Ella reencarna en un mundo mágico. Una familia militar, pero ella solo quiere verse linda y leer.. y sobre todo ser feliz.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Ellie Viceroy 3
Emma la esperaba junto al carruaje.
Llevaba un vestido de corte elegante, de un tono más oscuro que el de Ellie, y el cabello recogido de una forma práctica. Incluso vestida de manera formal, conservaba el porte de alguien acostumbrado a dar órdenes y ser obedecido.
Cuando vio aparecer a su hermana, levantó la mirada.
Y se quedó inmóvil.
Ellie, que estaba demasiado ocupada disfrutando de su vestido nuevo, no se dio cuenta inmediatamente.
—Emma, ¿nos vamos?
Su hermana no respondió.
La observaba con una expresión extraña.
Finalmente, preguntó..
—Ellie... ¿te arreglaste para salir?
La joven se detuvo.
Parpadeó.
—Por supuesto.
La respuesta le salió demasiado rápido.
Emma arqueó ligeramente las cejas.
Ellie sintió que algo no iba bien.
[¡Oh, no!].
Miró a su hermana.
Emma continuaba observándola.
No parecía molesta.
Tampoco estaba enfadada.
Pero había una sorpresa tan evidente en su rostro que Ellie comenzó a ponerse nerviosa.
[¿Qué pasa? ¿Me he puesto el vestido al revés? ¿Tengo algo en la cara? ¿El peinado es extraño? ¡No me digas que la crema que usé me ha dejado la piel brillante!].
Se llevó discretamente una mano a la mejilla.
Emma soltó una pequeña risa.
—No, no tienes nada. Simplemente... te ves distinta.
Ellie se quedó helada.
[¡Maldición!].
Su hermana ladeó la cabeza.
—Normalmente, cuando vamos a algún lugar, tengo que insistirte para que te arregles un poco. Y hoy has aparecido con un vestido precioso, el cabello cuidadosamente peinado y una expresión que parece indicar que llevas una hora preparándote frente al espejo.
Ellie sintió que se le calentaban las mejillas.
¡Una hora!
Bueno, no había sido exactamente una hora.
Pero tampoco era necesario que Emma investigara los detalles.
—Es que..
Tenía que responder algo.
Algo razonable.
Algo que no hiciera sospechar a su hermana que, en realidad, su querida Ellie había sido reemplazada por una mujer adulta que había muerto en circunstancias violentas y ahora estaba ocupando su cuerpo.
[¡Piensa, piensa, piensa!].
De pronto, encontró una explicación.
—He estado pensando que, como pronto seré mayor de edad, debería empezar a prestar más atención a mi apariencia.
Emma la observó en silencio.
Ellie continuó hablando, procurando sonar despreocupada.
—Quiero decir, ya no soy una niña. Es normal que quiera verme más arreglada y aprender a cuidar mejor de mí misma, ¿no crees?
Emma no respondió inmediatamente.
Después asintió lentamente.
—Es verdad. Estás creciendo.
Ellie sintió que podía respirar de nuevo.
[¡Bien! ¡Se lo ha creído!].
Pero su alivio duró poco.
Emma entrecerró ligeramente los ojos.
—Aunque debo admitir que el cambio ha sido bastante repentino.
Ellie volvió a ponerse nerviosa.
—Bueno... Supongo que simplemente estoy madurando.
Emma la miró durante unos segundos más.
—¿Madurando?
—¡Sí!
La respuesta volvió a salir demasiado deprisa.
Emma sonrió.
—Entiendo.
Pero su tono indicaba claramente que no entendía absolutamente nada.
O, peor aún, que entendía demasiado.
Ellie tragó saliva.
[¡Esta mujer es peligrosa!].
Había leído suficientes novelas para saber que, entre los miembros de una familia, siempre existía uno particularmente observador.
Y aparentemente, en la familia Viceroy, ese papel le correspondía a Emma.
Eric era disciplinado y atento, pero su atención solía concentrarse en cuestiones militares.
Su padre era inteligente y experimentado, aunque Ellie sospechaba que podía distraerlo con una conversación sobre asuntos familiares.
