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DONDE DUERMEN LOS LOBOS

DONDE DUERMEN LOS LOBOS

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Padre soltero / Fantasía LGBT
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Elías tiene 19 años. Pospone la universidad por la muerte de su hermana y se va a Moonvale a trabajar de bibliotecario de día y mesero de noche.

Una noche encuentra dos bebés abandonados en la biblioteca. Nadie los reclama. Si los deja, irán a un orfanato. Decide criarlos como suyos.

Lo que no sabe es que Lyra y Milo no son normales. Crecen muy rápido, aúllan a la luna y sus ojos brillan como lobos. Son hombres lobo, los últimos Alfa.

Ahora tiene que comprar una cabaña en el bosque, aprender a ser papá lobo, protegerlos de los cazadores del pueblo y no enamorarse del veterinario que le está ayudando a criarlos.

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20

Después de la tormenta, Moonvale quedó embarrado una semana entera.

El cerco chueco se cayó por la mitad y lo levantamos de nuevo, más chueco todavía, pero con ayuda de Don Héctor que trajo madera nueva.

Yo tenía el cabello castaño largo otra vez, hasta la cintura, porque no me lo corté después de la feria. Me hice una trenza gruesa con cinta azul que me regaló Marta. Me tapaba la espalda.

—Mamá trenza larga otra vez —dijo Lyra, feliz, tirándome de ella.

—Sí —dije—. Larga otra vez.

—Papá trenza larga también —dije, por costumbre floja.

—Mamá trenza larga bonita —repitió ella, con ternura enorme que no me dejaba dejar de ser mamá.

Milo me ayudó a clavar tablas torcido, con un año y cuatro meses, pero clavaba.

Silas pasaba todos los días con carne, pan, leña seca. Me miraba la trenza y decía:

—Te crece rápido la trenza.

—Sí —decía yo—. Como maleza en patio.

El último día de diciembre llegó una camioneta gris que no era de Camila, con logo que decía Liceo de Coyhaique.

Se bajó un hombre flaco con lentes, pelo corto, con cuaderno en mano.

—Hola —dijo—. Busco a Elías del Castillo. Me dijeron que vive acá con dos niños lobo.

—Soy yo —dije, con trenza castaña al frente, con barro en botas.

—Soy Joaquín —dijo—. Soy profe de lenguaje. Voy a abrir un taller de lectura acá en Moonvale. Me dijeron que cuidabas la biblioteca.

—Sí —dije—. Antes. Ahora cuido lobitos.

Joaquín miró a Lyra y Milo que jugaban en patio cerrado.

—Qué lindos —dijo—. ¿Te dicen mamá? Me contaron en El Ciervo.

Me puse rojo.

—Sí —dije—. Me dicen mamá bonita. Yo prefiero papá, pero me dicen mamá con cariño.

—Te queda bien —dijo—. Mamá bonita con trenza larga.

Nadie me había dicho mamá bonita sin ser Lyra o Silas.

Me toqué la trenza incómodo.

Joaquín no se fue. Se quedó ayudando con cerco. No sabía clavar, pero traía libros. Le leyó a Lyra un cuento de lobos sin miedo.

Lyra se sentó en sus piernas.

—Mamá, profe lee bonito —dijo Lyra.

—Sí —dije.

Milo se sentó también.

—Mamá, profe no se ríe de pelo —dijo Milo.

Joaquín no se reía de mi trenza larga. La miraba y decía:

—Qué paciencia para hacerte esa trenza sola.

—Me la hizo Silas —dije.

Silas llegó con carne y vio a Joaquín en patio, con mis lobitos en piernas leyendo.

Se quedó parado en la puerta, con ceño.

—Hola —dijo Joaquín—. Soy profe nuevo.

—Silas —dijo Silas, seco—. Veterinario.

—El veterinario que defiende trenzas —dijo Joaquín, riendo—. Ya me contaron. Dicen que nadie se mete con la mamá de los lobitos porque tiene perro guardián.

Silas me miró a mí, con trenza gruesa castaña y cinta azul.

—Tengo perro guardián —dije bajito para romper hielo.

Joaquín se rió. Silas no.

Esa tarde Joaquín se fue, pero dijo:

—Vuelvo mañana. Traigo más libros y cinta roja para tu trenza. La azul ya está descolorida.

—Sí —dije, sin pensar.

Cuando se fue, Silas me agarró la trenza.

—¿Quién es? —preguntó.

—Profe nuevo —dije—. Va a hacer taller de lectura.

—Te dijo mamá bonita —dijo.

—Sí —dije—. Como Lyra.

—Como Lyra no —dijo—. Lyra te dice mamá bonita con ternura porque te quiere. Él te dice mamá bonita porque te quiere mirar.

—Silas —dije—. No te pongas celoso. Tú te pusiste celoso de Camila y no era nada.

—Ahora estoy celoso de verdad —dijo—. Porque te mira la trenza como yo te miro la trenza.

Me quedé callado, con cabello largo atado con cinta azul, con olor a libro nuevo.

—Siempre me defiendes —dije.

—Siempre —dijo—. Pero ahora no sé de quién defenderte. ¿De él o de mí?

Lyra vino y dijo:

—Mamá, ¿profe vuelve mañana?

—Sí —dije.

—Mamá, ¿Silas se queda hoy? —dijo Milo.

—Sí —dijo Silas—. Me quedo hoy. Y mañana también.

Esa noche no dormí bien. Me miré en espejo chico, con trenza gruesa larga y cinta azul descolorida.

Pensé en Silas que me defiende desde que tenía moño en biblioteca y se reían. Pensé en Joaquín que me dice mamá bonita sin conocerme y me trae cintas.

Lyra se despertó y me vio despierto.

—Mamá no duerme —dijo.

—Mamá piensa —dije.

—Mamá piensa en trenza —dijo, con ternura, y me abrazó la trenza.

—Mamá piensa en quién le hace la trenza mañana —dije.

En la mañana, Joaquín volvió con cinta roja y con libro. Silas volvió con carne y con clavos para cerco.

Los dos estaban en el patio cerrado al mismo tiempo. Yo en medio, con trenza castaña larga hasta la cintura, con Lyra y Milo que me decían mamá bonita al mismo tiempo.

Joaquín dijo:

—Te traje cinta.

Silas dijo:

—Te traje madera.

Yo no supe a quién mirar primero.

Lyra me jaló la trenza y dijo:

—Mamá elige cinta bonita.

Milo dijo:

—Mamá elige madera para cerco.

Me reí. Tenía dos hombres en patio con regalos distintos, y dos lobitos que me decían mamá con una ternura que no me dejaba elegir solo papá nunca más.

No elegí ese día todavía.

Dejé la cinta roja sobre la mesa y la madera al lado de la puerta. Dejé la trenza gruesa castaña suelta un rato, con cinta azul todavía.

Salí al patio con Lyra y Milo, con pelo largo suelto que volaba al viento, sin miedo a que se escaparan al bosque oscuro, con cerco chueco alrededor que todavía servía.

Atrás quedaron Silas y Joaquín, mirándose, sin pelear, esperando que yo volviera a entrar.

No entré todavía.

Me quedé mirando el bosque con mis lobitos, con mamá bonita en boca de ellos, con final abierto, sin cerrar trenza, sin cerrar puerta, sin decidir si mañana me hace la trenza el veterinario que me defiende o el profe nuevo que me dice mamá bonita con lentes.

Y con dos lobitos que me dicen mamá abierto con ternura enorme que no me deja querer ser solo papá a secas nunca más.

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bruja de la imaginación 👿😇
🥰me gustó mucho está historia
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