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No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Telepatía / Completas
Popularitas:45.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Vivi

Sofía Reyes despertó dentro de una novela donde su destino ya estaba escrito.
Era la hermana odiada, la esposa no deseada, la villana descartable que todos iban a culpar. Según la historia original, debía casarse con Leonardo Montero, ser abandonada por él y morir sola después del divorcio.
Pero nadie esperaba un error en el destino.
Leonardo podía escuchar todo lo que ella pensaba.
Sofía solo quería sobrevivir, vengarse de su familia y escapar antes de que el final la alcanzara.
Pero el esposo frío que debía despreciarla empezó a protegerla.
Y cuando ella por fin quiso irse, Leonardo rompió el guion con una sola frase:
—No firmaré el divorcio.
Ahora Sofía tendrá que enfrentarse a una hermana hipócrita, una familia cruel y un destino decidido a destruirla.
Porque si la novela la escribió como villana, ella va a reescribirla como protagonista.

NovelToon tiene autorización de Vivi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Capítulo 15

El video falso

Y llamó a don Augusto.

Pero antes de que doña Claudia pudiera convencer al patriarca de romper nada, internet decidió romperlo todo.

El video apareció a las ocho con cuarenta y seis de la noche.

Primero en una cuenta anónima de TikTok.

Luego en X.

Después en grupos de WhatsApp donde la alta sociedad fingía horror mientras reenviaba el enlace con una velocidad obscena.

Los comentarios llegaron antes que la verdad.

La segunda señorita Reyes siempre tuvo cara de esa clase de mujer.

Con razón le quitó el prometido a su hermana.

Pobre señor Montero.

Etiquetaron a Grupo Montero, a Grupo Reyes, a revistas de espectáculos y a cuentas de chisme que vivían de pronunciar "fuente cercana" como si fuera evidencia.

Alguien pausó el video en el peor cuadro y lo convirtió en meme.

Alguien más ofreció "el enlace completo" por mensaje privado.

La violencia digital no necesitaba tocar la piel para ensuciarla.

Solo necesitaba multiplicarse.

En la oficina de Grupo Montero, Nicolás Sierra entró sin tocar.

—Señor Montero.

Leonardo levantó la vista de la foto de boda que seguía abierta en una pestaña oculta.

Nicolás dejó una tablet sobre el escritorio.

—Hay un problema.

El video tenía el rostro de Sofía.

El cuerpo no.

El lugar tampoco.

La escena era íntima, vulgar, editada para humillar. La cara estaba pegada con una precisión suficiente para engañar al que quería creer y con fallas suficientes para enfurecer al que sabía mirar.

Leonardo vio tres segundos.

Apagó la tablet.

—No es ella.

Nicolás se quedó quieto.

—Se está viralizando. El nombre de la señora Montero ya está en tendencias.

—Dije que no es ella.

—Sí, señor.

Leonardo tomó el teléfono.

Su primera llamada no fue a jurídico.

Fue a Sofía.

Ella contestó al cuarto tono.

—¿Ahora sí admites que mi salida a la tienda era sospechosa?

—Sofía.

La voz de Leonardo le borró la broma.

—¿Qué pasó?

—Hay un video circulando. Usaron tu cara.

Silencio.

Al otro lado, Sofía miró la pantalla del celular, luego el reflejo de su rostro en la ventana de la residencia Reyes.

—¿Muy malo?

—Falso.

Ella cerró los ojos.

No había preguntado eso.

Leonardo lo respondió igual.

Su celular seguía vibrando.

Un mensaje de una prima lejana que nunca le hablaba.

Un enlace enviado por una conocida de preparatoria.

Tres llamadas perdidas de números desconocidos.

Y una captura donde alguien había escrito sobre su cara: "así terminan las mujeres que quieren subir de nivel".

Sofía sintió frío en la nuca.

No por vergüenza.

Por memoria.

En su mundo anterior, cuando enfermó, también habían hablado de ella como si su cuerpo fuera propiedad pública: qué lástima, qué desperdicio, seguro exagera, seguro quiere atención.

El cuerpo cambiaba de mundo.

La crueldad no.

—Eso no eres tú.

La frase entró más hondo de lo que debía.

Sofía había preparado defensas para insultos, sospechas, cálculos y dudas.

No para una confianza tan inmediata.

—Montero...

—En México, difundir contenido íntimo manipulado sin consentimiento es delito. Ley Olimpia. Voy a mover a jurídico, peritos digitales y policía cibernética. No respondas nada todavía.

Sofía apoyó la frente en el vidrio.

—¿Ni un comentario sarcástico?

