba algo diferente en Thalia y supuso que quizás se sentía mal de salud.

—Estoy bien, no te preocupes —Thalia se esforzó por sonreír frente a Mariana, como queriendo demostrarle que todo estaba en orden. Luego retomó su trabajo. No solo quería evitar que sus pendientes se acumularan por culpa de lo que rondaba su cabeza en ese momento, sino que tampoco podía arriesgarse a perder el empleo y quedarse sin los ahorros suficientes para pagar los gastos del hospital cuando llegara el momento del parto.

Mientras tanto, en la oficina del director, Rodrigo no lograba concentrarse en su primer día al frente de la empresa. Cuanto más intentaba enfocar su mente en el trabajo, más se desviaban sus pensamientos hacia Thalia.

—¿Ocurre algo, señor? ¿Hay algo que lo esté molestando?

La pregunta de su asistente personal hizo que Rodrigo volviera en sí. Sin darse cuenta, acababa de cerrar la laptop de un golpe.

—No es nada. Puedes retirarte —al parecer, Rodrigo necesitaba estar a solas.

—Sí, señor —Federico se dio la vuelta y salió de la oficina.

—Así que aquí estás... ya te casaste de nuevo y hasta estás embarazada —Rodrigo no sabría explicar con exactitud lo que sentía, pero lo cierto era que aquel día había perdido por completo la capacidad de trabajar. La imagen de Thalia con su vientre abultado no dejaba de rondarle la cabeza.

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Anonymous Carmen diaz
Horrible hombre engreído
Anonymous Carmen diaz
Estúpido engreído que no se avisto contigo y ni fuiste gentil ni te protegiste acaso ella sola se embarazó
Anonymous Carmen diaz
Pobre juzgada por algo que no hizo y repudiada por su esposo y madre
Mildred Álvarez
Ni modo Thalia te toca servir de desagüe.
Mildred Álvarez
Thalia como que es retrasada mental
Mildred Álvarez
😂🤣😂🤣😂🤣
Mildred Álvarez
pero debiera decirle Rodrigo al doctor que él ya investigó y tiene nombre de la posible sospechosa.
Mildred Álvarez
y si ellas supieran que son madre e hija
Mildred Álvarez
Que forma más extraña de amarse y tratarse
Mildred Álvarez
no había captado esa ,Thalia le dice"amor".
Rachel James
🤭🤭
Mildred Álvarez
no confundan más con sus comentarios.
Mildred Álvarez
Al principio la protagonista se llama Karla y el protagonista Jairo , ahora ella se llama Thalia y el Rodrigo,a pesar de todo la trama es buena es la tercera vez que la leo
Mildred Álvarez
de Doña Carmen es hijo,de Adrián es hermano.
maria josé gómez polo
felicitaciones autora hacía rato que no leía una historia buena bonita y llena de sentimientos
Ada Zulma Lopez
me encantó muchísimo leer esta maravillosa novela.. gracias por compartirla muy buenos contenidos, narración 🌟🌹✨️🫂
Mildred Álvarez
y parece bruto diciendo que ya se casó otra vez y si ni siquiera se han divorciado.
Ada Zulma Lopez
no se de se sorprende si hasta embarazada era bonita 😃
Albalu Herrer
Qué enredo
paola Alcendra
🙈 me confundo con los cambios de nombre de los personaje pero esta buena la trama me gusta mucho 🥰
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