En un imperio donde los matrimonios se sellan por deber y los secretos pueden decidir el destino de un territorio, un Omega queda unido a un poderoso general de guerra, un hombre casi siempre ausente por sus obligaciones en la frontera. Mientras espera su regreso en una residencia demasiado grande y silenciosa, el Omega se refugia en el amor de un joven conde, sin sospechar que sus sentimientos son utilizados para alimentar una ambición peligrosa.
El conde no desea su corazón, sino el sello militar del general, las tierras fronterizas y el poder que podría obtener mediante una falsa acusación de traición. Cegado por el amor, el Omega está dispuesto a sacrificar incluso al hijo que lleva en el vientre, sin imaginar que su decisión desencadenará la caída de su esposo y la muerte de ambos.
Pero cuando un alma de otro mundo despierta dentro de su cuerpo, el destino cambia de rumbo. Con el conocimiento de una tragedia que todavía no ocurre, el nuevo Omega deberá sobrevivir
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Cap 2: Nair
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Cuando abrió los ojos, el chico tomó una bocanada de aire, mientras en sus manos sentía un frío metal. Desconcertado, regulaba su respiración, mientras observaba a su alrededor.
El techo sobre él no era el de la habitación del hospital, sino uno de paja. El aroma del aire ya no era desinfectante, sino a madera podrida y hierbas. Sentado frente a él, estaba un hombre de cabello rojizo y un anciano sucio y maloliente
— Nair, toma la pócima de inmediato— apresuró el pelirrojo
— Omega, debe tomar la pócima, si deja pasar más tiempo, se enfriará y el efecto no será el mismo— agregó aquel anciano de voz ronca
Al escucharlos, el chico se quedó inmóvil sin entender lo que pasaba. Después de procesar lo que le decían, a su mente llegaron los recuerdos de ese cuerpo. Estaba en el cuerpo de ese Omega ciego llamado Nair, esposo del general Lysandre.
— ¿So-Soy Nair?…… ¿entre a ese libro?— murmuraba viendo la copa en sus manos
Observando detenidamente la copa en sus manos, vió ese líquido oscuro y de mal olor. Al fijar su vista en su vientre, vió un vientre redondito y pequeño, de unos tres meses, cubierto por una camisa blanca y casi transparente. Sus manos eran pálidas y mucho más delgadas, en su dedo anular reposaba un hermoso anillo de bodas
— Nair, ¿Que esperas para beberte la pócima? ¿Acaso te has arrepentido? ¿No quieres casarte conmigo y ser felices juntos?
Al escuchar esas palabras, el chico le lanzó la pócima en el rostro, para levantarse de ese catre viejo, dónde estaba sentado.
— No abortaré a mi bebé y tampoco violaré el edicto imperial. Si insistes, iré ante el emperador.
— Omega, ¿Qué sucede? ¿Por qué dices esas palabras? ¿Te has asustado? No te preocupes, yo estaré aquí contigo todo el tiempo— decía tratando de mantenerse calmado, no podía permitir que ese idiota arruinara sus planes.
— No quiero abortar a mi hijo…… Conde, manténgase lejos de mí, de lo contrario le enviaré una carta al general e iré ante el emperador a pedir justicia.
Dicho esto, el joven salió de esa choza a toda prisa, no podía quedarse allí más tiempo, no podía arriesgarse a que ese alfa y ese anciano lo sometieran para hacerlo abortar contra su voluntad.
— maldita sea, cómo llego a la mansión……. Dónde están los taxis o carruajes
Antes de que fuera muy lejos, el chico fue tirado de su brazo con fuerza.
— Nair, no puedes irte, no me puedes abandonar. Yo solo quiero que seamos felices juntos, quiero que no tengas cadenas que te aten a ese demonio del general— decía con impaciencia, sus planes no podían arruinarse así de fácil
— Suéltame, no abortaré a mi hijo— gritó un poco asustado, pues si lo obligaban a abortar moriría junto al bebé
Cómo ese alfa no lo soltaba, le dió una patada entre las piernas y se echó a correr hacia un carruaje que se veía a lo lejos.