—Guárdalo para el contraataque.

Ella soltó una risa pequeña.

Le tembló al final.

Leonardo lo oyó.

—Voy por ti.

—No hace falta.

—No era pregunta.

La llamada apenas terminó cuando la puerta de su oficina volvió a abrirse.

Doña Claudia entró con don Augusto detrás.

No habían esperado elevador privado, cita ni cortesía. La noticia corría demasiado rápido para que la familia Montero fingiera calma.

Doña Claudia traía el rostro blanco.

—Cancela el compromiso.

Leonardo dejó el teléfono sobre la mesa.

—No.

La respuesta fue tan limpia que Nicolás, aún junto a la puerta, bajó la cabeza.

Doña Claudia apretó el bolso.

—No te estoy preguntando. Aunque el video sea falso, la gente no va a esperar pruebas. Están usando tu apellido para hacerlo circular. Grupo Montero no puede casarse con un escándalo.

—Grupo Montero no se casa. Yo sí.

Don Augusto entrecerró los ojos.

—Leonardo.

—Abuelo.

Era la primera vez en años que Leonardo usaba ese tono con él: respetuoso, pero cerrado.

Doña Claudia respiró hondo.

—Esa mujer trae problemas desde el primer día.

—Ese video es un delito contra ella.

—Y una amenaza contra nosotros.

—Entonces la amenaza se enfrenta.

—¿Por qué? —preguntó doña Claudia, y por primera vez la furia le rompió la elegancia—. ¿Por qué ella? Hace semanas ni siquiera querías verla.

Leonardo miró la tablet apagada.

Vio, en la pantalla negra, el reflejo de la foto de boda abierta detrás.

—Porque no hizo esto.

—No basta.

—Para mí sí.

El silencio que siguió pesó más que una junta entera.

Don Augusto levantó una mano antes de que Claudia volviera a hablar.

—Si decides protegerla, hazlo bien. Si fallas, no solo cae ella.

—No voy a fallar.

Nicolás sintió que esas palabras le rozaban la nuca como una cuchilla.

Él sabía quién había movido las fotos del bar.

No sabía quién había creado el video.

Pero por primera vez se preguntó si Valentina había calculado también que Leonardo jamás dudaría.

La llamada terminó porque doña Patricia abrió la puerta de golpe.

Traía el rodillo de madera en la mano.

Valentina estaba detrás de ella, pálida en la superficie y satisfecha en el fondo. Don Ricardo llegó unos pasos después, con el celular en la mano y el ceño de un hombre calculando pérdidas, no daños.

—¡Desgraciada! —gritó doña Patricia—. ¿Qué hiciste ahora?

Sofía guardó el teléfono.

—Buenas noches, mamá. Qué gusto ver que verificas fuentes antes de golpear.

El rodillo golpeó la mesa.

—¡No te burles! ¡Tu video está en todas partes!

—No es mío.

—¡Tiene tu cara!

—Las máscaras también tienen cara.

Don Ricardo habló por fin.

—Sofía, entiende la situación. Aunque sea falso, el daño ya está hecho. Grupo Reyes no puede salir a defenderte sin arriesgar contratos.

Sofía lo miró.

—Soy tu hija.

Él apretó la mandíbula.

—Eres adulta. Y estás comprometida con los Montero. Ellos deben resolverlo.

La frase no dolió porque fuera nueva.

Dolió porque era eficiente.

Toda una vida resumida en una transferencia de responsabilidad.

Doña Patricia se acercó con el rodillo.

—¡Nos arruinaste! Primero el bar, luego Lirio, ahora esto. ¿Cuándo vas a dejar de avergonzar a tu hermana?

Sofía miró el rodillo.

El mismo objeto.

La misma mano.

Otra vida dentro del mismo cuerpo.

—Dime una cosa —preguntó—. Solo una.

—¿Qué?

—¿Alguna vez me viste como hija?

Doña Patricia se detuvo.

Valentina bajó los ojos, pero la comisura de su boca subió apenas.

—No empieces con dramas —dijo doña Patricia.

—Contesta.

—¡Claro que eres mi hija!

—Entonces, ¿por qué tu primera reacción siempre es pegarme?

La mano de Patricia tembló.

No por culpa.

Por rabia.

Levantó el rodillo.

Sofía se movió primero.

Le sujetó la muñeca, giró el brazo y le arrebató el rodillo con una limpieza que dejó a todos mudos.

La madera cayó al piso.

El sonido fue seco.

Doña Patricia intentó abofetearla con la otra mano.

Sofía la bloqueó.

—No.

Una palabra.

No más fuerte que eso.