Emma, en cambio, parecía capaz de detectar un cambio de peinado a veinte pasos de distancia y descubrir una mentira antes de que terminara de pronunciarse.
[¡Es la más inteligente de la familia! ¡Definitivamente!].
Su hermana se acercó y le acomodó un mechón de cabello.
—De todos modos, te ves preciosa. Estoy contenta de que quieras dedicarte un poco más de tiempo.
Ellie sonrió con alivio.
—Gracias.
Emma le tomó suavemente la mano y la ayudó a subir al carruaje.
—Vamos. Si nos entretenemos demasiado, quizá el mago ya no esté atendiendo cuando lleguemos.
Ellie subió y se acomodó en el asiento.
Mientras el cochero cerraba la puerta, volvió a mirar a su hermana.
Emma parecía tranquila.
Demasiado tranquila.
[¿Me habrá creído?].
Su hermana acomodó su vestido y miró por la ventana.
Ellie esperó unos segundos.
Después otros tantos.
Finalmente, decidió que quizá estaba exagerando.
[Claro que me creyó. ¿Por qué no iba a hacerlo? Es perfectamente normal que una mujer quiera verse bonita. Además, estoy a punto de cumplir la mayoría de edad].
Se acomodó también.
[Lo único que tengo que hacer es comportarme con naturalidad].
El carruaje comenzó a avanzar.
Ellie miró las calles a través de la ventana, fascinada por los edificios, los pequeños comercios y las personas que caminaban por las aceras.
Era la primera vez que observaba aquel mundo desde dentro de su nueva vida.
Todo le parecía extraordinario.
Las fachadas de las casas eran elegantes, las calles estaban llenas de actividad y, a lo lejos, podía distinguirse la silueta de una torre que probablemente pertenecía a algún edificio importante.
[¡Tengo que conocer toda la ciudad!].
Se inclinó un poco para observar mejor.
[Primero el mago, después la biblioteca y luego... ¡las librerías!].
Su sonrisa se amplió.
[¡Quiero saber qué libros se publican aquí! ¡¿Habrá novelas románticas?! ¡¿Habrá fantasía?! ¡¿Habrá historias de reencarnación?!].
Estaba tan concentrada en sus planes que no notó que Emma la observaba de reojo.
Su hermana mayor había dejado de mirar por la ventana.
Ahora estaba estudiando a Ellie con una expresión pensativa.
No era solamente el vestido.
Tampoco era el peinado.
Era su manera de hablar, la rapidez con la que respondía, la forma en que parecía observarlo todo con una curiosidad nueva.
Ellie siempre había sido una joven amable, dulce y bastante despreocupada.
Pero aquella muchacha...
Aquella muchacha parecía haber despertado de un largo sueño.
Emma no dijo nada.
No quería incomodarla ni convertir una simple salida en un interrogatorio.
Sin embargo, decidió que prestaría más atención a su hermana durante los próximos días.
Porque, si había algo que Emma Viceroy había aprendido en su vida militar, era que los cambios repentinos rara vez carecían de una razón.
Y Ellie acababa de cambiar muchísimo.
Mientras tanto, la joven seguía mirando por la ventana, completamente ajena a las sospechas de su hermana.
[¡Una familia maravillosa, una mansión preciosa, libros, dinero y ahora un mago!].
Se acomodó felizmente en el asiento.
[¡Esta nueva vida será perfecta!].
Hizo una pequeña pausa.
[Espero].
Y el carruaje continuó avanzando hacia la posada, donde la esperaba el misterioso mago.
Ellie todavía no lo sabía, pero aquella visita sería el comienzo de una serie de acontecimientos que pondrían a prueba su determinación de llevar una vida tranquila.
Aunque, por el momento, su mayor preocupación seguía siendo una sola..
¿Tendría aquel mago alguna poción capaz de mejorar todavía más su hermosa piel?
Menos mal que no saben lo que pasó entre ellos, aunque mientras más restringidos se pongan su padre y Erick, siempre buscarán la manera de encontrarse a solas🤣