— Debo ir a la mansión, debo proteger al bebé
Mientras corría, el Omega gritaba al carruaje para que se detuviera. El anciano escuchó los gritos y se detuvo hasta que el joven llegó hasta él.
— Señor, por favor ayúdeme……. Soy el esposo del general Lysandre, he sido secuestrado…… por favor ayúdeme a llegar a casa y será recompensado.
Al verlo desesperado, el anciano lo dejó subir al carruaje y emprendió el viaje hacia la mansión del general ubicada en la ciudad.
— Muchas gracias, señor
— De nada, joven duque del general, lo llevaré a salvo.
Nair miró hacia atrás viendo a Agard patear el suelo. El Omega respiró aliviado y revisó su ropa para cerciorarse de que la placa estuviera aún con él.
— “ Espero que nadie sepa que este idiota se fue con ese conde, de lo contrario seré ejecutado por adulterio”— pensaba mientras tocaba su pequeño vientre
Por otro lado, el general Lysandre acababa de llegar a la mansión, luego de tres días de viaje desde la frontera. Al bajarse del caballo, preguntó por su esposo.
— general, su esposo salió desde la mañana y no ha regresado— respondió el mayordomo
— ¿Llevó guardias?
— No señor, desde que usted se fue sale sin guardias ni doncellas. Más de una vez ha dicho que no quiere ser controlado por usted.
— Entiendo, preparen mi baño.
Con la orden dada, se dirigió a su despacho a revisar algunas cartas y documentos que necesitaban su firma. Estando en el lugar, el general se perdió en sus pensamientos, recordando cuando conoció al Omega.
En ese tiempo él era un alfa de 19 años y alguien lo había tirado al lago, al tenerle pánico a las aguas profundas y no saber nadar, se estaba ahogando. Hasta que el jovencito de 11 años lo sacó del agua y lo llevó hasta la orilla, para hacerlo expulsar el agua que había tomado.
— Un alfa grande y fuerte que no sabe nadar— comentó secandole el rostro
— Gracias, joven Omega
— De nada, la próxima vez tenga más cuidado. Es muy guapo para ser comida de los peces.
— ¿Qué recompensa quiere por salvarme?
— mmm, cuándo sea mayor, cásese conmigo y sea mi alfa— dijo con una sonrisa
— De acuerdo, cuando usted tenga edad casadera, pediré su mano en matrimonio.
— No, no, espere, solo bromeaba— nervioso
— Yo no estoy bromeando, me casaré contigo en el futuro. Te haré mi omega.
— Ok, mi nombre es Nair Valois, hijo del marqués Valois. No lo olvides, guapo— dijo para irse de allí
— No lo olvidaré, joven Valois
Después de ese día no se volvieron a ver y Lysandre se fue a la frontera junto a su padre para defender el imperio. Cuando Nair cumplió los 16 años y tuvo su mayoría de edad, Lysandre volvió a la capital, siendo ya un general, dispuesto a pedir la mano del Omega. El alfa al ver al Omega, le pareció muy atractivo y su aroma era exquisito.
El hombre se quedó en la capital para cortejar al Omega, pero este no se acordaba de él. Lo trataba mal y tiraba sus obsequios, aún así, Lysandre estaba dispuesto a hacerlo su esposo, ya que era su destinado y quería cumplir aquella promesa a ese Omega risueño.
Dos años después, volvió a la frontera para liderar a los soldados en la guerra. Al terminar la guerra volvió con grandes méritos y fue ante el emperador a pedir el decreto de matrimonio. Es así que lleva seis meses casado con Nair, pero este lo odia por obligarlo a casarse con él, cuando él ama a Nagard.
— No puedo soportar que mi destinado me odie…… creo que lo mejor es que le pida al emperador la anulación del matrimonio y lo deje ser feliz con ese conde— murmuraba, guardando los documentos que había firmado
que pasará ahora no quieren que este Nair se vaya
ellos seguirán siempre juntos si se ponen aclarar las cosas