Pero por primera vez en esa casa, doña Patricia retrocedió.

Don Ricardo dio un paso.

—Sofía, suficiente.

Ella giró hacia él.

—No. Suficiente fue hace muchos años.

Valentina habló suave:

—Hermana, estás alterada. Todos estamos preocupados por ti.

Sofía soltó una risa sin humor.

—Tú estás preocupada por la calidad del video.

La dulzura de Valentina se congeló.

—No vas a durar mucho más —susurró.

Lo dijo bajo.

Solo para Sofía.

Sofía se inclinó hacia ella.

—Qué curioso. La última persona que intentó vender mi vergüenza tampoco duró mucho.

Valentina palideció.

El celular de don Ricardo vibró sin parar.

El de doña Patricia también.

Nadie preguntó si Sofía estaba bien.

Nadie preguntó quién había hecho el video.

Todos preguntaron cuánto costaría.

En otro punto de la Ciudad, Joaquín Carranza miraba una conversación abierta en su computadora.

La agencia de difusión que Valentina le recomendó había cobrado una fortuna.

No por crear el video.

Por empujarlo.

Tendencias, cuentas falsas, bots, comentarios sembrados, capturas enviadas a grupos de señoras y reporteros de espectáculos.

Joaquín había pagado.

Se dijo que era para limpiar el nombre de Valentina después de Lirio.

Se dijo que Sofía siempre sobrevivía a todo.

Se dijo muchas cosas.

Luego vio el video.

Después vio el nombre de Sofía junto a insultos que ni siquiera pudo leer completos.

[Preso y muerto. Combo completo.]

La frase volvió.

Joaquín cerró la computadora como si pudiera cerrar también la culpa.

No pudo.

En la residencia Reyes, Sofía subió a su cuarto sin pedir permiso.

Le temblaban las manos.

No de miedo.

De furia acumulada.

Entró al baño, abrió la llave de la tina y dejó que el agua caliente llenara el silencio. Necesitaba pensar. Necesitaba no romper algo que después le cobraran a su cuenta emocional de hija ingrata.

Cuando se metió en el agua, el teléfono volvió a sonar.

Leonardo.

Sofía contestó y miró el techo.

—Estoy en el baño —dijo antes de que él hablara—. Tranquilo, no me voy a hacer nada.

Al otro lado, Leonardo no respondió de inmediato.

Cuando lo hizo, su voz salió más baja que nunca.

—No bromees con eso.

Sofía cerró los ojos.

La bañera estaba tibia.

La cicatriz de una historia que no era suya parecía abrirse bajo la piel.

—Entonces ayúdame a destruirlos —dijo.

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Estrella Guadalupe Martinez Vera
😍😍😍😍 ya era hora que lo pensara ❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
mmm no supuestamente el sistema de la historia protege a sus protagonistas por qué no lo hace con Nicolás solo a Valeria 🤔🤔🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Woow habrá una nueva Valeria no se confundirá el sistema 😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si esa es la mejor solución encontrar otra protagonista
Estrella Guadalupe Martinez Vera
rayos di que está loca está trama 😅😅😅
Estrella Guadalupe Martinez Vera
y ahora a quien va a matar 🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que difícil situación
Estrella Guadalupe Martinez Vera
eso es lo que quiere la historia que Valentina y Nicolás sean los ganadores entonces todos los demás tendrán que desaparecer poco a poco de la historia y fingir sus muertes
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ellos son los buenos por qué no pueden ser felices a fuerza tiene que seguir la trama 🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pero por queeeee si la Valentina es un asco de protagonista 🤔
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pues eras por qué no a villana llegas 🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Rodrigo tonto así no se hacen las cosas se hablan pero tú proceder deja mucho que desear 🤨🤨🤨
Estrella Guadalupe Martinez Vera
❤️❤️❤️❤️❤️😍
Estrella Guadalupe Martinez Vera
no quiere retenerla por compromiso si no que quiera que ella sea libre de elegir
Estrella Guadalupe Martinez Vera
anda que ya me había olvidado de la zorra está 😅😅😅😅 y ahora que quiere la manipuladora llorona
Estrella Guadalupe Martinez Vera
si que estás familia son un caso serio
Estrella Guadalupe Martinez Vera
o temas enamorarte Sofía el ya está enamorado de ti desde hace tiempo aunque no lo sepa decir
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pobre aún está traumada con la muerte en la bañera a pesar de que no haya sido ella
Estrella Guadalupe Martinez Vera
mmmm 🤔🤔🤔 quien será ahora
Estrella Guadalupe Martinez Vera
anda zorrita ya te quedaste solo sin perros que te ladren
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